Quién no ha probado los famosos helados de Chachagüí

Aníbal Arévalo Rosero

Ir a Chachagüí, y no probar los helados de crema, es como no haber ido. Tienen una fama sin igual entre habitantes y visitantes. Y es que probarlos invita a repetir. Ciertamente, todos los que nos hemos deleitado con estas delicias cremosas, pedimos doble: de queso, primero, y después de ron con pasas. El hecho es que uno se queda picado que se deja vencer por la tentación de probar el segundo.

Detrás de un mostrador se encuentra una mujer sencilla, pero con una calidez humana que atiende con mucha delicadeza, tratando de satisfacer al cliente. Ella es Doris Bastidas Rosero. En medio de bromas aprovechamos el ligero momento que no hay clientes para preguntarle sobre el éxito de su receta, pero responde que es un secreto que lo tiene muy guardado; que la gente podrá enterarse de los ingredientes que emplea, pero que hay unas mezclas muy particulares que los hacen exquisitos.

Dice que no sólo es cuestión de ingredientes, licuar, endulzar y mezclar, pues, las cosas van más allá, un toque de inspiración, una receta secreta, que sólo a su autora le queda en su punto. Es por ello que procura estar con un estado de ánimo óptimo. Una narración similar que encierra los secretos de la producción de bebidas espirituosas, como el ron de Cuba.

La heladería Sólo Fruta de Chachagüí, ubicada en una casa esquinera, ofrece unos deliciosos helados de crema y leche en combinación con frutas naturales, como fresa, chocolate, maní, café, queso, curuba, guanábana, coco, tomate, entre otras. La primera sensación es que provoca morderlos y repetir. No es más que salga el sol para que haya una aglomeración de clientes deseosos de consumirlos. Llegan familias enteras, pertenecientes a las diferentes capas sociales.

Una cosa que llama la atención es que Doris es benefactora de los animales y el medio ambiente. Es por ello que proyecta un plan de protección y esterilización de perros callejeros; para ello vende dulces, y las utilidades las destina al cuidado de las mascotas. Dice  que con esos ahorros y la ayuda del veterinario del municipio se lograron esterilizar 100 perros.

 

Pero asimismo piensa en el cuidado del medio ambiente. Antes los helados los entregaba en vasitos plásticos, pero por sugerencia de los mismos clientes, tomo la decisión de cobrar 100 pesos por los vasitos para que la gente los solicite cuando sea muy necesario. Resulta que antes se le llenaba rapido la caneca de residuos sólidos, y, ahora, en cambio, mantiene vacía. Y con ello nos estamos obviando un grave problema de contaminación.

Pero su labor de solidaridad no termina ahí. Todas las tardes llegan adultos mayores desprotegidos a recibir una botella de leche y un pan, que sirve para mitigar el hambre y nutrir sus desvencijados cuerpos.

Doris se inició en el negocio hace 30 años, aprovechando que su padre, don Rodrigo Bastidas Tovar, montó una bomba de gasolina en la entrada de Comfamiliar, empezó con helados de guayaba, puesto que en el lugar había un árbol de esa fruta. Pertenece a una familia tradicional pastusa dedicada al negocio de los combustibles. Su abuelo José Bastidas era propietario de varios negocios en la calle 17 de Pasto. Heredaron la línea de los combustibles Julio Bastidas Tovar (tío), Julio Bastidas Castillo (primo), Julio Bastidas Rodríguez (sobrino).

La fama de los helados es tal que en alguna oportunidad tuvieron la grata visita de Antanas Mockus, quien probó los helados y fue a conocer la casa, ya que es muy bonita. También han visitado la heladería reconocidas personalidades nacionales.

Doris Bastidas Rosero es una persona ejemplar, sabe que no sólo hay que trabajar para obtener bienes materiales, sino que su vocación de servicio es infinita, por eso atiende con mucho esmero a sus clientes.

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