Sacerdote, Manuel Chamorro, es El Personaje 10.

El padre Manuel Chamorro es, por encima de todo, un hombre de paz, dedicado al servicio vocacional con los más pobres y desamparados de Colombia, especialmente con la población de la diócesis de Ipiales. Nace en El Contadero, departamento de Nariño y desde muy joven se decide por la vida sacerdotal. Hijo de maestros, el mayor de cinco hermanos y un verdadero convencido de que el cristianismo se alcanza mediante la redención de los humildes.

Su labor sacerdotal la ha conjugado con su liderazgo cívico que ha trascendido fronteras. Es célebre su primera insurrección en uno de los municipios más bellos de Colombia, Samaniego, donde recoge el clamor de los labriegos y trabajadores de trapiches, quienes le expresan su inconformidad por los malos salarios y tratos de los propietarios y comerciantes de la panela. Eleva su voz, organiza a la gente y emprende una lucha desigual pero justa y consigue organizar la huelga que se denominó de los brazos caídos. Su presencia se convierte entonces en un estorbo para los patronos que usufructúan la miseria y la necesidad de los humildes. Se lo acusa de subversivo, de comunista, de agitador, de sublevado. Pero poco a poco logra vencer la resistencia de la población en sus evangelios dominicales hasta llevarles al entendimiento que el cristianismo no es simplemente un cumulo de doctrinas o evangelios sino la acción viva de la justicia y la fraternidad.

A sus veinticuatro años se ordenó como sacerdote. Recuerda la manera tan única y espectacular en que los propios de Contadero lo salen a recibir a San Juan en una hermosa e inolvidable marcha en la cual le conceden el más hermoso y dócil de los caballos de la región. Desde entonces se convierte en un apóstol, en un mártir, en un vocero de las clases populares y en un verdadero abanderado de las causas sociales.

El departamento de Nariño le debe un justo y merecido reconocimiento, pues en sus cincuenta y cinco años de vida sacerdotal se la ha jugado toda para hacer del sacerdocio una entrega sin reservas a su pueblo. Pocos como él se pueden jactar de ese liderazgo que mueve masas y eleva conciencias. Al extremo que un ateo como yo debe reconocer en su presencia la llama viva de la justicia, la paz y la redención. No me queda duda cuando expreso que con hombres y sacerdotes así la fe se acrecentaría, aún en los corazones más escépticos y alejados de la religión.

Es característica su acrisolada humildad que le permite abrazar al pobre, al desposeído, al miserable y al paria de nuestra sociedad. Como también es muy común mirarlo entre las altas élites mediando por los intereses de su pueblo. No existe lucha del pueblo nariñense en que la voz y la presencia del Padre Manuel Chamorro no haya estado presente, hombre imprescindible a la hora de elevar reclamos y de presentar memoriales de agravios que pretendan la equidad y la justicia social.

En estos días de covid19 y conociendo su capacidad y liderazgo, un grupo de líderes cívicos lo convocan para que coordine y dirija los reclamos en contra de los abusos y atropellos de CEDENAR, que de una manera abusiva e irredenta factura elevados costos por el servicio de energía. El pueblo se ve enfrentado a la injuria de una onerosa carga que le impide asumir la responsabilidad con su núcleo familiar o cancelar unos recibos que sobrepasan su capacidad de pago. Y ahí está él, presente, dispuesto y entregado a su pueblo. En poco tiempo logra organizar a su gente, motivar a los indiferentes y mover las masas que a una sola voz reclaman justicia y solidaridad con su causa. Se organiza un silletón, una ruedatón y una quematón que refleja la inconformidad de la gente frente a unos abusivos cobros de energía. Su ejemplo cunde y motiva a los propios del departamento de Nariño a imitar su valerosa protesta. No le tiembla su voz para decir de frente y sin tapujos a los gamonales que su accionar es equivocado y su proceder anticristiano.

El padre Manuel Chamorro es un activista de la desobediencia civil, que sigue los lineamientos de importantes y destacados líderes mundiales que alcanzaron grandes transformaciones sociales basados en principios de igualdad y dignidad. Su estrategia consiste en resistir a las provocaciones, invocar los evangelios e imitar los actos que han facilitado concordia y fraternidad entre los hombres. Ni un insulto, ni una sola agresión, ni una sola tentativa de provocación. Únicamente fortaleza, valentía y una voluntad indomable. La presencia viva de Cristo entre los hombres y el mensajero ecuánime entre el poder y el pueblo.

Como nariñenses tenemos que reconocer esa capacidad de liderazgo y acción del padre Manuel Chamorro, expresarle nuestro agradecimiento por su entrega y pedir que su palabra alcance el corazón de esos funcionarios que no se conmueven ni siquiera ante el clamor de un pueblo. Valiente, generoso, valeroso y consagrado, palabras que representan la figura egregia de este humilde sacerdote que ha demostrado que la importancia de los hombres radica en su conciencia, no en su chequera o cargo. Gracias padre Manuel Chamorro, seres como usted hacen la diferencia y marcan los caminos en el insondable trasegar de los hombres.

Aquí puede ver las intervenciones del padre Chamorro en el programa de Página 10 en vivo.

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