Raúl Delgado vuelve remozado y otros apuntes

A menos de un año de las elecciones locales (alcaldías, gobernaciones) ya se perfilan candidatos consistentes. Para la Gobernación de Nariño, el exalcalde de Pasto y exgobernador Raúl Delgado Guerrero, será candidato para suceder a Camilo Romero. Y lo hace con mayor fortaleza, dado su reciente ejercicio electoral donde tuvo un resultado altamente satisfactorio a pesar de no salir electo congresista. Se presentará con un perfil moderado de centro izquierda enfrentando a rivales de derecha como el excandidato John Rojas, de buen desempeño hace cuatro años frente a la aplanadora de Romero. Delgado arranca con importante ventaja, con mayor entusiasmo y muy remozado políticamente. Sus posibilidades por ahora son muy altas, con riesgo de mejorar.

 

Precandidatos a alcaldía, “tibios”

Hay amagues de un muy diverso abanico de aspirantes a la alcaldía de Pasto. Por ahora en esta competencia la cosa es a otro precio ya que ninguno de los que se hacen sonar, tendría cierta consistencia o mínima fuerza, al menos hoy, para esta apuesta. Incluso hablan de un ex parlamentario, genuino representante de la más rancia política tradicional, que posiblemente no haría más que rematar su carrera política, con un ejercicio incierto. Una alcaldía es un cargo más ejecutivo y gerencial que político. Por lo tanto se buscan candidatos, con perfil y talante para una ciudad posmoderna, Siglo XXI.

 

El “presidente” Martínez

A propósito de la “Zoo – ciedad” pastusa, el heredero político del jurista y líder liberal Darío Martínez, es su sobrino Fidel Darío Martínez, hoy concejal de Pasto. ‘Fidelito’ como le gusta le llamen, no se cambia por nadie ya que ha sido elegido por sus compañeros como flamante Presidente del Concejo de Pasto. Complace que ostente esa dignidad ya que es un fiel representante del movimiento que defiende la sostenibilidad (aunque algunos lo acusen de favorecer los cultivos de caña). Es decir una armonía entre los actores de la naturaleza, humanos, aire, medio ambiente, plantas y especialmente animales. Con respecto a estos últimos hoy por moda insulsa muchos jóvenes (y otros no tanto) promueven un animalismo tendencioso, excluyente y sesgado, que no le hace bien al desarrollo de entornos más sostenibles y saludables. De allí que se espera que en esta palomita presidencial Fidelito (o Fidelio para los otros animalistas) aproveche para articular y armonizar para la ciudad una propuesta más integrada y coherente. ¡Salud señor presidente!, pero eso sí, sin una gota de licor, con sobriedad ante todo.

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