Su majestad el peatón

 Hoy en Pasto se vive un día diferente. Hoy es Día sin Carro y sin Moto, una jornada que se realiza dentro de la Semana de la Movilidad Saludable, Sostenible y Segura  y que permite que hoy gocemos de una ciudad con menos ruido, con un aire más limpio, con las vías descongestionadas, más seguras para el uso del transporte alternativo, de una ciudad para caminar.

Es común que al hablar de movilidad se piense en vías y vehículos, dejando a veces de lado a los verdaderos protagonistas que son los peatones, la gente. En asuntos de movilidad el Rey es el peatón.

Y es algo lógico, nuestras piernas son el medio de locomoción con que nos dotó la naturaleza. Además todos, sin excepción, sin importar si habitualmente andamos en moto, carro, bus, taxi, bicicleta, patineta, etcétera, etcétera, en algún momento somos peatones. Los peatones somos mayoría, los  más importantes de la movilidad, por eso merecen el respeto de los otros actores de la movilidad y de una infraestructura urbana adecuada.

La gente de Pasto necesita de andenes adecuados, en muchos sectores del centro las personas deben descender a la calzada para que pasen los que caminan en sentido contrario, poniendo en riesgo su integridad.

Algo se ha avanzado en este aspecto en las obras que hacen parte del Sistema Estratégico de Transporte Público que ejecuta Avante, en proyectos como el de la carrera 27, el de la calle 20, el espacio público es generoso con el peatón, con andenes amplios, sin obstáculos para las mamás que transitan con coches o quienes van en silla de ruedas. Además estos andenes tienen en su superficie algunos relieves en el centro y al borde con el fin de guiar a los invidentes. Así deberían ser todos los andenes. Por eso es necesario institucionalizar un Manual de Espacio Público en donde la gente sea la prioridad.

Las ciudades deben desarrollarse pensando en los seres humanos, el espacio público debe invitar a que los ciudadanos se apropien de él, propiciar a que con su uso, las personas lo llenen de significados.

Hoy en Pasto se vive un día diferente. Hoy podemos caminar tranquilos, ver la ciudad de otro modo, a otro ritmo. Así debería ser siempre. Depende mucho de las autoridades, sobre todo en lo que respecta a la infraestructura, pero también depende de cada uno de nosotros. De uno a uno podemos cambiar nuestra ciudad, si todos respetamos a quienes se movilizan a pie, como todos lo hacemos en algún momento, podemos lograr que Pasto sea un lugar donde su Majestad el peatón pueda ejercer su reinado.

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