{"id":14543,"date":"2015-01-24T02:05:06","date_gmt":"2015-01-24T02:05:06","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/eloisa-pintaste-el-recuerdo-de-papa\/"},"modified":"2015-01-24T02:05:06","modified_gmt":"2015-01-24T02:05:06","slug":"eloisa-pintaste-el-recuerdo-de-papa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/eloisa-pintaste-el-recuerdo-de-papa\/","title":{"rendered":"Eloisa,  \u00bfPintaste el recuerdo de pap\u00e1?"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-14542\" src=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/7adbd89408996058459a9bf9874aaebb.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/7adbd89408996058459a9bf9874aaebb.jpg 960w, https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/7adbd89408996058459a9bf9874aaebb-300x200.jpg 300w, https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/7adbd89408996058459a9bf9874aaebb-768x512.jpg 768w, https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/7adbd89408996058459a9bf9874aaebb-450x300.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fin lleg\u00f3 el lunes, ocho de la ma\u00f1ana. Esper\u00e9 toda la noche y a veces llegu\u00e9 a pensar que en el mundo nadie hace cosa distinta que esperar, as\u00ed sea el pr\u00f3ximo suspiro. Anoche esper\u00e9 tanto que termin\u00e9 vomitando vidrios carnosos. Elo\u00edsa fue anoche mi espera, la m\u00e1s terrible de las dilaciones que ha empezado a convertirse en costumbre. Se pase\u00f3 toda la noche por los hilos de una tela incierta que la ara\u00f1a del silencio teji\u00f3 sobre el coraz\u00f3n y que afortunadamente pude controlar a tiempo, pues de lo contrario hubiera salido a la calle a emborracharme o a golpearme la cabeza en el asfalto, como lo hab\u00eda hecho en los tiempos del descalabro juvenil. Estuve despierto hasta las seis de la ma\u00f1ana. Luego me sorprendi\u00f3 una nube gris, pesada como domingo largo, y me sumi\u00f3 en un sopor insomne. So\u00f1\u00e9 que Elo\u00edsa cuidaba mis cabellos y re\u00eda cuando yo besaba sus labios de az\u00facar. Despert\u00e9 a las ocho de la ma\u00f1ana y sal\u00ed deprisa. No tuve tiempo para ba\u00f1arme ni desayunar, pues tuve el presentimiento de que Elo\u00edsa hab\u00eda pintado el cuadro, es decir, el recuerdo de pap\u00e1, que seg\u00fan Elo\u00edsa, es la ra\u00edz de mis propias frustraciones. Ten\u00eda urgencia de ver el cuadro, ver c\u00f3mo Elo\u00edsa pint\u00f3 la mirada sosegada del viejo, la tristeza de las manos, el sudor de las mejillas, la parsimonia de sus ego\u00edsmos sin destino.&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siento tantas ganas de ver a Elo\u00edsa, tengo el alma regada de una ceniza triste.&nbsp; Hace algunos d\u00edas so\u00f1\u00e9 que me estaban enterrando vivo en una tumba inmensa de tanta peque\u00f1ez.&nbsp; Elo\u00edsa dijo que eran las paredes que hab\u00eda construido pap\u00e1 sobre mis sue\u00f1os. Ella siempre dice cosas mayores, es clarividente, pienso yo. Ahora mismo estar\u00e1 pensando que soy ilimitado, apresurado, necio, sin la menor idea de la mesura, y tendr\u00e1 raz\u00f3n, pues he venido aqu\u00ed, a este and\u00e9n, a esperar a Elo\u00edsa para pedirle que me ense\u00f1e el cuadro. El fr\u00edo es terrible mientras los recuerdos pasan diciendo adi\u00f3s a nadie, deprisa siempre, como si fueran en busca del amor perdido, detr\u00e1s de los relojes. Los funcionarios p\u00fablicos han olvidado&nbsp; apagar las l\u00e1mparas de la calle en un acto in\u00fatil de prolongar la noche. Estoy acurrucado al pie de este edificio y he comprado galletas. Un paquete para Elo\u00edsa y otro para m\u00ed. Ya quisiera ella mirarme en esta posici\u00f3n, en cuclillas, amarrado a un interrogante de piedra circular. Tal vez se le ocurra pintarme as\u00ed para luego burlarse del estado de mi ansiedad. Pero no le voy a dar la oportunidad. Cuando la vea salir saltar\u00e9 como felino sobre su presa y le apuntar\u00e9 directo a la boca con las galletas. Entonces ella alzar\u00e1 las manos y dejar\u00e1 caer al suelo su sonrisa. La recoger\u00e9 presuroso y la pondr\u00e9 detr\u00e1s de sus dientes de marfil. Le pedir\u00e9 que pinte su sonrisa, tal como es, aunque ella va a decir sigues en las mismas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u201c\u00bfPor qu\u00e9 t\u00fa no haces un retrato hablado de mi sonrisa, as\u00ed como hacen los novelistas?. T\u00fa tambi\u00e9n eres capaz de hacerlo, incluso de pintar el mismo retrato de pap\u00e1. S\u00f3lo hace falta buscarte dentro de los recuerdos y ya est\u00e1\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso va a decir. Como si yo fuera el artista. Y hasta desear\u00e1&nbsp; que yo pinte con letras el retrato de ella con la blusa fucsia, los aretes de plata y la falda negra, sentada desprevenidamente en el jard\u00edn mestizo pintando mi retrato frente al caballete. Yo le dir\u00e9 que definitivamente no podr\u00eda describir su alborotada melena, su risa de dientes inmensos, una de las pocas risas que van bien con su estatura y sus pechos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me muero por comerme el paquete de galletas que compr\u00e9 para Elo\u00edsa, de pronto ella se est\u00e1 demorando porque est\u00e1 desayunando y yo aqu\u00ed aguantando fr\u00edo y hambre. S\u00ed, me comer\u00e9 la mitad y le dir\u00e9 que compr\u00e9 un solo paquete para los dos, ese detalle le va a agradar. De paso aprovechar\u00e9 para decirle que ser\u00e1 el \u00fanico pago material que recibir\u00e1 por el cuadro del viejo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elo\u00edsa tiene una estatura especial, no se puede decir si es grande o peque\u00f1a, ni siquiera puedo aventurarme a decir que es de porte mediano. Es de esas criaturas sin edad ni estatura que van creciendo en el coraz\u00f3n y en la sangre, y se van agigantando dentro del alma hasta casi anularnos, pero sin que sepan exactamente c\u00f3mo uno las recuerda y las proyecta. Elo\u00edsa es inteligente y de mundo, como dicen. Ha viajado mucho por esta Am\u00e9rica Nuestra y por los libros.&nbsp; En las horas de nostalgias que consumimos en el taller, Elo\u00edsa habla de Omar Torrijos, de ese \u201chombre solitario siempre en busca de amigos para no olvidarlos jam\u00e1s\u201d. Y me ha contado detalles de las negociaciones secretas desarrolladas por el General, Gabo y Graham Greene para lograr la liberaci\u00f3n humanitaria de embajadores sudafricanos en manos de guerrilleros centroamericanos. Ella conoce la vida secreta de Cayetano Carpio, se ha visto reflejada en sus gafas, ha estrechado sus manos diminutas y ha asimilado su baja estatura como la de un gigante en busca de caminos. Afirma que lo suicidaron. Yo no s\u00e9, pero as\u00ed dice. Me veo opacado por tanto carisma de Elo\u00edsa, y sobre todo cuando se pone la falda negra y la blusa roja y se recoge el cabello hacia atr\u00e1s, dejando la nuca desnuda. Exactamente en ese momento su sonrisa tiene sabor a alamedas de naranjos, de los mismos que ella pinta cuando amanece con un sol puro en las manos, pues cuando el sol es impuro pinta manos cortadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conoc\u00ed en el restaurante de la se\u00f1ora&nbsp; Irene. Un mi\u00e9rcoles yo trataba de descifrar las sonrisas que los comensales dejaban volcadas sobre el mantel estampado de rosas artificiales y sobre los desperdicios de sopas marinas y postres magn\u00edficos de la se\u00f1ora Irene, tratando en vano de buscar el origen de las hormigas solitarias que hab\u00edan empezado su asalto lento e irremediable al coraz\u00f3n de pap\u00e1. Entonces la vi, sentada y leyendo \u201cRayuela\u201d, libro que empec\u00e9 a admirar desde ese instante. Ten\u00eda las piernas separadas y su faldita de verano m\u00e1s arriba de las rodillas.&nbsp; Inmediatamente experiment\u00e9 una ansiedad sin l\u00edmites. Mientras ella le\u00eda y acariciaba&nbsp; su vientre de truenos distantes, yo llen\u00e9 en un poema aguaceros t\u00f3rridos y cristos medievales y se lo entregu\u00e9. Ella no se inmut\u00f3. Al contrario, me mir\u00f3 desde el fondo de su coraz\u00f3n azul y despu\u00e9s de un largo silencio empezamos a hablar de mares sincronizados en las venas del mundo y del arte de versar vientos y tempestades sin claudicar jam\u00e1s. Cuando nos despedimos, ella lanz\u00f3 el papelito a la basura sin ning\u00fan arrepentimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u201cEres un proyecto todav\u00eda\u201d, dijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El s\u00e1bado siguiente me invit\u00f3 a su taller.&nbsp; Una mancha negra en un cuadro inmenso, era un aborto; un reguero de tarros y botellas quebradas y parejas abstractas en el umbral del amor, eran los Beatles; un manojo de manos cortadas en los patios de un templo oriental, se llamaba Guerra Santa. Durante horas me ret\u00f3 a que le dijera el nombre de sus cuadros. Nunca pude. Siempre ca\u00ed rendido ante su asedio abstracto, y sobre todo cuando se trataba de buscarle el nombre a sus dibujos ocultos en las manchas al \u00f3leo. Nunca fui feliz en exposici\u00f3n alguna, aunque Amalia, mi prima, me hab\u00eda llevado de la mano a diferentes exhibiciones y yo hab\u00eda experimentado un sentimiento de huida, de cansancio, seguramente porque pap\u00e1 estaba preocupado por m\u00ed, sobre todo despu\u00e9s de que en la televisi\u00f3n preguntaban a los padres si sab\u00edan d\u00f3nde estaban sus hijos a las diez de la noche. Porque pap\u00e1 no solamente se opuso a lo abstracto, sino tambi\u00e9n al aborto, al matrimonio civil, al divorcio, al amor libre, a la cremaci\u00f3n de los cad\u00e1veres, al uso de la minifalda, a los preservativos, a la velocidad y al v\u00e9rtigo de las motocicletas, a los moteles, a todo, pues desde ni\u00f1o pap\u00e1 me hab\u00eda dicho: \u201cTienes que ser como yo\u201d. Entonces&nbsp; empec\u00e9 a sentir el peso de ser como pap\u00e1: hura\u00f1o, sin destino, yendo y viniendo a la misma hora, a las siete en la casa, a las nueve dormido, a las siete de la ma\u00f1ana en la escuela, a las doce bien lavadas las manos para el almuerzo. Por eso yo sent\u00eda esa ansiedad sin l\u00edmites cuando Amalia me invitaba, ya en mis veinte a\u00f1os, a las exposiciones y no entend\u00eda nada de nada. Pero cuando estuve en los espacios de Elo\u00edsa pude percibir que estaba en sus cuartos interiores, aunque no pudiera bautizarlos, y que ese cuadro era su dolor y ese otro su felicidad, y me sent\u00ed identificado con ella y ya nunca pude dejar de pensarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca me ha sido f\u00e1cil encontrarla triste o asustada por alg\u00fan percance de \u00faltima hora. Siempre est\u00e1 haciendo algo: limpiando sus caballetes, mezclando sus sue\u00f1os con pintura en una urna de cristal, o lavando su ropa o cocinando sus espaguetis o leyendo alg\u00fan libro. S\u00f3lo cuando considera que su trabajo llega al punto de equilibrio con el d\u00eda, sale a pasear por el patio mestizo, toma un trago o dos y fuma despacio. Fue esa visi\u00f3n la que me anim\u00f3 a graduarme, a presentar mi tesis, pues de lo contrario nunca lo habr\u00eda hecho. Con la muerte de pap\u00e1 encontr\u00e9 una liberaci\u00f3n sucia, pues nunca hab\u00eda estado preparado para asumir una libertad verdadera, aunque ya ten\u00eda veinte a\u00f1os. Elo\u00edsa me puso en evidencia:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u201cTu pap\u00e1 sigue ah\u00ed\u201d, dijo, \u201ca\u00fan vive, si no me crees voy a pintar su retrato\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue ah\u00ed cuando tom\u00e9 conciencia de que hab\u00eda perdido dos largos a\u00f1os so\u00f1ando estrellas blancas y que me hab\u00eda olvidado para siempre del proyecto de mi tesis de grado. Adem\u00e1s deb\u00ed poner cara de asustado cuando ella me ense\u00f1\u00f3 el cuadro del aborto. Sent\u00ed la sangre pesada de pap\u00e1 resbalando por todo mi cuerpo. Era por eso que ella dijo que pap\u00e1 estaba vivo dentro de m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre so\u00f1\u00e9 con destruir ese orden de pap\u00e1, esa religi\u00f3n de verdades innecesarias tra\u00eddas a veces de los cabellos para indicarme que mam\u00e1 muri\u00f3 dentro de \u00e9l porque se sali\u00f3 de aquellas reglas. A ella no le gustaba su disciplina, as\u00ed que se fue con otro, me explic\u00f3 pap\u00e1. Yo tambi\u00e9n quise irme, salirme de \u00e9l, de sus palabras, de su rabia, de su certidumbre que no iba m\u00e1s all\u00e1 de cuidar de m\u00ed y beber, porque siempre beb\u00eda a nombre de la nostalgia. Empec\u00e9 a imaginar un destino de v\u00e9rtigo y hasta me so\u00f1\u00e9 hundi\u00e9ndole un cuchillo en el est\u00f3mago. Pero un d\u00eda apareci\u00f3 muerto en la calle, estirado y vac\u00edo, sin su orden, sin su Dios, sin su urbanidad. Pap\u00e1 era patojo y le dec\u00edan as\u00ed: \u201cel patojo\u201d. En Febrero, cuando la guerra hab\u00eda llegado a las puertas de la ciudad, un pelot\u00f3n de sicarios sali\u00f3 a buscar a un comandante guerrillero que era tambi\u00e9n patojo, y la orden b\u00edblica era matar a todos los patojos de la ciudad, para que no quedara duda de que el comandante iba a caer. Mataron a quince. Pap\u00e1 fue el n\u00famero once. Nunca se supo si el objetivo de los sicarios se cumpli\u00f3, pero pap\u00e1 amaneci\u00f3 con una pu\u00f1alada en el est\u00f3mago y quince tiros a quemarropa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me refugi\u00e9 en el orden de Elo\u00edsa. Era un orden construido a partir del desorden, de elementos dispersos, de la certidumbre, de la visi\u00f3n social, de la pintura, de la nostalgia, de la alegr\u00eda, del tiempo, del espacio; un orden sin paredes, muy distinto a los preceptos de pap\u00e1, pues hasta dioses se pod\u00edan crear con los elementos dispersos de Elo\u00edsa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00f3mo quisiera que Elo\u00edsa pinte el rostro muerto de pap\u00e1, aunque yo creo que de alg\u00fan modo \u00e9l est\u00e1 vivo a\u00fan, as\u00ed Elo\u00edsa luche all\u00e1 en su taller por pintarlo muerto. Es la \u00fanica explicaci\u00f3n para que tarde tanto. Ya son las nueve de la ma\u00f1ana y ni siquiera su olor a insomnio ha salido por la ventana. Me dan ganas de ir a golpear la puerta, pero no resistir\u00eda que nadie contestara y llegar\u00eda a pensar que no durmi\u00f3 anoche en casa, que&#8230; bueno, de todos modos yo deber\u00eda ir a golpear la puerta; si ella est\u00e1 all\u00ed quiz\u00e1s va a decir que soy la nata pura de la&nbsp; impaciencia. Por eso es mejor que me retire de aqu\u00ed. Me ocultar\u00e9 tras la palmera y cuando salga simular\u00e9 que voy desprevenido, incluso sin la menor idea de encontrarla, por lo tanto tengo que comerme el medio paquete de galletas para eliminar toda sospecha de mis ojos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este lugar est\u00e1 mejor. El viento pasa de largo jugando con las enredaderas que trepan por las paredes. A veces pienso que estoy haciendo los mismos gestos de pap\u00e1, las mismas man\u00edas al mirar y al aclarar la voz. Debe ser el peso de la espera. Es dif\u00edcil esperar. Ser\u00eda bueno que en mi tesis de grado abordara ese tema, las tensiones inminentes, la adrenalina desperdiciada, su efecto sobre los sentidos y los conceptos y sobre todo, sus efectos en el arte. Es un tema original, m\u00e1s a\u00fan en este pa\u00eds donde se madruga a esperar, siempre a esperar, hasta en los sue\u00f1os se espera. Es como una falta de uno mismo, como falta de futuro. Se lo dir\u00e9 a Elo\u00edsa. S\u00e9 que vendr\u00e1, vestida con la blusa morada y el pantal\u00f3n negro. As\u00ed sali\u00f3 un viernes met\u00e1lico, vestida deprisa. Llevaba un bolso inmenso y no me dej\u00f3 acompa\u00f1arla. Tom\u00f3 un taxi y yo tan terco, que ahora mismo me duele, la segu\u00ed en otro taxi y me cambi\u00e9 a otro cada que ella lo hac\u00eda hasta que entr\u00f3 en el restaurante San Carlos y despu\u00e9s de un cuarto de hora sali\u00f3 de all\u00ed con falda azul, blusa roja, zapatillas, gafas de intelectual y sin el bolso inmenso. Bastante tiempo me cost\u00f3 para que me revelara el secreto, pues dec\u00eda que no era nada, pero yo me daba cuenta que hablaba por tel\u00e9fono a nombre de otra mujer y cambiaba la voz y&nbsp; hablaba de negocios&nbsp; inexistentes y cuando la llamaban y yo acertaba a contestar preguntaban por otras mujeres. Hasta que un d\u00eda la asedi\u00e9 tanto que me confes\u00f3 sin titubeos: \u201capoyo log\u00edstico a la insurgencia armada\u201d. Me ense\u00f1\u00f3 un cuadro donde&nbsp; hab\u00eda pintado una sonrisa aplastada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace mucho fr\u00edo aqu\u00ed, hay invierno hasta en el coraz\u00f3n. Elo\u00edsa tiene dos cerebros, uno en donde todos lo tenemos y otro en las manos. Por eso pinta sentimientos. Nunca cosas. A \u00e9stas las vuelve sentimientos, las estruja por dentro, las voltea al rev\u00e9s, les descubre las fisuras y los dolores. En fin, me gustar\u00eda besarla, besarla para siempre, pero tengo miedo, es como un le\u00f3n rugiendo en las entra\u00f1as. Recuerdo que en cierta ocasi\u00f3n allanaron su apartamento y aquello fue un buscar hasta en la suela de los zapatos. Buscaron en el fondo del espejo, en los espacios vac\u00edos de las u\u00f1as, en los alambres de colgar la ropa y, hasta quer\u00edan que despintara un muro que ella hab\u00eda pintado de un gris oscuro, para mirar qu\u00e9 escond\u00eda tras \u00e9l. Se la llevaron vendada y la mantuvieron tres d\u00edas con sus noches en una pieza oscura, haci\u00e9ndole escuchar los lamentos de las mujeres que violaban y despellejaban en una pieza contigua. A ella tambi\u00e9n la violaron. La embarazaron. Un hijo mal concebido que ella malogr\u00f3 por las mismas ansias de redenci\u00f3n, pues sin saberlo empez\u00f3 a correr todos los d\u00edas a las seis de la ma\u00f1ana para olvidar el trauma. De pronto, el domingo de ramos, empez\u00f3 a sangrar y el m\u00e9dico le dijo que hab\u00eda perdido a su hijo, y le ense\u00f1\u00f3 el desprendimiento del embri\u00f3n en la ecograf\u00eda, la misma visi\u00f3n que ella pint\u00f3 en un cuadro indescriptible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas las nueve y veinte. Es como si el reloj se hubiese detenido. Quiz\u00e1s Elo\u00edsa duerme, y yo sigo esperando. Me da verg\u00fcenza de la gente que pasa y me ve esperando. Las se\u00f1oras sacan la cabeza por las ventanas. Es probable que llamen a la polic\u00eda diciendo que hay un sospechoso, que est\u00e1 desde las ocho de la ma\u00f1ana mirando hacia una sola ventana, la de la se\u00f1orita Elo\u00edsa. Tengo la impresi\u00f3n de que tal vez sali\u00f3 mientras yo limpiaba el polvo de mis zapatos y no me di cuenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Definitivamente no va a salir. Las doce. Las colegialas est\u00e1n saliendo de clase. Ahora ya no tengo la esperanza de que salga, sino de que llegue, pues si sali\u00f3 anoche y no regres\u00f3, ahora tiene que volver para el almuerzo, aunque tal vez haya ido a un restaurante. En fin, vamos a esperar hasta la una.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elo\u00edsa tiene la mirada azul, profunda y larga. A veces yo me quedo quieto, sin parpadear, para ver si me encuentro en alguna parte de sus pensamientos, en alg\u00fan&nbsp; gesto, en alguna pregunta o respuesta, pero la b\u00fasqueda se enreda en las diversas fisuras del amor o del pasado, porque pap\u00e1 siempre est\u00e1 presente. Me pierdo en los anales profundos de la memoria. Las malditas fisuras siempre han complicado mi vida. He tenido temor, por ejemplo, de colocarme una corbata por miedo a Elo\u00edsa, y temo no pon\u00e9rmela a causa de Antonieta y los dem\u00e1s aprendices de literatos. Esas son las malditas fisuras, y en ellas he estado navegando muchas veces sin llegar a las cosas, cuando en mis noches de furia no&nbsp; puedo encontrarme en el limbo de los espejos ni en los misterios, y he terminado siendo una fisura m\u00e1s. Elo\u00edsa ha recogido mi arriada bandera y la ha vuelto a poner en mis manos, demostrando su verdad pict\u00f3rica sobre mis persistentes dudas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u201cC\u00f3mete este banano\u201d, me ha dicho, \u201ceste pedazo de carne, esta manzana prohibida, t\u00f3mate esta copa de Jerez; esto es vida, no fisuras, y si no vences tu ingenuidad apresurada, te quedar\u00e1s por fuera de ti mismo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elo\u00edsa siempre ha demolido las fisuras y siempre sus cuadros han salido como los ha visto en sus visiones. S\u00f3lo una vez, desde que la conozco, no logr\u00f3 pintar lo que ella quer\u00eda. Fue un viernes, me acuerdo. Cuando sali\u00f3 de la facultad, urgida y leve, sinti\u00f3 que la congesti\u00f3n de la calle la oprim\u00eda, que se enredaba con las mujeres y que los hombres le tocaban las nalgas desde las motocicletas. Oy\u00f3 la m\u00fasica desesperada de las tiendas de discos y percibi\u00f3 el olor a salchichas y empanadas diluidas en el fragor del mediod\u00eda. Hab\u00eda un sol picante, pero de un momento a otro iba a llover. Aqu\u00ed nada es previsible y ella lo sinti\u00f3 as\u00ed. En un momento quiso llegar a pie hasta su apartamento, pero se sinti\u00f3 cansada. Entonces empez\u00f3 esa lucha que era de todos los d\u00edas, el tratar de subirse a un bus urbano y tratar de sobrevivir dentro de \u00e9l. Cuando lo logr\u00f3, se puso tensa. Mir\u00f3 las calcoman\u00edas, el \u201ctimbre una sola vez, no sea Pielroja\u201d,&nbsp; el \u201csoy tuyo, cu\u00eddame\u201d. Vio el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas con su llamita verde, el zapato del primer hijo del conductor, la c\u00e9dula indescifrable, y los corazones de \u201cAmor es: no tener que pedir perd\u00f3n.\u201d&nbsp; Ese d\u00eda se hab\u00eda estrenado la falda azul y la blusa blanca y luc\u00eda una vez m\u00e1s sin tiempo ni estatura. De pronto alz\u00f3 la mirada y vio las decenas de manos en la barra, acumul\u00e1ndose en el af\u00e1n del autob\u00fas. Se qued\u00f3 est\u00e1tica, impenetrable. Se percat\u00f3 de que hab\u00eda perdido sus manos en aquel laberinto de dedos con y sin anillos, con sus mismos dedos, las mismas u\u00f1as p\u00e1lidas y el mismo color arcaico de las manos amadas. Tantas manos posibles, tantos sue\u00f1os en un solo cuerpo, porque todas las manos habr\u00e1n sido deseadas y despreciadas, rechazadas y llamadas. Ahora ella no sent\u00eda sus manos, sino \u00e9stas o aquellas. Sinti\u00f3 el olor a gasolina de la una de la tarde de todos los viernes y permaneci\u00f3 atenta al movimiento de todas las manos para reconocer las suyas, su rasgadito viejo en el \u00edndice izquierdo, la reacci\u00f3n a un saludo, los poros finos y elegantes, las l\u00edneas de la vida torcidas hacia el sol desgarradoramente misterioso. Pero nada ocurr\u00eda, era como cuando nada ocurre y uno no se decide a manipular nada para que suceda lo que uno quiere que suceda. Se juzg\u00f3 confundida entre esas gentes que deambulaban sin saber que tienen unas manos y que con ellas tambi\u00e9n se puede caminar al interior o exterior de la piel, y eso la deprimi\u00f3. Al fin se arm\u00f3 de coraje y se baj\u00f3 en su calle, porque hab\u00eda estado pensando seguir hasta el final, hasta que las manos vayan a ella y no al contrario, como sucedi\u00f3. La vi entrar a la pieza como si alguien la persiguiera, con los ojos llorosos y la expresi\u00f3n perdida. Pas\u00f3 de largo hacia el ba\u00f1o. Despu\u00e9s de un silencio reposado sali\u00f3 sec\u00e1ndose las manos y mir\u00e1ndolas fijamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u201cCre\u00ed que me hab\u00eda bajado del bus con unas manos que no eran las m\u00edas\u201d, dijo, \u201cy a\u00fan no estoy segura de que sean \u00e9stas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo solt\u00e9 una carcajada imprevista, burlona. Elo\u00edsa, sonrojada, liber\u00f3 una sonrisa tierna, como ternura de silencio horneado. Y una vez m\u00e1s se volvi\u00f3 a su mutismo. Tom\u00e9 sus manos entre las m\u00edas, las acarici\u00e9 con todo el peso de mi soledad y le ense\u00f1\u00e9 el viejo rasgado de su \u00edndice izquierdo y el camino insepulto de las l\u00edneas de la vida. Fue ese d\u00eda que no pudo pintar un cuadro como ella quer\u00eda. Se hab\u00eda propuesto pintar el rostro de la duda, con un verdinegro amarillento y viejo, pero al final s\u00f3lo obtuvo una sonrisa dispersa, atomizada en miles de granitos sobre los escombros de otra sonrisa m\u00e1s vieja vestida de gris. Por la noche la encontr\u00e9 llorando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u201cMe dej\u00e9 sugestionar y eso es muy grave para m\u00ed\u201d, argument\u00f3, \u201cestamos en mora de proponer un di\u00e1logo entre la fantas\u00eda y la raz\u00f3n\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue como si se liberara de algo rutinario y pesado que hab\u00eda llevado sobre sus hombros durante mucho tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese viernes la so\u00f1\u00e9: llegaba de noche, se acostaba con la fiesta en sus manos, con su carcajada en las piernas, con su olor a tierra en la boca. Y ante mi asombro milenario y el descubrimiento inicial, empezaba a burlarse de m\u00ed con una ternura casi angelical. \u201cTodo es sencillo\u201d, dec\u00eda, \u201cnatural como una cama. M\u00edrame, c\u00e1nsate de mirarme;&nbsp; t\u00f3came, c\u00e1nsate de tocarme;&nbsp; hazme el amor, c\u00e1nsate de hacerme el amor; s\u00e9 feliz, c\u00e1nsate de ser feliz. Ahora desordena esos elementos de la felicidad para volver por el mismo juego, pues el estatismo imposibilita la felicidad y la realidad misma\u201d.&nbsp; As\u00ed es Elo\u00edsa, por eso la amo, la persigo, la asedio, la aborrezco a veces, especialmente en los momentos en que me absorbe todo, como una esponja feliz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una l\u00e1stima que no salga r\u00e1pido, ya son las dos de la tarde y tengo la impresi\u00f3n de que este piquete letal en el coraz\u00f3n no es en vano. Mejor no pensar en eso, no ser\u00eda capaz de esperarla toda la vida, aunque uno siempre estar\u00e1 esperando algo, algo que se puede llamar Elo\u00edsa aunque ella est\u00e9 con nosotros. Tengo hambre, el est\u00f3mago empieza a desesperarse, a gritar, a rebelarse, y del apartamento no sale ninguna se\u00f1al de vida, est\u00e1 inm\u00f3vil y siento una mezcla de rabia, celos, tristeza, todo un revuelto de v\u00e9rtigo, y me dan ganas de patear la puerta e insultar a todo el mundo, algo parecido a lo que sent\u00ed cuando Elo\u00edsa y yo recibimos la noticia de que Julio Cort\u00e1zar, el de \u201cNo hay tiempo para el olvido\u201d, el del Tribunal Russell, el de la Campa\u00f1a de Alfabetizaci\u00f3n en Nicaragua, el que pon\u00eda en jaque a los militares argentinos cuando hablaba de los desaparecidos, hab\u00eda muerto de leucemia. No, dijimos todos, se muri\u00f3 de amor, y era cierto, pues al otro d\u00eda los mismos peri\u00f3dicos lo dijeron, que la soledad de sus \u00faltimos d\u00edas ten\u00eda olor a Carol Dunlop. Volveremos a leer Rayuela, dije, y ese arranque de espontaneidad me trajo los primeros asomos de reencuentro conmigo mismo. Otro d\u00eda nos avisaron de la muerte de Luis Arag\u00f3n. Entonces dije: Elo\u00edsa, cierra esa puerta, tengo miedo de ti. Y cerr\u00f3 la puerta y yo empec\u00e9 a temblar hasta que ella me bes\u00f3, me acarici\u00f3 el pelo y me puso un libro en las manos. Me acuerdo tambi\u00e9n de cuando salt\u00e1bamos de alegr\u00eda celebrando alg\u00fan hecho especial: el triunfo sandinista, o un premio por uno de los cuadros que Elo\u00edsa llevaba a los salones y bienales de tantos pa\u00edses. Desde entonces Elo\u00edsa me alentaba para que presentara mi tesis de literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u201cEste pa\u00eds es de cartones\u201d, argumentaba, \u201cpara algo te servir\u00e1\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto de esperar es terriblemente triste. Uno se pierde en el tiempo y tiene miedo hasta de pensar. La mirada est\u00e1 siempre fija en la puerta del fantasma que no sale por ning\u00fan lado a las seis. Es mejor que me vaya y vuelva a las ocho, pero al fin y al cabo ya he esperado lo suficiente como para irme a \u00faltima hora, precisamente cuando debe estar por llegar, o por salir, mejor por llegar, pues ahora estoy seguro de que no est\u00e1 en el apartamento, s\u00f3lo sus ventanas est\u00e1n negras, las del resto del edificio ya est\u00e1n iluminadas. Hoy las ventanas de Elo\u00edsa son un hueco negro en la noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Mira, fant\u00e1stico! Elo\u00edsa ha iluminado mi vida, es decir, el apartamento. Ojal\u00e1 ya no est\u00e9 enojada por la discusi\u00f3n del viernes. Yo le hab\u00eda dicho pap\u00e1 est\u00e1 muerto, como se lo he dicho muchas veces, y ella ha dicho que no, que est\u00e1 vivo, que est\u00e1 presente en mi forma de mirar y discriminar a la misma mujer. Fue por eso que discutimos. Pinta el recuerdo de pap\u00e1, le exig\u00ed, y ella respondi\u00f3 casi con desprecio que no. \u201cMientras tenga un solo ojo vivo te pintar\u00e9 a ti mismo\u201d, dijo, y se fue. Dej\u00f3 el caf\u00e9 y el cigarrillo encendido. Es por eso que quiero ver el cuadro, seguramente lo habr\u00e1 pintado entre el s\u00e1bado y el domingo y todo estar\u00e1 listo para la fiesta de la presentaci\u00f3n del cuadro ante mis ojos. De todas maneras hay que celebrar el nacimiento del arte, aunque el arte sea el recuerdo de un viejo patriarca o la mism\u00edsima figura de mi yo suspendido sobre el vac\u00edo de mi propia hambre a las nueve de la noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;Yo no s\u00e9 si es mi novia o no, es una de las cosas que no puedo comprender, pues a veces desaparece, se pierde, no le importa nada lo que yo piense. Pero a veces anda busc\u00e1ndome por todas partes para decirme que ha le\u00eddo un libro, o que quiere pasar un rato conmigo, hablar de cosas. Siempre parece andar con el optimismo en la boca, pero yo he visto un cambio desde el d\u00eda de la \u00faltima exposici\u00f3n en la Bienal Internacional. Todo el mundo se quedaba casi sin aliento frente al cuadro de la sonrisa aplastada. Tomaban fotos y se retiraban r\u00e1pido hacia otros cuadros. Y al otro d\u00eda la prensa dijo cosas burdas: que ten\u00eda memoria de cinta atrapa-moscas, que el panfleto flojo, que los colores absurdos. Pero tambi\u00e9n dijeron cosas buenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora es como si hubiesen unos fantasmas metidos en su cuarto. Hay mucho silencio en el mundo. Voy a ir. Pero, \u00bfy si es su familia?&nbsp; \u00bfO sus compas?&nbsp; Es mejor acercarse un poco, no m\u00e1s, acercar al fuego este fuego de angustia que me salpica la vida, este palpitar de muerto que me sale por la garganta, este amor que se transforma en neblina y en remolinos de asombro&#8230;&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sacan un ata\u00fad y es del tama\u00f1o de Elo\u00edsa. S\u00ed, es su mismo olor a pintura, sus colores trascienden la madera. No hay cortejo, nadie ronda por ah\u00ed, hay silencio solamente. S\u00f3lo los cuatro tipos que suben el caj\u00f3n a la camioneta&#8230;&nbsp; Y el ruido del carro fantasma que se va<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por fin lleg\u00f3 el lunes, ocho de la ma\u00f1ana. Esper\u00e9 toda la noche y a veces llegu\u00e9 a pensar que en el mundo nadie hace cosa distinta que esperar, as\u00ed sea el pr\u00f3ximo suspiro. Anoche esper\u00e9 tanto que termin\u00e9 vomitando vidrios carnosos. 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