Primera mujer procuradora.

Por: Eduardo Enríquez Maya

Senador de la República.

Tres hechos históricos dignos de resaltar: Florentino González, fue el primer Procurador General de la Nación, elegido por voto popular en aplicación de la Constitución de 1853. Mario Aramburo, a quien el Presidente Carlos Lleras nombró en encargo y, sin embargo, le llamó la atención por defender la obra de su gobierno en un discurso de plaza pública. Margarita Cabello, la primera mujer elegida Procuradora General de la Nación por el Senado de la República, en procura de su formación académica, por los servicios prestados a la justicia, por su admirable personalidad y ejemplar carácter.

Con el apoyo contundente que recibió del Senado, su horizonte está despejado para demostrar imaginación, creación y transparencia, así ganarse el respaldo de todos los colombianos y ser paradigma de honor a su palabra y del valor de las mujeres colombianas que en ella se ven reflejadas.

El Presidente Iván Duque y el Senado le hicieron un justo reconocimiento, no sólo a Margarita Cabello, sino a la mujer colombiana, pues, las otras altas dignidades del Estado tienen en su dirección a personajes de sobrados merecimientos, como Fernando Carrillo, Procurador General de la Nación; Carlos Felipe Córdoba, Contralor General de la República; Francisco Barbosa, Fiscal General de la Nación; Carlos Camargo, Defensor del Pueblo y, Alexander Vega, Registrador Nacional del Estado Civil.

A la nueva Procuradora General de la Nación le corresponde defender los intereses de la sociedad y está llamada a salvaguardar la eficacia de los servicios públicos. Su misión es construir convivencia, preservar el ordenamiento jurídico, representar a la sociedad y vigilar la garantía de los derechos, el cumplimiento de los deberes y el desempeño íntegro de quienes ejercen funciones públicas.

Profundizando en la misión que el Estado le ha encomendado, tendrá que impulsar una reforma estructural de la Procuraduría frente a los últimos hechos, por ejemplo, la sentencia proferida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos de fecha 8 de julio de 2020 (caso Gustavo Petro), genera una serie de inquietudes, entre otras, ¿Qué autoridad se va a encargar de los procesos disciplinarios de 20.084 funcionarios de elección popular? ¿Qué sucede con los procesos de pérdida de investidura? ¿Qué puede suceder con las medidas de aseguramiento y, en este orden de ideas, se afectaría el proceso penal?

Es urgente el fortalecimiento institucional, de lo contrario la corrupción se adueñaría del país. Hay que dotar a la Procuraduría de roles disciplinarios a través de la investigación y acusación, y a los jueces administrativos de juzgar y dictar sentencias.

Quiero terminar este editorial con una constancia: las palabras de Margarita Cabello impresionaron a la Bancada de Senadores del Partido Conservador Colombiano, cuando hizo conocer su aspiración para ocupar el cargo de Procuradora General de la Nación, dijo: «No es el tiempo de las transacciones que debilitan, sino la época de las afirmaciones fecundas». Con esta admonición, se ganó el respaldo por unanimidad.

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