{"id":285,"date":"2012-11-30T23:09:50","date_gmt":"2012-11-30T23:09:50","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/presencia-del-duende-garcia-lorquiano-en-la-poesia-narinense\/"},"modified":"2019-02-03T03:20:23","modified_gmt":"2019-02-03T03:20:23","slug":"presencia-del-duende-garcia-lorquiano-en-la-poesia-narinense","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/presencia-del-duende-garcia-lorquiano-en-la-poesia-narinense\/","title":{"rendered":"Presencia del Duende Garc\u00eda-Lorquiano en la poes\u00eda nari\u00f1ense"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\">Sobre la identidad nari\u00f1ense<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\">Presencia del Duende Garc\u00eda-Lorquiano en la poes\u00eda nari\u00f1ense<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"right\">A todos los poetas y creadores nari\u00f1enses, invadidos de duende.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El 20 de de octubre de 1933, Garc\u00eda Lorca dicta en Buenos Aires la conferencia que intitul\u00f3 Juego y teor\u00eda del duende. En ella, el poeta gaditano se muestra en su faceta m\u00e1s andaluza, m\u00e1s espa\u00f1ola, y hasta m\u00e1s hisp\u00e1nica, si se quiere; hay en ella una revelaci\u00f3n, casi confesional, por su sentimiento po\u00e9tico, que se mueve entre una suscitaci\u00f3n personal\u00edsima de sensibilidad ante el mundo, pero tambi\u00e9n el reconocimiento a una tradici\u00f3n, a una historia, a la herencia andaluza que le corr\u00eda por sus venas. Gracias a esto, podemos decir que la obra de Garc\u00eda Lorca se logra universalizar, como lo reconoce Gregorio Casta\u00f1eda Arag\u00f3n: En ning\u00fan escritor como en Garc\u00eda Lorca ha sido tan cabal la paradoja de que por lo absolutamente regional se llega a lo universalista y de todas partes.<a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Pero, \u00bfqu\u00e9 o cu\u00e1l es el duende del que habla Garc\u00eda Lorca, y cu\u00e1l puede ser su presencia en las letras nari\u00f1enses? Son los temas a los cuales me adentrar\u00e9 en esta conferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, dir\u00e9 que el poeta trata de encontrar el esp\u00edritu oculto de su pueblo, es decir la manera como se singularizan los pueblos, las culturas, es tratar de auscultar la m\u00e9dula que \u00e1nima el cuerpo de los conglomerados, de las naciones; y Garc\u00eda Lorca postula que el duende es esa caracter\u00edstica que fundamenta la raz\u00f3n de ser del pueblo andaluz, bien retoma la expresi\u00f3n de que el duende \u00a0es ese &#8220;poder misterioso que todos sienten y que ning\u00fan fil\u00f3sofo explica\u201d, pero que toma una fuerza inusitada, es un luchar permanente, querido pero no buscado, anhelado y siempre esperado, pero como duende mismo, \u00e9ste se manifiesta tambi\u00e9n burl\u00f3n, esquivo,\u00a0 no a todos les es dado ver el duende. Esa presencia que Garc\u00eda Lorca sinti\u00f3 en su pueblo y en su raza, tambi\u00e9n opera con el mismo sentido en nuestra propia prosapia, es algo inexplicable, pero que se sabe que existe, as\u00ed lo manifiesta un Taita ind\u00edgena de nuestra Regi\u00f3n: \u201cUno muchas veces no entiende de d\u00f3nde vienen todas estas alegr\u00edas, todas estas cosas sublimes que la naturaleza nos presenta. Son cosas para las que no podemos encontrar respuesta. Pero son cosas que deleitan. Si yo veo el duende, debo aceptar que existe y que toca bonito, Aceptar que est\u00e1 tocando, pero no asustarse por una cosa que existe\u2026 porque tiene que existir\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la b\u00fasqueda pretendida para explicar esa fuerza -duende-, no son pocos los r\u00edos de tinta, no pocas las horas dedicada a desenmara\u00f1ar del campo de lo desconocido y plantear su origen y su desarrollo. Quiz\u00e1 quien con mayor profundidad se adentra en el tema, y que veo indispensable traer a colaci\u00f3n, y expondr\u00e9 de manera muy sucinta, es Nietzsche; en su conocido estudio sobre El origen de la tragedia<a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, hace la distinci\u00f3n entre lo Apol\u00edneo y lo Dionisiaco: a lo primero le reconoce su pragmaticidad, su fecundidad intelectual, es el orden dentro del caos; en tanto que lo segundo encarna esa fuerza capaz de volver a traer en el hombre su instinto natural, posibilitando de esta manera su retorno al origen primigenio, es el canto de la algarab\u00eda, el desafuero de la fertilidad y el encantamiento ante lo inexplicable. Entre lo uno y lo otro se da una lucha constante. Ello, quiz\u00e1, ha posibilitado a la humanidad misma. El duende es dionisiaco, mientras que el \u00e1ngel y la musa son apol\u00edneas, esa fuerza la expresa nuestro fil\u00f3sofo as\u00ed: -en lo dionisiaco- \u201cal igual que ahora los animales hablan y la tierra da leche y miel, tambi\u00e9n en \u00e9l (en el hombre) resuena algo sobrenatural: se siente dios, \u00e9l mismo camina ahora tan est\u00e1tico y erguido como en sue\u00f1os ve\u00eda caminar a los dioses. El ser humano no es ya un artista, se ha convertido en una obra de arte: para suprema satisfacci\u00f3n deleitable de lo Uno primordial, la potencia art\u00edstica de la naturaleza entera se revela aqu\u00ed bajo los estremecimientos de la embriaguez\u201d<a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. \u00a0Quiz\u00e1 Garc\u00eda Lorca no conoci\u00f3 la obra de Nietzsche a profundidad, pero hay un acercamiento, -bueno, es necesario aclarar que en Garc\u00eda Lorca oper\u00f3 siempre un halo natural de presencia premonitoria- al reconocer en ese duende una fuerza, ese fen\u00f3meno que permite que los dolores susciten placer, de que el j\u00fabilo arranque al pecho sonidos atormentados<a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. \u00a0Por ello, en el duende lo que hay, lo que habita, es tu\u00e9tano antes que esencia, sangre antes que sustancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En nuestra propia teogon\u00eda, el Duende ocupa un lugar destacado dentro de la simbolog\u00eda, \u201dLa fama del duende es de juguet\u00f3n, es un ser con el cual se pueden hacer pactos para determinados trabajos, estos pactos se rompen a trav\u00e9s del odio y el olvido entre los dos pactantes<a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Al duende le gusta hacerle trenzas a los caballos y tocar la guitarra\u201d<a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Estas referencias campesinas nos acercan a ese condicionamiento que Lorca pone en su duende andaluz, el de una figura inexplicable, m\u00e1gica, presente en las artes, as\u00ed lo expone nuestro poeta cu\u00e1ndo teoriza que el duende andaluz se expresa a trav\u00e9s de la danza -el flamenco-, la m\u00fasica -el cante jondo- y en la poes\u00eda oral.\u00a0 Pero obedece m\u00e1s a ese ser travieso que nos contaban los abuelos, ese ser peque\u00f1\u00edn, altanero, que se escond\u00eda en las fincas con \u00e1nimo l\u00fadico; pero as\u00ed mismo advierte Lorca que no es el demonio, el ser mal\u00e9fico, el que reta al cat\u00f3lico convencido de su fe y de su estro. Nada tiene que ver este duende con lo que queremos exponer aqu\u00ed. Si se quiere, y para poder entenderlo mejor, es una fuerza misteriosa que incita al hombre a actuar de manera dis\u00edmil, pero genial, que llega de la tierra, de la fuerza tel\u00farica que irriga nuestra propia sangre. Por eso Garc\u00eda Lorca hace la distinci\u00f3n entre lo que son el \u00e1ngel y la musa frente a lo que es el duende; los primeros son externos, en tanto que el duende es interno; el \u00e1ngel es gracia, encantamiento, la musa es sabidur\u00eda, conocimiento; el duende es magia, fest\u00edn, fuerza que corre por las venas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso en nuestras tradiciones al duende se lo pinta con guitarra, con flauta, con tambor; es el ser m\u00e1gico enamoradizo de las muchachas bonitas, el que las persigue al r\u00edo para enga\u00f1arlas, mostr\u00e1ndose bello y valeroso; nada raro que sea el poeta y el cantor, en nuestro medio y en muchos otros, aquel ser pr\u00f3digo en aventurillas dignas de cualquier retrato pastoril, el poeta y el m\u00fasico en Nari\u00f1o poseen ese duende que describe Garc\u00eda Lorca.\u00a0 Y si el duende andaluz se manifiesta, como hemos dicho ya, en el cante jondo, en el flamenco, en la poes\u00eda, oral, \u00bfd\u00f3nde se manifiesta en Nari\u00f1o?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la teor\u00eda y juego del duende manifiesta que \u201cla llegada del duende presupone siempre un cambio radical en todas las formas sobre planos viejos, da sensaciones de frescura totalmente in\u00e9ditas, con una calidad de rosa reci\u00e9n creada, de milagro, que llega a producir un entusiasmo casi religioso\u201d, y es en este peque\u00f1o trozo de dicha conferencia en donde me afianzo para postular cu\u00e1l es nuestro propio duende. Antes he de precisar que no quiero mover hacia un sentimiento que genere en la endogamia, esta es la sabia cr\u00edtica hacia la que apunta el cient\u00edfico Emilio Llunis, postulando que las endogamias corrompen, da\u00f1an, degeneran las razas y las especies; de ah\u00ed la necesidad de la apertura, del cambio, la necesidad de singularizarse en medio de una pluralidad que tambi\u00e9n nos es necesaria. Y as\u00ed como hoy postulo la presencia del duende lorquiano en la poes\u00eda nari\u00f1ense, de igual manera lo encontraremos en otros sitios y regiones, sin estipulaciones cuantitativas, como lo hace occidente desde su pensamiento imperial, sino desde la alteridad en donde todo tiene preeminencia cualitativa en un mismo nivel. Aqu\u00ed no hago disquisiciones despectivas de ninguna especie. Simplemente quiero tratar de auscultar lo que soy, lo que somos, la m\u00e9dula que nos individualiza por medio de nuestro duende, que nos distingue, pero no nos aparta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si contemplamos el panorama nacional, encontramos en Nari\u00f1o una singularidad bien particular. No es esa historia en contrav\u00eda<a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> como lo postula nuestro coterr\u00e1neo Armando Montenegro, donde se afirma que nuestra historia se puede leer como la cr\u00f3nica de una empecinada resistencia que al fin se da por vencida, creo que aqu\u00ed hay un reduccionismo a nuestro quehacer hist\u00f3rico como pueblo, en donde los hechos que nos distinguen parecieran prefigurados para apartarnos del resto de la naci\u00f3n. No. Ah\u00ed no hay duende, porque \u00e9ste es atemporal, corresponde al campo de la no-raz\u00f3n, no caben postulados program\u00e1ticos ni aditamentos fundacionales; nuestra historia obedece m\u00e1s al terreno de lo que podr\u00edamos llamar inspiraci\u00f3n, nuestros ancestros, desde el campo del subconsciente, van a generar una serie de sucesos y a tomar unas actitudes que incidir\u00e1n en su forma de vivir la vida, la de su cotidianidad, pero trascendida en la historia, en esa que ahora heredamos y que nos corresponde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre el pastuso se ha caracterizado por seguir un sendero diferente al trazado por los grandes conglomerados, pero pienso que no es una actitud razonada, pensada, sino que obedece a ese duende que opera en nuestras gentes. Aqu\u00ed es necesario hacer un breve inventario de hechos, escogidos al azar por cierto, para demostrar esas singularidades:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>&#8211; En la \u00e9poca precolombina, es verdad sabida que frente a la visi\u00f3n expansionista del Inca, se antepuso el coraje y el ansia de independencia de Pastos y Quillacingas, comandados por Capusigra y Tamasagra.<\/p>\n<p>&#8211; En la \u00e9poca colonial, Pasto tiene una vida administrativa, judicial y eclesi\u00e1stica, independiente de las de Quito y Popay\u00e1n, a quienes legalmente les deb\u00eda obediencia. Y mientras est\u00e1s crec\u00edan a merced del favorecimiento que le generaba el comercio y la llegada de capitales for\u00e1neos, Pasto se fortificaba en perfecto s\u00edmil a su propia geograf\u00eda.<\/p>\n<p>&#8211; En la \u00e9poca de independencia, Pasto toma una actitud realista, inclusive hay brotes de rebeli\u00f3n muchos a\u00f1os despu\u00e9s de que el resto de la Gran Colombia se reconoc\u00eda no s\u00f3lo ya libre, sino que enarbolaba las banderas de independencia en Per\u00fa y Bolivia.<\/p>\n<p>&#8211; Durante la Rep\u00fablica Liberal, Pasto se muestra enf\u00e1ticamente conservadora, hasta el punto de que es aqu\u00ed donde se fragua el consabido cuasi golpe propiciado a L\u00f3pez Pumarejo.<\/p>\n<p>&#8211; Y en la actualidad, mientras el pa\u00eds mostraba una tendencia marcadamente reeleccionista en un personaje oscuro del paramilitarismo colombiano, Nari\u00f1o era el departamento que m\u00e1s votos otorgaba al partido de la posici\u00f3n, marcadamente socialista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y sin exageraciones, cabe recordar que hasta nuestro duende musical difiere del resto, \u00bfacaso La Guane\u00f1a no es un bambuco inclasificable dentro del repertorio musical nacional?, en clara alusi\u00f3n a nuestra singularidad, y as\u00ed lo recoge la tradici\u00f3n oral en narraci\u00f3n del Taita Ram\u00f3n Rodr\u00edguez: \u201cParece que el lugar donde a \u00e9l -al duende- le gusta permanecer -donde tiempla su arpa, y afina su guitarra- es un lugar especial. Por lo que se cree que es la hermosura de la flor \u201clluvia de oro\u201d lo que lo atrae. Su m\u00fasica adem\u00e1s, tiene la propiedad de atraer a la gente que la escucha, pues se dice que la desequilibra un poco por su belleza y la persona trata de irse detr\u00e1s de ella\u201d. Sin lugar a dudas ese lugar m\u00e1gico del que se habla es el Sur.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDe d\u00f3nde viene todo esto? Del duende del singularismo. Al nari\u00f1ense no le gusta parecerse a nadie, sino a nuestra propia tierra; nuestro duende es tel\u00farico, se nos mete por entre los pies, y es primero en nosotros la ra\u00edz antes que cualquier otra cosa. Como dir\u00eda Nietzsche, as\u00ed opera en nosotros el principio de individuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberto Montezuma Hurtado, en la clausura que da a su libro Nari\u00f1o Tierra y Esp\u00edritu, es donde quiz\u00e1 reconoce esa fuerza sangu\u00ednea que nos caracteriza del resto de pueblos, cuando presentando disculpas por no tratar otros temas, reconoce: \u201cY se quedan tambi\u00e9n bocetos amables, descripciones de las que suelen entrarse en el esp\u00edritu a la manera de un fulgor o de una voz mansa, persuasiva, encantadora. Y otras cosas de panorama, que sin alarde ni presunciones de semejanza podr\u00edan no obstante, recordar las de Argamasilla, de Azor\u00edn, por su psicolog\u00eda, sus costumbres, sus colores, y algo misterioso que tambi\u00e9n existe en la tierra y los paisajes de Nari\u00f1o y que siendo superior a la materia misma, podr\u00eda definirse como una especie de ternura\u201d<a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>; es una ternura manifiesta hasta en nuestro modo de hablar, en ese modo cadencioso para pedir un favor, para expresar el amor y hasta el odio mismo. Modelo de ello es su coplerio, en donde podemos afianzar lo que decimos, por cierto, escritas casi siempre a la usanza de las coplas quebradas o cojas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre el amor,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Justicia pido yo al cielo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y a Dios le pido perd\u00f3n,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y a la chinita linda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">le pido yo el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Burlescos,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La mujer que est\u00e1 bailando<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">parece ser de Sapuyes;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">el hombre que la acompa\u00f1a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">parece pisando cuyes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Amistad,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos violetas en el agua<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">no se pueden marchitar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">dos amigas que se quieren<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">no se pueden olvidar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">De tinte pol\u00edtico,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto me dijo un conejo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">debajo de un matorral<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">hijo de godo pendejo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">siempre sale liberal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no pod\u00edan faltar los jocosos,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">No se afane mi Chepita,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que bajo de esa ruanita,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">nos comeremos esa cosita,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que tanto cuida su mamita<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Y las de p\u00edcaro humor:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Las de Tangua\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 y las de Ipiales,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a m\u00ed me quitan las penas,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">las de Ipiales por bonitas,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">las de Tangua por Tang\u00fcenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una ternura no rayana en la candidez, como pareciera querer mostrarse en los ya famosos chistes sobre pastusos, Armando Montenegro, en su libro en menci\u00f3n, tiene un estudio que invita a querer profundizar m\u00e1s sobre el origen, lugar y modo del chiste pastuso, pero se equivoca cuando afirma que \u00e9stos se deben al atraso, al subdesarrollo, a la llegada tard\u00eda de la modernidad -desconoce, y me extra\u00f1a de una persona tan sapiente como \u00e9l, que no reconozca que Colombia, y Latinoam\u00e9rica en general, nunca han sido modernas, incluida Espa\u00f1a-, adem\u00e1s augura al chiste pastuso un futuro no tan luengo, cuando estimo que las tradiciones con duende perduran y perduraran por siempre; y es precisamente la manera como aborda el chiste el nari\u00f1ense mismo, que eso habla de lo que el mismo\u00a0 Armando Montenegro reconoce como rasgos culturales que difieren claramente del resto del pa\u00eds. Esta es otra manifestaci\u00f3n, burlesca en este caso, de nuestro duende, y adem\u00e1s tan v\u00e1lida como cualquier otra. Mientras el duende andaluz se mueve en el filo de la navaja de entre la muerte y la vida, manifiesto claramente en el toreo, nuestro duende aqu\u00ed se mueve entre la l\u00ednea de la candidez y la sagacidad, de entre la simpleza y la ingeniosidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volviendo al trasunto lorquiano, \u00e9ste reconoce la importancia de la fugacidad, de la instantaneidad de esa chispa que otorga el duende; en nuestro mito, \u00e9ste es escurridizo, no se deja ver f\u00e1cilmente como lo atestigua un campesino de la regi\u00f3n: \u201cYo no he podido mirarle la cara al duende y \u00e9l se agach\u00f3 y se tap\u00f3 con el sombrero\u201d, esto habla de la fugacidad del instante, de la misma que hablamos cuando hablamos del repentismo; pero la manera m\u00e1s fehaciente de esta caracter\u00edstica se presenta en el arte de las carrozas en carnavales o de los a\u00f1os viejos a fin de a\u00f1o, aqu\u00ed opera el duende como demonio del instante, \u201ca quien lo posea el duende, debe prepararse a penetrar en zonas ignoradas y virginales, est\u00e1 expuesto a peligro de romperse el alma, operan en \u00e9l -simult\u00e1neamente- dos aspectos del tiempo: destrucci\u00f3n y creaci\u00f3n. Como fuerza del instante se concretiza en acto y desprecia todo lo que promete duraci\u00f3n\u201d<a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, no es raro que el turista luego de extasiarse con las creaciones del papel mache a la usanza tradicional pregunte sobre el futuro de esas obras de arte; tengo entendido, y si el mercantilismo no ha ganado terreno, que las carrozas se destruyen para ser recicladas, es decir que a la dedicaci\u00f3n de casi un a\u00f1o de trabajo, le espera el cruel destino de la fugacidad, se presenta una subjetivaci\u00f3n del objeto, la carroza y el a\u00f1o viejo\u00a0 permiten lograr un orgasmo ante el espectador, se convierten en una especie de fetiche que nos adentra al mundo er\u00f3tico de la sublimaci\u00f3n, pero como orgasmo mismo, se debe al instante, al nano tiempo en donde creemos alcanzar la eternidad, al lugar del aqu\u00ed y el ahora que nos trasciende a la magnificencia del universo; todo en un corto espacio de tiempo. Es un arte heredado, trascendido en nuestra temporalidad, pero que no puede subsistirnos, que no puede ir m\u00e1s all\u00e1 del destino que tiene signado. Es nuestro duende de la fugacidad presente en nuestras experiencias dionisiacas de carnaval. Son Eros y Tanatos manifiestos en nuestra representaci\u00f3n carnavalesca de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y al igual que el duende lorquiano se manifiesta en la poes\u00eda oral, cabe reconocer que nuestra tradici\u00f3n nos deviene por la oralidad; somos una cultura de tradici\u00f3n oral. As\u00ed nos llega el conocimiento, la sabidur\u00eda -que ser\u00edan las formas apol\u00edneas-, pero tambi\u00e9n nos llega la magia ancestral del mito y las leyendas, somos en esencia criados y formados al calor de la hoguera abrasadora de la palabra. De ah\u00ed tambi\u00e9n la presencia del repentismo, en Ipiales, por ejemplo, fueron reconocidas las improvisaciones que el poeta Florentino Bustos hacia, componiendo sonetos de forma perfecta a medida que iba improvisando; su duende era la magia del instante cuando armaba la catedral de los s\u00edmiles y las met\u00e1foras, sostenida en la fuerza consustancial de ese hado que no se sabe de d\u00f3nde le llegaba. Adem\u00e1s del convencimiento de la espontaneidad de la palabra hablada, de la intensidad del instante,\u00a0 viene esa resistencia a publicar en libros, y como \u00e9l, toda esa pl\u00e9yade de poetas que nos llegan por tradici\u00f3n: El vate Castro,\u00a0 Leopoldo de la Rosa, y el mismo Aurelio Arturo, en quien se hizo proverbial el deseo inusitado de no publicar m\u00e1s que una treintena de poemas, los mismos que hoy hablan de su grandeza, de la presencia del duende en unas cuantas p\u00e1ginas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una semejanza con el duende lorquiano, es que el nuestro tambi\u00e9n se permite ser nominador, que nombra nuevamente las cosas. De ah\u00ed tambi\u00e9n la particularidad de nuestra propia jerga, donde subsisten kechuismos que asombran aun a peruanos y a ecuatorianos, herederos directos del incaico; sobrevive en nuestro lenguaje un modo particular de nominar nuestro mundo, y que se expresa en nuestra vida cotidiana. En la poes\u00eda, nuestros aedos tambi\u00e9n se permiten volver a nominar el mundo, es aqu\u00ed tambi\u00e9n singular el modo como Aurelio Arturo nomina el mundo, para \u00e9l pareciera que todo es nuevo, de ah\u00ed la necesidad de adjetivaci\u00f3n en su poes\u00eda, resumida en su c\u00e9lebre l\u00ednea: hace siglos la luz es siempre nueva. Pero es una experiencia que s\u00f3lo se puede adquirir en el Sur, en nuestra otredad; insisto que la voz singular de nuestros poetas, obedece sin duda alguna a la experiencia tel\u00farica que les brinda nuestra geograf\u00eda. Aqu\u00ed hay, en cualquier rinc\u00f3n, una org\u00eda de colores y de formas, ello permite ir m\u00e1s all\u00e1 de la realidad, permite crear el s\u00edmbolo, por eso como expresa nuestro Poeta Julio C\u00e9sar Goyes: \u201cen el Sur la realidad est\u00e1 pr\u00f3xima al misterio, la naturaleza al encantamiento\u201d<a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que el nari\u00f1ense sea propenso al ritual, al ceremonial; de ah\u00ed tambi\u00e9n, con contadas excepciones, la necesidad del nari\u00f1ense de expresar su sentimiento de religaci\u00f3n a esas fuerzas inexplicables, trascendidas en los \u00edconos y figuras religiosas; pero hasta en esto el nari\u00f1ense muestra esa ternura, de la que ya hablamos, y \u00bfqu\u00e9 lo m\u00e1s tierno?, la figura de la madre, por eso este departamento se precia de ser el m\u00e1s mariano de todos; el pastuso se precia de tener su Michita, as\u00ed como el ipiale\u00f1o su Mestiza, y el barbacoano su Virgen Atocha, y no son pocas las creaciones po\u00e9ticas dedicadas a exaltar estas tradiciones culturales propias del Sur. En su tesis sobre La geograf\u00eda de lo sagrado, el investigador boyacense, profesor de la Universidad de los Andes, Germ\u00e1n Ferro Medina, atina a postular el marco referencial y f\u00edsico que se mueve ante la presencia de estos iconos religiosos, en clara expresi\u00f3n religiosa manifiesta en nuestros santuarios, que si bien obedecen a una pol\u00edtica de dominio y convencimiento, tambi\u00e9n representan una manera de cohesi\u00f3n social y de s\u00edmbolo: \u201cpero la Virgen es a pesar de su car\u00e1cter de conquista un s\u00edmbolo polivalente, en permanente creaci\u00f3n o transformaci\u00f3n por el imaginario popular que construye densas identificaciones con el icono que representa la madre y la mujer. Est\u00e1 colocada en el centro de una piedad popular vigorosa y f\u00e9rtil que no sabe nada de la casu\u00edstica de Duns Scoto o de los raciocinios de Pio XII\u201d<a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Obviamente que el invasor europeo sab\u00eda c\u00f3mo jugar con el sentimiento de ternura manifiesto en nuestros ancestros ind\u00edgenas, m\u00e1xime cuando para los nuestros la Pacha Mama representaba ese halo femenino que trasciende el propio mundo de las concreciones, es aqu\u00ed donde opera el duende de lo fantasioso, de lo pulsional creativo, en sentido claramente orgi\u00e1stico de fertilidad y perpetuaci\u00f3n, de ah\u00ed que nuestro duende sea tel\u00farico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo anterior inaugura, desde las artes, desde la poes\u00eda, nuestra propia otredad, es el rumor de la otra orilla que expone Octavio Paz. El duende se sigue moviendo entre lo profano y lo sagrado. Intencionalmente no he querido citar m\u00e1s que dos o tres nombres de nuestros poetas. Lo hago con el fin de crear un sentimiento generalizador de nuestros motivos de inspiraci\u00f3n donde se manifiesta el duende: la tierra, el trabajo, lo sagrado y lo profano manifiesto en lo tradicional l\u00fadico y religioso, nuestro car\u00e1cter que es tambi\u00e9n tel\u00farico. Quiz\u00e1 este excelso pasaje del cuento estas tierras, del escritor universal Carlos Bastidas Padilla, resuma lo que aqu\u00ed quiero demostrar: \u201c\u2026 Pero eso s\u00ed, te ense\u00f1amos a querer la tierra y a comprender sus caprichos, por que los tiene al igual que el cielo con sus soles y sus lluvias; te ense\u00f1amos a trabajar, y procuramos que tu coraz\u00f3n entendiera que el trabajo es bueno para la tierra y para el hombre, aunque se haga sobre tierras duras, como \u00e9stas, que necesitan ser limpiadas milla tras milla con nuestros sudores y trabajos; aqu\u00ed que vengan los due\u00f1os de las tierras y lampa en mano vean si pueden sacar alg\u00fan provecho en destripar terrones y en desflecarse d\u00eda tras d\u00eda bajo el sol y la lluvia, con sus mujeres y sus hijos\u201d<a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El duende&#8230; \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el duende? Nuestro duende es el Sur. Por entre los r\u00edos que bajan de nuestras monta\u00f1as entra un aire fresco que sopla con insistencia en las cabezas de nuestros creadores, en busca de nuevos paisajes y acentos ignorados: un aire con olor a tierra reci\u00e9n regada, a pan reci\u00e9n horneado, es el o\u00eddo atento al vuelo del minancuro que anuncia el constante bautizo de las cosas reci\u00e9n creadas.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Gregorio Casta\u00f1eda Arag\u00f3n, Garc\u00eda Lorca, el moro y el gitano. En: Federico Garc\u00eda Lorca bajo el cielo de Nueva Granada. Compilaci\u00f3n de Vicente P\u00e9rez Silva. Instituto Caro y Cuervo, Serie la Granada Entreabierta 42. Bogot\u00e1, 1986. pp. 71-72.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Ver: Federico Nietzsche, El origen de la tragedia. Buenos Aires: Aguilar, 1958.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> \u00cddem.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> \u00cddem.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> \u00c1lvaro Correa y Jina Chicaiza. El duende. En: Mitos y leyendas de Nari\u00f1o y el Putumayo. s.d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Pier Luigi. El duende. En: Mundo m\u00edstico. s.d.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Armando Montenegro. Una historia en contrav\u00eda: Pasto y Colombia. Bogot\u00e1: El Malpensante, 2002.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Alberto Montezuma Hurtado. Nari\u00f1o Tierra y Esp\u00edritu. Bogot\u00e1: Banco de la Rep\u00fablica, 1982. p. 363. (Subrayado J.M.Ch.B.)<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Flavia A. Falquez, Garc\u00eda Lorca y el sortilegio del duende. Monograf\u00eda de Grado. Bogot\u00e1: Universidad de los Andes, Facultad de Humanidades, Departamento de Literatura. Julio de 1994. pp. 43-44. Sin publicar.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Julio Cesar Goyes Narv\u00e1ez. El rumor de la otra orilla -variaciones en torno a la poes\u00eda de Aurelio Arturo. Bogot\u00e1: Ediciones Si Ma\u00f1ana Despierto, 1997. p. 11.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Germ\u00e1n Ferro Medina. La geograf\u00eda de lo sagrado. Escenario para la batalla, la circulaci\u00f3n y la apropiaci\u00f3n de signos. El culto a la Virgen de Las Lajas. Tesis de Grado. Bogot\u00e1: Universidad del Valle, Maestr\u00eda de Historia Andina. Septiembre de 1999. pp. 180-181. Sin publicar.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=10740#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Carlos Bastidas Padilla. Estas tierras. En: Las Ra\u00edces de la Ira. Bogot\u00e1: Instituto Colombiano de Cultura, 1978. pp. 93-101.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Sobre la identidad nari\u00f1ense Presencia del Duende Garc\u00eda-Lorquiano en la poes\u00eda nari\u00f1ense A todos los poetas y creadores nari\u00f1enses, invadidos de duende. El 20 de de octubre de 1933, Garc\u00eda Lorca dicta en Buenos Aires la conferencia que intitul\u00f3 Juego y teor\u00eda del duende. 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