Renault 4: el del paseo, el de la familia y hasta el de la Selección Colombia

Durante el Mundial de Fútbol de Italia 90, cada uno de los integrantes de la Selección Colombia recibió un Renault 4 como muestra de agradecimiento y apoyo, cuando el carro ya tenía unos 20 años en el mercado nacional.

Episodios como estos han llevado a que este vehículo, a pesar de su origen francés, haya marcado no solo la idiosincrasia colombiana, sino incluso la política y la economía del país, constituyéndose en un ícono nacional.

Claudia Patricia Valero, magíster en Historia y Teoría del Arte, la Arquitectura y la Ciudad, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), escribió la biografía social de este vehículo que llegó al país en 1968 para introducirse en la historia de todas las clases sociales.

“No solo se trataba de hablar de lo económico y del consumo como tal, sino de incluir otros puntos de vista que atraviesan el relato que se hace del automóvil”, explica la investigadora, quien se encontró con rastros del Renault 4 en importantes eventos de la economía y la política colombiana.

Por ejemplo, con la llegada de la televisión a color al país, en 1979, el comercial del Renault 4 como el “amigo fiel” sería el primero animado de un automóvil en el país.

Por otra parte, la llegada de Sofasa, ensambladora oficial de Renault en Colombia, gracias al apoyo del Instituto para el Fomento Industrial (IFI), marcó un hito en el desarrollo de la industria automotriz en el país, que hasta el momento era menos tecnificada que en otros países de la región como México y Argentina.

El carro incluso ganó protagonismo en uno de los capítulos oscuros de la historia nacional: el narcotráfico. Fue el primer automóvil que coronó un cargamento de coca de Pablo Escobar a Quito; este es el mismo carro que hoy se exhibe en el museo en que se convirtió la Hacienda Nápoles.

Objeto de nostalgia

Con la caída de la economía colombiana en los noventa, el Renault 4 llegó a la clase media con las ventas de segunda. El “amigo fiel” llegó a todos los públicos y esta idea publicitaria, junto con la del carro colombiano, se afianzó en el imaginario de aquellos que encontraron en este vehículo no solo un medio de transporte, sino una herramienta que se ha adaptado a las necesidades de sus dueños.

El Renault 4 fue tan flexible que se convirtió en sustento económico para los que encontraron en él una oportunidad para el rebusque y las ventas informales. Entre tanto, en las nuevas generaciones se arraigó la nostalgia del carro familiar, ese de los primeros paseos.

(Por: fin/ALP/MLA/LOF)

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