Pueblo de Casabuy respalda gestiones de alcalde de Chachagüí

Hace algunas semanas miramos alborozados el inicio de una de las más importantes obras viales en el municipio de Chachagüi, concretamente en el corregimiento de Casabuy. Sus pobladores no cabían de la dicha ante la realización de uno de sus más anhelados sueños, pues contar con carretera asfaltada es como lo dicen ellos “una verdadera bendición de Dios” que les permitirá un desplazamiento más cómodo y la comercialización de sus productos agrícolas. La presencia de obreros, maquinaria y presupuesto arrancó sonrisas y fue motivo de celebración en este importante corregimiento de Chachagüi, se cumplía así ese deseo colectivo que les permitiría conectarse con la panamericana y con la ciudad de Pasto.   El solo anuncio de que los seis kilómetros de esa vía se asfaltarían se constituyó en un motivo de regocijo y alegría comunal.

Pero a los pocos días de iniciada la obra, de contar con el presupuesto y la voluntad de sus pobladores, se anuncia por parte de uno de los dirigentes del sector una demanda inexplicable que está a punto de detener el desarrollo y avance de la obra. Quisiéramos creer que no se trata de un chantaje clientelista o de una manera poco ortodoxa de detener una importante obra vial por la sencilla razón que no se les otorgó el contrato en las condiciones en que siempre se lo ha hecho, es decir, permitiendo el hurto y el desfalco presupuestal que genera malas obras, pésimos insumos o materiales y de una duración ínfima.  Tratando de evitar estas situaciones el alcalde municipal de Chachagüi, doctor Mauricio Ibarra, delega tal responsabilidad en la junta de acción comunal para que ellos como voceros naturales de su gente y de su pueblo manejen, velen y administren los recursos de la mejor manera posible.

Muchos de los integrantes de la junta de acción comunal ya se encuentran atemorizados por el anuncio de una posible demanda en su contra y manifiestan su deseo de retirarse de tan noble labor.  Les formulamos un respetuoso llamado para que haciendo acopio de valor civil no abandonen su misión al servicio de su gente y, por el contrario, rodeen a sus dirigentes comunales y especialmente al alcalde del municipio de Chachagüi en su empeño de sacar adelante este proyecto que por donde se lo mire es digno de todo encomio.

Durante décadas hemos visto como los presupuestos se esfuman en manos de contratistas inescrupulosos que no tienen recato alguno en robarse los dineros de los pueblos, de embolsillarse el presupuesto de escuelas, centros comunales, centros de salud, escenarios deportivos y carreteras.  Sumen así a las regiones y a su gente en el más profundo de los atrasos y olvidos.  Pero ya es hora de que el pueblo se levante contra estas prácticas insanas que demuestran el más impúdico de los sentimientos morales, humanos y cristianos, el pueblo debe sacudirse de ese marasmo, de ese adormecimiento y rodear a funcionarios y dignatarios que en su empeño de llevar bienestar a su gente se encuentran y tropiezan con concejales, diputados y congresistas que no dan su visto bueno a las obras si no se les otorga a ellos o a sus compinches los contratos para feriarlos y hacer de ellos su caja menor de gastos politiqueros y electoreros.

Ya son muchos los líderes comunitarios que se han manifestado rodeando la iniciativa del doctor Mauricio Ibarra en sus buenos y sanos propósitos. Nada mejor que sea una junta comunal la que supervise los avances de la obra y se constituyan en una veeduría ciudadana que vele por los buenos manejos de este presupuesto.  Los malos no pueden imponerse a punta de chanchullos y amenazas y los buenos no pueden permitir que les arrebaten su progreso y bienestar. Se debe desenmascarar a quienes pretenden utilizar sus influencias para apoderarse en provecho propio de los presupuestos municipales o corregimentales, hacer un frente común contra sus abusos e imposiciones y, sobre todo, hacer acopio de valor civil para rechazar todo acto que va en contra del bien común.

Por otro lado, las amenazas de quienes se sienten desplazados, no pueden constituirse en órdenes para un mandatario municipal al punto de detener una obra de las dimensiones y características que en los actuales momentos se desarrolla en el corregimiento de Casabuy.  Nuestra solidaridad y la de su pueblo al mandatario seccional, a sus buenos deseos e intenciones y a esa manera visionaria de transformar a los pueblos mediante obras de envergadura y trascendencia como lo es una carretera. El pueblo es soberano y es quien en ultimas tiene la palabra para condenar o elogiar a sus dirigentes. Adelante señor alcalde, oídos sordos a los enemigos del progreso y el desarrollo municipal.

Termino formulando un respetuoso llamado a todos los dirigentes del corregimiento de Casabuy para que venciendo y dejando atrás las diferencias políticas hagamos causa común en este propósito colectivo, que de no culminarse satisfactoriamente los condenará a otros cien años de olvido y soledad. Difícilmente se llevará una obra de tanta importancia si las voluntades no se unen para reclamar la feliz culminación de la recuperación y adecuación de su malla vial, que no es otra cosa que progreso, desarrollo y bienestar general.

Comentarios

Comentarios