{"id":45183,"date":"2020-04-08T20:57:31","date_gmt":"2020-04-08T20:57:31","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=45183"},"modified":"2020-04-08T20:57:31","modified_gmt":"2020-04-08T20:57:31","slug":"los-carnavales-y-la-cuarentena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/los-carnavales-y-la-cuarentena\/","title":{"rendered":"Los carnavales y la cuarentena"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Por:\u00a0Omar Raul Martinez Guerra<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un viejo aforismo m\u00e1s repetido y menos practicado, que nos ha dicho: \u201csi usted quiere cambiar el mundo, empiece por cambiar usted\u201d. La respuesta com\u00fan ante reto semejante no pasa de la defensa personal. \u00bfPero qu\u00e9 puedo hacer yo si no soy el causante de los problemas ni tampoco tengo el poder para cambiar nada de lo que no funciona?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi amigo Marco Antonio Prado me contaba en pasados d\u00edas que la cuarentena lo hab\u00eda sorprendido en las monta\u00f1as de Puente Nacional, en Santander. No alcanz\u00f3 a regresar a Bogot\u00e1, pero el hecho lo tom\u00f3 como un premio de Dios, puesto que podr\u00e1 pasar all\u00e1 entre \u00e1rboles, llanos y animales, con una tienda cercana en donde comprar lo estrictamente necesario para\u00a0 su feliz subsistencia. Aprovech\u00e9 mi llamada para preguntarle \u00a0cuanto \u00e9l pensaba sobre la pandemia y el confinamiento obligado:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_ \u201cMira, esto pasa, la pandemia va a pasar, pero de lo que no estoy seguro es del cambio de la gente.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace \u00a0pocos a\u00f1os tuve la fortuna de encontrarme un libro\u00a0 \u00a0del escritor tolimense William Ospina. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n su t\u00edtulo: \u201cEs tarde para el hombre\u201d (<a href=\"http:\/\/www.editorialmodandori.com\/\">www.editorialmodandori.com<\/a>), (2012) empezando \u00a0con una cita de Emily Dickinson:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEra demasiado tarde para el hombre, pero temprano a\u00fan para Dios\u201d En su introducci\u00f3n retoma un planteamiento de Paul Val\u00e9ry, quien sostiene sobre los \u00a0dos peligros que amenazan el mundo, el orden y el desorden. Sobre ellos gira el texto de Ospina.\u201d Una idea lo recorre, la de si \u00a0acaso el reino del hombre ha llegado a su fin. La civilizaci\u00f3n fundada sobre la supremac\u00eda humana, sobre la idea de superioridad de nuestra especie, deber\u00e1 ceder su lugar a un orden m\u00e1s respetuoso, m\u00e1s cordial con las criaturas\u201d Seguidamente, \u201cQuiere se\u00f1alar tambi\u00e9n que el hombre solo encontrar\u00e1 el camino de su propia supervivencia si abdica a su tono arrogante y se somete discretamente a los poderes que en verdad rigen la vida y sostienen el universo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los seis ensayos\u00a0 del citado\u00a0 libro, el autor deja la sensaci\u00f3n de un ser extraterrestre, quien simplemente observa y describe un pesebre en movimiento, con magistral sabidur\u00eda, sin dejar de lado nada, absolutamente nada de cuanto acontece en el planeta. Talvez desde cuando el orden encontr\u00f3 la energ\u00eda at\u00f3mica como hallazgo invalorable de la ciencia, puesta al beneficio altruista para curar enfermedades, empleando \u00a0la m\u00e1s sofisticada tecnolog\u00eda para provecho de la vida, al tiempo en que \u00a0el desorden permitir\u00eda \u00a0construir y soltar la bomba at\u00f3mica y quemar vivos millares de hombres inocentes. La sempiterna lucha del hombre contra el hombre, quien \u00a0ha idealizado el progreso como el camino al para\u00edso en donde encontrar\u00e1 la felicidad eterna, eso s\u00ed, rodeado de artefactos y perfumes, sonidos electr\u00f3nicos y escenarios deslumbrantes, conectividad e interactividad en ciudades y pa\u00edses que deslumbran y ensordecen, perviviendo con la compa\u00f1\u00eda de mayor\u00edas del rebusque, la limosna y el hambre. Todos en la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro nos da la vuelta completa sin perder detalle de la grandeza inmarcesible del hombre en la generaci\u00f3n de ciencia y la construcci\u00f3n de cultura inmaterial, de historia majestuosa, de m\u00fasica, pintura y poes\u00eda como muestras grandiosas de la fant\u00e1stica superioridad sobre todas las especies, en siglos y siglos de historia, hasta los tiempos cuando los remedios empezaron a volverse peores que las enfermedades: el petr\u00f3leo como combustible para mover la m\u00e1quina, extra\u00eddo sin contemplaciones, apu\u00f1alando la tierra, deforestando la naturaleza para convertir las tierras en pastizales donde la digesti\u00f3n del ganado se encarga de ascender el gas propano hasta los cielos, romper capas de ozono y aumentar el calentamiento global, del que no nos damos cuenta sino a trav\u00e9s del led de 55 pulgadas o el iPod de ultima generaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues bien: el pasado domingo 6 de abril, en plena cuarentena, William Ospina nos retrae con su columna en El Espectador, \u201cLa voz de Dios\u201d, en donde sostiene que este extra\u00f1o silencio planetario tiene el la sensaci\u00f3n de \u201cpor primera vez en mucho tiempo estamos oyendo a Dios, sentimos que est\u00e1 cerca, pero nos cuesta trabajo entender lo que dice\u201d, y que este encierro en cuarentena, de repente, \u201c no o\u00edmos la voz de los l\u00edderes, los pol\u00edticos a duras penas logran administrar, pero no consiguen orientar, los sistemas dudan, las verdades vacilan, la ciencia est\u00e1 desconcertada, al punto que ni siquiera sabemos si fue ella la que engendr\u00f3 el peligro, y no parece que se estuvieran salvando ni las iglesias, ni los laboratorios, ni la academia que hasta ayer lo sab\u00eda todo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales del siglo XX algunas voces rec\u00f3nditas nos anunciaban el tercer milenio como \u00a0el milenio de la espiritualidad, traspasando \u00a0del mundo arrogante, mercantilizado, ego\u00edsta, depredador y consumista, a uno en donde la paz, la modestia, el desprendimiento, la total armon\u00eda\u00a0 con\u00a0 la naturaleza y sus especies, el aire, el agua y el esplendor de los planetas constituir\u00edan el nuevo h\u00e1bitat\u00a0 gobernado por el amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi amigo Marco Antonio me dej\u00f3 pensando: creo como \u00e9l, que la pandemia pasar\u00e1, pero dudo como \u00e9l, si la gente cambiar\u00e1. \u00bfSer\u00e1 suficiente lecci\u00f3n vivir encerrados durante semanas y semanas, como nunca lo hab\u00edamos experimentado, para decidirnos por los cambios que necesita el planeta?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad de El Cairo, capital de Egipto, estuvo hace poco m\u00e1s de a\u00f1o a punto de quedar sin una gota de agua en el acueducto para sus millones de habitantes. El miedo pudo m\u00e1s que la convicci\u00f3n, y por estos d\u00edas la ciudad normaliz\u00f3 su contenido vital. Pero para ello, logr\u00f3 convencer sobre el grave riesgo de \u00a0despilfarrar el precioso l\u00edquido, que una ducha de tres minutos ba\u00f1a igual a una de 15, y hoy, en El Cairo, el consumo per c\u00e1pita de agua alcanza para todos, con la poblaci\u00f3n obligados por la ley \u00a0a un consumo m\u00ednimo vital de litros por persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestra amada ciudad de Pasto a\u00fan hay individuos que no saben que jugar con el agua puede ser \u00a0peor que jugar con fuego. No faltan las quejas, cada 28 de diciembre, sobre quienes \u00a0destapan los hidrantes para mantener una costumbre absurda. La ignorancia es atrevida, dicen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSalimos de la encerrona con el prop\u00f3sito de cambiar el mundo sin empezar por cambiar cada uno de nosotros?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Voy a valerme de un ejemplo sobre un fen\u00f3meno cultural enraizado en el alma de todos: el mundialmente famoso Carnaval de Negros y Blancos. De los desfiles parroquianos, las carrozas imberbes, los bailes populares, el tinte negro, el talco y la serpentina, se dio paso\u00a0 en el transcurso de pocos a\u00f1os, al ingreso de \u201ctalcos\u201d \u00a0y espumas\u00a0 en envases de spray. Indudablemente, el contexto total del carnaval cambi\u00f3. Encontramos productos de la tecnolog\u00eda que permit\u00edan en adelante \u00a0el goce delirante, gaseoso, perfumado, colorido, fantasmag\u00f3rico, compartido sin diferencia de raza, g\u00e9nero ni estrato. La espuma disparada sobre el otro se convirti\u00f3 en el sagrado rito para expresar con alegr\u00eda sin l\u00edmites el desenfreno del amor, la amistad, la admiraci\u00f3n, la euforia esquiva durante el a\u00f1o laboral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasaron ciertos a\u00f1os desde cuando los cient\u00edficos comenzaran a anunciar el uso da\u00f1ino del spray sobre\u00a0 la piel (en el caso de los desodorantes) y de un gaseoso veneno rompiendo la capa de ozono, sin la cual no podr\u00edamos vivir ni siquiera en el encierro. Llegaron las alertas a las autoridades. Un alcalde responsable sab\u00eda que el \u201cCarioca\u201d pod\u00eda hacer tanto da\u00f1o a la naturaleza como el\u00a0 agua desperdiciada en los hidrantes, y decidi\u00f3 prohibirla por decreto. A eso le sum\u00f3 la prohibici\u00f3n a una pr\u00e1ctica homicida\u00a0 expendida en cada esquina del desfile, un polvo residual de color plomizo y olor a cemento, guardado en bultos y esparcido a manotadas al rostro de la gente, con suficiente tino para penetrar \u00a0por la boca, la nariz y en lo posible los ojos, y de paso a los pulmones. En un art\u00edculo publicado por Jes\u00fas Ortiz Mu\u00f1oz, se denunciaba lo que pocos sab\u00edan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cProducto de deshecho de procesos industriales como en el caso del polvo de m\u00e1rmol, pues saben que Pasto es un mercado seguro, sin objeciones, sin preguntas o controles por parte de Salud P\u00fablica local o departamental, pese a la evidencia de las enfermedades respiratorias y oculares que engrosan las estad\u00edsticas de esos d\u00edas de carnaval.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero lo preocupante es que ese\u00a0animus\u00a0de fiesta, se ha trastocado, perversa y hasta dolosamente, en agredir al otro con la clara intenci\u00f3n de da\u00f1ar, pues se arroja a manotadas o mediante artilugios mec\u00e1nicos que simulan grandes jeringas, a la boca y los ojos del espectador, con un efecto tan dram\u00e1tico que el afectado queda inerme, desubicado temporo-espacialmente, a merced de cualquiera que lo quiera tocar o robar.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reacci\u00f3n de mucha, much\u00edsima gente, no se hizo esperar: \u00a1mataron el carnaval!\u00a0 \u00a1Acabaron con la alegr\u00eda, con el alma del fest\u00edn! \u00a1Una injusticia con el pueblo\u00a1 \u00a1.\u00a0 \u00a1El mal gobierno contra a \u00fanica diversi\u00f3n del pueblo\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vinieron las \u00a0rogativas y marchas de protesta. Decomisar los bultos de polvo limado de los pedernales con los que fabricaban lozas y cer\u00e1micas en Antioquia, cal, yeso, \u00a0luego\u00a0 transportadas \u00a0a Nari\u00f1o en pesadas y repletas mulas doble troque, era atentar contra el derecho al trabajo, en este caso, de los m\u00e1s pobres. Y decomisar las toneladas de Carioca, era tambi\u00e9n una violaci\u00f3n al derecho del trabajo, pero de se\u00f1ores m\u00e1s pudientes, -empresarios- claro est\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por escasos dos meses, el carnaval de blancos y negros de 2020 alcanz\u00f3 a celebrarse. Otras ciudades hermanas como Popay\u00e1n, no pudieron hacerlo con su evento eximio, la semana santa. Nos quedan entonces unos meses de reflexi\u00f3n, periodo en el que ojal\u00e1 hayamos salido victoriosos de la pandemia si la humanidad logra escuchar la Voz de Dios, para iniciar la construcci\u00f3n de esa armon\u00eda conjugada en el amor, la compasi\u00f3n y el perd\u00f3n entre seres humanos y de estos con las dem\u00e1s especies, con\u00a0 el medio ambiente, el clima, el aire, la naturaleza. Tenemos 10 a\u00f1os por delante en donde el compromiso de cada uno al salir del encierro, sea su contribuci\u00f3n a evitar lo tanto suplicado por \u00a0los cient\u00edficos: evitar que el calentamiento suba un grado de temperatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es una orientaci\u00f3n para el resto de pueblos ni pa\u00edses. Es comenzando con nosotros. Esperemos entonces, entre tantas cosas por hacer, evitemos lo que Jes\u00fas Ortiz registraba con dolor y asombro, un d\u00eda despu\u00e9s del carnaval:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0(Se trata de evitar que, adem\u00e1s de la espuma spray) \u201cUn polvo que es una sustancia mugrosa e indefinible que puede ser una mezcla de harina, cal, yeso o polvo de m\u00e1rmol.\u00a0 El 7 de Enero, pese al esfuerzo de la empresa local de aseo (EMAS) y de los bomberos, se tiene la sensaci\u00f3n de que una bandada de veinte millones de palomas hubiese defecado\u00a0simult\u00e1neamente sobre Pasto y sus carnavales.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este prop\u00f3sito\u00a0 podr\u00eda ser, al volver a las calles, un grano menos de basura toxica para la madre tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Bogot\u00e1, Abril 8 de 20020<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por:\u00a0Omar Raul Martinez Guerra Hay un viejo aforismo m\u00e1s repetido y menos practicado, que nos ha dicho: \u201csi usted quiere cambiar el mundo, empiece por cambiar usted\u201d. 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