Velorios del tiempo. Debut poético del nariñense Carlos Campiño

Por: Albeiro Arciniegas

Astarón Editores acaba de publicar Velorios del tiempo, poemario que contiene 23 poemas y un texto de prosa poética, escrito por el nariñense Carlos Campiño Rojas, investigador y escritor de diversos artículos de pedagogía y filosofía, actualmente, profesor de la Universidad Mariana de Pasto.

El amor, la melancolía, la muerte como temas centrales, son recreados con un lenguaje que goza de un sentido profundo de la metáfora, limpio y ambiguo, como exige la buena poesía. En tiempos cuando fácilmente se confunde este género con rimar palabras sin fundamento, lejos de la cadencia y las imágenes, la connotación y los símbolos, entre otros recursos de la composición poética, la obra de Campiño Rojas, después de su lectura, deja una grata impresión.

Son textos breves, cargados de una filosofía escéptica y existencial, como quiera el poemario parte de un epígrafe de Emil Michel Cioran, el más deslumbrante filósofo de la desesperanza: “Mi misión es matar al tiempo y la de éste matarme a su vez. Se está bien entre asesinos”.

Es la muerte el eje sobre el cual giran poemas como Rigor mortis o Días que caen como navajas: “A veces creo que sólo hay palabras/ unas que cercenan y otras que suturan./ Sin embargo, prefiero que esta vida/ siga bailando con esa cadena angosta de la muerte.”

     Hay poeta, indudablemente. No se trata de otro librito de versos, de esos que abundan por todos lados. Se trata de un joven que debuta con una voz profundamente lírica y que conoce el oficio después de sus múltiples lecturas.

     Campiño Rojas es Licenciado en Filosofía y Letras y Magister en Etnoliteratura de la Universidad de Nariño, con un doctorado en Educación de la Universidad de Baja California, México. Ha sido invitado a varios encuentros de investigadores en Europa y es el Presidente de la Fundación Gabriel García Márquez de Pupiales, en Nariño.

     Sus lecturas literarias se han centrado principalmente en los poetas simbolistas como Charles Baudelaire y Stephané Mallarmé, el colombiano Raúl Gómez Jattin, a quien admira mucho, y el también colombiano José María Vargas Vila.

     Leer poesía no está de moda. Quizá en los malos tiempos de este mundo prostituto y vano, toda la literatura no se encuentre de moda. Pero toparse con Velorios del tiempo es una manera de reivindicar la palabra, de abrirle espacio a la magia de la creación, al lenguaje trastocado en versos que son un desajuste de la razón y un peldaño hacia el sacudimiento espiritual.

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