¿Volver a la normalidad?

Por: Andrés Antonio Cerón Arteaga*

  1. Volver a un país donde el sistema de salud está en manos de empresas privadas EPS, donde no hay un plan básico de salud que cobije a la población en su totalidad (comunidades vulnerables y clase media), donde los hospitales públicos dependen de la contratación con las EPS y sus dudosas prácticas de auditoria, donde la plata de la salud se queda en el intermediario y no en el prestador del servicio, donde el personal médico no recibe salarios dignos ni oportunos y sus condiciones laborales son deplorables, un sistema sin recursos, sin infraestructura, sin equipos biomédicos, y EPSs con carros, edificios, burocracia y riquezas de dineros que no les pertenece.
  2. Volver a un sistema educativo que está limitado a procesos de trasmisión de información por parte de los profesores a estudiantes de manera repetitiva, donde la educación se asemeja más a un negocio de titulación y certificación, donde el método de aprendizaje no necesariamente necesita 5 años presenciales, con materias no necesarias. Donde no se evalúa la pertinencia de la oferta educativa, y simplemente se venden productos básicos educativos, donde los profesores dictan clases mediocres por mantener su salario sin pensar en las afectaciones a futuro de las generaciones que “educan”. Donde las universidades son un sistema de repetición de información que cobra por titular. Volver a carreras sin futuro, para el estudiante, que generan ingresos para los intereses privados institucionales y bolsillos de pseudo profesores, a un sistema educativo elitista y sectario que desconoce la pluralidad y que jamás llega a cobijar a las regiones por ser un sistema centralista. Volver a universidades que no crean conocimiento, investigadores y universidades que viven en función de Colciencias, que se olvidaron de los problemas sociales, que esconden la ciencia la tecnología y la innovación a las problemáticas del pueblo, que no gestiona el poco conocimiento que tiene y que no está a la vanguardia de las necesidades y cambios actuales que se exige al sistema educativo.
  3. Volver a un país donde no hay planes básicos alimentarios para la población, donde hay gente que si no gana un dólar diario no tendrá físicamente que comer y morir de hambre es una realidad absoluta, donde no se garantiza la alimentación básica de los pueblos, donde se depende de productos de supermercados internacionales y máximo nacionales distribuidos en grandes cadenas comerciales, porque nadie sabe sembrar, y donde no se puede sembrar por falta de condiciones (tierra, semillas, conocimientos), donde las comunidades no pueden acceder a comida de su propia región y menos aun producir alimentos y comida nutritiva para sus familias, donde no existen comunidades productivas, donde no puedo producir lo propio para alimentar a los propios
  4. Volver a un país que no garantiza acceso a tierra para su pueblo, que en el mejor de los casos entrega cárceles de cuatro paredes y escasos metros cuadrados solo para oblación vulnerable, un país que no permite el acceso a metros de tierra real donde se pueda vivir y auto producir, donde el techo de la familia depende de deudas bancarias de decenas de años o arriendos eternos. Donde no hay una habitación garantizada.
  5. Volver a un país donde el trabajador asalariado tiene que regresar a empresas que solo están pendientes del horario de llegada y de salida de los empleados, donde los gerentes piensan en el trabajador como un engranaje más de esa rueda empresarial, donde las oficinas de talento humano en el mejor de los casos solo servían para comprar tortas y gaseosas para celebraciones mensuales de cumpleaños, donde las empresas pagan mal, exigen de manera esclavista y deterioran la calidad de vida del trabajador aprovechándose de su necesidad de sobrevivir, donde los jefes tienen visiones limitadas, explotadoras y deshumanas, volver a empresas donde no crecen, no se desarrollan, no evolucionan. Volver a empresas donde se discrimina y vulnera a las mujeres, donde se maltrata a los jóvenes, donde no se escucha a los mayores, donde no importa el pensamiento y el conocimiento sino únicamente la fuerza para trabajar para el beneficio solo de los dueños, volver a empresas que roban sueños, y tiempo para beneficiar los sueños de los dueños y darles tiempo para ellos y sus familias
  6. Volver a un país donde no hay espacio ni tiempo real para la construcción de comunidad, donde no hay tiempo para dialogar en familia, para sentar las bases de la convivencia, la cooperación y la construcción positiva de sociedad
  7. Volver a un país que desconoce la importancia del medio ambiente, donde se intoxica los ecosistemas con gases tóxicos, con basuras, con plásticos que jamás se descompondrán, con combustibles fósiles, con extracciones desmedidas de petróleo y minerales preciosos mientras se destruye complemente bosque, ríos, mares, biodiversidad y el aire. Volver a ciudades toxicas, donde las empresas y los carros han contaminado el aire, y la acción más mínima de respirar es un riesgo total, donde los cultivos son transgénicos, donde la basura contamina, destruye y genera muerte, donde se desperdicia agua sin ninguna conciencia, donde se tala árboles y bosques enteros, donde no se piensa en convivir y ser parte de este planeta entre todos.
  8. Volver a un país dividido, que no mira que tener derecho absoluto a salud, educación, alimentación, vivienda, derechos humanos, paz y el buen vivir no debe tener tintes políticos, sino que sean consignas de unión y cooperación
  9. Volver a un país donde sobrevivir es la consigna y el buen vivir una utopía.

*Administrador de Empresas, Universidad de Nariño. Especialista en Gestión Integral de la Calidad, Universidad Sergio Arboleda. Magíster en Gerencia de las Operaciones y la Calidad. Universidad Internacional de la Rioja. Docente Investigador. andres.ceronarteaga@gmail.com Twitter: @MrACeron

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