Rol de las ciudades en la monarquía hispánica

El mundo virreinal americano es fundamentalmente urbano, porque desde el momento de la conquista la articulación del territorio se hace a partir de la fundación de ciudades que van construyendo una red articulada a la estructura de la monarquía.

“Esto es así por varios motivos, uno de los cuales es que la vida política cotidiana no pasaba por las estructuras administrativas de la monarquía, sino que la mayor parte de las normas que regían a los individuos eran de los cabildos de la ciudad”.

Así lo plantea el profesor Tomás Pérez Vejo, doctor en Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid (España) e investigador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, en su libro Repúblicas urbanas en una monarquía imperial, imágenes de ciudades y orden político en la América virreinal.

Para el académico, “somos hijos del Estado-nación contemporáneo, una forma de organización política hegemónica en el mundo desde finales del siglo XVIII, que tiende a ser una relectura del pasado en clave de Estado-nación”.

Por eso insiste en que la monarquía católica no es un imperio ni un Estado-nación: “la monarquía católica es anacional, es decir que la nación no juega ningún papel en la estructura; la vida política discurre por la fidelidad al monarca y este es rey de distintos reinos”.

El autor presentó su obra en compañía del profesor Óscar Almario, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Medellín, quien destacó aspectos importantes de este libro en el programa Observatorio de Gobierno Urbano que se transmite por UN Radio.

El investigador Pérez afirmó que el libro trata de explicar el papel que jugaron las ciudades en la estructura política de la monarquía hispánica a lo largo de los tres siglos del periodo virreinal, en lo que hoy se conoce como América Latina.

Para el profesor Almario esta obra se presenta en un momento crucial para Colombia, cuando se conmemora el bicentenario de la batalla de Boyacá.

El docente de la U.N. señaló que en un encuentro nacional los académicos del país coincidieron en la necesidad de hacer un nuevo relato del proceso, y por lo tanto una nueva manera de comprender a la monarquía hispánica, un debate que se refiere a los conceptos de colonias y reinos.

El carácter urbano de la monarquía católica

El autor invitado insistió en entender que la ciudad no es solo el espacio físico del casco urbano, sino que un amplio territorio depende de ella y de sus ordenanzas, que la convertía en república, dándole una estructura jurídica.

En su libro, el investigador Pérez resalta las representaciones de las plazas de Ciudad de México y Lima, dada la importancia de los dos territorios en la época con los imperios Azteca e Inca, respectivamente. Ambos fueron cabezas de los reinos de Nueva España y de Perú, y aunque tienen similitudes existen diferencias cronológicas y de liderazgo porque mientras México tuvo la supremacía en Nueva España, Lima tuvo que disputársela con Cuzco, observó.

Representación artística de la ciudad

Explicó además que “las pinturas del siglo XVIII no son solo paisaje, sino que son la representación física de una ciudad; estas vistas urbanas simbolizan el ser jurídico y moral; en ese sentido de alegorías políticas se hace el análisis de este libro”.

Por su parte, el profesor Almario señaló que la pintura es clave para poder revisar este asunto: “el énfasis historiográfico, dominante hasta ahora, en tratar de dar una idea fiel del pasado, trabaja sobre fuentes que permiten ese ejercicio, datos que se puedan verificar y contrastar, pero las imágenes son un territorio más esquivo”.

Finalmente, el académico concluye que el libro termina “cronológicamente, justo cuando se desploma el orden político hispánico. Ahí el tema de qué va a pasar con las ciudades nos relaciona el periodo de las independencias”.

“Surgen dos hipótesis: la primera es que si con las declaraciones quedan estipuladas repúblicas urbanas, y la segunda parte del manifiesto de Cartagena de Bolívar sobre repúblicas aéreas, es decir, se anticipa al momento en el que las ciudades no pueden ejercer su condición de repúblicas urbanas y van a ser sustituidas por las provincias emergentes y después la nación como invención de la Modernidad”, finalizó.

(Por: Fin/IEU-CJSR/MLA/LOF)

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