Un buque cargado con goles

Por: Oscar Seidel

Pioneros del futbol en el Pacifico

Forma parte de la idiosincrasia de la región pacífica. Por muchos años fue la panacea a la melancolía de los domingos sin mar. Quien no calzó un par de guayos y pateó un balón, puede considerarse del grupo selectivo de los que no tuvieron infancia. El fútbol en el Pacífico sirvió de aliciente para muchas alegrías.

Alessandro Frigerio Payán

El primer jugador profesional  de futbol de Colombia en el exterior fue el tumaqueño Alessandro Frigerio Payán, quien nació en Tumaco. Nariño, el 15 de Noviembre de 1914. Hijo del ciudadano suizo Reinaldo Frigerio y la dama colombiana María Payán. Sus primeros ocho años los vivió en el puerto de Tumaco, donde aprendió a jugar fútbol. Hacia el año de 1932, el padre de Alessandro, quien también ofició como Cónsul de Colombia en Suiza, determinó regresar a su país natal. Ya en Suiza, Alessandro se incorporó en las filas del FC Lugano; en este equipo, después de algunos ensayos en las divisiones inferiores, fue llamado a vestir la camiseta del onceno profesional.

 Después de permanecer un año en el Liverpool F.C.de Inglaterra, Frigerio Payán volvió a Suiza, donde fue transferido al Servette Football Club Genève de Ginebra y posteriormente al SC Young Fellows Juventus de Zúrich; con este equipo ganó la Copa Suiza de 1936.              De 1937 a 1939, Frigerio Payán irrumpió en el noroeste de Francia para Le Havre AC.                             El estallido de la II Guerra Mundial obligó a Alessandro a dejar apresuradamente a Francia. Entre 1939 y 1940 regresó a su club natal, el FC Lugano, en el Tesino. Luego de un receso por la guerra, los campeonatos se reanudaron en Suiza y una vez más Frigerio Payán, a quien apodaban “Mucho”, jugando para el Lugano, ganó el campeonato de 1941. Desde 1943 hasta 1947 jugó en el AC Bellinzona donde se retiró, para ser entrenador del FC Chiasso un par de temporadas.

Siendo aún muy joven, Alessandro fue seleccionado para actuar como centro delantero de la selección de Suiza, haciendo su estreno el 6 de marzo de 1932 contra Alemania en la ciudad de Leipzig, frente a 65.000 espectadores. Con el equipo suizo jugó la Clasificación para la Copa Mundial de Fútbol de 1934, marcando el primer gol de Suiza en unas Eliminatorias Europeas a los Campeonatos Mundiales de Fútbol, el 24 de septiembre de 1933 en Belgrado contra la selección de Yugoslavia. Su mayor mérito con Suiza fue hacer parte del equipo que disputó la Copa Mundial de Fútbol de 1938, integrando la nómina del equipo helvético que, en un histórico partido, derrotó el 9 de junio de 1938 en París 4-2 a la poderosa Alemania, Se considera a Alessandro Frigerio Payán (ó Alessandro Frigerio, según las estadísticas de la FIFA) como el primer futbolista nacido en Colombia que disputó una Copa Mundial de Fútbol, la Copa Mundial de Fútbol de 1938.                       «Mucho» Frigerio marcó 227 goles en 299 partidos de primera división y fue el máximo goleador de la liga nacional en tres ocasiones. Murió en Suiza en 1979.

Elpidio Hernández

Luego en 1954, apareciò Elpidio Hernández, oriundo de Mosquera. Nariño, quien tuvo la oportunidad de alternar el arco de Millonarios con el inmortal Julio Cozzi, ex arquero de River Plate de Argentina, y con su gran amigo Gabriel Ochoa Uribe, que fue después tantas veces entrenador laureado en Colombia. Fue leyenda en ese tiempo la famosa estirada de Elpidio en el estadio El Campin apodada la “del pez volador”. Muchos años después pude conocerlo en la casa de mi tío Paco, y me precisó que ese fue un cuento levantado por los paisanos que estudiaban en la universidad en Bogotá. Estudio Derecho y murió en Bogotá.

Vicente “El Chombo” Obando

En el campo aficionado brilló el tumaqueño Vicente “El Chombo” Obando, titular indiscutible  en la selección Nariño por la época de los años cincuenta. Fue un superdotado atléticamente y tocado mentalmente por los dioses del balompié. Sin ser un mastodonte poseía una masa muscular muy lejos de la fragilidad, con una gran caja torácica, y medía 1.75 metros de estatura. Fue inventor del “ocho criollo”, esa gambeta larga que hoy llaman el “cuatro”, con la que dejaba en ridículo al oponente porque se la hacía dos veces. Podía hacer la “treinta y una” tres veces más que los otros compañeros sin dejar caer el esférico, que en ese entonces no era tan redondo por el picacho que tenía la vejiga de plástico para inflarlo. De él alguien dijo que “fue el Pelé que el mundo no vio”. Su último triunfo lo alcanzó con la selección Tumaco al quedar  campeones departamentales en Pasto en el año 1963. No pude saber cuándo murió.

 La vida de “El Chombo” Obando es muy parecida a la de “El Trinche” Carlovich, jugador aficionado del futbol argentino que nunca quiso pertenecer a un club profesional, y de quien dijo Maradona después de obsequiarle una camiseta con esta frase “Trinche, vos fuiste mejor que yo”. Carlovich es considerado un emblema del fútbol de Santa Fe a pesar de haber jugado la mayor parte de su carrera en categorías inferiores. El fallecido jugador inició su carrera, a finales de la década de 1960, en las inferiores de Rosario Central, y tras un breve paso por Flandria en 1972 llegó al club en el que se convirtió en ídolo, el Central Córdoba, donde estuvo en diversas etapas de su vida.

   Según recuerdan medios locales, el rosarino alcanzó el reconocimiento durante la preparación para el Mundial de Alemania de 1974, cuando la selección mayor, con figuras del nivel de Mario Alberto Kempes, jugó un amistoso con un grupo de jugadores de clubes rosarinos, en el que el ‘El Trinche’ Carlovich despuntó y su juego quedó en la retina del imaginario futbolístico argentino para siempre. El ex mediocampista se encontraba internado en terapia intensiva y en coma inducido tras ser golpeado en la cabeza por un joven que le robó la bicicleta el miércoles pasado y murió en Rosario, su ciudad natal.

César “La Boncha” Díaz

Para los años sesenta, “El Chombo” Obando cede su reinado a otro irrepetible, a otro de esos que nacen de vez en cuando, a César “La Boncha” Díaz. Éste no poseía gran capacidad atlética, pero estaba dotado de una formación académica inmensamente superior, poseedor de una infinita habilidad en el transporte del balón, lo que se llama hoy un regateador, rápido en espacios cortos y definidor consumado. En el puerto jugó en  Millonarios y Deportivo Pereira. Fue tres veces campeón en los intercolegiados departamentales con el Liceo Max Seidel, y una vez campeón con el San Felipe Neri de Pasto en el torneo celebrado en La Uniòn.Nariño. También alcanzó el campeonato departamental de futbol con la selección Tumaco en 1963.

“La Boncha” Díaz no fue jugador profesional en Colombia porque en ese entonces estaban instaladas en Tumaco grandes empresas madereras gringas que pagaban en dólares a sus empleados, y cuya rivalidad entre ellas era la de tener el mejor equipo de futbol acaparando las luminarias. Los dólares atrajeron a “La Boncha” , quien se había graduado como el mejor bachiller del San Felipe Neri en Pasto, y esto lo hizo desistir de aceptar propuestas de equipos como Millonarios de Bogotá y el Deportivo Cali que enviaron emisarios al puerto para contratarlo, y además, al quedarse en Tumaco tuvo que olvidarse de los estudios de Ingeniería que anhelaba adelantar en una universidad capitalina.

Por los lados de Buenaventura era grande la fama de Báez y de Ingelman Benítez, jugadores que se especializaron en ganarle todos los clásicos a la selección Tumaco, hasta que apareció César “La Boncha” Díaz. En Buenaventura todavía cuentan la anécdota que estaban esperando en el muelle el buque que traía a la selección Tumaco para enfrentarse con la selección local en la cancha Baraya. Cuando el buque atracó venia cargado de japoneses y no de tumaqueños, quienes llegaron enseguida. Desde entonces los viejos que todavía recuerdan la anécdota nos apodan “los japoneses.

Profesionales del balompié bonaverense

                         

Después aparecieron en Buenaventura los jugadores Delio “Maravilla” Gamboa, Marino Klinger, y Daguìa Sinisterra, quienes junto a Ingelman Benítez jugaron en la selección Valle entrenada por el húngaro Horst, que en 1957 empató  dos a dos con River Plate de Argentina, con goles de Gamboa y Klinger. Estos dos, jugaron después en  Millonarios de Bogotá, donde conformaron la dupla más temible del balompié nacional.

Los porteños tuvieron por mucho tiempo primacía en el fútbol profesional  colombiano. Cómo no evocar a Nicolás Lobatón, Osman Lopez y Juanito Moreno en Millonarios; Adelmo Achito Vivas en la portería del Pereira; los hermanos Víctor y Teófilo Campàz en Santa Fe y Nacional; Gilberto Cuero y Riascos en  América; Leónidas Hurtado en Bucaramanga; Adolfo “El Tren” Valencia, y Astolfo Romero en Santa Fe.

Profesionales del balompié tumaqueño

De Tumaco fueron pioneros Luis Bolaños, Jaime P Bolaños y Egidio Hinestroza en Atlético Quindío; Tuto Chávez en América, y Migdonio Aguirre en Deportes Tolima. Tendría que rodar muchas veces el balón, para que aparecieran en el firmamento futbolero Domingo “Tumaco” González y Leider Calimenio Preciado en Independiente Santa Fe; Wellington Ortiz y Carlos Rendón en Millonarios; Eladio Vásquez en Deportivo Independiente Medellín, y Jorge Ortiz en Atlético Nacional; Américo Quiñones, Juan Caicedo, Simón Esterilla, Horacio Ferrìn, Jairo Castillo en América; y Víctor Bonilla en el Deportivo Cali, verdaderos cracks que vistieron la camiseta de la Selección Colombia, hasta llegar a 1990 con la presencia de Freddy Rincón y Enrique “La Gambeta” Estrada, jugadores que dejaron en alto los colores del Pacifico en el  mundial de Italia, y quienes nos hicieron recordar los legendarios partidos en los areneros de Baraya y San Judas. Luego, vendría a nuestra memoria la historia del fútbol del Pacífico, cuando vimos hacer diabluras a Pablo Armero y Víctor Ibarbo en el Mundial de Brasil

¿Cuál es nuestro estilo de juego?

¿Será posible descifrar el esquema o clase de juego que practicamos en esta región? Existe mucha afinidad con el “juego bonito” del brasileño, por la picardía y espontaneidad para armar jugadas y anotar goles. Lo curioso de esto es que en la mitad del siglo XX no existía el televisor para poder ver su juego y emular sus acciones, y los barcos del Brasil por estos lados no llegaban. Más bien si lo hicieron los marinos ingleses, quienes se bajaban de los calurosos buques a patear zurrones de cuero mientras descargaban las mercancías en los muelles marítimos. En el año 1940, cuando nació Cesar “La Boncha” Díaz” se practicaba en Tumaco un futbol de mucha fuerza, pero, había una característica especial y era que los muchachos jugaban en la playa con los pies descalzos y pelota de caucho hecha en Chilvì. Entre ellos, y con el correr de los años se destacó un muchachito de juego inverosímil que hacia túneles, bicicletas, taquitos, sombreros, la piola, y gambetas cortas, sin que nadie le hubiese enseñado. Podemos decir con orgullo que el fútbol nació con nosotros en esta región del país de una manera innata?

Referencias:

  1. Libro “En el mar de sus recuerdos”. Oscar Seidel
  2. Libro “Divertimento”. Gustavo Escrucerìa Delgado.
  3. Libro “Histografìa de Tumaco”. Gustavo Escrucerìa Delgado.
  4. Whikipedia

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