Sincretismo y visiones del pacífico sur

La creación del archipiélago

Al comienzo de los tiempos, unos inmensos peces rojos salieron desde un lugar muy lejano a recorrer los mares del mundo. Eran tres vigorosos pargos rojos. Fueron enviados por Yemayá, madre de la vida y de las aguas, a reconocer sus dominios. Durante miles de años navegaron por todos los océanos de la tierra.

Un día se sintieron fatigados y se quedaron a descansar en los esteros de la costa pacífica nariñense. La brisa de la tarde los adormeció, las olas los arrullaron y pronto se quedaron profundamente dormidos. Poco a poco, las mareas infatigables los cubrieron de arena.

Después, una frondosa vegetación apareció sobre sus lomos, y las lluvias torrenciales formaron riachuelos caudalosos. Así aparecieron las tres islas mayores que hacen parte del archipiélago de San Andrés de Tumaco.

Años más tarde, millones de mujeres y hombres africanos fueron arrancados de sus aldeas y transportados a América. Fueron traídos como esclavos a trabajar en los cultivos, ganaderías y minas que los españoles explotaban. Pero muchos de estos hombres y mujeres procedentes de África se fugaron de las propiedades de sus amos, y formaron los palenques que eran territorios donde podían vivir en libertad. Otros trabajaron arduamente para comprar su libertad, o se beneficiaron con la ley que abolió la esclavitud, pero nunca pudieron volver a su tierra natal. Para vivir en América, los africanos y sus descendientes eligieron los ríos, los manglares y las tierras de la costa pacífica.

El oro de las minas de Barbacoas, situada en la selva del Pacifico, que enriqueció a los españoles, fue también clave para sostener la economía del país por más de doscientos años. Algunos negros (cuyos antepasados habían llegado de África en la primera diáspora) lo acumularon a escondidas, y con el tiempo les sirvió para comprar su libertad. Los negros que no tenían el codiciado metal, lograron escapar del socavón, dirigiéndose hacia el mar y la selva, donde dieron origen a asentamientos libres, y se entronizaron con los habitantes de Tumaco, un pueblo más pequeño, en donde había una población blanca descendientes de europeos (los segundos pobladores).

Fue así, como Tumaco comenzó su lenta transformación en ciudad. El desarrollo fue el resultado de la exportación de tagua, la semilla de una palma que crecía de manera abundante en los alrededores del archipiélago. Esta semilla, un poco más pequeña que el huevo de una gallina, se parecía al marfil y era utilizada en Europa y Estados Unidos para hacer botones.

La economía de la tagua generó nuevas oportunidades para descendientes de esclavos que migraron (dando origen a la segunda diáspora) de la zona minera del Barbacoas a establecerse cerca de los cultivos de tagua de Tumaco, y facilitó la formación del grupo de comerciantes blancos de ascendencia europea, que importaban en goletas las mercancías, y compraban semillas de tagua que luego exportaban hacia Europa.

Santería

La Santería es una religión con origen en África, y más concretamente en el pueblo de Yoruba. A raíz del tráfico de esclavos muchos africanos se asentaron en países de América, como Cuba, Haití, Panamá, Colombia, y Ecuador. Fueron ellos quienes llevaron sus creencias animistas y principios religiosos.

La Santería también recibe el nombre de Regla de Osha-Ifá. Los santeros creen y adoran a un solo Dios, Olodumare, creador del universo. Uno de los principios de esta religión es que fue Olodumare quien creó todo lo que existe en el universo y, todo debe regresar a él. El ashé es el poder de su Dios, la energía considerada una bendición o virtud.

Los santeros tienen diferentes formas de comunicarse con los Orishas, quienes son un conjunto de santos de yoruba, a los que se les atribuye el poder de conducir las fuerzas naturales y la vida humana. Son considerados guías que mantienen la armonía en el mundo y hacen que las personas puedan sentirse bien emocional y espiritualmente.

Para comunicarse con los Orishas, los santeros llevan a cabo diferentes ritos, rezos y métodos adivinatorios. Las ofrendas a los santos son muy frecuentes, las cuales incluyen sacrificios animales y posesiones por trance. Los Orishas protegen la raza humana, y los santeros consideran que uno de ellos les elige como ángel guardián. Es por ello que cada santero tiene un santo. A diferencia de otras religiones, la santería carece de templos No tiene un credo central donde realizar las prácticas religiosas. Las ceremonias y los rituales se realizan en las casas de los sacerdotes.

Para pertenecer a esta religión, los creyentes tienen que realizar primero algunos rituales como el Kari Osha, o lo que es lo mismo, hacerse santo. Los primeros negros del Pacifico la practicaron, pero los invasores españoles y la Iglesia presionaron para que abandonaran estas creencias por considerarlas satánicas.

Los negros, mayoría en toda la Costa Pacífica del país, aún practican con fervor la santería heredada de sus raíces africanas, y que, nace y sobrevive de la necesidad de defenderse de los males ajenos. Es la defensa de su cultura y del ser como tal, aunque creen que las fuerzas naturales y sobrenaturales no deben utilizarse contra el prójimo.

En medio de un duro conflicto que lleva más de medio siglo, los negros que habitan en una de las áreas de mayor pobreza y desprotección del país, encontraron en la Santería un modo de defenderse. Los grupos paramilitares, la guerrilla y el narcotráfico con sus casas de pique, empezaron a enterrar ellos mismos a los muertos porque sabían que los negros les podían hacer un “arreglo” si encontraban los cuerpos, en referencia a los rituales de venganza contra los victimarios que practican los santeros con los cadáveres.

En Tumaco, practica con gran pasión la Santería el decimero Kongo Kimbiza, graduado en las escuelas santeras de Cuba.

Visiones del pacífico

Entre los pueblos del Pacífico sur habitan personajes dotados de poderes mágicos. Son espíritus del mal denominados Visiones, que surgen de la cosmovisión del hombre negro y, son un reflejo de sus creencias ancestrales y de su relación con el entorno.

El Riviel

La versión de los negros es que el Riviel era un sacerdote que por pura ociosidad quemó un rosario. Esta herejía hizo que Dios lo castigara convirtiéndolo en una visión. La visión se aparece por los ríos, los esteros o el mar afuera, flotando sobre una canoa, una tabla o cualquier objeto a la deriva. El Riviel siempre se deja ver en las noches de luna menguante y se monta y se baja de la canoa gritando, contento por la maldad que ocasiona. En el mar se sube a las olas y en el río navega de arriba hacia abajo. El Riviel embruja a la gente y la deja como sonámbula. Entonces aprovecha para obligarlas a hacer cosas indebidas, como pecar. Quienes son atrapados por él no recuerdan nada de lo que pasó. La manera de evitar que el Riviel lo tiente a uno es rezarle el rosario o gritarle «Andate a la punta de un cuerno y sobre vos candela».

Hay otra versión sobre el Riviel, narrada por el poeta mestizo Faustino Arias Reinel, quien dice que en Barbacoas vivió un médico francés Monsieur Rivier, a quien un teniente español le raptó la esposa. Él los persiguió por el rio Telembi cuando huían a Tumaco. Su canoa la alumbraba un embil. Cuando los alcanzó rio abajo, el teniente mató al médico y los canoeros huyeron. Los negros no sabían pronunciar Rivier y por eso se quedó el nombre de Riviel. Desde entonces, la canoa del francés con el embil alumbrado vaga por mar y rio asustando a los pescadores.

El Maravelí

El Maravelí es un barco muy bonito, lleno de luces de colores. Se presenta en las noches, especialmente en tiempos de Semana Santa. Va cargado de almas en pena de gente que en vida cometió pecados graves. Es un buque fantasma, algunos dicen que sólo se escucha el sonido y muy pocos han visto sus luces. El Maravelí recorre ríos y esteros del litoral con una lista de nombres. Al llamado de cada nombre los tripulantes responden «presente» o «ausente». Se dice que el barco será visto el día que muera el último integrante que falta.

En la costa del Mar del Sur existe la leyenda del buque, que en forma misteriosa viaja por las noches navegando desde la isla Gorgona. Los nativos para identificar al Maraveli de las otras embarcaciones ven en las noches que este buque fantasma sube y baja con las olas y huye de los vientos violentos, lleva lámparas amarillas con candelas en el palo mayor. Su luz refulgente es de tal intensidad que enceguece a los animales, hiela la sangre de los hombres y daña los sembrados. Existe la creencia en la costa pacífica sur de que, quien es malo y mira de cerca el Maravelí se enloquece, o queda ciego, o muere lanzando gritos espantosos; los perros aúllan y los animales corren presos del terror.

Lo han visto los nativos saliendo de Gorgona y anclando en los territorios de Guapi, Iscuandé, Mosquera, Satinga, El Charco, La Tola y Tumaco. Según sus creencias, es la proyección de una embarcación que hizo piratería antes que la invasión de los españoles llegara por estas tierras. Otros, relatan que es el fantasma de una embarcación que cargó las riquezas obtenidas de las explotaciones del oro de la región de los indígenas Telembies, y que se hundió en el mar con toda su tripulación.                                                                                              Los pescadores dicen que, enfocándole una luz fija sobre la proa, se logra desaparecer para siempre al Maravelí.

El Duende

Cuentan los ancestros que el Duende es un ser mágico que vive en lugares solitarios de mar, rio y selva. Dicen también que era un ángel de Dios, y que por desobediente este lo echó del cielo. Así, esta visión quedó tentando en el mundo como un fantasma.            El Duende es un hombre pequeño, usa sombrero grande, toca guitarra y suele enamorarse de mujeres vírgenes. Las víctimas del Duende se acercan a él para aprender a tocar guitarra. Él les enseña mientras las lleva a lugares desolados. Pero este maestro tiene algunas mañas, porque cuando la persona no hace lo que él quiere, la priva y la deja espumeando. Asimismo, cuando se realizan bailes de guitarra y él llega a la fiesta, se tiene la sensación de que la casa se mueve. Para hacer que el Duende se vaya, es necesario entonar en la marimba el Himno Nacional. También funciona rezar al revés el Credo o alguna oración especial. Al Duende le gusta pelear, y hay quienes dicen que es un indígena que puede aumentar de tamaño cuando se encuentra con un adversario. Y así como le gusta dar clases de guitarra, también le gusta enseñar a pelear a los hombres valientes.

La Tunda

La Tunda es una mujer que tiene la facultad de tomar la apariencia física de un familiar cercano a su víctima. Por lo general, se presenta ante niños groseros y hombres guapos o enamoradizos, a quienes aleja de su vivienda hacia la selva y estos quedan confundidos, sin saber cómo regresar. Dicen los abuelos que la Tunda era una mujer que vivía con sus padres y que cuando era joven era perezosa y grosera. Por esa razón, decidió irse a vivir al monte. Tiene un pie de madera en forma de molinillo que no puede transformar. Viste camisa, falda y sombrero. Los hombres y mujeres que la han visto dicen que es una visión mala y que tiene un canto característico, con el que embruja a sus víctimas y que dice así: «tul, tul, tul, tul». Al oír esto, se sabe de inmediato que por ahí anda ella. Esta visión habita en el monte, en cangrejales, y cocales, entre otros sitios. Cuando se quiere llevar a niños o jóvenes, la Tunda los confunde desviándoles los caminos para que no puedan huir. Cuando los tiene en su poder, les da a comer camarón peído; es decir, camarones que han recibido el aroma de sus pedos. Para rescatar a las víctimas, es necesario que los padrinos y el sacerdote católico se internen en el monte e irriten a la Tunda rezando el Padre Nuestro y el Credo con velas prendidas. También se pueden usar instrumentos musicales, como el bombo, y cantar: «¡Tunda, suelta a ese muchacho, busca a tu marido!

Referencias

  1. Seidel, Oscar. Novela “El dulce olor de Puerto Perla”, Capítulo 4

2. Seidel, Oscar. Novela “En busca de la semilla”, Capítulos 13 y 33

3. Comunidad Educativa de El Charco y La Tola (Nariño).” Visiones y seres maravillosos del Pacífico”.

4. Manzanas, Janire. Diario OK. ¿Qué es la santería y cuál es su doctrina?

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