Una despedida no es un adiós

Por: Miriam Lucy Obando A.

Es difícil dirigirse a un público en un momento tan significativo como el que hoy nos convoca y reúne; pero lo es mucho más cuando el personaje que nos cita fue causa de tantos afectos y, muchas veces incomprensiones.  Pero considero que todos estaremos de acuerdo en decir y expresar que a Wilson le faltó vida para vivir la vida, para hacernos sentir que nuestra existencia a pesar de lo frágil y efímera también puede ser valiosa en medio de la tragedia y la soledad.

De Wilson recordaremos su espontaneidad ante las circunstancias, su valor para sobreponerse a los momentos más difíciles y angustiosos; pero sobre todo su alegría desbordante de sonrisas y anécdotas que muchas veces nos hicieron más llevadero el día y sus pequeñas intranquilidades.  Bastaba verlo para que en nuestra alma se empiece a dibujar una sonrisa de simpatía, de solidaridad, de afecto por tantos y tantos momentos vividos en su grata compañía en los que la buena charla  y su jocosa manera de afrontar la vida nos envolvía y seducía.

 No me equivoco en decir que Wilson fue un buen hombre con malos momentos, un hombre que se la jugó toda por entender sus propias circunstancias sin conseguir nada más que abrazarse a la ilusión de un abrazo o una sonrisa.  Un hombre que en medio de sus tristezas sacaba fuerzas para guiar a quienes consideraba sus verdaderos amigos, a aquellos cientos de seres anónimos que encontraban en él una luz que les permitiera ver la luz al final del túnel. En más de una ocasión escuché sobre él palabras elogiosas y de alto sentido humano y espiritual.  Y es que una de sus cualidades es que era un verdadero amigo de sus amigos, una mano siempre tendida para quienes lo buscaban en su desesperanza existencial.  Y no me queda duda alguna que fue un hombre generoso  que dio lo único que albergaba en su corazón: esperanza y sanación.

Hoy podemos ver en esta iglesia el gran afecto que Wilson suscitaba entre los suyos, no es fortuito que su cuerpo se encuentre rodeado de tantas flores y amigos; su importancia radicaba no en sus posesiones sino en su existencia, en esa presencia que difícilmente se borrará de nuestros mejores recuerdos. Que bien podemos apreciar en estos momentos que la muerte es una continuación de la vida, un simple paréntesis que nos impide el abrazo, pero que nos ofrece la posibilidad de un nuevo reencuentro en un renovado y maravilloso significado que nos permite entrever que somos algo más que esta simple materia que nos atenaza a las cosas simples de la vida.

Aquí y en este momento no existe otro interés que el de rendirte un homenaje sincero y salido de cada uno de nuestros corazones. Tu esposa Soraya guarda gratitud y respeto, Beatriz, tu hija, sentimientos de afecto y agradecimiento, tus hermanos sonrisas y alegrías y tus amigos agradecimiento y buenos deseos.  Tu compadre Julio te recuerda en sus lágrimas y en sus silencios y cada uno de nosotros te elevamos un altar en nuestro pensamiento para decirte con ello que toda vida es una consumación de experiencias y sentimientos, una tea que  se eleva al viento para confrontar a la misma luz que se refleja en nuestros ojos.

Ya descansas en paz, sin los afanes cotidianos, sin las prisas de la vida, sin las angustias de los caminos que  no tienen final.  Fuiste valiente para calzar tus propios pasos, para afrontar los rigores de la soledad.

Gracias Wilson por permitirnos tu presencia en tantos momentos, por mostrarnos esa cara de la moneda con el valor que siempre te caracterizó.  Nuestras lagrimas no son de dolor, son de alegría por cuanto tu fuiste siempre eso: sonrisas y alegrías en medio de toda vicisitud.  Permítenos que  celebremos tu vida, tu presencia, tu camino que hoy se hace visible para quienes tuvimos la fortuna de contarte como uno de los nuestros.

Descansa en paz y desde esa casa nueva y llena de luz brinda sosiego y resignación a tus familiares, parientes, conocidos y amigos.  Duerme en paz que la muerte no alcanza a abrazar completamente a seres que como tú se hizo multitud para habitar en el recuerdo de sus seres queridos.

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