Territorios indígenas y afros en Nariño son reconocidos como víctimas del conflicto.

La Jurisdicción Especial para la Paz reconoció por primera vez a la naturaleza como víctima del conflicto armado en los territorios indígenas y afros en Tumaco, Barbacoas y Ricaurte (Nariño)

“¿Por qué la gente separa la naturaleza de lo humano? La concepción de los pueblos étnicos es que el territorio es inseparable de las personas. Queremos fortalecer una línea de pensamiento que nos permita entender que todos los seres vivos, no solo los seres humanos, tienen la posibilidad de existir”. Así, Belkis Izquierdo, magistrada de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y mujer del pueblo Arhuaco, comienza a hablar sobre el “Caso 002- situación territorial de los municipios de Tumaco, Ricaurte y Barbacoas (Nariño)”, uno de los macrocasos que se adelanta en la Sala de Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad de la Jurisdicción Especial para la Paz.

 Son los territorios de los pueblos étnicos los que desde noviembre del año pasado están acreditadas como víctimas. Nunca antes una piedra sagrada, un chorro de agua o un pedazo de bosque había sido considerado víctima. Mejor dicho, la justicia transicional reconoció por primera vez que la naturaleza no es solo el escenario de la guerra, sino una más de sus damnificadas, así lo narra Helena Calle para el Espectador.

Calle afirma, la decisión es apenas lógica. Según un estudio de Conservación Internacional publicado en 2009, el 90 % de los conflictos armados entre 1950 y el 2000 tuvieron lugar en lugares críticos para la biodiversidad. Por ejemplo, según datos de la Cruz Roja, el Parque Nacional Gorongosa (Mozambique), que fue escenario de una guerra civil de 15 años, perdió el 90 % de la población de animales. Al empezar la guerra, los búfalos eran 14.000. Para cuando terminó, quedaban 100. Los soldados se alimentaban de su carne y el marfil de sus colmillos se vendía o cambiaba por armas y municiones.

¿Qué implica esto para Nariño en un momento de agudización del conflicto? ¿Cuál es el deber del Estado para que estas violaciones a la naturaleza no se vuelva a presentar? Desde la ciudadanía ¿Cómo se puede movilizar la comunidad  para preservar el medio ambiente frente a las fumigaciones con glifosato?

La región continúa viviendo un conflicto en donde se requiere unir fuerzas para disminuir sus efectos.

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