Ver para creer: El enfoque conductual contra el covid-19

Ya son casi tres meses que los países de la región empezamos esta lucha contra el COVID-19, que hasta el momento a nivel mundial ha contagiado a más de seis millones de personas y ha cobrado la vida de cerca de 370.000. En gran parte de Europa, epicentro de la pandemia hasta hace poco, han comenzado a retornar a sus actividades con ciertas precauciones básicas como el lavado de manos, la distancia entre personas de por lo menos dos metros y el uso obligatorio de mascarillas en lugares públicos. Museos, restaurantes y demás lugares de esparcimiento empiezan a reabrir sus puertas en el viejo continente.

Sin embargo, en Latinoamérica aún estamos experimentando medidas relativas al confinamiento, como por ejemplo en Colombia que se ha extendido el aislamiento preventivo obligatorio nuevamente, ahora hasta el 01 de julio; en Ecuador se ha definido una semaforización por cantones donde los que estén en rojo tienen las mayores medidas de restricción a la movilidad, y donde a la fecha más del 50% de los mismos aún están en esta situación; o Perú que a la fecha es el segundo país latinoamericano con mayor número de contagios (155.000) después de Brasil, que ocupa el segundo lugar a nivel mundial con cerca de medio millón de personas con el virus.

Ante esta situación, nuestros países han tomado infinidad de medidas de índole económico, político, sanitario, y social. De forma particular, salta a la vista un puñado de acciones que hemos comenzado a notar en nuestros barrios y ciudades: Policías disfrazados de COVID en las calles, otros cargando ataúdes al son de la música y bailando en barrios residenciales, o unos círculos de colores apostados en las aceras de locales comerciales. Todas estas acciones son parte de lo que se conoce en el mundo de las políticas públicas como el enfoque conductual, del comportamiento o behaviorismo (por su significado en inglés).

Sensibilización a la ciudadanía en Quibdó (Colombia)

Fuente: @talentochocoano

Policía en La Paz (Bolivia) disfrazado de COVID persuade a ciudadanos a mantener la distancia de 2 metros

Fuente: mundo.sputniknews.com

En varias ciudades (Ecuador) se han pintado círculos en el espacio público para mantener el distanciamiento social

Fuente: elcomercio.com

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) recientemente lanzó una Guía de la Economía del Comportamiento como ayuda para combatir el coronavirus. En ella se nos recuerda el hecho de que las personas en general razonamos de forma limitada y generalmente no actuamos por nuestro propio bien, se nos dificulta cumplir nuestras metas (cuando las tenemos), sea porque se nos olvidan o porque generalmente todo lo dejamos “para mañana”, no las valoramos o no le damos importancia al futuro. El ser humano toma atajos mentales, generalizando de forma instintiva y solemos pensar a partir de un falso optimismo que “lo malo nunca me ocurrirá a mí ni a mi familia, sólo a los demás”. Y esta forma de pensar y racionalizar de los seres humanos no es casual.

El enfoque conductual tiene su aplicación en un sinnúmero de campos. Se lo ha estudiado de forma importante en relación a la economía, y más específicamente en la forma en que las personas generalmente toman sus decisiones todos los días. El  ex presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, fue reelecto en el 2012 para un período más de gobierno. En ese momento de celebración, algo singular que captaron los medios de comunicación fue que Obama tenía en su escritorio un libro: Pensar rápido, pensar despacio de Daniel Kahneman, conocido como el padre de la economía del comportamiento y premio nobel de economía 2002, lo que nos pone a pensar que, como nos dice Tetaz (académico argentino) “el hecho de que el presidente de la principal economía del mundo haya estado leyendo un trabajo sobre economía del comportamiento y de la felicidad no es un dato anecdótico”. En esa misma línea, Richard Thaler, premio nobel de economía 2017, escribió junto a Cass Sunstein el libro “Un pequeño empujón”, donde menciona que los gobiernos deben dar “empujoncitos” o nudges (en inglés) para recordar a las personas las acciones que deben realizar en su propio beneficio.

La lucha contra este virus continúa, con el pasar de los días se irá modificando, y las acciones que tomen los gobiernos nacionales y locales serán cruciales. Es por eso que este tipo de iniciativas, de bajo costo económico pero de gran impacto en la salud y el bienestar de la ciudadanía seguirán siendo un aporte fundamental en la aplicación de políticas públicas tendientes al debilitamiento gradual de la pandemia y, por ende, a la recuperación del bienestar económico y social de nuestro pueblo latinoamericano.

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