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Venezuela sudando petróleo

Por: Aníbal Arévalo Rosero

El pan de cada día en los medios de comunicación es el tema del conflicto que está viviendo nuestra vecina Venezuela. Pero, ¿qué tanta verdad hay en cuanto a la información que recibimos por ósmosis de ese país? ¿Qué tan responsables son los magnates de los medios de comunicación en la violencia que viven los venezolanos? Estas son apenas unas de las preguntas que nos podemos formular a la hora de opinar sobre este país, pero ellos lo que buscan es alinearnos en contra del Gobierno de Maduro, sin importar si es bueno o malo.

Los encopetados medios de comunicación muestran imágenes selectivas de violencia –y a veces de manera exagerada- de la crisis venezolana, pero no informan quienes son los verdaderos responsables de este estado de cosas. También es bueno conocer que los dos partidos derechistas, la Acción Democrática y el Copei, se turnaron en el poder (el uno y el otro de manera consecutiva), en una especie de Frente Nacional, por cuarenta años, con el beneplácito de los gobiernos de Estados Unidos, país al que le garantizaban el chorro de petróleo a muy bajos precios.

Teniendo en cuenta que esta nación posee la más alta tasa de vehículos del mundo, por lo tanto necesitan del crudo para transformarlo en gasolina; igual que la fabricación de plásticos, calzado, ropa y accesorios que tienen como materia prima el petróleo. El 60 por ciento del petróleo que llega a los Estados Unidos es procedente de Venezuela.

Mientras reinó el bipartidismo, manejado por una casta oligárquica, la tasa de pobreza estaba en el 54,2 por ciento en 1995, sin acceso a los más elementales servicios como salud, vivienda y educación. Siendo el país con la mayor riqueza petrolera del mundo, este estaba en poder de no más de 30 familias.

En la actualidad se dice que Venezuela está siendo gobernada por un dictador asesino, porque durante las protestas de la oposición han fallecido más de 100 personas, pero debemos recordar que en el año 89, durante las protestas de los venezolanos por las condiciones de miseria en la que vivían, se presentó un levantamiento popular conocido como ‘El Caracazo’, en el cual las fuerzas militares y de policía, por orden de la oligarquía, asesinaron a más de 3.000 personas.

En ese tiempo el coronel Hugo Chávez Frías pertenecía al Ejército, y consideró que era indigno disparar en contra de su pueblo que pedía algo justo para poder vivir, lo que le valió para llegar al poder en 1998. Una vez en la Presidencia creó una nueva Constitución declarando la refundación de la República Bolivariana de Venezuela, pero además siendo garantista para la población.

Con Chávez en el poder la pobreza se redujo al 23,9 por ciento en 2012, se erradicó el analfabetismo, la mortalidad infantil bajó a menos del 50 por ciento, las matrículas universitarias pasaron de 800 mil a 2.6 millones en 75 universidades públicas. Familias que nunca habían tenido acceso a la seguridad social tenían por primera vez el servicio médico de manera gratuita.

Lo que se vive en la actualidad se denomina ‘el golpe suave’ o guerra económica en la que se busca desestabilizar al gobierno con desabastecimientos. Las empresas multinacionales dejan de suministrar los productos básicos de la canasta familiar para que la población crea que es por culpa de Maduro.

Tanto los partidos de derecha, agrupados en la Mesa Amplia Democrática (MAD), como el gobierno de Donald Trump están interesados en derrocar al gobierno de Nicolás Maduro para apoderarse del petróleo y de todos los recursos minero-energéticos que hay en el subsuelo venezolano. De ser así, amplios sectores marginales se perjudicarían en favor de los primeros.

Y para los Estado Unidos le resulta más representativo tener a la mano abundante petróleo, y a buenos precios. Pero, además, también hay cuantiosos yacimientos de gas, oro, coltán, uranio y, últimamente, torio en abundancia, además de poseer el segundo caudal de agua más grande de la tierra. Toda esta riqueza hace que haya una guerra a muerte en Venezuela.

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