{"id":13022,"date":"2014-10-26T20:04:29","date_gmt":"2014-10-26T20:04:29","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/los-mitos-leyendas-y-tradiciones-de-narino\/"},"modified":"2019-07-28T11:51:08","modified_gmt":"2019-07-28T11:51:08","slug":"los-mitos-leyendas-y-tradiciones-de-narino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/los-mitos-leyendas-y-tradiciones-de-narino\/","title":{"rendered":"Los mitos, leyendas y tradiciones de Nari\u00f1o."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">De un tiempo ac\u00e1, no muchos por cierto, se celebra cada 31 de octubre como el de las brujas o d\u00eda de los ni\u00f1os. Los peque\u00f1os se disfrazan y van cantando de puerta en puerta: \u201c\u00c1ngeles somos, del cielo venimos y pan queremos. Triqui triqui Halloween, quiero dulces para m\u00ed, si no hay dulces para m\u00ed se te tuerce la nariz\u2026\u201d; en tanto los mayores organizan bailes de disfraces, para divertirse y pasar disfrutando de un buen baile. Nuestro departamento es muy rico en mitos, leyendas y tradiciones que vamos a describir en parte para el deleite y recuerdo de aquellos tiempos en que en familia se contaban cuentos alrededor de una vela y el hogar de la candela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u201cNi\u00f1o Jes\u00fas del Cabuyo\u201d, relato tradicionalista de las gentes de Guaitarilla nos remonta a cuando una peque\u00f1a ni\u00f1a encuentra una peque\u00f1a figura de madera entre la maleza del sector: \u201cAs\u00ed, como siempre lo hac\u00eda, en aquella ma\u00f1ana de calor y colorido, sali\u00f3 a recorrer de manera desprevenida el sector, lleg\u00f3 a una arada, y algo muy especial le llam\u00f3 su atenci\u00f3n: mir\u00f3 con detenimiento y se fue acercando despacio, casi que lentamente, con temor y precauci\u00f3n fij\u00f3 su mirada en un peque\u00f1o objeto que se perd\u00eda entre las ramas secas y la labrada tierra, estir\u00f3 su brazo derecho para tratar de sacar a flote la peque\u00f1a figura, quit\u00f3 la tierra y las secas ramas al que en un principio consider\u00f3 era un peque\u00f1o mu\u00f1eco de madera perdido entre la tierra y las hojas secas del lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando lo tuvo entre sus manos continu\u00f3 limpiando al peque\u00f1o mu\u00f1eco, busc\u00f3 la quebrada m\u00e1s cercana y le dio todo un ba\u00f1o de limpieza para poder observar en todo su contexto el fr\u00e1gil cuerpecito del que para entonces consider\u00f3 como un simple y tosco mu\u00f1eco de madera. Nada cont\u00f3 en casa de su hallazgo y procedi\u00f3 a guardar celosamente el peque\u00f1o mu\u00f1eco que encontr\u00f3 en su tradicional paseo por entre los sembr\u00edos y los arados, en una cesta de totora llamada com\u00fanmente \u00abOtavalo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una noche, poco tiempo despu\u00e9s del hallazgo, Mar\u00eda Solarte, tuvo un grato sue\u00f1o que recre\u00f3 su mente infantil cuando so\u00f1\u00f3 que aquel peque\u00f1o mu\u00f1eco de madera parec\u00eda hablarle al pedir que lo saque de su encierro, que lo lleve al d\u00eda siguiente a \u00abtomar\u00bb el sol sobre los campos de trigales, cebada y ma\u00edz. Mar\u00eda se queda pensando cuando al despertar recuerda ese dulce sue\u00f1o. \u00abSer\u00eda que so\u00f1\u00e9\u00bb se dice para s\u00ed misma, \u00abo fue una simple ilusi\u00f3n\u00bb, concluye. Observa con detenimiento el sector donde est\u00e1 la peque\u00f1a cesta o canasta con su precioso tesoro en su interior, va hasta el lugar, saca el peque\u00f1o mu\u00f1eco de madera, lo besa con especial frenes\u00ed y luego lo estrecha de manera reverente contra su pecho, y un algo particular recorre su cuerpo como llena de gracia, de singular alegr\u00eda que se refleja en su rostro radiante y las dos peque\u00f1as l\u00e1grimas que de dicha y de gozo brotaron de sus ojos. Coloca nuevamente la peque\u00f1a figura dentro del cesto y torna a su cama para continuar durmiendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or de Los Milagros de T\u00faquerres, es una imagen de gran veneraci\u00f3n para las gentes de la regi\u00f3n que tambi\u00e9n tiene una interesante historia que recreada por la imaginaci\u00f3n del escritor, dice as\u00ed: \u201cLa caravana de trashumantes comerciantes provenientes de la lejana Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, hab\u00edan llegado hasta la tarabita del r\u00edo Gu\u00e1itara a la altura de Funes, all\u00ed sin que nadie se percatara del cargamento que llevaban, menos de la imagen del Cristo para Quito, los intr\u00e9pidos jinetes, aprovechando el llegar de un medio d\u00eda jam\u00e1s registrado por cronista alguno en el calendario de los tiempos, desmontaron de su cabalgadura y recibieron comida y bebida por parte de sus ocasionales anfitriones, que al darse cuenta de c\u00f3mo degustaban el \u00abguarapo\u00bb puro de la ca\u00f1a, no escatimaron esfuerzo para brindarles uno tras otro de aquella deliciosa fermentaci\u00f3n hasta que quedaron profundamente dormidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las gentes de la ocasional pascana, estaba \u00abun indio de T\u00faquerres, Jos\u00e9 Quiscualtud, (quien) quiso aprovechar el descuido de sus amigos y pas\u00f3 el r\u00edo con el macho o bestia mejor cargada y luego huy\u00f3 a casa por caminos conocidos. El animal llegando al pueblo, no quiso avanzar m\u00e1s all\u00e1 de la plaza y se hecho, totalmente cansado, en un \u00e1ngulo de la r\u00fastica iglesia de bahareque que entonces se levantaba.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl buen ladr\u00f3n Jos\u00e9 Quiscualtud, temeroso de ser descubierto su pecado, desapareci\u00f3 del lugar mientras tanto, despu\u00e9s de esperar toda la tarde sin que el animal pudiera levantarse, el se\u00f1or Cura y el Alcalde del Resguardo bajaron la carga y &#8230; al abrirla&#8230;.\u00a1Sorpresa! descubrieron con gran asombro la imagen del Se\u00f1or que llamaron \u00abSe\u00f1or de Los Milagros\u00bb la que se qued\u00f3 para siempre y se consagr\u00f3 como protector de la ciudad.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro de los relatos que nos llama poderosamente la atenci\u00f3n de nuestros mitos y leyendas de Nari\u00f1o es el del Cura descabezado, que en versi\u00f3n de Enrique Herrera Enr\u00edquez, dice: \u201cSinti\u00f3 de pronto un ruido salido entre las sombras y vio cruzar delante de \u00e9l un peque\u00f1o mont\u00edculo fugaz que al llegar al lugar titilante de la tenue luz pudo distinguir que era un gato de color oscuro, cuando sus ojos fulgurantes se clavaron en los de \u00e9l y lanz\u00f3 un maullido que estremeci\u00f3 a Carlos Alberto por lo inesperado del momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasado el susto, cruz\u00f3 la primera calle y mir\u00f3 hacia el frente, observ\u00f3 a la distancia las c\u00fapulas del templo de Santiago, de corte rom\u00e1nico-toscano, de construcci\u00f3n moderna pero con cierta caracterizaci\u00f3n de recogimiento y de respeto. Pens\u00f3 cambiar de ruta por un inesperado presentimiento, sin embargo desisti\u00f3 la idea y contin\u00fao a paso moderado su camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se acord\u00f3 de cuentos y leyendas que escuchara un d\u00eda, cuando a\u00fan ni\u00f1o, inocente de las realidades de la vida dejaba ilusionarse por las frases expresivas de la abuela al escuchar de sus labios narraciones de terror, de espanto o de m\u00edticos jolgorios que amenizaban las reuniones de familia. Mir\u00f3 de manera prevenida hacia atr\u00e1s para poder observar con m\u00e1s detenimiento el paso del gato. Record\u00f3 que al respecto hab\u00eda muchos ag\u00fceros y trat\u00f3 en su mente de captar el verdadero color del peque\u00f1o felino, no sab\u00eda que responderse as\u00ed mismo: \u00bfEra negro? o, era \u00bfpardo? No sabr\u00eda precisar. Sinti\u00f3 de pronto un no s\u00e9 qu\u00e9, que le obligaba a sacar un cigarrillo para encenderlo y proceder a fumar. Busc\u00f3 entre sus bolsillos una cerilla y procedi\u00f3 a prender el cigarrillo. Al hacerlo, cuando la llama flameaba tratando de encender el cigarrillo, sus ojos se quedaron fijos mirando hacia el templo de Santiago donde en medio de la penumbra parec\u00eda desdibujarse una sombra que a manera de bulto indescriptible se asomaba a la tenue luz de los faroles del contorno de la plazoleta que da marco al templo franciscano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De principio sinti\u00f3 como un alivio el encontrarse en altas horas de la noche con \u00abalguien\u00bb, por eso Carlos Alberto procedi\u00f3 a botar a un lado la cerilla con que prendi\u00f3 su cigarrillo y camin\u00f3 un poco m\u00e1s r\u00e1pido para el encuentro con ese \u00abalguien\u00bb. Ese \u00abalguien\u00bb comenz\u00f3 a aparecer y desaparecer del panorama conventual del templo, situaci\u00f3n que intranquiliz\u00f3 a Carlos Alberto. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda ser ese \u00abalgo\u00bb o ese \u201calguien\u201d que a manera de fantasma aparec\u00eda y desaparec\u00eda por entre la sombras de la distante penumbra? Sin darse cuenta ten\u00eda el cigarrillo apretado entre sus labios, casi mord\u00eda de \u00e9l. Su coraz\u00f3n palpitaba aceleradamente. Sus ojos fijos en un sitial de la penumbra y las manos sudando sin saber porqu\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos Alberto crey\u00f3 observar con precisi\u00f3n la singular silueta y qued\u00f3 admirado con lo observado. No precisaba saber que hab\u00eda mirado. \u00bfEra un hombre corpulento? o, era acaso, \u00bfun fraile con su caracterizado habito de franciscano? La curiosidad pudo m\u00e1s que el temor y como si alguien lo empujara fue caminando hasta donde se apreciaba la imprecisa y fantasmag\u00f3rica figura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un sudor fr\u00edo, con un nerviosismo expectante se apoder\u00f3 de Carlos Alberto, quien de pronto par\u00f3 su caminar y se encontr\u00f3 cara a cara con la singular figura. Se aterr\u00f3, el temor ante lo inesperado hizo caer el cigarrillo de sus labios y una sequedad en la garganta amarg\u00f3 su boca cuando con ojos desorbitados pudo constatar que la figura humanoide que ten\u00eda frente as\u00ed era la de un fraile, un cura, un padre con el tradicional h\u00e1bito que cubr\u00eda su cuerpo pero con una caracter\u00edstica infernal, de espanto: \u00a1No ten\u00eda cabeza\u00a1 \u00a1Era descabezado! \u00a1Sangraba el cuello!, tanto as\u00ed que en la penumbra del sitial en menci\u00f3n pod\u00eda observarse como daba la impresi\u00f3n de reci\u00e9n hab\u00e9rsela cortado por lo sangrante de su cuello&#8230;\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuando con esta serie de fant\u00e1sticos relatos, pr\u00f3ximos como estamos de la celebraci\u00f3n del D\u00eda de Brujas y de los ni\u00f1os, escuchemos ampliaci\u00f3n de la festividad en referencia como tambi\u00e9n apartes de otros dos relatos que nos llevaran a imaginarios donde el terror y la incertidumbre tienen su espacio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La veraniega poblaci\u00f3n de Funes, seg\u00fan cuenta la tradici\u00f3n tuvo un personaje que sab\u00eda adivinar con precisi\u00f3n cuanto se le preguntaba, dando pie para dar origen al siguiente relato: \u201cAlgunos menos incr\u00e9dulos fueron hasta donde Josefa para agradecer y congraciarse con la \u00absabidur\u00eda\u00bb de Abrahancito, quien inquieto y molesto se meti\u00f3 a su pieza y comenz\u00f3 a dar alaridos guturales que su madre comprendi\u00f3 y se sorprend\u00eda por los mensajes que ellos llevaba cuando dio respuesta a una y otra inquietud que expresaban los reci\u00e9n llegados, confirmando su poder de saberlo todo en cuanto a los problemas e inquietudes que hab\u00edan expresado sus ocasionales vecinos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noticia de los poderes de \u00absabelotodo\u00bb de nuestro personaje reg\u00f3 como p\u00f3lvora encendida por toda la regi\u00f3n y de un d\u00eda para otro comenzaron a llegar diversidad de personalidades que quer\u00edan conocer a quien desde ya se comenz\u00f3 a llamar como el \u00abAdivino de Funes\u00bb. El primero que de manera incr\u00e9dula lleg\u00f3 hasta la humilde casa pajiza de Josefa y su hijo Abrahancito, fue el se\u00f1or cura p\u00e1rroco del sector quien pregunt\u00f3 ciertas cosas y recibi\u00f3 como respuesta grandes verdades que el pueblo sab\u00eda pero callaba para no escandalizar a las beatas del lugar. No tuvo tiempo de evitar el conocimiento que se hac\u00eda p\u00fablico a su desconcertante e hip\u00f3crita comportamiento, raz\u00f3n por la cual sali\u00f3 persign\u00e1ndose y d\u00e1ndose golpes de pecho, asombrado del saber de su vida por parte de Abrahancito y el esc\u00e1ndalo que naturalmente se hab\u00eda formado frente a unas verdades que todos sab\u00edan pero suspicazmente hab\u00edan callado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alcalde tambi\u00e9n lleg\u00f3 a la casa campesina y recibi\u00f3 su merecido cuando el \u00absabelotodo\u00bb cont\u00f3 a su madre la verdad de las andanzas del burgomaestre, y \u00e9sta las transmiti\u00f3 sin prudencia alguna ante los concurrentes, que miraron desconfiadamente al alcalde, quien sali\u00f3 sin pronunciar palabra alguna, arrepentido de haber ido hasta donde el personaje que comenzaba a dar publicidad a sus denuncias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abrahancito se gan\u00f3 as\u00ed una fama y credibilidad que para todos las cosas que dec\u00eda por intermedio de su madre eran de una absoluta verdad y ten\u00eda entonces que respetarse, daba confiabilidad a sus acertados comentarios que solo su madre sab\u00eda entender y comprender\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El carro de la otra vida, es un relato que tambi\u00e9n se populariza entre los conductores de la regi\u00f3n que muchos han dicho haber visto en su oportunidad y que de acuerdo a Enrique Herrera Enr\u00edquez, se desarrolla as\u00ed: Metido a profundidad en los recuerdos, tratando de buscar detalles, peque\u00f1as o grandes cosas que su mente olvida, maneja con cuidado el volante de su automotor en tanto de su boca, luego de llevar hasta ella el cigarrillo, exhala bocanadas de humo a manera de circuitos conc\u00e9ntricos que se pierden con gran rapidez cuando logran atravesar el espacio infinito de la negra noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin saber el porqu\u00e9, de manera repentina, pregunta a Juan Jos\u00e9, \u00bfcu\u00e1l es la hora? \u00ab \u00a1Son cerca de las doce!, mi se\u00f1or\u00bb, responde el ayudante quien levantando sus ojos hacia el frente de la v\u00eda, all\u00e1, a la distancia observa c\u00f3mo un rayo de luz, a manera de las que emanan provenientes de un carro, se va acercando hacia ellos en v\u00eda contraria. \u00abVea, querido amigo, por fin un veh\u00edculo automotor se aproxima a nosotros\u201d, dice en su expresiva voz de hombre joven, situaci\u00f3n que hace reaccionar a H\u00e9ctor Edmundo para buscar con antelaci\u00f3n un lugar adecuado para dar paso al veh\u00edculo automotor que viene por cuanto la carretera es angosta y en ciertos sectores no es posible pasar dos veh\u00edculos a la vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cami\u00f3n de H\u00e9ctor Edmundo con su acompa\u00f1ante Juan Jos\u00e9, ha parado, tiene el motor encendido al igual que las luces en espera que avance el veh\u00edculo en contrario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la distancia, a menos de trescientos metros, el veh\u00edculo en contrario tambi\u00e9n se detiene. H\u00e9ctor Edmundo, conductor experimentado, apaga e enciende la luz del cami\u00f3n de manera intermitente, se\u00f1alando puede continuar el veh\u00edculo en contrario, \u00e9ste hace lo mismo, confundiendo por el momento la acci\u00f3n a seguir por parte de H\u00e9ctor Edmundo quien nuevamente enciende y apaga la luz, recibiendo respuesta similar del conductor del veh\u00edculo que viene en la v\u00eda contraria, interpretando que puede seguir. El cami\u00f3n de H\u00e9ctor Edmundo arranca y decide continuar con su trayecto mirando fijamente el sitio proveniente de la luz, el cual como es obvio es cada vez m\u00e1s cerca y de mayor encandec\u00eda. De pronto, todo queda oscuro, el cami\u00f3n de H\u00e9ctor Edmundo y Juan Jos\u00e9 se frena en seco. Cuando se pretende encender el motor nuevamente, no responde; hay incertidumbre por parte del avezado conductor y cuando \u00e9ste trata de buscar entre las sombras de la oscura noche el veh\u00edculo en contrario, nada encuentra. Una heladez escalofriantemente fr\u00eda recorre su cuerpo, suda pavorosamente y su escultural musculatura tiembla sin saber porqu\u00e9, quiere pronunciar palabra y no puede. Un sabor amargo se apodera de su boca y cuando todo parece que para \u00e9l ha terminado, logra por fin encender el motor del cami\u00f3n, las luces funcionan y arranca como desesperado para tratar de salir lo m\u00e1s r\u00e1pido posible de tan inesperado impase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Jos\u00e9, est\u00e1 igual de nervioso y confundido que su amigo conductor. Con voz entrecortada, ojos desorbitados, desencajado, pregunta que ha pasado? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el veh\u00edculo en contrario? Todo es confusi\u00f3n y nadie responde. Balbuceando palabras, nervioso, limpi\u00e1ndose el fr\u00edo sudor de su frente, H\u00e9ctor Edmundo, conductor del cami\u00f3n, dice en inteligibles palabras: \u00ab\u00a1Es el carro del diablo! \u00a1El carro de la otra vida! \u00a1No lo mires! \u00a1No mires hacia atr\u00e1s! \u00a1Mira hacia el frente!\u00bb. Juan Jos\u00e9 siente que entre sus piernas un l\u00edquido c\u00e1lido aflora sin poder contener, su est\u00f3mago tambi\u00e9n se afloja y nada puede hacer para evitar la diarrea que ha comenzado hacer estragos en el asiento del cami\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H\u00e9ctor Edmundo, comprende lo sucedido, da alientos a su acompa\u00f1ante, saca fuerzas de donde no se tiene y simplemente atina a decir que no se preocupe, que se tranquilice, que el peligro ha pasado, que ya recordaba como muchos de sus colegas conductores le hab\u00edan referido que por aquel lugar siempre pasaban cosas extra\u00f1as, y agradecido de su compa\u00f1\u00eda recordaba de igual manera como varios amigos conductores que viajaban solos por aquel paraje hab\u00edan sentido la compa\u00f1\u00eda de gente extra\u00f1a, que de un momento a otro se sub\u00edan al veh\u00edculo, bajando de manera inesperada tal cual como sub\u00edan, cuando atravesaban dicho sector, ocasionado mortales accidentes de manera inexplicable para las gentes que no en vano reconoc\u00eda y as\u00ed denominaban al sector como la \u00abNariz del Diablo\u00bb, en tal raz\u00f3n lo mejor era continuar con su camino hasta la poblaci\u00f3n m\u00e1s cercana, como en efecto as\u00ed se hizo\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recogiendo los pasos, es una de tantas situaciones que la gente suele decir ha vivido cuando un ser querido, muy cercano, fallece, en versi\u00f3n de nuestro invitado se tiene que: Melba y Rosalba, se abrazaron, lloraron enjugando el cabello con sus l\u00e1grimas. Se resist\u00edan a creer, a admitir la triste suerte de Juan Alberto y esperaban que ojal\u00e1 lograra recuperarse para poder manifestar su aprecio por alguien que as\u00ed est\u00e9 ausente de su vida sentimental, quer\u00edan verlo vivo, gozando, disfrutando del placer que tiene quien por su forma de ser se lo merece. Recordaron con nostalgia aquel suceso de Cumbal, la tierra de la madre de Rosalba, cuando se encontraron de manera intempestiva, casi lo matan creyendo que era su novio. Un enamorado silencioso de Rosalba consider\u00f3 que se hab\u00eda irrespetado a las damas de Cumbal al observar que Juan Alberto estaba de brazo de otra mujer. Se aclararon las cosas y felizmente no pas\u00f3 nada, pero si fue el comienzo de su declaraci\u00f3n de amor d\u00edas despu\u00e9s cuando se encontraron en la ciudad de su habitual residencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De pronto, como si una fuerza tenaz, un algo de presi\u00f3n las separase, Melba y Rosalba reaccionar al tiempo ahogando un grito en sus gargantas, oblig\u00e1ndolas a levantarse del sill\u00f3n. Fue como un viento fuerte, fri\u00f3 que las levant\u00f3 y cerr\u00f3 puertas y ventanas, los cuadros se movieron, parec\u00eda como un temblor y un escalofr\u00edo recorri\u00f3 el cuerpo de las dos mujeres, dej\u00e1ndolas como petrificadas cuando a la vista de las dos damas se present\u00f3 una sombra que de manera fugaz como lleg\u00f3 se fue. No se pod\u00eda precisar quien fue o que fue. Se sinti\u00f3 pisadas de persona caminando por entre la sala. Era algo como familiar y a la vez ausente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el fen\u00f3meno pas\u00f3, todo volvi\u00f3 a la normalidad. El tel\u00e9fono curiosamente son\u00f3, Melba con cierto temor lo levant\u00f3 y escuch\u00f3 la voz de su interlocutor, se llev\u00f3 la mano a la boca y con un \u00a1No! \u00a1No! \u00a1No! \u00a1No puede ser!, se sent\u00f3 en el sill\u00f3n, y haciendo se\u00f1as a Rosalba pidi\u00f3 a \u00e9sta que tome el tel\u00e9fono, la bella dama lo cogi\u00f3 entre sus manos y con un \u00a1Alo! \u00a1Qui\u00e9n habla! \u00a1Qu\u00e9 pasa!&#8230;Espero inquieta la respuesta y cuando la supo, se desplomo sobre el asiento, pregunt\u00f3 a qu\u00e9 horas hab\u00eda sido el luctuoso acontecimiento. Agradeci\u00f3 con un lamento la noticia cuando dijo pesadamente: \u00abYa sab\u00edamos\u00bb, colg\u00f3. Se dirigi\u00f3 a donde estaba Melba, su fiel amiga y le dijo: \u00a1Recogi\u00f3 los pasos! \u00a1Recogi\u00f3 los pasos! \u00a1Melba, tu eres testigo, Juan Alberto, recogi\u00f3 sus pasos! \u00a1Vino a despedirse! \u00a1Est\u00e1 muerto! !Juan Alberto ha muerto!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son relatos recreados con personajes que nos lleva a vivir, si cabe la expresi\u00f3n, de momentos que se fueron con el imperio de la luz, de la energ\u00eda el\u00e9ctrica, de los nuevos aparatos, pero que a\u00fan as\u00ed, todav\u00eda encontramos a personas que nos cuenta el encuentro con personajes siniestros, de la otra vida que todav\u00eda se resisten a perder su actualidad como lo hemos visto<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De un tiempo ac\u00e1, no muchos por cierto, se celebra cada 31 de octubre como el de las brujas o d\u00eda de los ni\u00f1os. 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