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Tratan agua de mar para regar cultivos de palma de aceite

Un proceso de ósmosis inversa ayudaría a eliminar del agua marina componentes como sodio, cloro y magnesio, para utilizarla en el riego de cultivos de palma de aceite.

Según explica el estudiante Bryan Steve Escandón, de Ingeniería Agrícola de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), este método se podría utilizar para tratar cultivos de palma de aceite, ya que esta planta es la principal productora de aceite de mayor calidad y rendimiento, y se da con facilidad en condiciones tropicales.

El proceso de ósmosis inversa consiste en pasar el agua por un filtro semipermeable, para que allí queden los componentes indeseados y así poder utilizarla en cultivos agrícolas o en consumo humano y animal.

“Dentro del proceso se utiliza la presión con ayuda de una bomba o potenciador que hace pasar el líquido a través de la membrana, y por medio del uso de energía, el agua sale en condiciones óptimas para su utilización final”, detalla el estudiante Escandón.

Los estudiantes de la U.N. hicieron un estimativo de cuánta agua tratada se necesitaría para un cultivo de palma de aceite de una hectárea, y concluyeron que se requiere un promedio de 81 aspersores, cada uno con un volumen de aspersión de 50,1 m3 para distribuirla en el cultivo.

Esta cantidad alcanzaría para una semana sin que el cultivo presente ningún tipo de marchitamiento y sin que se afecte su producción.

También tuvieron en cuenta el equipo de bombeo, estimando una velocidad de 2,38  metros por segundo de caudal para que el filtro no presente ningún daño y así mismo se pueda distribuir el agua dentro de la zona.

Entre los seis y ocho componentes que se encuentran en el agua de mar los más relevantes son: sodio, cloro, magnesio, azufre, calcio e incluso algunos microorganismos y animales pequeños. Para conseguir una eliminación completa de estos elementos, el agua se debe someter a tres procesos previos que garanticen que al pasar por el filtro de ósmosis inversa no tenga mayores complicaciones.

Primero, se necesita un filtro de sedimento, el cual permite eliminar partículas suspendidas en el agua y elementos extraños de gran tamaño. Segundo, un filtro de carbón prensado que se encarga de las partículas minerales y orgánicas, eliminando el cloro, que es uno de los componentes que más disminuye la calidad del agua marina.

El tercer filtro es de carbón granulado, paso en el cual se garantiza que los elementos que aún se encuentran en el agua sean de tamaño atómico, por lo cual podrán filtrarse fácilmente en el proceso de ósmosis.

Pruebas en La Guajira

Esta técnica de tratamiento de agua de mar fue pensada como una alternativa para las problemáticas que se viven en diferentes zonas del país que no cuentan con acceso al agua potable. Por ello los estudiantes analizaron las condiciones del norte del país, en el departamento de La Guajira, y las posibilidades de implementarla.

El método podría ser utilizado por productores de pequeña escala, ya que no se necesita un gran equipo ni costos elevados de operación: “algunos equipos para realizar este proceso miden 1 m2, por lo que no ocuparían mucho espacio, tienen una gran capacidad de filtrado y no requieren gran cantidad de energía”, puntualizó el estudiante Escandón.

Del proyecto también se resalta que los elementos que quedan en los filtros no se consideran como desechos, ya que son materiales orgánicos que forman parte del ecosistema y son naturales.

En la investigación también participaron los estudiantes Tatiana Beltrán y Yeferson Cantor.

(Por: Fin/VC/MLA/LOF)

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