Un día para las bicicletas

Por: Aníbal Arévalo Rosero

Es plausible desde todo punto de vista que la Alcaldía de Pasto programe actividades tendientes a proteger el medio ambiente, como el día sin carro y sin moto. Para quienes entendemos de la gravedad del problema de la polución ambiental es válido y participamos de manera activa de la programación, teniendo en cuenta que se hace en el marco de la Semana de la Movilidad, que se celebra del 16 al 22 de septiembre a nivel internacional y el ‘Car free day’ el 22.

Esencialmente de lo que se trata es de concienciar sobre la problemática ambiental derivada de las emanaciones de monóxido de carbono por parte de los vehículos automotores; el propósito es que las personas nos abstengamos de usar el vehículo particular por un día y hacer uso del transporte público, la bicicleta o caminar.

En todo caso no se justifica de manera alguna que se emplee el carro cuando se requiere hacer una diligencia en un lugar cercano; esos viajes cortos se cumplen de manera más eficiente en bicicleta. Desafortunadamente el carro se ha convertido en un apéndice del cuerpo, muchas personas se han vuelto dependientes él, a tal punto que se convierte en un abuso.

La medida también busca descongestionar las ciudades. El tráfico se torna pesado y la  contaminación también es por ruido, afectando severamente la salud mental y física de las personas. Es por ello que también se ha buscado impedir el tránsito de vehículos en los sectores históricos de las ciudades, peatonalizándolos, construyendo alamedas o ampliando los andenes.

En la promoción de estas actividades a nivel mundial están comprometidas muchas organizaciones, personas y gobiernos, pero la figura más visible es el señor Eric Britton, un politólogo estadounidense con arraigo en Francia, quien se constituye en el mayor de los expertos en el conocimiento de ciudades sostenibles. Ha participado en foros internacionales y ha hecho muchas publicaciones sobre el tema.

Así es que podríamos decir que Eric Britton es el padre del día sin carro, puesto que les propuso a algunos gobiernos europeos la necesidad de tomar algunas medidas ante la desbordante contaminación y la congestión vehicular, al ver cómo el número de automotores crecía de manera constante.

Mirando algunos antecedentes, nos encontramos unos primeros intentos en el año de 1973, cuando se presentó la crisis petrolera, que prácticamente hizo inmovilizar los vehículos. Luego, en el año de 1994 la iniciativa es acogida por varios países europeos: a través de su consultora, EcoPlan Internacional, Britton emprende proyectos que se relacionan con la sostenibilidad de transporte urbano.

Para el año 2000 interviene el Programa de la Naciones Unidas Para el Medio Ambiente que hace un llamado a los gobiernos de todos los países del mundo que acojan la medida de manera autónoma. En Colombia, Bogotá es la primer ciudad que lo hizo después de hacer una consulta ciudadana si aprueban la medida o no. El resultado fue mayoritario, y llegó a constituirse en la mayor ciudad del mundo que lograba paralizar el mayor número de vehículos particulares.

En la actualidad, hay un cálculo aproximado que dice que cien millones de personas participan de la medida y mil quinientas ciudades han acogido el ‘Car Free Day’.

El Día sin automotores y la Semana de la Movilidad se constituyen en una oportunidad para la reflexión sobre el aporte que hacemos las personas al impacto ambiental y el grave daño que hacen las empresas mineras, las fábricas y todos los consumidores de combustibles fósiles. Aún somos pocos los que hemos decidido bajarnos del carro para montarnos en bicicleta, pero también falta infraestructura vial para transitar de manera segura.

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