Soy taurino, ¿Y qué?

Por: Edwin Rosero Casanova

Puede sonar arrogante y desafiante esa frase. Muchos lo harían en otros aspectos. Soy ateo, ¿Y qué?; Soy homosexual, ¿Y qué?; Soy creyente, ¿Y qué?; Soy petrista, ¿Y qué?; Soy uribista, ¿Y qué?…etcétera.  La frase tiene una connotación que lleva al respeto de quien la pronuncie o la diga. No obstante, pensar diferente en este país es peligroso. Termina estigmatizado, injuriado y con descalificaciones personales, sin sentido, sin argumentos. Decir algo políticamente correcto, se ha vuelto una conducta estándar para llevar la fiesta en paz. Hemos aprendido a ser hipócritas. Nos hemos vuelto muy sensibles a todo. Todo nos ofende. Le damos más validez a las emociones que a la razón.

Alguien decir que es taurino, que tiene ese gusto particular de asistir a una corrida de toros, es impensable. Se arriesga a que lo tilden de enfermo, cruel, sádico y otras cosas más. No cabe duda que es un tema polémico y que tal vez no va con este siglo XXI por ser una tradición arcaica. Ahora se impone una moda oportunista de ser animalista, ambientalista, ecologista, veganos, verde, compasivo, etcétera. Coger tu mascota doméstica y darle un tratamiento de “humanos”: llevarlos a peluquerías, alimentos especializados, guarderías, masajes, operaciones quirúrgicas…etcétera. Finalmente, estas en disposición de hacerlo, porque es tu gusto, porque es tu dinero, y con el puedes hacer muchas cosas. No obstante, querer imponer un orden de sus gustos y considerar sus propias convicciones como el criterio de verdad, raya en lo absurdo como sociedad.

Los anti taurino y animalistas son propenso a no tener empatía con los taurinos. El principal argumento es que se tortura al toro y por ende es un espectáculo bárbaro. Es decir, los taurinos son insensibles y los anti taurinos son más sensibles. La sensibilidad es un sentimiento que todo ser humano lo tiene como el sentimiento de la compasión. Ahí radica la  irritación, que están comparándose constantemente sus gustos.

Naturalmente,  creo que algún día se ha te extinguir esta tradición (espectáculo, arte, fiesta, ritual) y llegaran otras, a medida que se brinde alternativas culturales y artísticas de calidad. Hace veinte seis años, una tía se dedicaba a comercializar carne de cerdo para Tumaco y cada sábado desde las 4 de la madrugada tenía que soportar escuchar los chillidos angustiantes del cerdo cuando el matarife le introducía el cuchillo. Termine acostumbrándome y aceptando una realidad. Hoy en día, no puedo tratar ni a mi tía ni al matarife de bárbaro, cruel o enfermo ¿Ir a pescar con caña y ver atrapado al pescado en el anzuelo, acaso no se llamaría tortura?

Desde la llegada de Petro a la alcaldía de Bogotá, alborotó el avispero y se fue lanza en ristre contra los taurinos. El argumento fue una dicotomía entre vida o muerte. De manera que, aceleró las sensibilidades humanas y formo un problema jurídico de derechos contra las minorías. La corte constitucional ha ratificado “que las corridas de toros y peleas de gallos no pueden ser sancionadas como prácticas de maltrato animal si se practican como parte de una tradición cultural arraigada y continua”. ¿Imagínese prohibir las peleas de gallos en Pasto o en todo el departamento? Que por tradición cultural arraigada si las tenemos y forma parte de un sector económico que se beneficia cierta población. ¿En las peleas de gallos, hay maltrato animal? ¿Los derechos de los gallos son diferentes a los derechos de los toros de lidia? Cali, Manizales y Bogotá tienen eventos representativos y giran en torno a las corridas de toros.

La polémica sigue. Si prohibir o no prohibir. En Colombia hay temas más importantes de que preocuparse, que requieren más atención, más esfuerzos, más dedicación para solucionarlos o dar alternativas que nos beneficie a todos. No soy taurino ni anti taurino. Jamás he ido a una corrida ni iré. He estado tentado a ir, pero prefiero gastarme el dinero del abonado en otras cosas de mi gusto. De ahí que, la tolerancia y el respeto en la diferencia, es la clave. De un autor taurino:

¿Le gustan las corridas de toros? ¡Sepa defenderla!

¿No le gustan las corridas de toros? ¡Sepa comprenderlas!

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