{"id":34777,"date":"2018-10-29T13:35:56","date_gmt":"2018-10-29T13:35:56","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=34777"},"modified":"2018-10-29T13:38:28","modified_gmt":"2018-10-29T13:38:28","slug":"del-libro-sur-donde-las-rocas-secretamente-florecen-cronicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/del-libro-sur-donde-las-rocas-secretamente-florecen-cronicas\/","title":{"rendered":"Del libro \u201cSur, donde las rocas secretamente florecen. Cr\u00f3nicas\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">(El Mi\u00e9rcoles 26 de septiembre de este 2018, se hizo el lanzamiento de este nuevo libro de mi autor\u00eda, publicado por la Alcald\u00eda de Pasto, que \u2013seg\u00fan entiendo- lo distribuye su Secretar\u00eda de Cultura (Pandiaco), a las bibliotecas del municipio y de nuestro Departamento. Deseo participar \u2013por este medio- a mis lectores una de esas cr\u00f3nicas. Tambi\u00e9n me atrevo a compartirles una fotograf\u00eda de esos tiempos. En la foto, de izquierda a derecha la se\u00f1ora Rosa Carvajal, que trabajaba en la casa; mi abuela materna Laura Riascos v. de G\u00f3mez, mencionada en la cr\u00f3nica; mi madre Ang\u00e9lica, mi padre Alejandro y adelante mis hermanas Concha al centro y Laura a la derecha. Yo a la izquierda. Esta \u201cfoto ag\u00fcita\u201d podr\u00eda ser de 1958 \u00f3 1959, quiz\u00e1s. Espero que la disfruten).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Una peregrinaci\u00f3n a Las Lajas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/strong><em>A Alejandro Garc\u00eda Enr\u00edquez y<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>a Ang\u00e9lica G\u00f3mez de Garc\u00eda,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>in memoriam.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por: Alejandro Garc\u00eda G\u00f3mez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando llegaban nuestras vacaciones de fin de a\u00f1o escolar -julio y agosto en mi departamento, en ese tiempo-, nuestros padres nos llevaban de peregrinaci\u00f3n hacia el santuario de Nuestra Se\u00f1ora de las Lajas, situado en uno de los v\u00f3rtices del Gu\u00e1itara en el corregimiento del mismo nombre, en el municipio de Ipiales. Las Lajas se llama as\u00ed por la forma, textura y disposici\u00f3n de las rocas -piedra laja- que sostienen y al mismo tiempo adornan las paredes del impresionante abismo que los millares de siglos han dejado como huella del paso del rugiente r\u00edo <em>Gu\u00e1itara<\/em> (en kichwa <em>huayta <\/em>o <em>wayta<\/em> flor o ramillete de flores) o <em>Carchi<\/em> (lengua <em>situma<\/em>) o <em>Pastar\u00e1n<\/em> (lengua de la etnia <em>pasto<\/em>)<em> o Angasmayu<\/em> (en kichwa, <em>ankas<\/em>, azul; <em>mayu<\/em>, r\u00edo. El kichwa no tiene la consonante <em>g<\/em>, ge).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las familias nari\u00f1enses pobres o de clase media ahorraban todo el a\u00f1o para esa peregrinaci\u00f3n. Para las de Sandon\u00e1 eran tres d\u00edas. Hoy la distancia desde mi pueblo natal hasta ese destino se la cubre en tres horas como m\u00e1ximo, o algo menos. En ese tiempo, sin carretera Panamericana, el recorrido comenzaba a la una o dos de la madrugada y finalizaba alrededor del medio d\u00eda. Por razones del trabajo de mis padres en las plazas de los mercados de Sandon\u00e1 (s\u00e1bados) y de Ancuya, Consac\u00e1 o Linares (domingos), en donde particip\u00e1bamos en la medida de las fuerzas de nuestra edad, siempre sal\u00edamos de martes a jueves, ya que el lunes quedaba para la preparaci\u00f3n de la romer\u00eda y los viernes hab\u00eda que alistarse para el trabajo del siguiente fin de semana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varias eran las angustiosas incomodidades de la ansiada romer\u00eda: la madrugada del viaje; el polvo de las carreteras, todas destapadas para esos tiempos; los g\u00e9lidos territorios del sur de mi departamento que deb\u00edamos atravesar comenzando por los de Yacuanquer. El paso por los municipios y la sabana de T\u00faquerres y Guachucal, y la llegada a Ipiales, estaba siempre invadido por las corrientes del volc\u00e1n Azufral y las de los nevados Cumbal y Chiles. Viaj\u00e1bamos en buses destapados tipo escalera \u2013hoy conocidos como \u201cchivas\u201d, que eran los \u00fanicos, entonces- y el viento helado traspasaba de costado a costado las bancas del bus, por arriba, por abajo y por el medio. Temblaban manos, cabeza y pies, a pesar de nuestras ruanas y ropas abrigadas. Constantemente hab\u00eda que frotarse las narices, las orejas y las manos, moviendo las piernas, sentados en las bancas horizontalmente atravesadas, de a siete personas en cada una.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nombres de cada carro eran patrimonio de toda la poblaci\u00f3n: <em>La F\u00e1tima<\/em>, en honor a la Virgen de Portugal, era uno. <em>La Vallena<\/em>, fue bautizada as\u00ed por los sandone\u00f1os. Sus due\u00f1os eran una se\u00f1ora muy, pero muy gorda y don Jos\u00e9 Delgado (apodado \u201cTarqui\u201d), el chofer y su esposo, muy flaco. Siempre se sentaba al lado de \u00e9l, junto a la palanca de los cambios. En los descensos prolongados, sosten\u00eda muy seria con su mano izquierda el pomo de esa palanca, por seguridad. Cuando a don Jos\u00e9 le ped\u00edan arrastre con la mano en alto, y ella no quer\u00eda llevar a alg\u00fan pasajero o el bus estaba completamente ocupado, -\u00a1Va llena!- dizque les gritaba. <em>La Chauchilla<\/em> \u2013autom\u00f3vil-<em>,<\/em> verde, deb\u00eda su nombre a un fruto del mismo verde del carro. Las chauchillas a\u00fan se cultivan en los corregimientos de Santa Rosa y Santa B\u00e1rbara (antes resguardos ind\u00edgenas), ubicadas en las faldas del volc\u00e1n Galeras y se utilizan para enriquecer algunos\u00a0 guisos de la gastronom\u00eda sandone\u00f1a. El<em> Empuje y vamos<\/em> \u2013autom\u00f3vil- deb\u00eda su nombre a la frecuencia con que hab\u00eda que \u201carrancar\u201d el motor, con el previo esfuerzo de sus pasajeros. El<em> San Miguel<\/em> por la devoci\u00f3n de su due\u00f1o. Hab\u00eda otros m\u00e1s; todos personalizados con el nombre que su due\u00f1o o la poblaci\u00f3n los hubiera bautizado. Yo, como distingu\u00eda el \u201cruido\u201d del motor de los que m\u00e1s utiliz\u00e1bamos, sab\u00eda cu\u00e1ndo el bus que nos transportar\u00eda se acercaba a nuestra casa, en esas madrugadas de puertas cerradas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sandon\u00e1 tiene un clima cafetero benigno, con una temperatura promedio de entre 18 y 19\u00b0C y una altura de 1848 msnm. Ya se\u00f1al\u00e9 que por esta raz\u00f3n, el fr\u00edo de los vientos de las carreteras en la madrugada era una incomodidad intensa. Si agregamos la del polvo de las carreteras destapadas y la tempran\u00edsima madrugada, la aventura del viaje se convert\u00eda en sacrificio. Sin embargo, lo que lo transformaba en un terrible martirio era el pensamiento angustioso de la cercan\u00eda de los v\u00f3mitos por los mareos propios, o de los otros pasajeros que aceleraban la llegada de los propios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero las peregrinaciones hacia Las Lajas no comenzaron en el pasado siglo XX, ni siquiera en el XIX sino antes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Inicio de las peregrinaciones: la leyenda<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tradici\u00f3n de las romer\u00edas se hab\u00eda iniciado el 15 de septiembre de 1754, fecha actual de la fiesta de Nuestra Se\u00f1ora de Las Lajas (J. Mej\u00eda y Mej\u00eda, 1966).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Refiere la creencia que a una mujer ind\u00edgena, descendiente del cacique del ahora llamado municipio de Potos\u00ed, <em>Mar\u00eda Mueses de Qui\u00f1ones<\/em>, le fueron ocurriendo una serie de hechos inexplicables racionalmente hablando: ella trabajaba en el servicio dom\u00e9stico en la casa de la familia de <em>Juan Torresano<\/em> en Ipiales, hoy a 11 o 12 Km de Potos\u00ed por carretera, aproximadamente. Conseguido un permiso de su patr\u00f3n -que en esos tiempos se llamaba amo y a los trabajadores criados-, cierto d\u00eda Mar\u00eda sale a visitar a sus parientes a Potos\u00ed, en un trayecto que debe recorrerlo a pie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre Ipiales y esta poblaci\u00f3n se atraviesa el v\u00f3rtice de a\u00f1os geol\u00f3gicos del rugiente Gu\u00e1itara y para su visita, Mar\u00eda debe pasarlo por un r\u00fastico puente, como ser\u00edan la mayor\u00eda por aquellos a\u00f1os. Tambi\u00e9n era tradici\u00f3n para esos tiempos, que en ese escabroso sitio habitaba Satan\u00e1s y a veces se aparec\u00eda y <em>se cargaba<\/em> a alguno de los transe\u00fantes. Ese d\u00eda, faltando poco para que Mar\u00eda llegara al Gu\u00e1itara, a unos 400 \u00f3 500 metros, se desencadena una violenta tempestad. Ella trata de ponerse a cubierto en la gran cueva que el r\u00edo hab\u00eda horadado en media pe\u00f1a en su margen occidental. Angustiada, comienza oraciones invocatorias a la Virgen del Rosario \u2013devoci\u00f3n propagada en Ipiales por los dominicos, a cuya esfera estaba encargada la vida religiosa de la regi\u00f3n para esos d\u00edas-, pidi\u00e9ndole que la librara de Satan\u00e1s. Siente de pronto que alguien le toca la espalda y observa que la tempestad se calma. Con temor, voltea a ver qui\u00e9n es y no ve a nadie. Sale despavorida hacia su pueblo, guardando discreci\u00f3n. En aquellos tiempos inquisitoriales no se pod\u00eda propagar esc\u00e1ndalos, seg\u00fan orden de los Autos de Buen Gobierno coloniales de cada regi\u00f3n -semejantes a nuestros c\u00f3digos de polic\u00eda, pero bastante m\u00e1s estrictos-, y mucho menos provocarlos en algo tocante a lo religioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tiempo m\u00e1s tarde deja el servicio en la casa de los Torresano. Vive en su Potos\u00ed, sale por alg\u00fan motivo a Ipiales, cargando a la espalda \u2013amarrada con su pa\u00f1ol\u00f3n- esta vez a su hija <em>Rosa<\/em>, sordomuda de nacimiento. Llegada nuevamente a la cueva del Gu\u00e1itara, se sienta a descansar un momento. En esas advierte que su hija sordomuda, trepando por las piedras de la cueva, le grita <em>\u201cmamita, vea esta mestiza que se ha despe\u00f1ado marcando<\/em> (regionalismo por <em>cargando<\/em>) <em>a un mesticito y dos mestizos a los lados\u201d<\/em>. Ella no ve nada pero con el susto de o\u00edr hablar a su hija por primera vez en el mismo sitio donde ya hab\u00eda tenido otra sorpresa antes, echa a la espalda a su hija, la \u201camarra\u201d con su pa\u00f1ol\u00f3n (chal de pa\u00f1o o chillo de las mujeres, el de pa\u00f1o era de mayor condici\u00f3n econ\u00f3mica) y sale al camino. Al parecer la ni\u00f1a no volvi\u00f3 a hablar, porque al llegar a Ipiales donde sus antiguos patrones, \u00e9stos no le creyeron y antes bien se burlaron de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al regreso, nuevamente el temor la iba ganando y cuando Rosa le grit\u00f3 <em>\u201cmamita, mamita, la mestiza me llama\u201d<\/em>, la pobre Mar\u00eda con el poco valor fingido que le quedaba, le impuso silencio a su hija y apur\u00f3 el paso hacia su casa. Ahora s\u00ed cont\u00f3 a vecinos, amigos y familiares el suceso. Su residencia se llen\u00f3 de curiosos. Pasados unos d\u00edas se perdi\u00f3 Rosa. No la encontraban en ninguna parte. Como \u00faltimo recurso Mar\u00eda se fue sola a buscarla a la cueva del Pastar\u00e1n (Gu\u00e1itara). All\u00ed la encontr\u00f3 a los pies de la Se\u00f1ora blanca, jugando con el ni\u00f1o, que se hab\u00eda desprendido de los brazos de la Ella. Mar\u00eda se postr\u00f3 de hinojos en se\u00f1al de recogimiento y agradecimiento y desde ese d\u00eda llevaron velas de sebo y flores a la cueva con Rosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el suceso, a pesar del revuelo inicial, qued\u00f3 ignorado, seg\u00fan la tradici\u00f3n. Tiempo m\u00e1s tarde, Rosa enferm\u00f3 gravemente y muri\u00f3. Mar\u00eda sali\u00f3 con el cad\u00e1ver a la cueva de la Se\u00f1ora a hacerle el reclamo con el ingenuo recuento de las velas y flores que Rosa y ella le hab\u00edan tra\u00eddo en obsequio y le ped\u00eda que a cambio de esto le restituyera la vida. Y el milagro se dio. Mar\u00eda, feliz por el acontecimiento, se apresur\u00f3 a Ipiales a casa de los Torresano a contarles el hecho. Era de noche. Estos le abrieron y tambi\u00e9n se asombraron, pues hab\u00edan conocido la noticia de la muerte de Rosa. A esas horas, cerca de la media noche, se aventuraron donde el cura, a golpear sus puertas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2013dizque pregunt\u00f3 el <em>Padre Villafuerte<\/em> desde adentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Deseo hablar con el Se\u00f1or Cura \u2013respondi\u00f3 don Juan Torresano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfA esta hora?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-S\u00ed. Es urgente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y vino una de preguntas y respuestas del cura a Mar\u00eda, preguntas que ayudaba a contestar don Juan, en una charla que se extendi\u00f3 hasta la madrugada. \u00a1La Virgen del Rosario aparecida en las bre\u00f1as de nuestro Gu\u00e1itara!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Iremos y veremos. Pero debes saber, Mar\u00eda, que si nos est\u00e1s mintiendo, te echaremos al r\u00edo \u2013 dizque le dijo el cura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Como quiera, su Reverencia, pero vamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan de madrugada se tocaron las campanas y se convoc\u00f3 a los vecinos que llegaron provistos de velas, palos y machetes para apartar los matorrales. A las seis de la ma\u00f1ana estuvieron en Las Lajas, distante alrededor de 9 Km. \u00a1Asombro y j\u00fabilo: la imagen de Nuestra se\u00f1ora del Rosario se encontraba impresa en la roca viva! Era el 15 de septiembre de 1754.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Una romer\u00eda en familia<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la nuestra, una vez llegados a Las Lajas, nuestros padres nos dejaban al cuidado de una persona mayor junto con todos los petates propios de una peregrinaci\u00f3n. Se llevaban desde ollas para la cocina. Los cuyes se asaban el d\u00eda anterior y nuestra madre los compraba a La Pina, t\u00eda abuela vecina a quien le dec\u00edamos la mamita Pina \u2013Josefina L\u00f3pez- por el cari\u00f1o que nos ten\u00eda. Ella los criaba en su cocina alrededor del calor del fog\u00f3n y con las hojas de los pl\u00e1tanos de su inmensa huerta \u2013que era mi universo entonces-, con hojas de ca\u00f1a, que las tra\u00eda del campo su hermano \u2013nuestro \u201cpap\u00e1\u201d Genaro L\u00f3pez, hermano de Pina- con las hojas del \u201c<em>capacho\u201d<\/em> o <em>\u201ccatullo\u201d<\/em> o <em>\u201ccatul\u201d<\/em> que envuelve al choclo tierno <em>y<\/em> con los residuos de las frutas, verduras, hortalizas y otros vegetales que ellos y nosotros consum\u00edamos a diario, en una sabia mezcla de alimentos balanceados para esos deliciosos roedores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Pina ayudaba a asar algunos cuyes a mi madre, porque el trabajo era muy dispendioso: despu\u00e9s de sacrificarlos apret\u00e1ndoles la cabeza entre las dos mand\u00edbulas, hab\u00eda que pelarlos ah\u00ed mismo con agua muy caliente. Cuando eran varios se deb\u00eda tener varias ollas. En seguida se les rajaba con mucho cuidado por el vientre para sacarles las v\u00edsceras y no reventar la hiel, porque se perd\u00eda el cuy. El h\u00edgado y el coraz\u00f3n, La Pina nos los asaba por aparte y nos los repart\u00eda a mis hermanas -Laura, la mayor y Concha, la menor- y a m\u00ed, durante la tarde anterior al viaje. Sin embargo la menor por su escaso apetito, y menos para lo que fuera carne o similar, casi nunca los com\u00eda y me los regalaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy en d\u00eda se aprovechan algunas tecnolog\u00edas sencillas en asaderos comerciales. En aquellos tiempos asar un cuy era un asunto complicado, y a\u00fan lo es en los hogares del campo. Despu\u00e9s de \u201cla pelada\u201d que he se\u00f1alado y una vez lavado, hab\u00eda que meterle una vara m\u00e1s o menos larga \u2013\u201cchuzo\u201d, se le llama a\u00fan- desde la abertura de entre las patas (agrandada) hasta la boca y se lo acercaba al fog\u00f3n d\u00e1ndole vueltas lentamente. Muy cerca deb\u00eda disponerse de un recipiente peque\u00f1o con la sal, los cominos molidos en la piedra de moler y una pizca de ajo y \u201cachote\u201d, disuelto todo en aceite o manteca. Esta mezcla de condimentos se la untaba al animal con una brocha de cebollas largas, para adobarlo de tanto en tanto, antes y durante el asado. Cuando eran varios como para ese viaje, mi madre y La Pina asaban un cuy en cada mano, arregl\u00e1ndoselas para el adobamiento. Ambas casas se llenaban del aroma de esa carne asada y uno corr\u00eda a ver los animalitos preparados que los iban amontonando en hojas de pl\u00e1tano soasadas, donde se los llevar\u00eda en el viaje. Era muy duro pensar que s\u00f3lo al d\u00eda siguiente se los podr\u00eda disfrutar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro de los alimentos que se preparaban el d\u00eda anterior eran los pollos o las gallinas, cocidos en salsa de man\u00ed molido o en \u201chogado\u201d. Hasta hoy, la primera se prepara previamente. Se mezcla, en un poquit\u00edn de agua, el man\u00ed tostado pulverizado antes en la piedra de moler \u2013la <em>mama<\/em> y la <em>guagua<\/em>, hoy en licuadora-, y a la mezcla se le adicionan cebollas finamente picadas. Esa mezcla se refr\u00ede a fuego lento y se le agrega sal al gusto. En esta salsa se terminan de cocinar los pollos o gallinas, agreg\u00e1ndole suficiente agua (tambi\u00e9n sirve para otras carnes). Cuando el consumo va a ser inmediato, opcionalmente tambi\u00e9n, en este guiso se pueden cocinar las papas \u2013para consumir pronto- y terminar de hacerlo con las yucas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u201chogado\u201d se lo prepara esencialmente con tomates llamados de carne o de ali\u00f1o, cebolla finamente picada, m\u00ednima agua, el tanto de una cucharada o dos de aceite \u2013en aquellos tiempos, manteca de cerdo- y sal. Opcional, se le puede agregar m\u00ednimo, m\u00ednimo ajo molido en piedra o fin\u00edsimamente picado y cilantro tambi\u00e9n picado. Todo se fr\u00ede a fuego lento. Ah\u00ed se cocinan o se terminan de cocinar las gallinas o los pollos o ambos, agregando agua seg\u00fan sea necesario. A\u00fan se usan estos condimentos. Opcionalmente se puede hacer lo mismo que en la anterior receta, con papas \u2013si se consumen pronto- y yucas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n se llevaba preparada la carne de cerdo frita, ali\u00f1ada seg\u00fan las herencias de sabidur\u00eda en los gustos y sentires de cada ama de casa. Adem\u00e1s, v\u00edveres propios de nuestro clima como yucas y pl\u00e1tanos verdes tanto crudos como cocinados. No pod\u00edan faltar ni el pan ni la panela. Ni el caf\u00e9, tostado y molido en casa, y muchas veces cosechado en la huerta o en el \u201ctajo\u201d propio, minifundio familiar. Los huevos, las papas, el arroz, el queso y la leche se compraban en Las Lajas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco escaseaban los \u201cdulces\u201d de frutas: de brevas o de guayaba o de mora o de naranja o de pi\u00f1a sola o de pi\u00f1a mezclada con papaya o de leche con harina de arroz \u2013<em>manjar<\/em>, lo llamaba mi madre-. Para el manjar, hab\u00eda que moler el arroz en el molinillo. La harina resultante se mezclaba con la leche y la panela en un caldero o en una paila y se bat\u00eda con paciencia y constancia y a fuego lento hasta que diera el \u201cpunto\u201d, que \u2013en mi casa- s\u00f3lo mi madre conoc\u00eda. Hab\u00eda un etc\u00e9tera muy grande en esto de los dulces. Tambi\u00e9n deliciosos el de <em>chilacu\u00e1n<\/em> (en algunas regiones del norte del pa\u00eds le llaman papayuelo), tanto como el de calabaza (<em>vitoria<\/em> en Antioquia). Y muchos m\u00e1s. Todos se endulzaban con panela de Sandon\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El proceso de cada dulce era largo: macerar o rallar las frutas. En otros casos cortarlas en pedazos o picarlas. Se rallaba con un \u201carnero\u201d \u2013utensilio de lat\u00f3n acerado con salientes-. Algunos hab\u00eda que cernir luego. Al rallado o al cernido o al picado se le mezclaba con poca agua y con la panela picada. Se bat\u00eda y bat\u00eda y bat\u00eda durante la cocci\u00f3n, en un caldero, con un cuchar\u00f3n de palo y a fuego lento. En esos d\u00edas tampoco exist\u00edan las f\u00e1bricas de conservas y aunque llegaron con el tiempo y con las nuevas tecnolog\u00edas, los dulces \u2013mermeladas o conservas se llamaron luego- se siguieron preparando por mucho tiempo en los hogares. A\u00fan hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi madre nunca nos dejaba sin una torta que le llamaba <em>ponqu\u00e9<\/em>, una mezcla paciente de mantequilla de vaca batida con la mano \u2013no hab\u00eda margarinas a\u00fan, y ella jam\u00e1s las us\u00f3 para el ponqu\u00e9 cuando aparecieron-, a la que agregaba poco a poco dos cucharadas de harina de trigo por cada huevo que le romp\u00eda y que revolv\u00eda vigorosamente con su mano y brazo cada vez. A veces ayudaba mi padre a amasar. En total eran 12 huevos por libra de harina; az\u00facar al gusto, pulverizado en el molinillo; alguna esencia, casi siempre de vainilla, uvas pasas o pedacitos de chilacu\u00e1n cristalizados, y luego todo al horno hasta el \u201cpunto\u201d que s\u00f3lo ella lo conoc\u00eda, para el que se serv\u00eda de un cuchillo que le introduc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obviamente hab\u00eda una parte de mercado que se llevaba para ser preparada, como en cualquier paseo de campo de tres d\u00edas de hoy. No se pod\u00edan olvidar tampoco las fundas ni las s\u00e1banas ni las frazadas para hacer frente a las heladas noches del verano laje\u00f1o (altura de 2612 msnm en el santuario al fondo del abismo, pero de unos 2700 o m\u00e1s en el poblado, donde dorm\u00edamos) con llovizna, viento y polvo en los ojos -como el de Pasto- y el clima muy fr\u00edo de nuestras monta\u00f1as andinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como dije, una vez llegados a Las Lajas y finalizada la espera, nuestros padres ya hab\u00edan conseguido \u201cla casa de la Virgen\u201d, de las multifamiliares que la Curia pon\u00eda al servicio de los peregrinos pagando un alquiler por los d\u00edas que durase la peregrinaci\u00f3n. Casi todos los sandone\u00f1os lo hac\u00edamos por tres \u2013dos noches- como dije. Las casas estaban situadas en la parte alta, en el poblado. Constaban de dos o m\u00e1s escusados \u2013seg\u00fan su tama\u00f1o-, un patio que casi siempre daba al risco del desfiladero, dos o m\u00e1s fogones. Cada casa ten\u00eda salones grandes y entablados, para cada familia o grupo familiar. Para dormir, sobre el piso se colocaban unos colchones que la curia alquilaba por noche, y se cubr\u00edan con nuestra ropa de cama. Como no hab\u00eda acueducto, se deb\u00eda recoger el agua desde una pila cercana, cuyo grifo a\u00fan tiene la figura de un le\u00f3n que por la boca despide el l\u00edquido. Esa agua viene desde el interior de la monta\u00f1a sobre la que se recuesta el poblado. Hab\u00eda algunas pilas m\u00e1s en otros sitios. Acarrearla era una tarea de mi hermana Laura y m\u00eda, ella por ser la mayor y yo por ser el hermano hombre. La vajilla se lavaba en el patio en ollas y platones. El agua residual se derramaba hacia el risco. Hoy, en vez de Casas de la Virgen y adem\u00e1s de hoteles, hay residencias que son propiedad y negocio de particulares, m\u00e1s o menos equipadas para estad\u00edas m\u00e1s confortables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El almuerzo del primer d\u00eda era parte del fiambre que se hab\u00eda preparado el d\u00eda anterior en nuestras casas. El bus se deten\u00eda en alg\u00fan recodo de la v\u00eda. Se almorzaba sobre alg\u00fan prado silvestre, debajo de un \u00e1rbol. O se lo hac\u00eda ya en Las Lajas, dependiendo de la hora. Los mareados, si hab\u00edan podido dormir algo posteriormente y ya se sent\u00edan mejor, tambi\u00e9n almorzaban. Sus padres les insist\u00edan. Los choferes \u201cdejaban\u201d un viaje \u201cde ida\u201d en Las Lajas y, se devolv\u00edan, casi en seguida, con los pasajeros del regreso de otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez almorzados e instalados, toda la familia bajaba al santuario por la interminable escalera de 262 gradas en roca volc\u00e1nica tallada que, desde el poblado, llevan hasta el fondo del abismo, donde queda el santuario (262 sin contar las de las primeras plazoletas y calles). Con esa misma roca tallada est\u00e1n construidas no s\u00f3lo las escaleras, muros, plazoletas y algunos adornos esculpidos, sino que tambi\u00e9n sirven como piso de las calles y callejones. La anchura de los callejones escalares que suben desde el santuario hasta la plazoleta Mar\u00eda Mueses de Qui\u00f1ones \u2013que es la mitad del trayecto, m\u00e1s o menos- es de aproximadamente 3 metros. Desde ah\u00ed hasta arriba, o sea la otra mitad, su anchura tiene 4 m, m\u00e1s o menos. Las plazoletas son mucho, mucho m\u00e1s espaciosas. Todo est\u00e1 construido con roca volc\u00e1nica labrada, al igual que casi todo el santuario (el resto con hormig\u00f3n armado), su puente de doble arco de la plaza que sirve de amplio y generoso atrio y las bases que sostienen todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera noche, la de la llegada, se hac\u00eda la acci\u00f3n de gracias en el santuario presidida por las oraciones de mi madre y se comenzaba la fila para el Sacramento de la Confesi\u00f3n de todos los familiares que ya hubieran hecho su Primera Comuni\u00f3n. Esta Confesi\u00f3n no era obligada, pero era obligatoria para la Comuni\u00f3n de los dos d\u00edas siguientes. No hacerlo era un viaje en vano y La Virgen podr\u00eda resentirse. Era m\u00e1s importante que las de los primeros viernes escolares y casi tanto como la de la Primera Comuni\u00f3n. Por esta raz\u00f3n lo m\u00e1s aconsejable era llevar por escrito la lista de nuestros pecados, no fuera a ser que nos olvid\u00e1ramos y que tampoco nos sirviera de nada el viaje. Yo hab\u00eda aprendido a preparar la lista de pecados cuando hice mi Primera Comuni\u00f3n, con mi abuela materna Laura Riascos viuda de G\u00f3mez, como firmaba y se presentaba ella y quien hab\u00eda sido profesora de escuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Las cr\u00f3nicas de un fraile espa\u00f1ol<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando me encontraba dando forma final a este texto, un aporte an\u00f3nimo a mi semanal columna period\u00edstica Desde Nod me hizo encontrar otra alucinaci\u00f3n. Se trata del libro <em>Maravillas de la Naturaleza<\/em>, escrito por el fraile espa\u00f1ol, fray Juan de Santa Gertrudis (Mallorca, Espa\u00f1a, 1724-1799), franciscano. En enero de 1757, se embarc\u00f3 para el Nuevo Mundo y ac\u00e1 permaneci\u00f3 hasta septiembre de 1768, cuando regres\u00f3 a su pa\u00eds, donde vivi\u00f3 hasta su muerte, tambi\u00e9n en Mallorca. En 1758 fund\u00f3 el poblado de <em>Agustinillo<\/em>, en el Putumayo, centro regional de su misi\u00f3n. Como en sus relatos no da fechas, debemos suponer que su conocimiento de Las Lajas ocurri\u00f3 entre 1758 y algo antes de su regreso en septiembre de 1768 y, como veremos m\u00e1s adelante, preferiblemente al inicio de su acci\u00f3n misional, quiz\u00e1 fines de 1758 o inicios de 1759.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Banco de la Rep\u00fablica, de Colombia, se dio a la tarea de reeditarlo. Actualmente se encuentra tambi\u00e9n en internet<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. En el pr\u00f3logo, de Juan Luis Mej\u00eda (ex Ministro de Cultura de Colombia y actual rector de la Universidad Eafit de Medell\u00edn), se\u00f1ala que el autor debi\u00f3 haberlo escrito con posterioridad a 1771, citando a Jes\u00fas Garc\u00eda Pastor, prologuista de la primera edici\u00f3n (1956). \u00c9ste escribi\u00f3 el texto-discurso como requisito para su ingreso a la Academia Colombiana de Historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Expresa Garc\u00eda que \u201cFray Juan escribi\u00f3 sus memorias, buceando en el mar de los recuerdos ya muy trasnochados y necesariamente mezclados. No faltan constantemente, numerosas contradicciones y errores, incluso en asuntos de mucho bulto\u201d. Pero adem\u00e1s, seg\u00fan Santa Gertrudis mismo, \u00e9l no tom\u00f3 apuntes para el libro sino que lo escribi\u00f3 de memoria y por insistencia de sus amigos. Pienso que, aunque no llevara un diario de manera precisa, s\u00ed debi\u00f3 basarse en los apuntes para los informes misionales que peri\u00f3dicamente deb\u00eda presentar a sus superiores eclesi\u00e1sticos o en copias manuscritas de los mismos informes, que seguramente deber\u00eda haber llevado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un cronista al estilo de los del comienzo del llamado Descubrimiento y de la Conquista, con una fantas\u00eda desbordada en lo que \u201cve\u00edan\u201d, mezclada con esa nueva realidad, para ellos alucinante. Asegura que alcanz\u00f3 a ver \u2013y los describe con precisi\u00f3n- <em>pilosos<\/em> o <em>alabardes,<\/em> seres vivos que de medio cuerpo hacia arriba eran criaturas humanas y hacia abajo fieras con vello. Con su esp\u00edritu de misionero cat\u00f3lico, no alcanzaba a decidir la cuesti\u00f3n teol\u00f3gica de si los <em>pilosi<\/em> o <em>pilosos<\/em> deb\u00edan o no ser bautizados. \u00c9l estaba por el s\u00ed (porque su parte superior era humana), aunque lleno de dudas, por falta de consulta a una alta autoridad eclesi\u00e1stica, impensable en esa inmensa regi\u00f3n selv\u00e1tica del Putumayo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n \u201cobserva\u201d y describe indios que poseen un pie de cabra. Otros tienen las pantorrillas adelante. En otros, el tal\u00f3n es la punta del pie y as\u00ed caminan. Si se presenta alguna duda sobresaliente, la dirime con la ense\u00f1anza de la Biblia. Est\u00e1 convencido de que todos los indios en general pertenecen a la 13<sup>a<\/sup> tribu de Israel, de la que no se tiene conocimiento. Deduce que los monolitos de San Agust\u00edn (en el hoy Departamento del Huila) corresponden a obispos cat\u00f3licos con sus ornamentos \u2013que tambi\u00e9n describe minuciosamente- acompa\u00f1ados de frailes franciscanos. Concluye que el demonio esculpi\u00f3 los monolitos porque \u201clos indios no ten\u00edan fierro\u201d, para labrar. Hubo sitios en los que dice que ley\u00f3 las oraciones de su breviario con la luz de las luci\u00e9rnagas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces inserta \u201cobservaciones\u201d de su amigo, fray Mateo, que hab\u00eda visto un alabarde <em>guagua<\/em>, y as\u00ed lo se\u00f1ala (<em>guagua<\/em> equivale a <em>cr\u00edo<\/em> en kichua, idioma madre de la lengua ingana, hablada en una parte del Putumayo) porque s\u00f3lo ten\u00eda siete cuartas de largo. Los alabardes eran inmensos. Al fraile lo salv\u00f3 huir \u2013contaba el presunto Mateo-, porque el alabarde guagua estaba sin su madre en ese momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que abonarle tambi\u00e9n que es un exhaustivo observador de otras realidades, digamos m\u00e1s reales y desconocidas en Europa, entonces: la pi\u00f1a, su forma su textura, sus sabores; el coco, etc.; muchas plantas, valles, monta\u00f1as, cerros, hondonadas, r\u00edos y quebradas, en general paisajes. Es un cronista asombrado por el, literalmente, Nuevo Mundo. Tambi\u00e9n narra muchos casos de lo que podr\u00eda llamarse una nueva picaresca, una latinoamericana, heredera de la espa\u00f1ola, de la del <em>Lazarillo de Tormes<\/em>, quiz\u00e1 tatarabuela y madrina de toda nuestra corrupci\u00f3n actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fray Juan parece estar influido quiz\u00e1 por dos corrientes literarias: la una que agonizaba y la otra que se abr\u00eda paso. La de los primeros cronistas, con su imaginaci\u00f3n al servicio de los mitos populares europeos, gentes duras y poco ilustradas en general. Los otros, que vienen bastante m\u00e1s tarde, son personajes m\u00e1s cultos, que llegan tambi\u00e9n para asombrarse, que rese\u00f1an la naturaleza de manera m\u00e1s \u201cobjetiva\u201d, si se me admite el t\u00e9rmino. Algunos, como Mutis y Humboldt, la describen\u00a0 de manera cient\u00edfica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este fraile que pinta entre la realidad y la fantas\u00eda sus asombros, tambi\u00e9n conoci\u00f3 personalmente Las Lajas y estuvo en el templo de la Virgen, como veremos. Hasta ahora, parece que es la referencia escrita m\u00e1s antigua de La Virgen de Las Lajas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La Virgen de Las Lajas en las cr\u00f3nicas de Fray Juan de Santa Gertrudis <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera vez que fray Juan oye hablar de La Virgen de Las Lajas es cuando apenas arriba a Pasto, v\u00eda Taminango (actual norte nari\u00f1ense), por lo que todo indica que esa es la primera vez que pisa esta ciudad, ya que ha desembarcado en el Caribe, en Cartagena. Cerca del convento franciscano de Pasto (que a\u00fan existe) hay una se\u00f1ora enferma de hidropes\u00eda \u2013do\u00f1a Antonia Espa\u00f1a-, esposa de don Jos\u00e9 Jurado. Su yerno \u2013don Manuel, as\u00ed sin apellido- ha hecho una promesa de visitar a la Virgen con su esposa, la hija de los Jurado Espa\u00f1a. No ha podido hasta entonces realizar su promesa porque, desde Pasto \u2013a cuatro d\u00edas en caballo-, los sacerdotes o le cobran mucho dinero o no quieren. El cura de Ipiales \u2013en cuya parroquia se encuentra- est\u00e1 muy viejo y no acepta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de aceptar o negarse, Fray Juan se informa con un cl\u00e9rigo llamado don Melchor, Comisario de la Cruzada. Don Mechor le dice que \u201cest\u00e1 dicho santuario en despoblado cosa de legua y media del pueblo de Ipiales [1 legua equivale a 5 Km, m\u00e1s o menos], y la Se\u00f1ora que se venera es en <em>traje de Concepci\u00f3n,<\/em> [subrayado m\u00edo] y ella misma apareci\u00f3 en una laja, y de ah\u00ed tom\u00f3 la denominaci\u00f3n de la Virgen de Las Lajas\u201d. El cambio de advocaciones de La Virgen que, supuestamente, le fij\u00f3 don Melchor, jam\u00e1s lo corrige fray Juan. Parecer\u00eda rara esta confusi\u00f3n de advocaciones entre la Virgen de La Concepci\u00f3n y la del Rosario para un cl\u00e9rigo trajinado, y m\u00e1s en esos tiempos. Pero recordemos que \u00e9l narra los sucesos de memoria, claro que apoyado en sus informes misionales seg\u00fan creo, pero \u00e9stos son un poco m\u00e1s generales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aclaraci\u00f3n para los lectores: todos los entrecomillados que se han tomado del texto de fray Juan para esta cr\u00f3nica, son literales, conservando los usos y giros que en \u00e9l aparecen, a pesar de que algunos no nos suenen muy bien en estos tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan fray Juan, don Melchor tambi\u00e9n le informa que del otro lado de la banda del r\u00edo en donde est\u00e1 La Virgen, hay un pueblecito ind\u00edgena que se llama Potos\u00ed \u2013hoy municipio- del que le cuenta su origen: \u201c\u2026 En la revoluci\u00f3n que hubo en la provincia de los Pastos, se retir\u00f3 all\u00ed esta gente, y quitando un palo que serv\u00eda de puente para pasar el r\u00edo Gu\u00e1itara, qued\u00f3 esta gente ignorada por much\u00edsimos a\u00f1os. Ellos eran gentiles y gentiles se conservan, y el demonio los ten\u00eda ilusos con sus idolatr\u00edas que ten\u00edan; y cauteloso de conservar y perpetuar all\u00ed su culto, y adoraci\u00f3n, y que nunca entrase all\u00ed la luz del Evangelio, arbitr\u00f3 la traza de aparecerse en una forma horrorosa a todos los que quer\u00edan acercarse a bajar al Gu\u00e1itara, y si iban a caballo, se les pon\u00eda sentado en la grupa. Era esto de manera, que atemorizada la gente no hab\u00eda quien se atreviese a ir al dicho paraje\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fray Juan prosigue el relato de don Melchor, sobre el descubrimiento de la imagen por las gentes del pueblo: \u201cPero de unos a\u00f1os a esta parte hubo una persona devota que retir\u00e1ndose a esta soledad a ejercitarse por algunos meses en vida austera y penitente, hubo de reparar que en medio de esta laja se ve\u00eda como un bosquejo muy delicado de la figura de la <em>Virgen de la Concepci\u00f3n<\/em> [subrayado m\u00edo]. Ello hubo de comunicar, y desde entonces empez\u00f3 otra vez a frecuentarse el lugar, divulg\u00e1ndose por todas aquellas provincias circunvecinas el prodigio, y desde entonces dej\u00f3 de aparecer el enemigo, ni ha vuelto a espantar a nadie que vaya o venga por all\u00ed\u2026 (\u2026)\u2026 La Virgen ha ido perseverando su obra, y con el tiempo se ha formado en la dicha piedra la imagen de realce con mucha perfecci\u00f3n, y con ello ha ido aumentando la devoci\u00f3n y las romer\u00edas a visitarla, y ha hecho varios milagros\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en Las Lajas, fray Juan prosigue en su alucinado asombro, pero tambi\u00e9n describe lo que observa \u2013como siempre- con la ayuda de c\u00e1lculos mentales para los que utiliza unidades de medici\u00f3n de la \u00e9poca y, aunque no alcanza a realizar la medici\u00f3n real, la manifiesta \u201ca ojo de buen cubero\u201d. Otras veces lo hace con pedag\u00f3gicas comparaciones. As\u00ed trabaja el resto de los diferentes relatos de sus cr\u00f3nicas. No se escapan de su escrutador ojo ni seres ni formaciones geol\u00f3gicas de esa agreste naturaleza. Pero tambi\u00e9n otras veces, como el creyente cat\u00f3lico, cat\u00f3lico espa\u00f1ol y cl\u00e9rigo que es, narra como de lejos las tradiciones que ve y escucha, pero tampoco se atreve a descartarlas. Combina lo objetivo con su tradici\u00f3n cultural cat\u00f3lica europea-espa\u00f1ola y con sus impresiones personales. A las anteriores citas sumemos este ejemplo: \u201c\u2026 En la Pe\u00f1a pues delantera de nuestro rancho, que forma un taco, del mismo gotearle humedad, se ha ido formando de grosura del agua una figura como un hombre que va a caballo. Y por all\u00ed es vulgar creencia de la gente que aquello es el demonio que antes aparec\u00eda a los que iban por all\u00ed, y que la Virgen lo tiene ahora all\u00ed clavado en la pe\u00f1a para que no pueda venir m\u00e1s a espantar a nadie como hac\u00eda antes\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablando de la piedra laja donde se encuentra la imagen, dice: \u201cComo este derrumbe de lajas est\u00e1 sin orden, s\u00f3lo con la Divina Providencia pudo ponerse la laja en que est\u00e1 la Virgen en medio de todas, formando un cuadro llana y lisa que parece formada al prop\u00f3sito de un perito maestro. Ella tendr\u00e1 de grueso cosa de un <em>palmo<\/em> (hoy se tasa el palmo en 20,873 cm); de ancho tendr\u00e1 seis <em>varas<\/em>, y de alto nueve o diez (el valor de la vara pod\u00eda variar entre 768 cm \u2013v. de Teruel- y 0.912 m \u2013v. de Alicante. El acuerdo actual es de 80 cm). A la parte de abajo est\u00e1 esquinada, pero arriba est\u00e1 cortada en arco. Ella est\u00e1 perfectamente parada, y por detr\u00e1s nadie sabe c\u00f3mo est\u00e1 trabada al pie sobre varias lajas. Con mezcla se le ha formado un altar en que se le dicen las misas, y de un lado y otro hay varios tiestos clavados a prop\u00f3sito en que le conservan luz mucho tiempo de esta suerte\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fray Juan, para muchas de las descripciones de las costumbres, cultivos, etc., es bastante \u201cobjetivo\u201d, como dijimos. Pero para otras se confunde en su nube de recuerdos; en Las Lajas le ocurre esto con otro sitio quiz\u00e1 para \u00e9l similar. Dice: \u201c\u2026 y llegamos al pueblo de Las Lajas que llevo ya apuntado. Esta gente tiene muchos manzanares. Nosotros nos paramos en una casa, y hallamos una india vieja con una partida de ni\u00f1os y ni\u00f1as. Ella ten\u00eda varios costales llenos de manzanas muy bellas. Ello le compramos dos pa\u00f1uelos llenos por tres reales, y fueron sabros\u00edsimas, porque estaban bien sazonadas y maduras\u201d. Quien haya ido por estos tiempos, jam\u00e1s ha visto manzanares en esos riscos ni siquiera en las tierras menos quebradas de la parte alta de Las Lajas. Del mismo cultivo habla que lo tiene Potos\u00ed: \u201cEst\u00e1 este santuario en la mitad de la bajada para el puente del Gu\u00e1itara, y como los indios del pueblo de El Potos\u00ed saben que de continuo van a ver a esta Se\u00f1ora mucha gente, todas las tardes salen por aquellas lomas a ver si hay gente. Y preguntan si hay misa, y en habiendo vienen a o\u00edrla desde aquellas pe\u00f1as. Con esto logran que la gente varios se determinan y pasan al pueblo a comprarles manzanas, que ellos las conservan para este fin todo el a\u00f1o, y no van caras. Cuarenta dan por medio real. El segundo d\u00eda de haber llegado pasamos all\u00e1 y trujimos cuatro pa\u00f1uelos llenos\u201d. Me di a la tarea de averiguar a personas muy mayores a ver si, entre las brumas de sus reminiscencias, recuerdan que alguno de sus antepasados les hubieran hablado de estos cultivos. Hasta donde pude hacer mi averiguaci\u00f3n, nadie record\u00f3 que en alguna \u00e9poca hubiera habido cultivos de manzanares en Potos\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los ind\u00edgenas de all\u00ed afirma que hablan <em>linga<\/em>. Quiz\u00e1 quiera decir que su lengua era el <em>inga<\/em> o <em>ingano<\/em>, que la hablan hasta ahora algunas comunidades no de all\u00ed sino de la regi\u00f3n del Putumayo \u2013donde mision\u00f3 fray Juan-, que es un dialecto del <em>Runashimi<\/em>, o kichua ecuatoriano, una vertiente del idioma del imperio del Tahuantinsuyu o inca, que se extendi\u00f3 hasta el sur de Colombia. Los ind\u00edgenas de Potos\u00ed debieron hablar kichwa del invasor y la lengua <em>pasto<\/em> \u2013hoy perdida- que se habl\u00f3 en la regi\u00f3n, quiz\u00e1 con algunas caracter\u00edsticas locales incaicas, pues hab\u00edan pertenecido a ese dominio, por conquista, hasta la llegada de los espa\u00f1oles. Manzanas, s\u00f3lo al sur del hoy Per\u00fa y en Chile.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que el cura de Ipiales, despu\u00e9s del necesario reconocimiento de la regi\u00f3n de Potos\u00ed por su gente, fue \u00e9l en persona\u00a0 a verificar si la benignidad del sitio era tal como se la describ\u00edan: \u201cComo les hablaron en <em>su lengua linga, que es la general del Per\u00fa<\/em> [subrayado m\u00edo], presto cont\u00e1ndoles lo que en el poblado pasaba, los redujeron a sujetarse al cura de Ipiales, el cual quiso ir all\u00e1, y fue. Los b\u00e1rbaros lo regalaron de lo que ellos all\u00ed ten\u00edan, y el cura viendo el clima tan benigno de aquel paraje, dijo: Yo aqu\u00ed he encontrado un Potos\u00ed. Y de este dicho empez\u00f3 a llamarse este pueblo El Potos\u00ed. El tom\u00f3 a pechos esta empresa, y les puso indios pr\u00e1cticos de la doctrina cristiana, y ya catequizados y se bautizaron. Di\u00f3les ovejas y carneros, y la han ellos multiplicado tanto, que hoy d\u00eda est\u00e1 con mucha abundancia. Lo que m\u00e1s all\u00e1 ha prevalecido son los manzanos que hay con mucha abundancia, <em>y dan las mejores manzanas de todo el Per\u00fa<\/em> [subrayado m\u00edo]\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la despedida, como recuerdo escrito que los peregrinos acostumbraban a dejar a La Virgen, \u201ccon tinta o con carb\u00f3n\u201d, fray Juan tambi\u00e9n le escribi\u00f3 el suyo. En mi infancia se lo hac\u00eda en un cuaderno del santuario, o en un papelito que se introduc\u00eda entre los resquicios de las rocas o en placas, generalmente de agradecimiento, que se han ido pegando a los muros forrados en roca volc\u00e1nica labrada que adornan la interminable escalera que baja hacia el santuario. El de fray Juan dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa perla m\u00e1s bien pulida<br \/>\nque en fina concha se cuaja<br \/>\nes la Virgen de Las Lajas<br \/>\nen la Laja aparecida\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Otra historia colonial complementaria<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La otra historia de la aparici\u00f3n no es menos rom\u00e1ntica, aunque tiene mejores indicios y evidencias hist\u00f3ricas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 15 de agosto de 1592, el Corregidor Diego L\u00f3pez de Z\u00fa\u00f1iga promulg\u00f3 en Quito una c\u00e9dula real sobre el impuesto de las alcabalas que desat\u00f3 fuertes protestas populares por lo cargado del gravamen. Al parecer, entre algunos sacerdotes y cl\u00e9rigos con gran sensibilidad social, tambi\u00e9n se presentaron protestas de apoyo a la poblaci\u00f3n, por lo abusivo de las cargas. Estos sacerdotes y cl\u00e9rigos fundamentaban su causa en la teor\u00eda del tiranicidio que hab\u00eda sido formulada por el padre Juan de Mariana (1536-1623), jesuita espa\u00f1ol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, lo que el p. de Mariana planteaba era \u201cSi el pr\u00edncipe oprime a la Rep\u00fablica y no es posible la reuni\u00f3n de las Cortes o Asamblea Nacional, es mi parecer y criterio que cualquiera de los ciudadanos en nombre del pueblo tiene derecho a matar al tirano desde el momento en que se han hecho intolerables y evidentes los cr\u00edmenes del tirano\u201d (cita de <em>Los pecados de la Iglesia en Colombia <\/em>de \u00c1lvaro Ponce Muriel que a su vez es una cita de Salom F. Nicol\u00e1s, <em>Ra\u00edces teol\u00f3gicas de nuestras instituciones pol\u00edticas<\/em>, Ediciones Jur\u00eddicas, Gustavo Iba\u00f1ez, Bogot\u00e1, 2000, p 144)<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1 por su esp\u00edritu de artista, alma delicada y sensible, contrario a las injusticias generadas desde el poder de los poderosos locales, entre los sacerdotes inconformes se encontraba el dominico <em>Fray Pedro Bed\u00f3n<\/em>, quite\u00f1o de treinta a\u00f1os de edad, de familia distinguida, pintor reconocido, quien hab\u00eda hecho sus estudios sacerdotales, human\u00edsticos y de pintura, en Lima. Al parecer fr. Pedro critic\u00f3 p\u00fablicamente la imposici\u00f3n de las alcabalas y, peor aun, se reafirm\u00f3 en la teor\u00eda del tiranicidio, con lo que acrecent\u00f3 la protesta, porque al parecer gozaba de mucho ascendiente entre la poblaci\u00f3n humilde. Como era de esperarse, el gobierno local lo convirti\u00f3 en su enemigo y, en vista de la principal\u00eda del personaje, decidi\u00f3 deshacerse de \u00e9l oblig\u00e1ndolo al destierro de Quito, incluso fuera de los l\u00edmites de la antigua audiencia y canciller\u00eda. Para evitar el esc\u00e1ndalo y con la anuencia de sus superiores se traslad\u00f3 al convento dominico del Santo Rosario (hoy Universidad del Santo Rosario, o Universidad del Rosario) en Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 y luego al convento de Tunja entre los cuales estuvo desde los primeros d\u00edas de 1593 hasta 1598 cuando regres\u00f3 a su ciudad natal. Tanto en Santaf\u00e9 como en Tunja existen comprobadas obras suyas en las instituciones dominicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Padre Bed\u00f3n hab\u00eda nacido en Quito, como se dijo, en 1556 y muri\u00f3 en su ciudad el 27 de febrero de 1621. Fueron sus padres Pedro Bed\u00f3n y Juana D\u00edaz de Pineda, hija del capit\u00e1n Gonzalo D\u00edaz de Pineda, vecino de Pasto. Se cuenta que fr. Pedro era muy devoto del rezo del Rosario y por tanto de Nuestra Se\u00f1ora de esa advocaci\u00f3n, que es la que se encuentra plasmada en Las Lajas, muy parecida a la Virgen de La Escalera (Quito), esta s\u00ed con certeza pintada por \u00e9l. De acuerdo con lo que se dice por sus contempor\u00e1neos, se sabe que era un hombre muy din\u00e1mico pero austero consigo mismo. Al regreso de Lima de sus estudios y ordenaci\u00f3n sacerdotal, se dio a la tarea de organizar una casa de estudios en su comunidad (un convento seminario) en su ciudad, Quito, donde \u00e9l tambi\u00e9n ser\u00eda profesor, y al mismo tiempo se ocupaba de organizar coordinar cofrad\u00edas de diversas devociones para los seglares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su viaje de destierro hacia Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, el padre Bed\u00f3n debi\u00f3 estar pasando por Ipiales a comienzos del a\u00f1o 1593, y seguramente debi\u00f3 hacer una escala de descanso reparador en la vecina poblaci\u00f3n de Pupiales, donde la congregaci\u00f3n dominica ten\u00eda un convento, porque a\u00fan no exist\u00eda el de Ipiales, y debi\u00f3 ser una muy buena escala ya que se encontraba fuera del territorio quite\u00f1o y empezaba la Nueva Granada, otra jurisdicci\u00f3n, donde sus malquerientes no podr\u00edan hacerle da\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay quienes se preguntan, como objeci\u00f3n a la posibilidad de que hubiera sido el padre Bed\u00f3n el pintor de la imagen de Nuestra Se\u00f1ora de Las Lajas, si \u00e9ste habr\u00eda querido desviarse voluntariamente de su camino para conocer la piedra laja y enamorarse de ella para pintar a la Virgen. Algunos opinan que no, por lo lejano y agreste del paraje y porque iba de huida. Hay que saber que desde Pupiales hasta Ipiales, en el d\u00eda de hoy y por carretera, hay unos 7 Km. aproximadamente, m\u00e1s la distancia que por carretera hay hoy entre Ipiales y Las Lajas (9km, por carreteras de hoy ambas distancias). Con los atajos propios de los caminos de esos tiempos podr\u00edamos inferir una distancia total de 15 o 18 Km, m\u00e1s o menos, o sea una jornada de tres o cuatro horas de camino en cada viaje sencillo y seis u ocho doble, sin contar con el acarreo de la log\u00edstica propia para pintar en semejante bre\u00f1a, aunque podr\u00eda pensarse que fr. Pedro podr\u00eda haberse hospedado en la casa cural de Ipiales, regentada por un dominico. Adicional a aquello y seg\u00fan Mons. Justino Mej\u00eda y Mej\u00eda (1966), Las Lajas como poblado no empez\u00f3 a existir sino s\u00f3lo hasta 1771, cuando se edificaron las dos primeras viviendas para abrigo de los peregrinos, seg\u00fan documentos.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de estos grandes inconvenientes, me atrevo a opinar que \u00e9l, el padre Bed\u00f3n, s\u00ed podr\u00eda haberse determinado a ejecutar la obra y haberla pintado. A favor de esta opini\u00f3n pienso que est\u00e1 su fuerte y din\u00e1mico temperamento en primer lugar, su acentuada devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora del Rosario en segundo, y tercero, porque realmente, como se\u00f1al\u00e9, ya las autoridades civiles de Quito no ten\u00edan jurisdicci\u00f3n sobre \u00e9l en ese sitio de la Nueva Granada. Sobre su estad\u00eda durante el tiempo de la pintura, podr\u00eda arg\u00fcirse que pudo haber sido hospedado por gentes de buen coraz\u00f3n, que abundan en esas tierras, y m\u00e1s al saber sus intenciones art\u00edsticas, por la acentuada religiosidad de toda la tierra sure\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viene otra pregunta, \u00bfpor qu\u00e9 s\u00f3lo hasta mediados de 1754 se hace visible o p\u00fablica la imagen, o sea despu\u00e9s de m\u00e1s de 150 a\u00f1os de la supuesta pintura de fr. Pedro, en un camino que era, no s\u00f3lo de uso p\u00fablico, sino muy frecuentado? Esta pregunta es m\u00e1s dif\u00edcil de contestar. Otra pregunta tambi\u00e9n dif\u00edcil de responder: \u00bfc\u00f3mo subsisti\u00f3 la imagen sin desmejorarse, por m\u00e1s de 150 a\u00f1os expuesta a la intemperie? Consideraci\u00f3n adicional: seg\u00fan documentos de la \u00e9poca (Mej\u00eda y Mej\u00eda, ib\u00edd., p\u00e1g. 47), para ese tiempo toda la regi\u00f3n de Ipiales estaba sometida a un per\u00edodo de lluvias constantes hasta el punto de que ni siquiera se pod\u00edan fabricar adobes \u201cporque no se secaban nunca\u201d. Tambi\u00e9n podr\u00eda pensarse que el padre Bed\u00f3n pudo haberla pintado de regreso hacia su Quito natal y cabr\u00edan las mismas consideraciones anteriores a excepci\u00f3n de la de la huida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La construcci\u00f3n del templo<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La adecuaci\u00f3n del sitio donde se ubica el santuario y su construcci\u00f3n fue objeto de a\u00f1os de esfuerzos y enormes cantidades de dinero, en su totalidad donadas por la poblaci\u00f3n creyente de peregrinos que ha llegado a aportarlas desde los alrededores del Dpto. de Nari\u00f1o y aun desde otros pa\u00edses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera construcci\u00f3n es una capilla de madera con techo de paja (con miras a levantar otra mejor, m\u00e1s tarde) que la dirige el padre Villafuerte ayudado por los diferentes peregrinos que empiezan a llegar en crecido n\u00famero a los pocos d\u00edas del 15 de septiembre de 1754, o sea de la aparici\u00f3n p\u00fablica de Nuestra Se\u00f1ora, seg\u00fan la tradici\u00f3n. Pero el padre Villafuerte fallece antes de dar principio a su obra y lo reemplaza interinamente fr. Bonifacio Garz\u00f3n (dominico) con quien parece que no ocurre nada. A \u00e9ste le sucede fray Luis Herrera (tambi\u00e9n dominico) en propiedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El prop\u00f3sito del p. Herrera es sustituir la capilla existente por otra de cal y ladrillo. Pero el 27 de septiembre de 1769 se seculariza la parroquia de Ipiales, los dominicos deben dejarla al clero diocesano y la parroquia es entregada al curato del Padre Manuel de Salazar y Santacruz. La supuesta raz\u00f3n es que Ipiales ya es una parroquia madura. A los dos a\u00f1os (1771) aparecen construidas las dos primeras casas del nuevo caser\u00edo para peregrinos en Las Lajas, con un cobro para la curia por el albergue. En 1835 aparecen tres familias con casa de habitaci\u00f3n propia, adem\u00e1s de algunas m\u00e1s para peregrinos. A comienzos de la d\u00e9cada del treinta del siglo XX, ya es un corregimiento \u2013con su corregidor all\u00ed- de 300 habitantes distribuidos en 45 familias \u201cpertenecientes en su totalidad a la raza blanca\u201d, seg\u00fan Mej\u00eda y Mej\u00eda (ib\u00edd.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el interregno administrativo del Padre Herrera sucede un hecho curioso: <em>Manuel de Rivera <\/em>se presenta como un ciego al que Nuestra Se\u00f1ora le ha hecho el favor milagroso de restituirle la vista, seg\u00fan le manifiesta a fr. Luis, y le pide que le conceda el encargo de andar por las regiones del sur de la Nueva Granada y por Quito solicitando limosna para construir el templo a lo que accede Fr. Luis. <em>El Ciego Rivera<\/em>\u2013as\u00ed se lo conoce hasta hoy-, al parecer s\u00ed se dedica a pedir para el templo pero no rinde cuentas y por eso el s\u00edndico de la parroquia de Ipiales, Manuel Fernando Zarama, eleva una solicitud al Obispo Ponce y Carrasco para que se las pida, pues parece que hab\u00eda llegado a saber que el buen ciego no andaba en pasos claros en Caranqui (Ecuador, territorio llamado Quito en ese tiempo). El obispo ordena (22 de noviembre de 1769) al cura de Cumbay\u00e1 (Ecuador), Januario Montesdeoca, que le recoja la licencia de petici\u00f3n de limosnas y le pida cuentas al Ciego. El resultado: \u201ccargo 569 pesos con 4 reales; descargo, 368 pesos con 7 reales; saldo en contra de Rivera, 200 pesos con 7 reales\u201d (Ib\u00edd.). El ciego apel\u00f3 la liquidaci\u00f3n \u201cporque (las cuentas) no estaban a su satisfacci\u00f3n\u201d y solicit\u00f3 nueva licencia ante el Obispo Ponce y Carrasco y obtuvo ambas cosas. El 20 de diciembre de ese a\u00f1o el notario episcopal Manuel Miguel \u00c1lvarez de Salinas revis\u00f3 las cuentas con este resultado: cargo 367 pesos con 4 reales; descargo, 388 pesos con 4 reales; saldo a favor de Rivera, 21 pesos con 5 reales. El s\u00edndico Zarama vuelve a la carga y manifiesta a Su Se\u00f1or\u00eda Ilustr\u00edsima (Ponce y Carrasco) que Rivera en 5 a\u00f1os no ha hecho el menor aporte para el templo, que no es necesario que el ciego ande pidiendo limosna en otras regiones aun en Guayaquil, sino que, quit\u00e1ndole su licencia, se centralice la recolecci\u00f3n de las ofrendas en Las Lajas mismo, porque las romer\u00edas son inmensas y generosas y se necesita un capell\u00e1n para que se encargue de las ofrendas y de la construcci\u00f3n, como posteriormente se hizo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como homenaje al Ciego Rivera se le levant\u00f3 una escultura de tama\u00f1o humano en uno de los recodos de los cientos de escaleras de roca labrada que hay en el camino peatonal hacia el santuario y las gentes le rend\u00edan gran reconocimiento, hasta que el ciego cay\u00f3 al Gu\u00e1itara. Esto me cuenta mi amigo Miguel Garz\u00f3n: \u201c\u2026Deseo comentarle, con respecto al\u00a0&#8220;Ciego Rivera&#8221; que su estatua elaborada en yeso y despu\u00e9s pintada al bronce, por el gran escultor Marceliano Vallejo,\u00a0oriundo de El Contadero [Nari\u00f1o], ya no existe donde permaneci\u00f3 durante mucho tiempo, por cuanto un fuerte aguacero que cay\u00f3, ocasion\u00f3 un deslizamiento de tierra, precisamente donde se encontraba el monumento. La avalancha desprendi\u00f3 la base sobre\u00a0la que se encontraba y las aguas arrastraron la estatua al abismo. Esta es la hora que no se\u00a0ha repuesto la escultura, por lo cual se corre el riesgo de\u00a0que\u00a0su leyenda se pierda del imaginario colectivo. La pr\u00f3xima vez que usted vaya a Las Lajas ya no se encontrar\u00e1 con el \u2018Ciego Rivera\u2019 por cuanto, como dice la gente, se ahog\u00f3 en aguas del Gu\u00e1itara\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es dif\u00edcil hacer un c\u00e1lculo aproximado del costo del santuario y la adecuaci\u00f3n de Las Lajas como sede. Son muchos los curas capellanes que han pasado por ah\u00ed; numerosas, numeros\u00edsimas, las d\u00e1divas de las gentes -casi siempre humildes- en moneda o en especie o en trabajo gratuito, con las que se levant\u00f3 el colosal templo. Lo m\u00e1s grandioso de la ingenier\u00eda para la construcci\u00f3n definitiva se realiz\u00f3 en el pasado siglo XX. Baste expresar que, seg\u00fan las cuentas, s\u00f3lo desde el a\u00f1o 1911 hasta 1956, se recogieron 1.168.818,26 pesos, todo como resultado de las ofrendas de los peregrinos (Mej\u00eda y Mej\u00eda, 1966). Los datos de los recursos econ\u00f3micos de Mons. Justino Mej\u00eda y Mej\u00eda no concuerdan con los de Wikipedia, para la que desde 1916 -comienzo de la \u00faltima y actual etapa- hasta 1949 hab\u00eda costado 1.850.000 pesos colombianos de entonces, equivalentes a 1.000.000 de d\u00f3lares, tambi\u00e9n de esa \u00e9poca. Los ingenieros de la obra fueron el ecuatoriano J. Gualberto P\u00e9rez y el pastuso Lucindo Espinosa<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca hubo ning\u00fan apoyo oficial: ni municipal ni departamental ni nacional. Hoy se lo ha declarado patrimonio cultural de la humanidad en lo arquitect\u00f3nico y se proyecta un cable a\u00e9reo para llegar hasta all\u00ed; otra fuente de turismo. La \u00faltima noticia que se supo era que el obispo de Ipiales se opon\u00eda. No se sabe por qu\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Continuaci\u00f3n y fin de una romer\u00eda<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la noche del primer d\u00eda terminaban de confesarse los \u00faltimos miembros de la familia y se sub\u00eda hacia el poblado a la cena, que ten\u00eda parentesco con todas las partes del almuerzo. Presa o dos de cuy con un pedazo de carne de cerdo frita o con un una parte de pollo o de gallina, con pan comprado all\u00e1. Papas, s\u00f3lo si se alcanzaba a hervirlas en ese momento. Mi padre no permit\u00eda su consumo despu\u00e9s de varias horas de preparadas, por su temor a enfermarnos. Luego, pan, caf\u00e9 con leche o leche sola o agua de panela con leche y dulce con queso fresco. Alguna fruta, adem\u00e1s. La cena del d\u00eda siguiente tambi\u00e9n ser\u00eda la prolongaci\u00f3n del almuerzo del d\u00eda siguiente. Se lo preparaba despu\u00e9s de asistir a la misa muy en la ma\u00f1ana y de haber tomado como desayuno \u201cEl caf\u00e9 de la Virgen\u201d, en el santuario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caf\u00e9 de la Virgen lo vend\u00edan en unas casetas de la curia en la plazoleta del santuario. Un \u00e1ngel peque\u00f1o y sonriente \u2013quiz\u00e1 de yeso- brindaba agua all\u00ed cerca para los peregrinos desde un grifo cubierto por una jarra de cer\u00e1mica que aparentemente agarraba con su mano. Era \u201cel agua de la Virgen\u201d. Como yo ten\u00eda la tendencia a verter sangre por mi nariz sin ninguna explicaci\u00f3n, una ma\u00f1ana me lav\u00e9 no s\u00f3lo mi nariz sino toda la cara, a pesar del agua helada y de los g\u00e9lidos vientos enca\u00f1onados de la hora. Invoqu\u00e9 con mi inocente e ingenua fe a la Virgen para que me curara. No volv\u00ed a tener m\u00e1s derrames de sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el primer d\u00eda-noche, cuando las mujeres de la familia hab\u00edan podido confesarse de primeras, ellas sal\u00edan antes para terminar de adecuar la residencia y acabar de preparar alguno de los alimentos; cuando no, era la \u00fanica vez en que los hombres de la casa ayudaban a las labores dom\u00e9sticas y no se ve\u00eda mal por los otros hombres, pero sobre todo por las mujeres, que de no ser as\u00ed habr\u00edan gritado: \u201c\u00a1hay hombres en la cocina!\u201d, como me gritaban de ni\u00f1o en son de reproche mi madre, o La Pina o mi abuela Laura o mis hermanas, y yo sal\u00eda corriendo. La segunda noche era \u201cobligatorio\u201d asistir a \u201cLa hora santa\u201d, despu\u00e9s de la temprana cena y, mientras comenzaba \u00e9sta, rezar una o m\u00e1s veces el Rosario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La escalada en la noche desde el santuario hasta el poblado era otra de las torturas para m\u00ed. Sub\u00edamos por la interminable escalera de piedra labrada, pegada a la pe\u00f1a del abismo ruidoso del r\u00edo ayudado de una inmensa chorrera que a\u00fan cae justo ah\u00ed -en la margen contraria del r\u00edo- y que sirve para mover la planta el\u00e9ctrica del santuario. Aunque ya no alcanzaba a divisar nada a esa hora, escuchaba el pavoroso fragor sumado al del caudal de las aguas del estruendoso Gu\u00e1itara. Sub\u00eda coloc\u00e1ndome las manos de tal manera que pudiera mirar el piso por donde caminaba, pero que me tapara el pavoroso rugiente v\u00f3rtice. Que tampoco me permitiera ver hacia el otro lado, donde se encuentra encumbrada -hasta hoy- una colosal estatua blanca iluminada de San Gabriel Arc\u00e1ngel matando con una lanza a un gran drag\u00f3n con las fauces abiertas, s\u00edmbolo de Satan\u00e1s, al que seg\u00fan la tradici\u00f3n, desterr\u00f3 la llegada de la Virgen. Pero si yo me destapaba la cara o si mi hermana Laura \u2013la mayor- por maldad me la quitaba, seguir\u00eda viendo no s\u00f3lo a ese satan\u00e1s sino a muchos, muchos otros, en mis sue\u00f1os de esa terror\u00edfica noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces yo hac\u00eda lo mismo con Concha, la menor, y ella comenzaba a llorar ante mi padre y \u00e9l, por estar confesado, comulgado y en plena romer\u00eda, me castigaba con menos rigor que en nuestra casa de Sandon\u00e1 o s\u00f3lo me llamaba la atenci\u00f3n. Como, seg\u00fan mi hermana Laura \u2013la mayor y con cuatro a\u00f1os m\u00e1s de estudios que yo, definitivos para m\u00ed-, me sentenciaba que esa falta s\u00f3lo era un pecado venial, me tranquilizaba porque podr\u00eda comulgar al d\u00eda siguiente, haciendo s\u00f3lo una \u201cReconciliaci\u00f3n\u201d que no necesitaba confesionario. Concha no soportaba la visi\u00f3n del abismo ni menos la del arc\u00e1ngel matando al drag\u00f3n, ni siquiera en el d\u00eda. A ella deb\u00eda subirla y bajarla mi padre, cargada y con su cara tapada en el hombro de \u00e9l y, peor si yo le hab\u00eda alcanzado a hacer la maldad descrita. Mi padre consolaba su llanto con sus palabras y su ternura. A\u00fan hoy mi hermana no se siente bien haciendo ese trayecto y jam\u00e1s lo ha vuelto recorrer en la noche, me dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo d\u00eda, mi\u00e9rcoles, se pasaba entre misas, rezos, alabanzas y subidas al poblado a tomar los alimentos. Algunas veces, era el momento de la instant\u00e1nea \u201cfoto ag\u00fcita\u201d de la familia o del ni\u00f1o de Primera Comuni\u00f3n. Luego nuestros padres se tomaban un descanso para acompa\u00f1arnos a comprar nuestros juguetes de chucher\u00edas y cachivaches. Todo el a\u00f1o hab\u00edamos ahorrado de cinco en cinco centavos, cada que se pod\u00eda almacenar la d\u00e1diva de alg\u00fan t\u00edo u otro familiar adulto o una parte de la mesada de nuestros padres para la escuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer d\u00eda se asist\u00eda a misa en la ma\u00f1ana y despu\u00e9s del caf\u00e9 de la Virgen se sub\u00eda a hacer un almuerzo que se lo tomaba comenzando el medio d\u00eda. Si se hab\u00eda olvidado alguna compra se la hac\u00eda en ese entretiempo. Se terminaba de empacar r\u00e1pido los corotos para salir de regreso a Sandon\u00e1, comenzando la tarde, a donde se llegaba muy entrada la noche o empezando la madrugada. En el viaje de regreso, quiz\u00e1 por la hora o por la ausencia de ansiedad, ya no se presentaban ni los mareos ni menos los v\u00f3mitos ni a m\u00ed ni a mis hermanas y casi a ning\u00fan viajero, con lo que, si no se disfrutaba m\u00e1s del viaje, por lo menos no se lo sufr\u00eda lo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las \u00faltimas vacaciones, con varias d\u00e9cadas encima y cuarteado por alguna que otra desilusi\u00f3n, por uno que otro fracaso, pero alentado tambi\u00e9n por nuevas esperanzas y dentro del amor de mi nueva familia, la que form\u00e9 con Ligia, volv\u00ed. No pude hacerlo por tres d\u00edas y s\u00e9 que no es el mismo quien vuelve porque ahora yo tambi\u00e9n soy Ligia, tambi\u00e9n soy Kekas y tambi\u00e9n soy Menchi. Pero estuve all\u00ed frente a la gran laja de Ella y llor\u00e9. Coincidi\u00f3 mi retorno con una Eucarist\u00eda celebrada por un sacerdote joven; padre Pablo Alfonso Obando, su nombre, supe despu\u00e9s. No s\u00e9 si fue su charla dentro de la celebraci\u00f3n, o Ella, o mis recuerdos, o todo junto lo que me hizo entrar dentro de m\u00ed. O qui\u00e9n sabe si fue mi esperanza en la humanidad, al calor y alrededor de Ella, lejano s\u00edmbolo y fantas\u00eda de mi infancia, de ese mi Para\u00edso Perdido. <em>Ave gratia plena<\/em>, la salud\u00e9 con las mismas palabras del frontis de su altar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nod, octubre de 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Fray Juan de Santa Gertrudis (1724-1799). \u201cMaravillas de la Naturaleza\u201d. Disponible en: http:\/\/www.banrepcultural.org\/blaavirtual\/faunayflora\/maravol1\/mara25a.htm<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> PONCE MURIEL, \u00c1LVARO. <em>\u201cLos pecados de la Iglesia en Colombia\u201d<\/em>. Editorial Random House Mondadori, S. A. Colecci\u00f3n Debate. P\u00e1g. 13. Bogot\u00e1. 2011. 237 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> MEJ\u00cdA Y MEJ\u00cdA, Justino C. Pbro. <em>\u201c<u>TRADICIONES Y DOCUMENTOS sobre Nuestra Se\u00f1ora de Las Lajas\u201d<\/u><\/em>. P\u00e1g. 210. Editorial Pax. Bogot\u00e1 1966. Sexta edici\u00f3n. 368 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Disponible en: http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Santuario_de_Las_Lajas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(El Mi\u00e9rcoles 26 de septiembre de este 2018, se hizo el lanzamiento de este nuevo libro de mi autor\u00eda, publicado por la Alcald\u00eda de Pasto, que \u2013seg\u00fan entiendo- lo distribuye su Secretar\u00eda de Cultura (Pandiaco), a las bibliotecas del municipio y de nuestro Departamento. 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Fue fundador de la Revista \u201cMASCALUNA\u201d (Medell\u00edn). Ha sido jurado en algunos concursos literarios. Es Licenciado en Qu\u00edmica y Biolog\u00eda de la Universidad de Nari\u00f1o (Pasto) y Mag\u00edster en Educaci\u00f3n de la Universidad de Antioquia (Medell\u00edn). Trabaj\u00f3 como docente de Qu\u00edmica y Biolog\u00eda en el colegio San Luis Gonzaga, de T\u00faquerres (Nari\u00f1o) y en el Departamento de Ciencias Naturales del INEM Jos\u00e9 F\u00e9lix de Restrepo, de Medell\u00edn. Actualmente es pensionado. 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