{"id":4383,"date":"2013-09-25T02:11:41","date_gmt":"2013-09-25T02:11:41","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/prision-y-fusilamiento-de-agualongo\/"},"modified":"2019-07-13T22:50:36","modified_gmt":"2019-07-13T22:50:36","slug":"prision-y-fusilamiento-de-agualongo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/prision-y-fusilamiento-de-agualongo\/","title":{"rendered":"Prisi\u00f3n y fusilamiento de Agualongo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Agualongo tuvo que replegarse con su gente hasta el sector del Castigo, tras su retirada iba un contingente de Mosquera que sacrificaba a cuantas personas encontraba en su camino como represalia por no haber hostigado oportunamente a las tropas del caudillo pastuso. El 24 de junio el derrotado l\u00edder lleg\u00f3 al pueblo del Castigo, siendo sorprendido al siguiente d\u00eda por Jos\u00e9 Mar\u00eda Obando y su gente. \u201cCon \u00e9l \u2013dice Obando- hice prisioneros al Coronel Enr\u00edquez, a un comandante, un abanderado, otros oficiales y m\u00e1s de ciento de tropas. Indult\u00e9 y puse en libertad a los subalternos y a las tropas; conserv\u00e9 solamente a los cuatro primeros por su categor\u00eda, y yo mismo los conduje hasta ponerlos en Popay\u00e1n a disposici\u00f3n del comandante General Jos\u00e9 Mar\u00eda Ortega, que haci\u00e9ndolos juzgar por el decreto contra conspiradores, los fusil\u00f3 en la plaza de Popay\u00e1n.\u201d<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHice los mayores esfuerzos porque fueran tambi\u00e9n indultados, por el respeto e inter\u00e9s que inspiraba un guerrero valiente y generoso, cuyas haza\u00f1as y moderaci\u00f3n hab\u00eda presenciado yo en aquella larga y obstinada guerra. Todo es relativo en este mundo, y Agualongo hab\u00eda sido demasiado grande en su teatro, tanto por su valor y constancia, como por la humanidad que hab\u00eda desplegado en competencia de tantas atrocidades ejercidas contra ellos. Yo pude haber manchado mis manos con la sangre de aquellos desgraciados en un tiempo en que era mayor el lucimiento cuanto era mayor la matanza; pero no quise igualarme a los barbaros que hasta hoy se jactan de haber bebido el hombre rendido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es indudable que la derrota de Agualongo se dio entre otras consideraciones el no estar dentro de un terreno conocido por el y su gente, tal como si lo era el de su nativo Pasto y sus alrededores. El pie de monte costero es una regi\u00f3n que se diferencia notablemente con la sierra ya sea por su gente, el clima, las plagas propias del tr\u00f3pico, lo inh\u00f3spito, y en fin toda una serie de circunstancia que para \u00e9ste y su tropa le fueron totalmente adversas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al ser cogido prisionero Agualongo por Obando, su antiguo compa\u00f1ero de armas en el ej\u00e9rcito del rey, le pidi\u00f3 dejar en libertad a sus compa\u00f1eros de lucha, que como bien lo confiesa Obando as\u00ed se hizo en cuanto al personal de tropa, no as\u00ed con los tres m\u00e1s allegados como eran Enr\u00edquez, Ter\u00e1n e Insuasti. Desde El Castigo march\u00f3 el l\u00edder pastuso camino a Popay\u00e1n seg\u00fan lo hab\u00edan dispuesto las autoridades que ya ten\u00edan conocimiento de la gran noticia de su captura. Juan Jos\u00e9 Flores, Gobernador de Pasto, consider\u00f3 que los prisioneros y en especial Agualongo deber\u00edan ser llevados y juzgados en Pasto para escarmiento de la poblaci\u00f3n. El intendente de Popay\u00e1n Jos\u00e9 Mar\u00eda Ortega no lo acept\u00f3, negando dicha pretensi\u00f3n y en tal raz\u00f3n Obando continu\u00f3 con los prisioneros a esa ciudad por el sector de El Trapiche, hoy ciudad Bol\u00edvar en el departamento del Cauca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar Obando a Timbio, en la tarde del mi\u00e9rcoles 7 de julio de 1824, dej\u00f3 a Agualongo y sus compa\u00f1eros de lucha bajo la custodia del Capit\u00e1n republicano Manuel Mar\u00eda C\u00f3rdoba y se adelant\u00f3 para presentarse ante las autoridades en Popay\u00e1n con objeto de confirmar la certeza del acontecimiento. Al d\u00eda siguiente, 8 de julio a las doce del d\u00eda, la gente de Popay\u00e1n observaba el ingreso de la comisi\u00f3n con Agualongo y sus compa\u00f1eros presos. Caus\u00f3 gran admiraci\u00f3n para quienes no conoc\u00edan al caudillo pastuso su peque\u00f1a estatura, ante lo cual seg\u00fan narra el Coronel Jhon Potter Hamilt\u00f3n cuando alguien exclamo entre el publico: \u201cEs aquel hombre tan bajito y tan feo el nos ha tenido en alarma tanto tiempo?. \u00a1Si, contest\u00f3 Agualongo, taladr\u00e1ndolo con la mirada feroz de sus grandes ojos negros. Dentro de este cuerpo tan peque\u00f1o se alberga el coraz\u00f3n de un gigante\u201d, y agrega el Hamilton: que cuando entr\u00f3 Agualongo a Popay\u00e1n \u201cno hab\u00eda sanado a\u00fan de la herida que le fue hecha en una pierna durante el ataque que se acababa de narrar\u201d, hace referencia al de Barbacoas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la importancia de los prisioneros y en particular de Agualongo, se les condujo al cuartel que seg\u00fan se ha dicho se ubica donde hoy es el de la Polic\u00eda Nacional. En la reclusi\u00f3n de su celda recibi\u00f3 la visita de muchos personajes de la ciudad, entre otros del Obispo Salvador Jim\u00e9nez de Enciso con quien tuvo seguramente una amplio y sincero dialogo respecto a varias facetas de la vida del mitrado en Pasto, tal es caso de su cobarde huida a Ipiales cuando Bol\u00edvar avanzaba para dar la Batalla de Bombon\u00e1 o la actitud claudicante del Obispo al capitular ante Bol\u00edvar, a quien protegi\u00f3 bajo el Palio para su ingreso a Pasto, temeroso de la reacci\u00f3n de la gente por las fan\u00e1ticas predicas que el Obispo hab\u00eda hecho en su contra; amen de la solicitud de pasaporte para marchar a Espa\u00f1a, hechos que justifican la imagen descrita por Bol\u00edvar de Jim\u00e9nez de Enciso, cuando le dice a Per\u00fa de La Croix : \u201c(El Obispo Jim\u00e9nez de Enciso) \u2026es el criminal autor de toda la sangre que ha corrido en Pasto y en el Cauca, es un hombre abominable y un indigno ministro de una religi\u00f3n de paz; la humanidad debe proscribirlo\u2026es hip\u00f3crita y sin fe\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jim\u00e9nez de Enciso al igual que lo hicieron varias personalidades de Popay\u00e1n pretendieron que Agualongo renunciase a su lucha a favor del rey y sus instituciones, sin lograr que \u00e9ste claudique a sus principios. El no cre\u00eda en nada de las aduladoras palabras o propuestas que le hac\u00edan para que se pase con todos los honores a servir a Colombia. El recuerdo de tanta traici\u00f3n, de tanto incumplimiento para con la gente de Pasto por parte de los republicanos y m\u00e1s a\u00fan el trato criminal dado contra su pueblo, obligaba a Agualongo a no confiar en nada ni en nadie de los republicanos, peor en el Obispo Jim\u00e9nez de Enciso a quien consideraba un traidor, oportunista y manipulador de conciencias, no en vano recordaba como prohib\u00eda y castigaba con la excomuni\u00f3n a quien brinde o preste ayuda a los republicanos, pero cuando salvaguard\u00f3 sus intereses y los de su clase ante Bol\u00edvar no tuvo inconveniente alguno para respaldarlo, desconociendo una de sus tantas y fan\u00e1ticas predicas donde dec\u00eda: \u201cUn obispo debe ser modelo de fidelidad para con sus soberanos y de tal suerte, que \u00e9l debe estar pronto a padecer mil muertes, ante que faltar a las obligaciones que tiene contra\u00eddas con su Dios y el Rey\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El juicio fue demasiado acelerado, tres d\u00edas, del 9 al 12 de julio sin que exista expediente alguno donde poder documentarse para saber que clase de sindicaciones se le hizo y cuales fueron sus respuestas. El 12 entr\u00f3 en capilla, la sentencia era inexorable, ser\u00eda fusilado en compa\u00f1\u00eda de sus tres amigos de lucha: Joaqu\u00edn Enr\u00edquez, Manuel Insuasti y Francisco Ter\u00e1n. El intendente Jos\u00e9 Mar\u00eda Ortega, responsable de la orden para ejecutar la sentencia de muerte le dijo aquel martes 13 de julio de 1824, que expresase cual ser\u00eda su \u00faltima voluntad, a lo cual Agualongo respondi\u00f3 con firmeza que quer\u00eda vestir su uniforme militar de Teniente Coronel que solamente lo usaba en grandes y especiales ceremonias. Su voluntad fue aceptada. Frente al pelot\u00f3n de fusilamiento se le pidi\u00f3 que renuncie a sus ideas, a defender al monarca espa\u00f1ol y jurara a favor de la rep\u00fablica. De manera categ\u00f3rica exclam\u00f3: \u201csi tuviera veinte vidas, estar\u00eda dispuesto a inmolarlas por mi religi\u00f3n y por el rey de Espa\u00f1a\u201d. No era terquedad ni menos obcecaci\u00f3n insulsa, era el grito rebelde de quien hab\u00eda visto destruir su pueblo y su gente a manos de los republicanos que ahora lo iban a ejecutar, no les cre\u00eda ni ten\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima confianza en sus ofrecimientos, que adem\u00e1s nunca los consider\u00f3. Se sent\u00f3 serenamente en el banquillo, y cuando el verdugo se acerc\u00f3 para vendar sus ojos no lo admiti\u00f3 y dijo con sonora y firme voz: \u201c\u00a1No quiero que me vende los ojos porque quiero morir cara al sol, mirando la muerte de frente, sin pesta\u00f1ear y firme como mi suelo y estirpe!\u201d Quer\u00eda morir mirando hasta el \u00faltimo instante de su vida a sus verdugos y enemigos de su pueblo. El oficial responsable de la ejecuci\u00f3n, hizo la se\u00f1al levantando su espada, dio la orden de fuego, Agualongo los mir\u00f3 fijamente, y en el momento del disparo grit\u00f3 con altivez: \u00a1Viva el Rey!. Los disparos hicieron blanco sobre su cuerpo, cay\u00f3 pesadamente sin que se escuche quejido alguno. El Bravo de los Andes, el aguerrido guerrillero del sur, el insobornable Teniente Coronel Agust\u00edn Agualongo hab\u00eda muerto fusilado, acribillado por los republicanos que no pudieron convencerlo ni halagarlo con prebendas para que pase a sus filas. Muri\u00f3 dando ejemplo de valor y orgullo por sus principios e ideales de libertad, autonom\u00eda y defensa de su pueblo que violenta y criminalmente hab\u00eda sido tratado por tomar la actitud de defensa para evitar su total aniquilamiento como en efecto as\u00ed se hizo con la anuencia de su gente. Hoy Pasto y su gente aun conviven y se levantan orgullosos de su pasado y prestos a buscar un porvenir de progreso y desarrollo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un a\u00f1o despu\u00e9s del fusilamiento de Agust\u00edn Agualongo en Popay\u00e1n, el libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar le dec\u00eda a Santander desde Potosi en Bolivia, el 21 de octubre de 1825: \u201cLos pastusos deben ser aniquilados, y sus mujeres e hijos transportados a otra parte, dando aquel pa\u00eds a una colonia militar. De otro modo Colombia se acordar\u00e1 de los pastusos cuando haya el menor alboroto o embarazo, a\u00fan cuando sea de aqu\u00ed a cien a\u00f1os, porque jam\u00e1s se olvidar\u00e1n de nuestros estragos\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Jos\u00e9 Flores no qued\u00f3 nada satisfecho con la muerte de Agust\u00edn Agualongo en Popay\u00e1n, viv\u00eda por siempre recordando su derrota a palos y consideraba que su venganza hubiese sido el fusilamiento de Agualongo en Pasto con todos sus acompa\u00f1antes, para que se tenga escarmiento, temor ante su autoridad, raz\u00f3n por la cual soberbiamente se ensa\u00f1a con la poblaci\u00f3n de Pasto y escoge a Estanislao Merchancano, cuya libertad hab\u00eda solicitado de manera expresa Agualongo a Obando cuando cay\u00f3 prisionero en El Castigo, para continuar con su tarea de pacificar a Pasto. Jos\u00e9 Mar\u00eda Obando en sus \u201cApuntamientos para la Historia\u201d, hace la siguiente narraci\u00f3n al respecto: \u201c\u201cA prop\u00f3sito de asesinatos, no se debe omitir un hecho que tuvo lugar en aquel tiempo. El generoso Agualongo, cuando yo le conduc\u00eda para Popay\u00e1n, acord\u00e1ndose m\u00e1s de sus amigos que de s\u00ed mismo, me suplic\u00f3 en el transito un indulto para su segundo, el coronel Estanislao Merchancano, que vagaba por el pueblo de la Cruz, y yo le conced\u00ed fundamento en mis instrucciones. Agualongo le escribi\u00f3 acompa\u00f1\u00e1ndole aquel documento, y le aconsej\u00f3 que no hiciese uso de \u00e9l y\u00e9ndose a Pasto, sino vini\u00e9ndose a Popay\u00e1n, en donde le cre\u00eda m\u00e1s seguro. Merchancano se acogi\u00f3 al indulto, pero su familia estaba en Pasto, y por este aliciente hizo lo contrario de lo que su amigo le aconsejaba: fuese a Pasto, Merchancano se acogi\u00f3 al indulto, pero su familia estaba en Pasto, y por este aliciente hizo lo contrario de lo que su amigo le aconsejaba: fuese a Pasto, donde el coronel Flores pareci\u00f3 acogerle con aquella benevolencia y dulzura de modales que le distinguen; se hacia visitar de \u00e9l con frecuencia, le trataba con la m\u00e1s dulce familiaridad, le daba el titulo de compadre, y tomaban juntos el caf\u00e9. Una noche, que se hab\u00eda hecho durar la conversaci\u00f3n hasta tarde, despu\u00e9s del caf\u00e9 de costumbre, se desped\u00eda Mercancano para recogerse en su casa; Flores manifest\u00f3 temor de que le sucediese algo en el camino, le oblig\u00f3 a aceptar la compa\u00f1\u00eda de un capit\u00e1n Vela (espa\u00f1ol) que viv\u00eda en casa del mismo Flores, y se fueron juntos: al pasar por la plazuela de San Sebastian, Vela desenvain\u00f3 su machete, cort\u00f3 la cabeza a Merchancano y\u2026 asunto concluido\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa esposa de Merchancano viendo que eran las 11 de la noche y que no hab\u00eda ido su marido, sali\u00f3 cuidados para la casa de Flores en busca de \u00e9l; pasando por la plazuela, tropez\u00f3 contra un hombre que yac\u00eda tendido en el suelo; pidi\u00f3 en la vecindad una luz para reconocer, y\u2026 \u00a1era el cad\u00e1ver de su esposo!. Los gritos de desesperaci\u00f3n de esta infeliz madre de tantos hijos, y el consiguiente esc\u00e1ndalo del vecindario obligaron a Flores a poner preso a Vela con grillos; luego, inexorable, le puso en capilla para fusilarle; pero luego, atento y compasivo le perdon\u00f3 a instancias de las comunidades religiosas; y generoso y magn\u00e1nimo le destin\u00f3 a mandar tropas en cuyo servicio muri\u00f3 despu\u00e9s. Algunos religiosos me han informado que Flores mismo les pidi\u00f3 que fuesen en comunidad a suplicarle que no fusilase a Vela asesino de Merchancano, y que Vela no fue castigado, sino antes bien, premiado con el mando de tropas.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la responsabilidad respecto a este infame crimen de Merchancano por ordenes de Flores, leamos a continuaci\u00f3n una escalofriante carta suscrita a Bartolom\u00e9 Sal\u00f3m: \u201cSi usted-escribe Flores a Sal\u00f3m- viera los ayes de Merchancano en cartas particulares a sus amigos, ser reir\u00eda usted a carcajadas. Pide misericordia, perd\u00f3n, todo lo habla por amor de Dios: bien que el infeliz cre\u00eda no poder escap\u00e1rseme; pero se satisfizo de lo contrario, cuando vio maniobrar monta\u00f1as a mis indios choperos. Yo le he indultado y mandado trer con el Padre Torres, PERO YO NO RESPONDO DE PILDORAS CORROSIVAS, EN ENMASCARADOS, PLEITOS NI DE INTRIGAS, QUE PUDIERAN QUITARLE LA VIDA\u2026\u201d. \u00a0Para desgracia de la memoria de Flores en Pasto, se cumpli\u00f3 con su prop\u00f3sito y he aqu\u00ed, en la carta suscrita por el mismo, la responsabilidad de la muerte de Merchancano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDesaparecido Agualongo del teatro del mundo, -dice Obando- solo quedaron partidas aisladas de malhechores que con nuevos cabecillas asaltaban los caminos y las haciendas, y asesinaban transe\u00fantes y vecinos descuidados; sin embargo, Flores ten\u00eda necesidad de hacer resonar en los \u00e1mbitos colombianos el ruido de nuevas y descomunales haza\u00f1as. Entonces aquellos pomposos y floreados partes de a los triunfos de Mapachico, Sucumbios, etc rivales en fama a los m\u00e1s notable de la revoluci\u00f3n francesa, y en que por todo trofeo se tomaban prisioneros algunos sombreros de los forajidos que hu\u00edan por los bosques, habi\u00e9ndose hecho mover para estas fuller\u00edas tropas de refresco desde Quito\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPero cuando no se derramaba la sangre humana en estas batallas imaginarias, se hac\u00edan matanzas fr\u00edas de toda edad y sexo en el pueblo de Monte, en Cujacal, y en los alrededores de Pasto por el zambo Rafael Espejo, desertor de los facciosos, y acogido y premiado por Flores como instrumento de horror; en el Ingenio, en Cunchuy, en Pupiales, Catambuco y otros puntos por el facineroso Apolinar Morillo (pu\u00f1al afilado de siniestros ambiciosos); por el comandante Juancito (Ingles) en la misma plaza de Pasto; y por esa turba de asesinos que talaban los campos y hac\u00edan gala de pasear el estandarte de la muerte de un \u00e1ngulo a otro de aquella provincia, bajo la direcci\u00f3n de su digno jefe\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consideramos que lo descrito tan gr\u00e1ficamente por Jos\u00e9 Mar\u00eda Obando en los anteriores segmentos de su obra \u201cApuntamientos para la historia\u201d, nos ubica en el registro macabro de los acontecimientos que efectuara Juan Jos\u00e9 Flores y sus allegados cuando estuvo frente a la gobernaci\u00f3n de Pasto en su car\u00e1cter de \u201cpacificador\u201d por \u00f3rdenes de Bol\u00edvar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las catorce parejas de destacadas personalidades de Pasto que por orden de Bol\u00edvar fueron sacrificados en los profundos abismos del ri\u00f3 Guaytara, el historiador ecuatoriano Roberto Andrade, en su Historia del Ecuador, responsabiliza a Flores de dichos asesinatos. \u201cMuertes hab\u00eda entre las decretadas por Flores, cuya sola relaci\u00f3n horripila. Ya sabemos que enviaba presos, fuera de Pasto, en numerosas partidas; un d\u00eda mand\u00f3 a varios a Quito, y algunos de estos iban destinados a morir en el camino: dos fueron regidores del Ayuntamiento de Pasto y se llamaban d. Pedro Mar\u00eda de la Villota y d. Mat\u00edas Ramos; en cierto sitio fueron atados, espalda con espalda, y as\u00ed arrojados de una cumbre, para que de roca en roca, fueran al abismo a ensangrentar las aguas del Guaytara\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Jos\u00e9 Flores no estaba solo en su demencial actitud criminal contra la gente de Pasto, personajes como el General Hermogenes Masa, de ingrata recordaci\u00f3n por los asesinatos en Tenerife donde quien pronunciara la palabra Francisco o Zaragoza con la letra \u201cc\u201d o la \u201cz\u201d a la espa\u00f1ola, era irremediablemente sacrificado, y la gente de Pasto, gran parte descendiente directa de espa\u00f1oles ten\u00edan de com\u00fan pronunciar las palabras acordes con la fon\u00e9tica espa\u00f1ola, raz\u00f3n por la cual ya podemos imaginar cual ser\u00eda el trato de Hermogenes Masa para con la gente de Pasto. Otros militares compet\u00edan por quien mataba m\u00e1s gente de un solo lanzazo poniendo en fila a las victimas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo indica que Flores permaneci\u00f3 en Pasto hasta principios de octubre de 1824 cometiendo cuanta clase de crimen se le ocurr\u00eda, por cuanto el 21 de ese mes lo encontramos en Quito cas\u00e1ndose con la linajuda dama quite\u00f1a Mercedes Jij\u00f3n y Vivanco. Un a\u00f1o despu\u00e9s, Obando es nombrado como Gobernador y Comandante de Armas de la Provincia de Pasto, cargo que asume a partir del 1 de marzo de 1826, encontrando el panorama siguiente: \u201cEl sistema de muerte hab\u00eda continuado sin piedad; la matanza y destrucci\u00f3n que comenz\u00f3 en diciembre de 1822, segu\u00eda su marcha imperturbable y con la misma ferocidad hasta el a\u00f1o de 26 en que tom\u00e9 a mi cargo la suerte de aquel pobre pa\u00eds; los hombres no dejaban de morir porque se presentaran, y aun si por medio de empe\u00f1os obten\u00edan algunos el favor de que se les permitiese trasladarse a Quito con alg\u00fan indulto siempre insidioso, all\u00e1 se les asesinaba entre los cuarteles como a don Juna Jos\u00e9 Polo y otros cuyos nombres no recuerdo. Los cuerpos que hac\u00edan la guarnici\u00f3n se distribu\u00edan en partidas que cruzaban saqueaban diariamente en todas las direcciones; ya no hab\u00eda una vaca, un oveja, un caballo ni nada que recordara la antigua riqueza de esos campos antes llenos de vida, y hasta los edificios de la ciudad fueron destechados para dar le\u00f1a a la tropa despu\u00e9s de haber consumido muebles, puertas y ventanas; en fin, la naturaleza toda esta all\u00ed condenada a morir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de salir de Popay\u00e1n hab\u00eda puesto yo un largo informe al gobierno relativo a la suerte de Pasto, indic\u00e1ndole las causas que perturbaban aquella guerra, y el remedio que deb\u00eda aplicarse. El jefe del gobierno por medio de este informe puramente patri\u00f3tico, lleg\u00f3 a saber lo que se hac\u00eda en Pasto a nombre suyo y usando de las facultades del art\u00edculo 128 de la constituci\u00f3n de C\u00facuta, me autoriz\u00f3 plenamente para que pacificase aquella provincia &#8220;poniendo en ejecuci\u00f3n cuantas medidas estuviesen a mi alcance y me sugiriese mi raz\u00f3n&#8221;. En su virtud hice venir a la ciudad todas las partidas que talaban el territorio; prohib\u00ed severamente la continuaci\u00f3n de tales iniquidades; previne que no se tomase ni una paja, so pena de ser fusilado el que contraviniese a esta orden; hice quitar al famoso Espejo cuanto hab\u00eda robado por el lado de Juanamb\u00fa, y lo hice devolver a sus due\u00f1os, mandando poner en libertad a los que ten\u00eda presos para matarlos. Con estas medidas y otras semejantes, preparaba los \u00e1nimos para que surtiese todo su efecto un indulto general con que me promet\u00eda restablecer enteramente la tranquilidad, y la confianza justamente perdida; a Espejo lo puse preso para juzgarle, pero se fug\u00f3 de la prisi\u00f3n, se fue para Quito, y all\u00e1 lo acogi\u00f3 y premi\u00f3 Flores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo estos auspicios publiqu\u00e9 el indulto, y antes de lo que yo esperaba, me vi en medio de todos los fugitivos, que vinieron a presentarse con sus armas; y como m\u00e1s trabajo cuesta gobernar arbitrariamente y en medio de los des\u00f3rdenes, que cuando se fijan reglas sacadas del inter\u00e9s p\u00fablico y se siguen inviolablemente, ya me fue m\u00e1s f\u00e1cil gobernar con s\u00f3lo la indicaci\u00f3n de mi voluntad a esos mismos pastusos cuya raza se hab\u00eda cre\u00eddo necesario exterminar para que dejase de haber revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por medio de providencias generosas; sosteniendo la m\u00e1s severa disciplina militar; contrastando con mi genial popularidad los recuerdos de la tiran\u00eda que acababa de ejercerse; disponiendo que los soldados de la guarnici\u00f3n hiciesen compa\u00f1\u00eda con los pastusos en las labores del campo para que dejasen de verse como enemigos; fomentando matrimonios entre estas dos clases con el fin de amalgamar el pueblo con el ej\u00e9rcito; y haciendo, en fin, cuanto hacerse puede para inspirar confianza al descontento perseguido, y moral y moderaci\u00f3n al soldado. Con estas medidas, digo, tuve bien pronto el placer de ver al pueblo hermanado con aquellos mismos soldados a quienes poco antes no se acercaba sino para dar o recibir la muerte; \u00a1y fui el primero en o\u00edr de boca de los pastusos vivas a la libertad, a la independencia y a Colombia! As\u00ed, y s\u00f3lo as\u00ed pudo conseguirse que los pastusos se reconciliasen con la patria. No fue con la voz elocuente del ca\u00f1\u00f3n, ni con la pol\u00edtica cruel y a veces sanguinaria del general Flores que se consigui\u00f3 la pacificaci\u00f3n de Pasto, como ha querido hacerlo creer con inaudito descaro en el congreso de 1840 el vers\u00e1til Eusebio Borrero, interesado en ganarse la benevolencia del partido servil para que le elevase, o interesado tal vez en volver a divertirse arrojando pastusos en los abismos del Gu\u00e1ytara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, quedaron tres partidas de facinerosos, que aunque peque\u00f1as, hostilizaban el comercio y comet\u00edan asesinatos y robos en las haciendas y en los caminos p\u00fablicos. Una de ellas obraba sobre el Tabl\u00f3n de los G\u00f3mez, cuyos cabecillas eran Tom\u00e1s Moncayo y Mart\u00edn G\u00f3mez; otra recorr\u00eda las monta\u00f1as de la Venta y Berruecos, entre los r\u00edos Mayo y Juanamb\u00fa, capitaneada por Juan Andr\u00e9s Noguera y Jos\u00e9 Erazo, \u00e9stos hab\u00edan asesinado a una partida de 26 soldados en Olaya, a Catalina Viveros en la Ca\u00f1ada, a un se\u00f1or Rosero, en Alpujarra, a otros vecinos en Taminango, y recientemente en La Caldera, a unos frailes ordenados y a un comerciante Manuel P\u00e9rez, de Popay\u00e1n. En el cant\u00f3n de T\u00faquerres obraba otra de m\u00e1s consideraci\u00f3n dirigida por Jos\u00e9 Benavides y sus hermanos; las espantosas iniquidades de esta gavilla no tienen n\u00famero ni explicaci\u00f3n. Yo disculpaba mil interiormente y compadec\u00eda a aquellos que nos hab\u00edan hecho la guerra en defensa de sus propias vidas; los que estaban en este caso ya se hab\u00edan presentado, y se preocupaban en trabajar honradamente; pero no merec\u00edan estas mismas consideraciones los que, acostumbrados al robo y al asesinato, despreciaban repetidos indultos para continuar en ese g\u00e9nero de vida: eran en la mayor parto desertores del ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me propuse no emplear tropa veterana en perseguir a estos, porque ser\u00eda perder tiempo in\u00fatilmente; y adopt\u00e9 el plan de atraer a uno de los cabecillas de cada partida por medio de \u00e9l otro. De este modo, habiendo conseguido a G\u00f3mez, logr\u00e9 que entregasen amarrado a Moncayo con toda la partida; fusil\u00e9 al cabecilla y di libertad a los otros, acabando completamente la facci\u00f3n del Tabl\u00f3n\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tanto en Quito, Juan Jos\u00e9 Flores, asume la jefatura militar ante la salida hacia el Per\u00fa tanto de Bol\u00edvar como de Sucre, teniendo para s\u00ed una amplia jurisdicci\u00f3n donde se incluye a la provincia de Pasto que como se ha dicho estaba gobernada por Jos\u00e9 Mar\u00eda Obando. Tres a\u00f1os despu\u00e9s encontramos de regreso a Bol\u00edvar en Pasto, donde es recibido con cierta reserva, ya no hostil, gracias al trabajo persuasivo desarrollado por parte de Obando con la poca gente que queda en Pasto luego de su casi exterminio, ordenado por el libertador cuando sentenci\u00f3 que Pasto deb\u00eda \u201cser borrado del catalogo de los pueblos\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agualongo tuvo que replegarse con su gente hasta el sector del Castigo, tras su retirada iba un contingente de Mosquera que sacrificaba a cuantas personas encontraba en su camino como represalia por no haber hostigado oportunamente a las tropas del caudillo pastuso. 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