{"id":13315,"date":"2014-11-11T02:31:11","date_gmt":"2014-11-11T02:31:11","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/el-quechua-y-su-influencia-en-la-cultura-del-sur-de-colombia\/"},"modified":"2019-06-19T03:21:59","modified_gmt":"2019-06-19T03:21:59","slug":"el-quechua-y-su-influencia-en-la-cultura-del-sur-de-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/el-quechua-y-su-influencia-en-la-cultura-del-sur-de-colombia\/","title":{"rendered":"El Quechua y su influencia en la cultura del sur de Colombia"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">-Lengua y cultura, eterna simbiosis-<a title=\"\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\r\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\">Somos como el agua, la piedra y la espuma,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\">porque mientras el agua dice v\u00e1monos, la piedra<\/p>\r\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\">\u00a0dice qued\u00e9monos y la espuma dice bailemos.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\">Don Juan Chiles, del pueblo Pasto, 1700.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada vez se hace m\u00e1s importante el redescubrimiento de nuestra propia esencia como nari\u00f1enses, sobre todo en un proceso que, gracias a los medios, permite constantemente la imposici\u00f3n, soterrada y silenciosa, de modelos ajenos a nuestra propia concreci\u00f3n, en detrimento de nuestra identidad. Todo lo que se haga por fortalecer nuestra identidad merece el apoyo, el detenimiento, la observancia, porque s\u00f3lo as\u00ed seremos capaces de soportar el anquilosamiento de lo propio-sustancial frente a una globalizaci\u00f3n que pretende borrar las fronteras frente a unos par\u00e1metros escogidos como v\u00e1lidos: los de occidente, los del capital, especialmente.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, quiero en este ensayo, ayudar a redescubrir, por lo menos dando algunos par\u00e1metros, la presencia del Incaico en nuestras tierras nari\u00f1enses, con su lengua, el Quechua y Quichua, as\u00ed como con formas de expresi\u00f3n folcl\u00f3rica que nos remiten a las costumbres de los Andes peruanos, bolivianos y ecuatorianos, como integrantes de una cosmogon\u00eda com\u00fan y compartida; comuni\u00f3n obviamente enriquecida con la visi\u00f3n singular de Pastos, Quillacingas y Abades, nuestros ancestros pr\u00f3ximos, en sinton\u00eda con el Churo c\u00f3smico, en donde somos pieza esencial en el engranaje del Universo, visible en nuestras costumbres y tradiciones, y manifiesto en los lugares sagrados -especialmente en petroglifos y pictogramas, como los de Potos\u00ed o Cumbal- as\u00ed como en las ofrendas hechas con el metal sagrado, el oro, y en la esencia de la tierra modelada, la cer\u00e1mica, en donde y con lo que se rinde culto a nuestros dioses tutelares, y devolviendo la generosidad de estas tierras con sus propios frutos, con el alimento, en el ritual de la fiesta y del agasajo.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, en una primera parte remito al concepto de cultura del ensayo anterior, buscando las acepciones que corres\u00adpondan a esa herencia tel\u00farica que nos es tan mani\u00adfiesta; para finalmente demostrar la presencia del Inca en nuestros te\u00adrritorios sure\u00f1os, influencia en el habla, costumbres y tradiciones que a\u00fan subsisten.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre es en el mundo, es decir que toma conciencia de su existencia, de comprensi\u00f3n del mundo, como lo anotar\u00eda Heidegger en su interpretaci\u00f3n del dasein (modo de ser del hombre), y de all\u00ed la importancia del habla, de la forma de comunicarnos de una manera simb\u00f3lica, de especificarnos dentro de la generalidad, pero a la vez de hacernos universales en la comprensi\u00f3n del mundo que nos rodea, somos seres hablantes, esa no es solo nuestra caracter\u00edstica sino nuestra aut\u00e9ntica y original tipificaci\u00f3n: nadie se atrever\u00e1 a negar, ni a declarar como in\u00fatil o incorrecta, la caracterizaci\u00f3n del habla como una exteriorizaci\u00f3n f\u00f3nica de estados de \u00e1nimo; como una actividad humana y como una representaci\u00f3n simb\u00f3lica y conceptual<a title=\"\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, es mediante el habla que expresamos nuestras sensaciones, motivaciones, frustraciones, deseos, anhelos, realidades, etc., etc., es mediante el habla que nos manifestamos como humanos. No quiere decir por ello que el habla funde otra realidad diferente a la de nuestro mundo, pero si es una manera que permite delimitarlo para comprenderlo.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El Quechua, sus variantes, sus giros y modos, dependiendo del recept\u00e1culo que lo recibe, demuestra que corresponde a tiempos y a lugares, que no es una pieza de museo anquilosada, petrificada; no, todo lo contrario, el habla corresponde a los saberes, se nutre de ellos, se alimenta de su medio. De all\u00ed la caracter\u00edstica fundamental de los pueblos amerindios en su totalidad: el habla corresponde a su medio, a su entorno, y sabido es por todos, por ello no merece nuestro detenimiento, el profundo respeto que \u00e9stos tuvieron por la naturaleza, no deslig\u00e1ndose del todo de ella para fundar su mundo, sino integr\u00e1ndose en una simbiosis que le permiti\u00f3 vivir en y con ella sin destruirla, al contrario de las experiencias del hombre occidental.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">He de confesar que no es el Quechua mi lengua madre ni mi segunda lengua; provengo de la ciudad de Ipiales, l\u00edmites con Ecuador, en donde desde siempre ha existido siempre un gran influjo de la cultura y la lengua Incaica, as\u00ed como de la cultura de nuestro hermano pa\u00eds. As\u00ed que del Quechua s\u00f3lo me han llegado unas cuantas palabras, unos modismos, algunos costumbrismos, pero no m\u00e1s.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los Incas en el Sur de Colombia y su influencia<\/strong><\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En el hombre americano -en su condici\u00f3n pura- hay\u00a0 un hermanamiento entre la cultura y la naturaleza; mientras el europeo la escinde con la ratio o el logos, el americano hace concreci\u00f3n entre lo uno y lo otro; no se separa, no elimina, no borra, sino que se integra, se acopla, sigue siendo hombre-naturaleza; el mundo del hombre occidental es la ciencia, el avance, la tecnolog\u00eda, el capital; el mundo del ind\u00edgena es la naturaleza, el h\u00e1bitat com\u00fan de unas especies con otras, y hasta en los absolutismos de los imperios -como el del Inca o el Azteca- no se hace nada sin consultar con la naturaleza -ya los emperadores sab\u00edan que algo extra\u00f1o y malo estaba por suceder, las estrellas se lo hab\u00edan anunciado-. El Munay -esp\u00edritu- que los mueve, es el de la naturaleza; hac\u00eda all\u00e1 se dirigen todas sus manifestaciones folcl\u00f3ricas. Esas son las caracter\u00edsticas del hombre del Sur, del nari\u00f1ense, heredero de Pastos, Quillacingas y Abades, con una fuerte influencia Incaica. Y es que una de las caracter\u00edsticas de estos pueblos del sur, es tomar a esta zona como centro de confluencia de los pueblos del norte de la lengua Chibcha-, con los del sur y el oriente predominantemente Quechuas y Quichuas, y del occidente con los pueblos costeros de Tumaco y toda sus influencias -inclusive del pueblo Maya-, de all\u00ed la importancia vital dentro de su propia cosmogon\u00eda, dichas influencias se ven claramente en sus cer\u00e1micas, que como reconocen Arque\u00f3logos como Mar\u00eda Victoria Uribe, Felipe C\u00e1rdenas, Gilberto Ord\u00f3\u00f1ez, entre otros, van desde los pueblos de San Agust\u00edn en Colombia, hasta los del Ucayali en el amazonas peruano. Lo curioso, es que este sentimiento se ha cristianizado bajo la forma de peregrinaje, de all\u00ed la importancia de lo sagrado en la peregrinaci\u00f3n de septiembre al santuario de la Virgen de Las Lajas, a cuya fiesta llegan desde los cuatro puntos cardinales: Cauca y Valle; Putumayo y Caquet\u00e1; Ecuatorianos de todos lados; y de Ricaurte, Piedrancha y hasta Tumaco. Es decir confluyen Paeces y Guambianos, Otavalos y Cotacachis, Sibundoyes y Kamsas, Awas y Pastos, seg\u00fan testimonios orales, el santuario est\u00e1 emplazado en un lugar en el que hoy en d\u00eda, identifican como un tianguis, un centro de intercambio comercial<a title=\"\" href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, pero que como veremos m\u00e1s adelante, es mucho m\u00e1s que eso.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Es verdad sabida, pese al intento de muchos historiadores de desvirtuarla, que el Imperio Inca extendi\u00f3 sus dominios hasta el actual departamento de Nari\u00f1o y Putumayo, correspondiente a la parte que denomin\u00f3 Chinchasuyu. Muchos plantean que \u00e9stos no llegaron, bien sea por la pobreza de esos territorios, lo que m\u00e1s bien representaba una carga para el imperio mismo<a title=\"\" href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>; y otros alegan que las resistencias militares de Pastos y Quillacingas doblegaron la voluntad del imperio de extenderse hasta estos territorios<a title=\"\" href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. M\u00e1s bien, cabe se\u00f1alar que cuando Huayna C\u00e1pac visit\u00f3 nuestros territorios sure\u00f1os, enferm\u00f3 y muri\u00f3 en Quito, 1525, desembocando una divisi\u00f3n del imperio entre los Incas y los Quitus, y sobreviene despu\u00e9s la sabida divisi\u00f3n fratricida del imperio, entre Hu\u00e1scar, hijo leg\u00edtimo de Huayna C\u00e1pac, y el quite\u00f1o Atahualpa, y como si esto no bastara, recordemos que ya para estas calendas los invasores espa\u00f1oles, al mando de Pizarro para este caso, ya hab\u00edan emprendido la conquista del territorio peruano, apresando a Atahualpa y luego asesin\u00e1ndolo en 1533. Estas y no otras son las causas de que el imperio no se hubiese cimentado realmente en los territorios del sur de Colombia. Autores como J. M. Pacheco, le dan una extensi\u00f3n mucho m\u00e1s amplia al influjo del Imperio Inca: El territorio que ocupaba la vasta monarqu\u00eda de los incas se extend\u00eda hacia el norte del Cauca, uno de los estados de la hoy Rep\u00fablica de Colombia, hacia el sur el r\u00edo Maule que separa la frontera meridional de Chile del pa\u00eds de los Araucanos, al oeste ten\u00eda el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico por l\u00edmite y al este comprend\u00eda todas las regiones transandinas, encerrando las Pampas de Sacramento, las f\u00e9rtiles regiones del Amazonas y las dem\u00e1s que se extienden hasta el imperio del Brasil: inmenso territorio que sube a la enorme cifra de 6 millones de kil\u00f3metros cuadrados<a title=\"\" href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, es decir que su influencia se riega m\u00e1s all\u00e1 de lo propiamente imaginado. Adem\u00e1s, los propios Cronistas, como Cieza de Le\u00f3n, hablan del famoso y celeb\u00e9rrimo Camino del Inca, que comunicaba a la Capital del Imperio con sus l\u00edmites septentrionales, el cual llegaba hasta Huaca e Ipiales, otra muestra fehaciente de los \u00e1nimos de integraci\u00f3n del Imperio Inca con nuestros pueblos Pastos y Quillacingas. No quiero con ello desconocer la grandeza de Pastos, Quillacingas, Abades, y de todos nuestros primigenios pobladores, todo lo contrario, siempre una loa a su fuerza, a su singular cosmovisi\u00f3n, a la resistencia de Capusigra y Tamasagra, a la riqueza m\u00e1gica de sus muestras orfebres, cer\u00e1micas y textiles, a sus costumbres, a sus usos, a su propia lengua; sin embargo, es necesario reconocer que tambi\u00e9n tuvieron una seria influencia Incaica, como aqu\u00ed se est\u00e1 demostrando.\u00a0\u00a0<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto se deduce, adem\u00e1s, de las m\u00faltiples visiones que los cronistas hicieron de nuestras tierras, quienes tuvieron serias limitantes para comprender la realidad del momento, como son el desconocimiento de las lenguas nativas, y con ello de la verdadera sociocultura al momento de su llegada, m\u00e1xime cuando todo rastro de su historia fue saqueado, borrado, olvidado, cuando no destruido y quemado. As\u00ed que las Cr\u00f3nicas de Indias, al respecto, poco o nada nos dicen de lo que realmente fue el periodo prehisp\u00e1nico, su base es la conjetura y a ella debemos atenernos, as\u00ed no lo hacen saber Groot de Mahecha y Hooykaas cuando tratan sobre la delimitaci\u00f3n de Incas &#8211; Pastos y Quillacingas, siguiendo a los citados Cronistas: No se ha encontrado hasta d\u00f3nde se extienden 1300 leguas desde el r\u00edo Maule hacia el norte (cosa extra\u00f1a que Lunardi no menciona, y menos elabora, este dato en su busca del verdadero r\u00edo Angasmayo), pero, es notorio que los l\u00edmites septentrionales del imperio incaico quedan confusos en las referencias de Cieza de Le\u00f3n. Si se\u00f1oreaban desde Pasto (que \u00e9l mismo tiene en territorio Quillacinga), \u00bfc\u00f3mo ten\u00edan sin provecho la regi\u00f3n de los Pastos, un territorio que se extend\u00eda a trav\u00e9s de la cordillera entre el r\u00edo Chota y Pasto, pero si ten\u00edan fortalezas y un camino dentro y por la mitad del territorio Pasto? <a title=\"\" href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. La pregunta sigue sin respuesta. Hasta el momento, entonces,\u00a0 se tienen las siguientes hip\u00f3tesis frente a la llegada del Quechua a nuestros territorios: Una primera, que anota que lleg\u00f3 mucho tiempo atr\u00e1s, incluso unos seis mil a\u00f1os antes de la era cristiana; otra, que lleg\u00f3 con la expansi\u00f3n incaica de los siglos XV y XVI<a title=\"\" href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>; y una tercera, que apunta que su extensi\u00f3n se debi\u00f3 gracias a los Yanaconas y Mitimaes que llegaron con el Inca, y que adem\u00e1s se difundi\u00f3 gracias a que los conquistadores espa\u00f1oles la declararon lengua franca para la cristianizaci\u00f3n de estos territorios. Adem\u00e1s, la confusi\u00f3n se ha dado tambi\u00e9n porque el idioma que se ha transmitido obedece m\u00e1s al del Quechua del Per\u00fa que al Quichua del Ecuador, Mar\u00eda Clemencia Ram\u00edrez de Jara, Directora del Instituto Colombiano de Antropolog\u00eda e Historia de Colombia,\u00a0 apunta al respecto: Romoli apunta a la diferenciaci\u00f3n entre el quechua peruano y el dialecto quechua ecuatoriano, lo cual induce a pensar en primera instancia, que estos grupos de habla quechua nativo que conviv\u00edan con grupos Quillacingas, podr\u00edan provenir de la expansi\u00f3n Inca propiamente dicha, anterior a la conquista espa\u00f1ola, o deberse a migraciones provenientes del Ecuador ya sea del norte o del oriente. Sin embargo, la diferenciaci\u00f3n que se hace entre la lengua de Cuzco y el dialecto ecuatoriano o lengua de Quito, nos lleva a plantear tambi\u00e9n la posibilidad de que se dieran migraciones escalonadas de grupos que se trasladan desde el Per\u00fa, permanecen en el Ecuador y de all\u00ed llegan al suroccidente de Colombia<a title=\"\" href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, adem\u00e1s: nuevas investigaciones fortalecen la hip\u00f3tesis de que mucho antes -de la llegada de los espa\u00f1oles- ya se hablaba no s\u00f3lo por influencia, sino porque muchos grupos o pueblos de habla Quichua entraron a formar parte de la identidad \u00e9tnica, la organizaci\u00f3n y la vida de estas comarcas<a title=\"\" href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>, y a probar esta \u00faltima hip\u00f3tesis est\u00e1 encaminado este estudio.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La mejor forma de dominio es la de la expansi\u00f3n cultural; as\u00ed lo podemos apreciar en el sincretismo que se origin\u00f3 entre nuestros pobladores primigenios y los Incas, a m\u00e1s del desconocimiento de las lenguas por parte de los misioneros, quienes optaron, por facilismo o pereza, por imponer una sola lengua en un gran territorio poli-lingual. De la lengua Pasto, lastimosamente, poco o nada se sabe al respecto, los estudios se refieren a los pocos top\u00f3nimos y antrop\u00f3nimos que algunos estudiosos han rescatado, y se trae a colaci\u00f3n el desafortunado hecho de que en el S\u00ednodo de Quito de 1593, el Obispo Luis L\u00f3pez de Sol\u00eds ordenara la traducci\u00f3n del catecismo al Pasto y Quillacinga, sin que se hubiese llevado a la pr\u00e1ctica. Investigadores como Loukotka lo ubica en el grupo Barbacoa de la familia Chibcha; Gonz\u00e1lez Su\u00e1rez indica que entre los Pastos estuvieron presentes el Cuaiquer, el Muellamu\u00e9s, el P\u00e1ez, el Colorado y el Cayapa; y otros aducen que es lengua de filiaci\u00f3n macro Chibcha y Arawak, llegadas por la v\u00eda de las lenguas serranas y costeras con cuyos pueblos se desarroll\u00f3 una fuerte comunicaci\u00f3n intercambio y comercio<a title=\"\" href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.\u00a0 A la dedicaci\u00f3n del Hermano Lasallista Nicol\u00e1s Ab\u00e1solo, debemos una aproximaci\u00f3n al primer diccionario de lengua Pasto, lamentablemente poco difundido y por ende es un trabajo casi que desconocido.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto hizo que desaparecieran los dialectos Pasto y Quillacinga, hasta imponerse el idioma de los espa\u00f1oles, y quedar finalmente s\u00f3lo unos cuantos rezagos del idioma del imperio Inca en nuestro departamento de Nari\u00f1o, los elementos ling\u00fc\u00edsticos sobre impuestos en la toponimia existente, constituyen capas diacr\u00f3nicas: en general la capa espa\u00f1ola ha sido la \u00faltima. En le territorio Quillacinga, por ejemplo, se encuentra la capa del Quechua, que se sabe, gracias a las fuentes hist\u00f3ricas, que es poco anterior a la capa espa\u00f1ola. Esta capa tambi\u00e9n se puede aislar, porque existe la documentaci\u00f3n de la lengua quechua, en forma de descripciones ling\u00fc\u00edstica y diccionarios, aunque las formas h\u00edbridas -como Babayaco- ya empiezan a complicar la situaci\u00f3n. Lo que dificulta la investigaci\u00f3n de las capas anteriores al Quechua, es la carencia de descripciones ling\u00fc\u00edsticas y vocabularios a\u00fan en los idiomas ind\u00edgenas vivos<a title=\"\" href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, esto lleva a pretermitir nuestro propio pasado ling\u00fc\u00edstico, toda vez que no existen a\u00fan estudios que nos permitan identificar las lenguas originarias de nuestro territorio, y con ello todas sus implicaciones socio-culturales. En el trabajo de Groot y Hooycas, quiz\u00e1 uno de los m\u00e1s detenidos y cient\u00edficos de los \u00faltimos tiempos sobre nuestros ancestros aut\u00f3ctonos, se resalta una y otra vez la presencia del Imperio en nuestro territorio, se exponen diversas tesis: la llegada por la regi\u00f3n del Pun, el l\u00edmite en Rumichaca, su expansi\u00f3n hasta el r\u00edo Angasmayo&#8230;, todas ellas sin embargo cargadas de conjeturas, las propias de un origen confuso, sin que las autoras lleguen a una conclusi\u00f3n. Hay autores que van m\u00e1s all\u00e1, y creen que verdaderamente si hubo una conquista como tal del Imperio Inca al pueblo Pasto: Procedentes del sur llegaron los primeros conquistadores: los incas. Invadieron el altiplano nari\u00f1ense. Ocurri\u00f3 durante el gobierno de Huayna C\u00e1pac quien rein\u00f3 entre 1493 y 1525. Los Pastos resisten. Presentan batallas; en ella muere el general inca Cunti Mollo. Los Pastos son sometidos por los invasores. Entran a formar parte del Imperio austral. Quedan adscritos a la provincia inca de Hutunllacta, parte de la regi\u00f3n del Chinchasuyu. Su capital era Quito. Los incas traen llamas y cur\u00edes. Las llamas desaparecen. Quedan los cur\u00edes actualmente muy apreciados en la culinaria de la regi\u00f3n. Introducen el quechua, idioma del imperio, con el cual infiltran el idioma nativo, \u201cpacifican\u201d el territorio; los incas, como los romanos, fueron formidables ingenieros, militares y civiles. (&#8230;) El Imperio alcanza su m\u00e1xima extensi\u00f3n a finales del siglo XV. Los Pastos quedan como enclave inca en el extremo norte. Deben pagar tributo<a title=\"\" href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Sin embargo, despu\u00e9s de una lectura detenida, se encuentran m\u00faltiples referencias a nuestro tema de estudio, el del Quechua como una lengua que definitivamente existi\u00f3 en nuestro territorio antes de la llegada de los espa\u00f1oles, bien sea tra\u00eddo por mitimaes, por reductos de incas del Ecuador que huyeron del imperio y llegaron a nuestros territorios, etc., etc., la conclusi\u00f3n es que el Quechua lleg\u00f3 a nuestro departamento, y que esa fue una manera de expansi\u00f3n y de permanencia del Imperio Inca en nuestros departamentos de Nari\u00f1o y Putumayo.\u00a0\u00a0<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy por hoy, en el territorio de Aponte se habla el inga -quechua-, adem\u00e1s del influjo del quechua ecuatoriano, toda vez que es territorio de frontera, con todas las implicaciones de intercambio que ello puede suscitar. Lu\u00eds Fernando Calero as\u00ed lo acota de manera tangencial: la influencia Inca se difundi\u00f3 hacia el norte en forma m\u00e1s d\u00e9bil entrando en Nari\u00f1o, situaci\u00f3n que se refleja en la terminolog\u00eda Quechua, en los productos agr\u00edcolas y la tecnolog\u00eda y en alg\u00fan grado en la organizaci\u00f3n social<a title=\"\" href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, sin embargo el autor se contradice en sus apreciaciones, toda vez que tiene como tesis principal el l\u00edmite entre Incas y Pastos en el puente de Rumichaca &#8211; a luz de los entendidos, teor\u00eda que aun no se ha podido comprobar -, desconociendo, sin embargo, el influjo del idioma y de la cultura, dice primero: La influencia Inca en el sur de Nari\u00f1o parece haber sido d\u00e9bil, pero en el mismo p\u00e1rrafo se contradice, cuando agrega: La existencia hoy de algunos grupos de habla Quechua en la parte occidental del valle del Sibundoy (Santiago, Col\u00f3n, San Andr\u00e9s) y en la parte alta del r\u00edo Juanamb\u00fa (Aponte), constituyen la herencia m\u00e1s palpable de la influencia incaica en el lado colombiano. Estos grupos parecen haber habitado las monta\u00f1as de Nari\u00f1o desde antes de la llegada de los europeos y no fueron introducidos por los espa\u00f1oles desde el Ecuador como frecuentemente se ha pensado. Por lo tanto es m\u00e1s l\u00f3gico pensar que la llamada poblaci\u00f3n de Sibudoy lleg\u00f3 a Nari\u00f1o durante la expansi\u00f3n de Huayna C\u00e1pac hacia el norte y que estos fueron trasladados luego por el visitador espa\u00f1ol (Valverde) a un punto m\u00e1s c\u00e9ntrico del valle. El establecimiento de la aldea de Aponte en la hoya alta de Juanamb\u00fa es probablemente el resultado de un repoblamiento de uno de los grupos que habla Quechua<a title=\"\" href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. Luego \u00bfhubo o no influencia Inca en Nari\u00f1o? El mismo autor parece darnos la respuesta: si la hubo. Pero las caracter\u00edsticas del habla Quechua de estas regiones, corresponden m\u00e1s a la morfolog\u00eda del Quechua hablado en Per\u00fa y Bolivia, m\u00e1s que por una influencia directa del Ecuador. Si esto es as\u00ed, es una prueba m\u00e1s de dominio cultural de un pueblo sobre otro, \u00bfacaso estos pueblos no corresponder\u00edan a mitimaes enviados por Guayna C\u00e1pac para la r\u00e1pida asimilaci\u00f3n de las poblaciones reci\u00e9n conquistadas, en este caso de Pastos y Quillacingas?, esta tesis la recoge Guevara Corral: Este grupo -hablando del pueblo Inga- tambi\u00e9n se ha clasificado como uno de colonos enviados desde el centro del Imperio a las zonas recientemente conquistadas, para civilizar a los nativos y colaborar en su control, porque otros fueron los que conformaron guarniciones fronterizas que al cesar la expansi\u00f3n imperial tendieron a convertirse en asentamientos permanentes, otro fue el de los cultivadores, especialmente en t\u00e9cnicas agr\u00edcolas particularmente de riego, enviados a regiones escasamente pobladas, para incrementar de modo especial, la producci\u00f3n de ma\u00edz y uno m\u00e1s que fe\u00a0 la de los rebeldes, poblaciones conquistadas y que eran utilizadas en tareas muy variadas<a title=\"\" href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. \u00a0Insisto que la presencia de voces quechuas en nuestro diario vivir, es la aseveraci\u00f3n m\u00e1s fehaciente de la presencia del imperio en nuestra regi\u00f3n sure\u00f1a, de voces topon\u00edmicas que aun sobreviven y forman parte de nuestro mundo, en nuestros decires comunes, en toponimias de r\u00edos, valles, regiones, animales, plantas, y mucho m\u00e1s.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed las cosas, y como lo hemos mencionado en el primer aparte de nuestro escrito, del termino cultura forman parte integrante el cultivo y el culto, dos poderos\u00edsimas razones de existencia misma de nuestros pueblos incaicos; as\u00ed lo atestiguan cronistas e investigadores, antrop\u00f3logos y soci\u00f3logos, que no dejan de estar asombrados ante esa religaci\u00f3n que une en el este pueblo a dios-hombre-tierra. El hombre del sur tiene una relaci\u00f3n directa con la naturaleza, siendo posible en ella misma encontrar las fuerzas sobrenaturales, los esp\u00edritus que animan su propia existencia, la fuerza c\u00f3smica vital recibe el nombre de sinchi en quechua. Esta corriente de vida abarca todo el universo y por lo tanto es compartida por hombres y mujeres, animales y plantas, suelo, agua, r\u00edos, lluvia, quebradas, cerros, piedras, vientos, nubes, neblinas, montes, bosques, y as\u00ed, sucesivamente<a title=\"\" href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. \u00a0No es simplemente casualidad que las principales fiestas religiosas, coincidan con las \u00e9pocas de fecundidad agr\u00edcola -siembra, cultivo y cosecha-, con ofrendas, hoy cristianizadas, que demuestran un ritual de agradecimiento a los dioses tutelares de la naturaleza -el Sol, la Luna, las lluvias, los astros-, transformando a \u00e9stos en los dioses locales, de los que ya se hizo menci\u00f3n, como son los frutos de estos desvelos. De vital importancia para nuestros pueblos son las fiestas patronales, en donde hay oculta, gracias a la mano poderosa de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, todo una expresi\u00f3n de aut\u00e9ntico sentimiento terr\u00edgeno fundacional, as\u00ed las fiestas de San Pedro y San Pablo, el Corpus Christi, que son fiestas netamente agrarias, as\u00ed como de rituales de iniciaci\u00f3n. Mami\u00e1n Guzm\u00e1n, en el trabajo ya mencionado, identifica unas fiestas de cobertura macro, como las de la Virgen de las Lajas (16 de septiembre<a title=\"\" href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>) y la de la Virgen de Iles (primer domingo de octubre); fiestas comunales, como las de San Bartolom\u00e9, San Juan, San Diego, en Muellamu\u00e9s la fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n (8 de diciembre) fiesta de las solteras y la de San Juan Bosco (31 de enero) para los solteros; y finalmente las fiestas veredales y sectoriales, en honor a los patronos de cada sector. Como se ha dicho ya anteriormente, hay un sincretismo entre el catolicismo y las creencias de Pastos y Quillacingas, desdibujado bajo el pretexto de adoraci\u00f3n a las im\u00e1genes impuestas por los doctrineros, el sabio Miguel Triana as\u00ed lo intuye de manera testimonial: Los indios no reconocen m\u00e1s festividades que las del calendario cat\u00f3lico y que profesan con b\u00e1quica pasi\u00f3n por el culto a las im\u00e1genes, al que se consagran con placentero paganismo. La alegr\u00eda de los indios no obedece sino a dos est\u00edmulos: el licor y las procesiones. (&#8230;) Alegres van los r\u00fasticos a pagar sus promesas anuales al milagroso santuario -no dice a La Virgen-, donde parece que se dieran cita con sus hermanos vecinos del vecino Carch\u00ed. (&#8230;) Tienen, pues, los Quillacingas modernos el amor de su terru\u00f1o en la fertilidad y en el sagrado de su santuario: lo dem\u00e1s nada les importa por ahora, abstra\u00eddos como viven del r\u00e9gimen social que los rodea<a title=\"\" href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>, es usual que los peregrinos ind\u00edgenas acompa\u00f1en las fiestas con la celeb\u00e9rrima chicha, ritual ancestral aut\u00f3ctono, en un espacio, que como queda dicho, es el epicentro de los pueblos de la regi\u00f3n, adem\u00e1s no sobra recordar que a escasos metros del santuario, sobre la margen derecha del r\u00edo Gu\u00e1itara, en el municipio de Potos\u00ed, est\u00e1 el pictograma conocido como Piedra de los Monos, de unos 4 m. de largo por 6 m. de ancho, dibujado en colores rojo, negro y amarillo, parece haber sido un sitio de reuni\u00f3n importante, de Culto a los dioses tutelares, los pictogramas all\u00ed dibujados merecen un verdadero estudio, quiz\u00e1 alg\u00fan d\u00eda se pueda desentra\u00f1ar el lenguaje cifrado que encierra. De Potos\u00ed cabe resaltar que a la llegada en 1585 de Fray Moreno de Z\u00fa\u00f1iga y Diego Benavides, religiosos Dominicos, encomendados por el Obispo de Quito para hacer la consabida traducci\u00f3n del catecismo al Pasto y al Quillacinga -que nunca hicieron-, mandaron a inspeccionar la otra orilla del r\u00edo Gu\u00e1itara -conocido tambi\u00e9n como Pastar\u00e1n-, en donde se avizor\u00f3 que hab\u00eda un pueblo, con sembrados de papa y ma\u00edz, adem\u00e1s notaron que estos hablaban la lengua del Inca, y a quienes se identific\u00f3 como pueblo de los Pastos. No es raro que se escogiera este sitio de culto ind\u00edgena, para opacarlo imponiendo muy cerca un santuario cat\u00f3lico, mariano por dem\u00e1s, toda vez que estos pueblos representaban a la tierra, La Pacha Mama, como una diosa de suma importancia en su sentimiento religacional.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo importante, como queda dicho, es que el pueblo entreteje en el ritual cat\u00f3lico el ritual de sus propias creencias, el de sus ancestros; de all\u00ed la importancia de los llamados fiesteros, todo una instituci\u00f3n en el marco referencial de donde se mueven, estos deben ser verdaderos anfitriones de toda la localidad, siendo gestores de las reuniones donde se congrega toda o gran parte de la comunidad; hay un ritual en el servicio de la mesa, por parte del anfitri\u00f3n al comensal -esto lo vemos claramente en las primeras comuniones y bautismos de nuestros campesinos- en donde el ma\u00edz, la papa, la quinua, y toda esa rica variedad de tub\u00e9rculos que se dan en nuestros campos, se convierten en dioses locales, y en ofrenda para los hombres que se respeta, se quiere, se ama, y en ofrenda misma para las grandes deidades. As\u00ed, la comida se convierte en un ritual social, es la manifestaci\u00f3n pura en donde el hombre se siente parte integrante de la comunidad, no en vano la denominada Minga, que es el nombre que se le da al trabajo colectivo en b\u00fasqueda de un bienestar com\u00fan: la Minga era convite fraternal para un trabajo: siembras, cosechas, compostura de acequias y caminos, construcci\u00f3n de casas, templos y palacios. Los trabajadores no recib\u00edan pago alguno, pero se les distribu\u00eda en forma gratuita y abundante: comida y bebida fermentada hecha de ma\u00edz<a title=\"\" href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>, tomando as\u00ed un car\u00e1cter casi festivo, donde se mezcla el trabajo colectivo serio, y el convite como forma de agradecimiento por la labor hecha.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la manera mejor de agraciar a los dioses, al convite con los seres queridos, respetados y apreciados, es el singular cuy, de origen incaico, se consume en Per\u00fa, Ecuador, Bolivia y el sur colombiano, Nari\u00f1o especialmente, he aqu\u00ed otra manifestaci\u00f3n socio-cultural del incaico en nuestra regi\u00f3n, tanto as\u00ed que fue el alimento, junto con el venado, de los Conquistadores colombianos, como lo anota Vidal Pulgar<a title=\"\" href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>, es decir que desde anta\u00f1o ha sido plato suculento, bien apreciado por sus valores nutricionales; adem\u00e1s,\u00a0 como bien lo dice Mar\u00eda Eugenia Apr\u00e1ez Villota: el cuy, nuestro plato t\u00edpico por excelencia, es de tradici\u00f3n incaica, es el s\u00edmbolo de la fertilidad y por ello, era el plato de las bodas ind\u00edgenas. Algo nos qued\u00f3 de la conquista del Imperio del Sur<a title=\"\" href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>, as\u00ed, Presidentes, Gobernadores y hasta los Pr\u00edncipes Borbones que nos han visitado, han sido atendidos con nuestro cuy asado; el maestro Germ\u00e1n Arciniegas trae este curioso cuanto detallado relato: Seamos honestos. Si en Europa comen madres de caracol, trufas, erizos y calamares, en Arizona culebras, cangrejos en todas partes. \u00bfPor qu\u00e9 los Pastos no han de comer cuyes? El cuy es como un conejillo o una rata de monte. Todo depende de la escogencia que usted haga al sentarse a la mesa para com\u00e9rselo: si rata o conejo. En Ipiales se encuentra la mejor casa del mundo para comer cuy. Mejor que en Quito: los animales se guardan vivos en la cocina -como truchas en Suiza, como langostas en Niza &#8211; Usted puede escoger el suyo: la cocinera, con un tino el macho, de un garrotazo en la cabeza lo mata, le mete un r\u00fastico chuzo por el hueco trasero y lo saca por la boca. En este asador lo pone a dorar en las brasas con un arte exquisito. Cuando llega el momento, a la mesa. Esta gente del Sur todo lo hace a la perfecci\u00f3n, hasta la muerte, hasta los surcos en los sembrados, hasta el diminutivo en las palabras. No dice cuy, sino cui, para evitar el plural cuyes. No pone tenedores en la mesa, para que nos sentemos como se sentaban a manteles los reyes de Francia antes que Mar\u00eda de Medici introdujera de Italia los tenedores. En el palacio de los cuyes de Ipiales, se como con los dedos, y al salir, est\u00e1 en los rincones del patio florido los lavamanos o aguamaniles para terminar la faena despu\u00e9s que nos hemos chupado los dedos a manteles. Porque el cui que pasa de la cocina al comedor es de una delicadeza que hubiera derretido al Gran Vatel<a title=\"\" href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. El cuero tostado es rico como hojaldra. Se quiebra tan f\u00e1cil como el \u201ccorn flakes\u201d y est\u00e1 a una distancia infinita del chicharr\u00f3n vulgar. Nos da la sensaci\u00f3n de un largo viaje de la chicher\u00eda a Versalles. Javier Pulgar Vidal<a title=\"\" href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>, aprista que viene desentra\u00f1ando desde hace cuarenta a\u00f1os los misterios de la comida precolombina, hizo un estudio profundo sobre estos cuis de los antiguos Pastos y public\u00f3 un libro se ha llevado el viento, pero que deber\u00eda reeditarse y reestudiarse con provecho. El cui se produce como el conejo, dec\u00eda, y es carne que podr\u00eda ser el alimento del campesino americano. La gallina de las cuatro patas. La gallina de los huevos de oro. La que aliment\u00f3 a aquellos pastos guerreros que fueron el dolor de cabeza de los libertadores porque amaban m\u00e1s su tierra que todo lo dem\u00e1s. La tierra era para ellos la madre de los cuis y de la papa&#8230;<a title=\"\" href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En Ipiales, donde se prepara el mejor cuy del mundo, en el tradicional barrio El Charco, se acompa\u00f1a con papas cocidas, aj\u00ed de huevo y se sirven los sungos con canguil -ma\u00edz pira-; en Pasto, bien en los ejidos o en la ciudad misma, se acompa\u00f1a con papas, ensalada de lechuga y tomate, adem\u00e1s del aj\u00ed de man\u00ed; y en las zonas llamadas del guaico, se acompa\u00f1a con yuca. Es un verdadero ritual tanto la preparaci\u00f3n como el servicio, no a cualquiera se le agasaja con cuy, ni tampoco es comida de todos los d\u00edas, s\u00f3lo en aquellas calendas de festividad familiar o celebraci\u00f3n popular, se escogen los mejores cuyes, criados al calor del hogar, literalmente hablando, pues se cr\u00edan en las cocinas de piso de barro, en donde los animales se abrigan al calor del fog\u00f3n, para pasar a prepararlos mediante recetas ancestrales que celosamente guardan en cada regi\u00f3n y lugar;\u00a0 adem\u00e1s, ha sido cantado por nuestros poetas, del bardo ipiale\u00f1o repentista de mayor significaci\u00f3n, Florentino Bustos Estupi\u00f1\u00e1n, este romance:<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">De nuestro charco laje\u00f1o,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">\u00a1oh Clemencia sin rival!<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Te env\u00edo sabrosos cuyes<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">a tu gusto y paladar.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Preparados con esmero:<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">con cebollas, ajo y sal;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">por Mercedes de Rosero,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">nuestra t\u00e9cnica sin par.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Los cuyes ajusticiados,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">comprados en Yaramal<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">te reservan muchas proles<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">si regresas a tu hogar.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Acepta fervorosa Negra<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">mi presente sin igual,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">los remito con Oliva,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">nuestra prima de Pan\u00e1n.<\/p>\r\n<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Y recuerda In\u00e9s Clemencia<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">a tu terru\u00f1o natal,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">do vive tu amante loco,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">siempre loco, ya de atar\u2026<a title=\"\" href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a><\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunas zonas del departamento, las fiestas de junio y julio -coincidentes con el solsticio de verano-, se realizan rituales prehisp\u00e1nicos para celebrar la fertilidad de la Pacha Mama -as\u00ed se hace en Anganoy, Genoy, Jongovito y Obonuco, con las consabidas Guaguas de pan, que se apilan junto con los frutos de la tierra, formando castillos, cuya forma recuerda adem\u00e1s las Pucaras &#8211; Sobre un armaz\u00f3n hecho con maderas se colocan frutas, enormes rosquetes, panes y otros alimentos, con el prop\u00f3sito de rendir culto a la feracidad de la tierra -, t\u00edpicas del festival de Tarabuco, Chuquisaca, -llamada tambi\u00e9n la Naci\u00f3n Queschwa- en Bolivia, ambas coincidentes en ser verdaderos ceremoniales de agradecimiento a la Pacha Mama. Las fiestas cristianizadas, sobre todo en \u00e9sta fecha cosmog\u00f3nica tan importante, que ocultan bajo las advocaciones de San Pedro y San Pablo a los verdaderos dioses tutelares tel\u00faricos andinos, son ocasi\u00f3n para ofrendarlos desde la tierra: en Ospina, en Sapuyes, en Funes las mojigangas se integran a la celebraci\u00f3n de San Pedro con una coreograf\u00eda desarrollada por un colectivo de danzantes varones, ataviados con una curiosa parafernalia de atuendos femeninos<a title=\"\" href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>; rituales parecidos a los de los andes peruanos, donde los hombres visten de mujer y corren grandes distancias para hacer las ofrendas de la coca. As\u00ed mismo, en las fiestas del Gallo Pitini, en Males -C\u00f3rdoba-, los danzantes hacen ofrendas de chicha a la tierra antes de iniciar su ritual sagrado, en un apaciguamiento a las deidades malignas, hoy fiestas en honor a San Bartolom\u00e9 que se celebran a finales de Agosto, en donde confluyen los elementos de la tierra en armon\u00eda con el sentimiento c\u00f3smico que aun sienten sus habitantes.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, la carencia de un lenguaje escrito, como lo es el quechua, nos permite reconocernos en nuestros gestos, en nuestro cuerpo, tenemos as\u00ed un lenguaje del cuerpo, en la cr\u00edtica que Borges hace del lenguaje, y que Guti\u00e9rrez Girardot tan finamente recoge, encontramos elementos que recuerdan nuestra herencia ling\u00fc\u00edstica ancestral: de cuanto se comunica o se pretende comunicar, poco o casi nada se conserva en la memoria. La voz, los ademanes, los rostros, los silencios y las pausas, el marco en que cobra vida la comunicaci\u00f3n, no quedan registrados en el lenguaje escrito que pretende fijarlos. Y sin embargo, son la clave de la existencia, Borges ha escrito: en mi corta existencia de narrador he comprobado que saber c\u00f3mo habla un personaje es saber quien es, que descubrir una entonaci\u00f3n, una voz, una sintaxis peculiar, es haber descubierto un destino<a title=\"\" href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>, de ah\u00ed la particularidad de nuestro modo de hablar, nuestra cadencia, nuestro modo casi taciturno de exteriorizar nuestros sentimientos, aun los m\u00e1s alegres y festivos; nuestro modo de hablar, nuestro acento, nos identifica en la naci\u00f3n, de ah\u00ed nuestra singularidad; empleamos permanentemente el diminutivo, como una forma de expresar un sentimiento especial o de respeto hacia lo que nos referimos, es la manifestaci\u00f3n externa de apropiaci\u00f3n del entorno, el permanente ito o ita, delata en nosotros el sentimiento de amor por lo propio, por lo que m\u00e1s amamos: la tierra y la familia, y de ninguna manera puede hacer referencia a un sentimiento de inferioridad, fruto del estado de subyugaci\u00f3n, si esto fuera as\u00ed, todos los pueblos conquistados tendr\u00edan una permanente referencia a los diminutivos. As\u00ed, tenemos los nari\u00f1enses un lenguaje de representaciones antes que de signos, una representaci\u00f3n no es solo la reproducci\u00f3n de una imagen o de un acontecimiento. El prop\u00f3sito de buscar en ella la fuente de la riqueza expresiva de un lenguaje, apreciado aqu\u00e9l a partir\u00a0 del objeto que quiere expresarse, es decir, del cosmos innumerable, insin\u00faa tambi\u00e9n el sentido que la palabra tiene en el lenguaje teatral: representaci\u00f3n de pensamientos y hechos<a title=\"\" href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>, pero nuestro histrionismo est\u00e1 unido en el tono de voz, bajo, casi que escondido en los silencios, el nari\u00f1ense no grita, hasta para insultar emplea su cadencia singular, casi que cantada, Tienen un sabor y sonorizaci\u00f3n especial, a veces una imprecisi\u00f3n voc\u00e1lica, una singular connotaci\u00f3n si son usados por los m\u00e1s genuinos representantes locales, en un lugar espec\u00edfico, en una circunstancia determinada. Permiten recrear una especie de complicidad y simpat\u00eda en la interlocuci\u00f3n, o son un recurso para burlarse de los otros<a title=\"\" href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>, entonaci\u00f3n, l\u00e9xico y sintaxis tan particulares, que permiten ser nuestra verdadera carta de presentaci\u00f3n, a trav\u00e9s de los cuales expresamos nuestra expresi\u00f3n vivencial, manifiesta a trav\u00e9s de un dialecto que expresa timidez, introversi\u00f3n e ingenuidad, como lo anota Carlos Santacruz en el citado Diccionario de la Lengua Pastusa, y que como hemos visto, es el sincretismo de un pueblo forjado en la historia de los pueblos Pastos y Quillacingas, alimentados con la experiencia sustancial del pueblo Inca.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De all\u00ed la singularidad de nuestras costumbres, de nuestra cadencia en el hablar, hechos patentes que nos vuelven singulares dentro de la gran gama de folclor que existe en nuestro territorio colombiano, definitivamente, como lo cant\u00f3 Arturo,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">Te hablo de una voz que me es brisa constante,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">en mi canci\u00f3n moviendo toda palabra m\u00eda,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">como ese aliento que toda hoja mueve en el sur, tan dulcemente,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">toda hoja, noche y d\u00eda, suavemente en el sur.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De esa brisa constante es de la que he hablado en este ensayo, de una expresi\u00f3n colectiva trascendida en su forma de hablar, de un lenguaje manifiesto en nuestros modismos, acentos y giros gramaticales. Nuestra forma de hablar expresa nuestra forma de vivir.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Inconfundiblemente, hay un lazo fuerte de uni\u00f3n entre el Sur de Colombia y lo que fuera el Imperio Inca, con una huella profunda en nuestra cultura ancestral, siendo la lengua Quechua un eje central en la construcci\u00f3n de nuestra identidad integracional con los pa\u00edses del sur del continente, se hace necesario su estudio, adem\u00e1s de la implementaci\u00f3n de un programa educacional que la integre como segunda lengua en las \u00e1reas de influencia Quechua -Nari\u00f1o y Putumayo-. Adem\u00e1s, frente a un proceso de globalizaci\u00f3n que nos es ya impuesto, se hace necesario el afianzamiento de lo local, las estrategias integracionales regionales, en nuestro caso con nuestros vecinos pr\u00f3ximos, otrora una sola naci\u00f3n, la de los Pastos, es decir con el norte ecuatoriano, que como bien lo anotara Enrique Herrera Pantoja: Carchenses y Nari\u00f1enses debemos romper las ligaduras de una delimitaci\u00f3n pol\u00edtico-administrativa que vuelva a fraternizar nuestra ancestral integraci\u00f3n en una sola comunidad. Pastos y Quillacingas. Somos hermanos en la lucha. Irreductibles en el campo de batalla. Alegres cuando respiramos el aire libre de nuestras monta\u00f1as, empecinados en compartir con volcanes y nevados el panorama de ensue\u00f1o y de ilusiones de \u00e9sta pr\u00f3diga regi\u00f3n Andina, donde los r\u00edos, las lagunas, nuestras Cochas, y cascadas interpretan diariamente una cristalina melod\u00eda que surge desde el pr\u00edstino fondo de su plateado albergue, para remontarse con \u00edmpetu, con vehemencia por entre el arco iris de nuestros siderales cielos en una regi\u00f3n que est\u00e1 llamada a ser portaestandarte de la libertad, la laboriosidad y la suprema extroversi\u00f3n de la alegr\u00eda<a title=\"\" href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>, afianzando con ello lazos de integraci\u00f3n cultural, social y econ\u00f3mica, para subsanar las m\u00faltiples carencias impuestas desde los modelos estatales centralistas y excluyentes.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudios sobre el Quechua nos llevar\u00e1n, adem\u00e1s, a intensificar los estudios sobre nuestros dialectos Pasto y Quillacinga, a explorar las palabras, expresiones, maneras y modismos que hemos heredado de nuestras lenguas ancestrales, as\u00ed como a un reconocimiento pleno de nuestro propio entorno, descifrando o redescubriendo nuestras toponimias e integr\u00e1ndolas a nuestro lenguaje com\u00fan y de uso diario. En el nari\u00f1ense hay elementos de su cultura que nos remiten a una mirada cosmog\u00f3nica que, si bien es enteramente particular, obedece tambi\u00e9n a ese hermanamiento del hombre prehisp\u00e1nico, de nexo profundo con el lugar d\u00f3nde se nace, con la tierra, con el entorno; adem\u00e1s, hay elementos\u00a0 que hablan de una herencia com\u00fan de sentimiento m\u00edtico con los pueblos del Sur, con Ecuador, Per\u00fa y Bolivia, todos con una clara y connotada herencia Inca, a la cual nos preciamos tambi\u00e9n en pertenecer, sin desmedro alguno de nuestra propia singularidad, de aquellas caracter\u00edsticas socio culturales que, como hemos visto a trav\u00e9s de este ensayo, nos hacen \u00fanicos en el marco de nuestro continente y del mundo entero.\u00a0<\/p>\r\n<div style=\"text-align: justify;\">\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Conferencia dictada en el marco de la Academia Colombiana de Quechua, Bogot\u00e1, junio de 2007. Publicado en\u00a0 IFEA -Instituto Franc\u00e9s de Estudios Andinos- C\u00f3digo: Am. Ling. 407, Lima, Per\u00fa.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Mart\u00edn Heidegger, De camino al habla. Barcelona: Ediciones del Serbal, 1997, p. 14. \u00a0<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Germ\u00e1n Ferro Medina, La geograf\u00eda de lo sagrado. Escenario para la batalla, la circulaci\u00f3n y la apropiaci\u00f3n de signos. El culto a la Virgen de Las Lajas. Bogot\u00e1: Universidad del Valle. Tesis para optar al t\u00edtulo de Maestro en Historia Andina, 1999. s.p. p. 32<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Waldemar Espinosa Soriano, Los Cayambes y Carangues: Siglos XV-XVI. El testimonio de la etnohistoria. Otavalo: Instituto Otavale\u00f1o de Antropolog\u00eda, 1993.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Eduardo Z\u00fa\u00f1iga Erazo, Los Incas en el Sur de Colombia. &#8211; \u00c9poca Prehisp\u00e1nica- .En: Ra\u00edces Hist\u00f3ricas. Memorias del Encuentro Internacional de Historia verificado con motivo de los 450 a\u00f1os de Pasto. Pasto: Academia Nari\u00f1ense de Historia, 1987.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Citado por Marcos Puga. En: La ecuaci\u00f3n espacio-tiempo hist\u00f3rico del Per\u00fa pre-incaico. M\u00e9xico: Am\u00e9rica Ind\u00edgena, Vol. IX, No. 4, 1949.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Muchas de estas conjeturas son analizadas con cierto detenimiento por Ana Mar\u00eda Groot de Mahecha &#8211; Eva Mar\u00eda Hooykaas, Intento de delimitaci\u00f3n de los territorios \u00e9tnicos Pastos y Quillacingas en le altiplano nari\u00f1ense. Bogot\u00e1: Fundaci\u00f3n de Investigaciones Arqueol\u00f3gicas Nacionales, Banco de la Rep\u00fablica, 1991, p. 32.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Galo Ram\u00f3n, La Resistencia Andina, Cayambe 1500-1800. Quito: Caap, 1987. &#8211; Louisa Stark, Historia y distribuci\u00f3n de los dialectos Quichuas en la sierra ecuatoriana. Quito: Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Ecuador, 1973.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Mar\u00eda Clemencia Ram\u00edrez de Jara, Frontera fluida entre Andes, Piedemonte y Selva: el caso del Valle de Sibundoy, siglos XVI-XVIII. Bogot\u00e1: Instituto Colombiano de Cultura Hisp\u00e1nica, 1996.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Doumer Mami\u00e1n Guzm\u00e1n, Los Pastos. En: Geograf\u00eda humana de Colombia. Regi\u00f3n Andina Central. Tomo IV &#8211; Volumen 1. Bogot\u00e1: Instituto Colombiano de Cultura Hisp\u00e1nica, 1996. pp. 11-118. (Subrayado nuestro).<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> \u00cddem. p. 20<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a>\u00a0 \u00cddem. p. 47<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Alberto Mendoza, El mundo de los Pastos. El Espectador, mayo 21 de 1978. En: Aportes y documentos para la historia de Ipiales. Bernardo Andrade T. Ipiales: Editorial Andina, 1998. pp. 166-168.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Luis Fernando Calero, Pastos, Quillacingas y Abades -1535-1700. Bogot\u00e1: Biblioteca Banco Popular, Colecci\u00f3n Textos Universitarios, 1991. p. 35.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Ib\u00edd. pp. 36-37 (Subrayado nuestro).<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Rub\u00e9n Dar\u00edo Guevara Corral, La mujer Inga -Proyecci\u00f3n Hist\u00f3rica, Gen\u00e9rica y de Identidad Cultural. Bogot\u00e1: Gerardo Rivas Moreno, Editor, 1997. p. 38.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Eduardo Grillo, Cosmovisi\u00f3n Andina y Cosmolog\u00eda Occidental Moderna. Lima: Pratec, 1980.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Es curioso resaltar que en septiembre, los Incas celebraban la fiesta de Coya Raymi (festejo de la reina) Era la fiesta de la Luna, reina y esposa del Sol. La celebraban todas las mujeres: la coya real, las princesas y las gentes del pueblo. En: Arturo Pazos Bastidas. Normas de derecho aborigen. Pasto: Gobernaci\u00f3n de Nari\u00f1o, 2001. p. 109.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Miguel Triana, Por el Sur de Colombia. Paris: Garnier Hermanos, 1907. p. 59.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Arturo Pazos Bastidas. Ob. cit. p. 69.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Vidal Pulgar Vidal, El cur\u00ed o cuy. Bogot\u00e1: Ministerio de Agricultura, 1952.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Mar\u00eda Eugenia Apr\u00e1ez Villota, De nuestra cocina y sus sabores. En: Equinoccio, Revista de Arte y Cultura, No 2, Pasto, julio de 2001. pp. 32-33.<\/p>\r\n<p><a style=\"background-color: #ffffff; text-transform: inherit;\" title=\"\" href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a><span style=\"text-transform: inherit;\"> Uno de los mejores restaurantes en Bogot\u00e1 en la segunda mitad del siglo XX. (Nota de JMCHB).<\/span><\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> El curi, cuy, sucuy, cuye, poca o conejillo de Indias en Colombia: (cavia cobaya). Bogot\u00e1: Ministerio de Agricultura, 1952. (Nota de JMCHB).<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Germ\u00e1n Arciniegas. Los cuis de Ipiales. En: ABC, Madrid, domingo 5 de noviembre de 1989, p. 24.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> J. Mauricio Chaves Bustos, Recopilaci\u00f3n po\u00e9tica del Poeta Bustos. Ipiales, 1993. s.e.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Javier Vallejo D\u00edaz, Las guaguas de pan, folclor con sabor a levadura. En: Equinoccio, ob. cit. pp. 28-30.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Rafael Guti\u00e9rrez Girardot, Jorge Lu\u00eds Borges &#8211; El gusto de ser modesto-. Bogot\u00e1: Panamericana Editorial, 1998. p. 26.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> \u00cddem. p. 36.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Juli\u00e1n Bastidas Urresty, El diccionario de Lengua Pastusa, testimonio de amor a la tierra natal. En: Equinoccio, Revista de Arte y Cultura. No. 9, Abril, 2006. Pasto. pp. 10-11<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<div>\r\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Enrique Herrera Enr\u00edquez, Integraci\u00f3n geopol\u00edtica colindante al r\u00edo Carchi. En: Revista de Historia, Academia Nari\u00f1ense de Historia, Volumen IX, No. 67-68. Pasto, 2001. pp. 49-61.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/div>\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; -Lengua y cultura, eterna simbiosis-[1] Somos como el agua, la piedra y la espuma, porque mientras el agua dice v\u00e1monos, la piedra \u00a0dice qued\u00e9monos y la espuma dice bailemos. 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