Recordando a Whitney Houston y a Alejandro Nieto

Por: Fabio Arévalo Rosero MD

Hace 6 años murió repentinamente la diva de la canción Whitney Houston, fue una cantante estadounidense de R&B, soul, blues y góspel, aunque también destacó como actriz, compositora, productora, empresaria y modelo. Según Guinness World Records es la artista más galardonada de todos los tiempos con dos premios Emmy, seis premios Grammy, treinta premios Billboard Music Awards y veintidós American Music Awards, para un total de más de 600 premios en su carrera. También es una de las artistas musicales que ha vendido un mayor número de discos en el mundo: cerca de 180 millones de unidades entre álbumes, sencillos y vídeos.

Con toda la fama y dinero en abundancia terminó adicta a las drogas, dependiente de medicamentos y alcohol. Pero ante todo infeliz, con tendencias depresivas; lo tenía todo, menos la inteligencia necesaria para saber el mal que se causaba con sus displicencias. Murió en la cumbre de su carrera a los 48 años cuando se preparaba para una gala de los Premios Granmy. Fue encontrada ahogada en la bañera del hotel con restos de drogas (medicamentos de uso psiquiátrico), alcohol y barbitúricos en su cuerpo.

Su debut en el cine tuvo lugar en 1992 con su protagónico en “El guardaespaldas” junto a Kevin Costner. La banda sonora fue compuesta por la también actriz, y se convirtió en la más vendida de todos los tiempos, con más de 45 millones de copias hasta 2012. Pero la canción que más se asocia a Houston es I will always love you, una versión de un tema compuesto por Dolly Parton que formaba parte de la banda sonora de la película El Guardaespaldas. Aquel disco permaneció en lo más alto de las listas de éxitos del país durante 20 semanas consecutivas.

La diva deja nuevamente esa lección de tantas celebridades. No hay teflón, ni blindaje que puedan brindar la fama, el poder, el dinero o la posición de privilegio, frente a la vulnerabilidad de cuerpo sometido a tantas displicencias por cuenta de esas mismas “ventajas” o vanidades.

Alejandro Nieto alerta a sus colegas “celebridades”

Algo parecido podríamos decir del lamentable deceso en su mejor momento del gran talento de la radio Alejandro Nieto Molina, hijo de Julio Nieto Bernal acaecido hace 2 años. Todo lo tenía en su profesión, menos seguramente la sabiduría del autocuidado y la prevención a tiempo. Un infarto fulminante se lo llevó a sus 47 años. Lamentable pérdida para el mundo de los medios. Es un caso donde aparentemente el éxito coyuntural del trabajo prima sobre el valor de la vida.

Por lo visto tenía sobrepeso (¿derivado de deficientes hábitos de alimentación?), semiológicamente evidenciaba una prominente papada que clínicamente sugiere trastornos en su composición corporal con mayor porcentaje de grasa. Seguramente aficionado a eventos sociales donde son comunes las crónicas dosis bajas de alcohol. Además su biotipo no era atlético, más aproximado al sedentario con altas cargas de estrés físico y emocional por el exigente trabajo. Personas como él normalmente no superan el UAFF (Umbral de Actividad Física Funcional) que biológicamente y por salud es más que obligatorio para todo ser humano.

Es muy posible haya padecido de alguna patología crónica en tratamiento como hipertensión, diabetes, colesterol alto, obesidad, etc. En estos fundamentales factores de riesgo (antes mencionados) puede estar la explicación de su temprano deceso, es decir no podría ser algo fortuito sino corresponder a una cierta lógica acorde a su estilo de vida. Según el diario El País de España era: “Taurino de raigambre familiar —su familia participó en la construcción de la plaza de toros de la Macarena de Medellín—“. Esto también podría dar luces sobre sus intereses y prioridades de vida.

Nieto había sido nombrado poco antes de su muerte gerente general y director general de Univisión Radio. Con anterioridad, había ocupado los cargos de director de contenidos de PRISA Radio, labor que le permitió coordinar e impulsar contenidos y acciones comunes de todas las emisoras de PRISA; director general de transformación digital del mismo grupo, así como director general de la SER, emisora líder del Grupo PRISA en España. Era tal vez el personaje más reconocido en la radio de habla hispana.

Su precoz deceso debe alertar a otras ‘celebridades’ de los medios que aparentemente se consideran inmunes o intocables. Creen que la fama y el dinero a montones que reciben los ponen por encima del bien y del mal, especialmente del control de su cuerpo y su fisiología. Están muy equivocados, como seguramente les pasó a Alejandro, a D’Artagnan y a otros tempranamente desaparecidos. Los “lamparazos” (de los que se ufanan mucho Julito Sánchez y su combo), la vida de glamour, el estrés de ser pedantes, sobradores y creerse por encima de los demás, los puede estar matando lentamente (o súbitamente).

Alertamos a estos comunicadores que se consideran “todopoderosos” a ser más humildes, sensatos, sencillos y tranquilos. A prevenir e intervenir a tiempo las causas de la enfermedad; no saben lo frágiles y débiles que son en medio de su insensatez. Son más pobres de lo que imaginan y pueden estar al borde del colapso, de algo fatídico de seguir con ese ritmo y estilo. Deben aprender de las lecciones póstumas que nos dejan Whitney Houston y Alejandro Nieto (QEPD).

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