¿Qué pasa con la vacuna contra el VPH?

Por: Verónica Arango

Conferencista de la fundación internacional maranta.

 

¿Es segura la vacuna contra el VPH? es la pregunta de moda en el país después del reporte de 243 niñas enfermas en Carmen de Bolívar, cuyos padres aseguran que el origen de sus síntomas, es la aplicación de la vacuna, a lo cual el Ministerio responde, a mi modo de ver de manera muy irresponsable, que es «un  tema de sugestión».

 

La realidad es que cuando el caso se dio a conocer en prensa, eran alrededor de 100 niñas, las que presentaban desmayos, cefaleas y rigidez; y me parece sorprendente que el Ministro de Salud afirme que «mientras más se reporte y entre más se centre la atención mediática en las niñas podemos seguir ampliando el problema”. Cuando debería ser él, quien dé explicaciones claras y soluciones contundentes en medio de esta situación.

 

Como lo hemos mencionado anteriormente, no podemos afirmar que la vacuna es la responsable de los diferentes síntomas que presentan estas menores, pero tampoco podemos desvirtuar que la vacuna es la única causa de su condición actual. Lo que si podemos hacer es poner las declaraciones de las diferentes voces que tienen, o ya sea al conocimiento científico o han experimentado tales reacciones adversas a raíz de la vacuna, para que cada uno saque sus propias conclusiones.

 

Me causa profunda extrañeza, que en medio de la confusión de padres de familia que tienen a sus hijas enfermas, el Ministerio de salud, se ha dedicado únicamente a defender la vacuna, afirmando que es segura y gasten presupuesto en publicidad a la vacuna, (que es un detalle menor comparado con lo que se gasta en la compra de la vacuna misma, lo cual corresponde al 66% del presupuesto nacional del plan de vacunación)  pero sin dar una explicación clara de porque afirman tal cosa, ni la han descartado con pruebas suficientes como responsable de la crisis.

 

Podemos desechar de una vez la descabellada teoría que sugiere que las niñas pueden estar intoxicadas, cuando la población enferma son únicamente niñas y cuyo común denominador, es haberse puesto la vacuna contra el VPH.

 

Como lo he dicho en innumerables oportunidades, nunca he tomado postura a favor o en contra de la vacuna per se, más allá de la preocupación que me genera el mensaje que le estamos dando a nuestros hijos, con una vacuna contra una enfermedad de transmisión sexual a los 9 años de edad. Por otra parte, cualquier lector desprevenido, que aún no tenga una postura clara sobre la vacuna, podría compartir mi confusión al leer el folleto original de dicha vacuna en donde afirma: «La administración de Gardasil ha producido cefaleas (…) se han reportado casos de síncope, a veces asociado a caídas, movimientos tónico-clónicos y otros episodios de tipo convulsivo (…) se han observado casos de anafilaxia después de la vacunación con Gardasil»; ¿No son estos acaso, algunos de los síntomas que reportan las niñas de Carmen de Bolívar?. Entonces, sí el mismo laboratorio los reconoce como posibles efectos adversos, ¿Por qué el énfasis del Ministerio de Salud en descartar la vacuna como la responsable de esta crisis?

 

La última pregunta que quiero plantear es: ¿Vamos a seguir arriesgando la salud de nuestras hijas para ver quién tiene la razón?

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