{"id":55525,"date":"2021-09-07T19:53:53","date_gmt":"2021-09-08T00:53:53","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=55525"},"modified":"2021-09-07T19:53:53","modified_gmt":"2021-09-08T00:53:53","slug":"cronicas-de-mitos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/cronicas-de-mitos\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas de mitos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Por: Oscar Seidel<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La novela \u201cEn busca de la semilla\u201d de Oscar Seidel, es una cr\u00f3nica minuciosa de la invasi\u00f3n de Francisco Pizarro al Imperio Inca, y narra las vicisitudes que padecieron con los fen\u00f3menos mitol\u00f3gicos en tres viajes que realizaron en el territorio que es hoy Panam\u00e1, Colombia, Ecuador y Per\u00fa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Cuando los invasores castellanos llegaron al Pac\u00edfico sur, no contaban con que este hermoso territorio era alucinante. A pesar que los mismos ind\u00edgenas les sugirieron ciertas recomendaciones para que la selva no los embrujara, algunos de estos no hicieron caso, entraron en chanzas con la floresta y les vino el embrujamiento. Comenzaron a sentir el influjo de los malos esp\u00edritus, porque la selva empez\u00f3 a mov\u00e9rseles, los \u00e1rboles le bailaban ante los ojos, y los bejucos no le dejaban abrir la trocha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los enloqueci\u00f3 la selva y el pild\u00e8<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes del segundo viaje del invasor castellano Francisco Pizarro al Per\u00fa, su socio el tuerto Diego de Almagro, despu\u00e9s de vencer mil obst\u00e1culos, finalmente convenci\u00f3 en Panam\u00e1 al gobernador De los R\u00edos que le diese licencia para enviar un nav\u00edo hasta la isla de la Gorgona, lleno de provisiones, entre ellos puercos y gallinas vivas, al mando del fiel Bartolom\u00e9 Ruiz, sin llevar m\u00e1s gente que los soldados. El gobernador De los R\u00edos le dio a Pizarro un plazo de seis meses para concluir el descubrimiento del imperio Inca, y \u00e9ste \u00faltimo determin\u00f3 dejar todos los ind\u00edgenas que hab\u00eda tra\u00eddo de la Isla del Gallo y a los tres castellanos enfermos, Crist\u00f3bal Peralta, Gonzalo Martin de Trujillo, y Martin Paz, en la isla Gorgona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El soldado Paz fue uno de los primeros que se enloqueci\u00f3 en esta invasi\u00f3n, fruto de haber tomado la bebida pild\u00e8 para curar las grandes verrugas que le salieron en la cara. Le invadi\u00f3 una oleada de v\u00e9rtigos y la choza de paja le empez\u00f3 a dar vueltas. Vio luces de mil colores frente a los ojos. Apenas pod\u00eda caminar. No ten\u00eda ninguna coordinaci\u00f3n. Los pies estaban pesados como dos bloques de madera guayac\u00e1n. Estaba en cuatro patas, convulsionando por las contracciones de las n\u00e1useas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, llamaron al cham\u00e1n Sindagua, que curaba con solo oler el pantal\u00f3n sudado del enfermo, y \u00e9ste abraz\u00f3 el cuerpo del soldado Paz, le llen\u00f3 las tripas con su aliento de fuego, y le oblig\u00f3 a tomar otro calabazo de pild\u00e8, para que con su efecto se pudiese inspirar y lograr comunicarse con los esp\u00edritus de la selva, y a trav\u00e9s de su revelaci\u00f3n obtener informaci\u00f3n sobre su salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era la \u00fanica manera de encontrar el diagn\u00f3stico a la ins\u00f3lita enfermedad que hab\u00eda adquirido el soldado Paz antes de llegar a estas tierras del Pac\u00edfico sur. Era una epidemia hasta entonces desconocida que sembr\u00f3 el terror en el resto de la tripulaci\u00f3n, y que oblig\u00f3 a dejarlo en Gorgona. Unas verrugas del tama\u00f1o de una avellana, pero que pod\u00edan llegar hasta el de un huevo de gallina; desfiguraban a los hombres; enrojec\u00edan y supuraban antes de romperse soltando un olor pestilente, y cuyo desenlace era a menudo la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No era posible percibir las visiones ni encontrarle explicaci\u00f3n a lo que sentir\u00eda, sin estar borracho. El pild\u00e9 le iba a producir m\u00e1s adelante, fuertes reacciones f\u00edsicas y mentales. Pero, el necio soldado Paz se pas\u00f3 de la cantidad requerida de pild\u00e8. Al rato su est\u00f3mago bramaba como un toro, se qued\u00f3 dormido y parec\u00eda que le estaba dando un paro anal, cuando sus compa\u00f1eros decidieron ir de manera apresurado a traer al cham\u00e1n quien estaba en su boh\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cham\u00e1n le advirti\u00f3 que este proceso era paulatino, ocasional y, que para conocer al pild\u00e8 se necesitaban muchos a\u00f1os.El pild\u00e8 era como un animal salvaje que se aproximaba con cautela, y no establec\u00eda contacto hasta que no lo conociera a uno bien. El soldado Paz ten\u00eda que quedar alelado por mucho tiempo, mientras se le pasaba la borrachera. Lo \u00fanico bueno es que se le cayeron algunas verrugas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final, el cham\u00e1n recomend\u00f3 esperar hasta que se despertara de esa alucinaci\u00f3n. Sugiri\u00f3 de igual manera darle pl\u00e1tano sancochado para que no se le removiera el est\u00f3mago, porque iba va a quedar con una cagadera perpetua si no se la trancaban, y termin\u00f3 huyendo de la ira de los castellanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El buque fantasma<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-55528\" src=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-07-a-las-7.51.42-p.-m..png\" alt=\"\" width=\"570\" height=\"357\" srcset=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-07-a-las-7.51.42-p.-m..png 570w, https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-07-a-las-7.51.42-p.-m.-300x188.png 300w\" sizes=\"(max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edas m\u00e1s adelante, cuando Francisco Pizarro regresaba a Panam\u00e1, despu\u00e9s de su segundo viaje al Imperio Inca, llevando a los dos enfermos de Isla Gorgona, Crist\u00f3bal Peralta y Martin Paz, porque una noche muri\u00f3 all\u00ed Gonzalo Martin, la inquietud y la duda se apoderaron de \u00e9l y pregunt\u00f3 a sus dos compa\u00f1eros enfermos por \u00e9ste \u00faltimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue entonces cuando le contaron a Pizarro que, cierta noche que estaba de guardia, el compa\u00f1ero Gonzalo Martin vio al Maravel\u00ec. Seg\u00fan el cham\u00e1n, en la costa del Pac\u00edfico sur exist\u00eda la leyenda del buque fantasma, que en forma misteriosa viajaba por las noches navegando desde la Isla Gorgona; era tripulado por demonios, y su carga eran las almas de los difuntos que se portaron mal en vida. Cada noche arrimaba a las poblaciones costeras, y a las doce de la noche citaba a los hombres malos, para que reservaran su cupo en el pr\u00f3ximo viaje a la eternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan los ind\u00edgenas, ellos ve\u00edan en las noches que este buque fantasma sub\u00eda y bajaba con las olas y hu\u00eda de los vientos violentos; llevaba l\u00e1mparas amarillas con candelas en el palo mayor. Su luz refulgente era de tal intensidad que enceguec\u00eda a los animales, helaba la sangre de los hombres y da\u00f1aba los sembrados. Por lo que comentaron los ind\u00edgenas, deducimos que ten\u00eda como mil brazas de largo, quinientos pies de eslora, una gran manga, ochenta pies de puntal y una gran velocidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El buque fantasma al que los nativos le llamaban el Maravel\u00ec lo hab\u00edan visto los ind\u00edgenas saliendo de Gorgona y anclando en los territorios de los Sindaguas, los Sanquiangas y los Telembies. Seg\u00fan sus creencias, era la proyecci\u00f3n de una embarcaci\u00f3n que hizo pirater\u00eda antes que la invasi\u00f3n castellana llegara por estas tierras. Otros, relataron que era el fantasma de una embarcaci\u00f3n que carg\u00f3 las riquezas obtenidas de las explotaciones del oro de la regi\u00f3n de los ind\u00edgenas Barbacoas, y que se hundi\u00f3 en el mar con toda su tripulaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Exist\u00eda la creencia entre los ind\u00edgenas de que, quien era malo y miraba de cerca el Maravel\u00ed se enloquec\u00eda, o quedaba ciego, o mor\u00eda lanzando gritos espantosos; los perros aullaban y los animales corr\u00edan presos del terror. El buque fantasma viajaba sin descanso a toda vela, estremec\u00eda los bosques de manglares y llenaba de misterio la naturaleza. Era el terror de las gentes del litoral Pac\u00edfico sur. El compa\u00f1ero Gonzalo muri\u00f3 de tanto gritar como un endemoniado, y lo enterraron aqu\u00ed en la isla Gorgona. Los ind\u00edgenas dijeron que, la \u00fanica manera de ahuyentar al Maravel\u00ed era enfoc\u00e1ndole una luz fija sobre la proa, y as\u00ed se lograba desaparecerlo para siempre.<a name=\"_Toc72755202\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La venganza del Riviel<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-55530\" src=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-07-a-las-7.51.55-p.-m..png\" alt=\"\" width=\"581\" height=\"394\" srcset=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-07-a-las-7.51.55-p.-m..png 581w, https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-09-07-a-las-7.51.55-p.-m.-300x203.png 300w\" sizes=\"(max-width: 581px) 100vw, 581px\" \/>La bibliotecaria Elo\u00edsa contin\u00fao con sus investigaciones y, pudo aportar material valioso para que su esposo Alcib\u00edades terminara la novela sobre Francisco Pizarro. Sobre todo, acopi\u00f3 la leyenda mitol\u00f3gica del Riviel, que la oralidad del Pacifico sur narr\u00f3 desde la \u00e9poca de la colonia espa\u00f1ola y la manten\u00eda viva a trav\u00e9s de los a\u00f1os, y que Elo\u00edsa encontr\u00f3 en los manuscritos del escritor barbacoano Faustino Arias Reinel, los cuales Alcib\u00edades transcribi\u00f3 as\u00ed\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bb Eran los se\u00f1ores de Borb\u00f3n una familia fastuosa y llena de ambiciones, con amplio miraje hacia reinos grandes y ricos, en donde pudieran ocupar a sus principios que, en lujosa ociosidad, se desesperaban de hast\u00edo. Era una rama de la casa real de Francia y el Rey de este pa\u00eds quer\u00eda darles ocupaci\u00f3n, para amortiguar las ocultas aspiraciones al trono. Por eso, con cualquier pretexto, quer\u00eda irse a la guerra con su vecina, la Espa\u00f1a millonaria, que ten\u00eda ilimitados reinos al otro lado del Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, en el mundo de los espacios, donde los r\u00edos fluyen oro y los \u00e1rboles dan leche, miel y pan. Es as\u00ed como en el a\u00f1o de 1697, una flotilla francesa atac\u00f3 las fortalezas de la risue\u00f1a Cartagena de Indias, entr\u00f3 a saco en la ciudad y se rob\u00f3 los tesoros de las iglesias y de los comercios espa\u00f1oles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos meses despu\u00e9s del asalto, apareci\u00f3 en Panam\u00e1 la figura misteriosa de Monsieur Rivi\u00e9re, quien, en uno de los bergantines franceses hab\u00eda ejercido, con lujo de competencia, las funciones de m\u00e9dico. Era un hombre de veintinueve a\u00f1os, delgado y de regular estatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hab\u00eda quedado en Panam\u00e1 al regreso de la flotilla, porque all\u00ed oy\u00f3 hablar de las grandes riquezas del Sur del Nuevo Reino de Granada, de un r\u00edo al que llamaban Telemb\u00ed, desde donde cada mes zarpaba, con rumbo a Espa\u00f1a, una balandra cargada de oro, o llegaban barcos tr\u00e1gicos e inhumanos, llevando en su vientre, como racimos de dolor y de sangre, grandes cargamentos de negros, tra\u00eddos de Santa Mar\u00eda de las Barbacoas, al otro extremo del reino. Y, como m\u00e9dico de esclavos, Monsieur Riviere se vio, despu\u00e9s de grandes penalidades, paseando por las empedradas calles de la poblaci\u00f3n reci\u00e9n nacida, donde el pi\u00e1n, la malaria, la disenter\u00eda, el escorbuto y el l\u00e1tigo eran el precio del lujo y el beato de nobles y cl\u00e9rigos peninsulares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed empez\u00f3 su vida en Barbacoas el m\u00e9dico Rivier. Dotado de una gran sensibilidad humanitaria; sinti\u00f3 en carne propia las llagas y las miserias de la gente que le rodeaba. Los esclavos se mor\u00edan o retorc\u00edan solitarios y abandonados en los pantanos, trabajando agotados, d\u00eda y noche, bajo la urgencia del fuete que no descansaba; y all\u00ed estaba \u00e9l, en ese peque\u00f1o mundo de dolor, r\u00e1pido en la sanguijuela, acucioso en el emplasto y listo con la p\u00f3lvora para la mordedura de la serpiente. Siempre estaba calado hasta los huesos, porque llov\u00eda d\u00eda y noche, pero era din\u00e1mico, r\u00e1pido y en\u00e9rgico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tres a\u00f1os, Rivier se hab\u00eda convertido en el faro luminoso de mestizos, negros y blancos. Porque cuando el espa\u00f1ol se acercaba al negro, era para maltratarlo y herirlo; en cambio, el blanco franc\u00e9s se inclinaba ante el ca\u00eddo a resta\u00f1arte la herida suavemente y su mano era como una bendici\u00f3n sobre la carne lacerada, casi una caricia hipnotizante que calmaba el espasmo y el dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es a la altura de esta \u00e9poca, primer a\u00f1o del setecientos, cuando cambia por completo la vida de Rivier: Una tarde, entre un cortejo de damas y de hidalgos, mientras las claras campanas de la iglesita cantan alegremente, de brazo con do\u00f1a Ximena del Castillo de Fontverde, entra Rivier hasta el altar, a contraer matrimonio. No falta una sonrisilla mal disimulada tras un abanico, y una dama pregunta a su compa\u00f1era, en voz baja, con cierta malicia, que c\u00f3mo siendo do\u00f1a Ximena de tan alto linaje, hija de encomenderos, se casa con aquel franchute desconocido, de ignorada procedencia de sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos en la iglesia de Barbacoas sab\u00edan que los se\u00f1ores de Fontverde trataban de borrar, con este matrimonio, las manchitas de la bella do\u00f1a Ximena. Miraban con disimulo hacia la nave de la izquierda, para ver en la cara del Teniente Preciado de Ferr\u00edn, el dolor que entre comillas lo aflig\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no pasaron seis meses, cuando ya el Teniente espa\u00f1ol se pasaba largas horas plantado en la esquina de la casa del reciente hogar. Y si Rivier andaba por fuera del poblado en misi\u00f3n de medicina, bien que se ve\u00eda desde la calle, tras la celos\u00eda, una sombra de mujer mirando hacia la esquina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una noche, Rivier fue llamado a asistir a una mujer al otro lado del rio Telemb\u00ed, frente a Barbacoas y en su ancha canoa de fino chachajo, manejada por un esclavo negro herc\u00faleo, atraves\u00f3 el r\u00edo. Aunque era reci\u00e9n entrada la noche, la oscuridad anunciaba una de esas tempestades que, solamente en Barbacoas, hab\u00edan visto ojos humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un momento despu\u00e9s, desde la casa del m\u00e9dico, dos sombras entrelazadas se abr\u00edan paso por entre la oscuridad de la calleja, rumbo al r\u00edo. Era do\u00f1a Ximena y el Teniente espa\u00f1ol, quienes, urgidos por el amor oculto e insatisfecho, hab\u00edan resuelto fugarse r\u00edo abajo en busca del mar. Luego tomar\u00edan un velero, quiz\u00e1 en Tumaco o Iscu\u00e1nd\u00e9, que los llevase al Per\u00fa, en donde vivir\u00edan plenamente el amor a que estaban destinados. El canoero los esperaba en la canoa, previamente cargada con todo cuanto pudiera serles necesario durante el largo viaje, que emprendieron de manera inmediata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los pocos minutos lo supo Rivier. El negrito lleg\u00f3 jadeante pues hab\u00eda atravesado el r\u00edo a toda prisa nadando y le dijo al patr\u00f3n que la ni\u00f1a se fue con el Teniente espa\u00f1ol que vive en la calle Real. Se fueron r\u00edo abajo en una canoa, y que, si se alcanzaba a ir, los coger\u00eda en Playa Grande.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rivier, aunque meridional, era de sangre fr\u00eda, sereno, de una serenidad elegante y casi diab\u00f3lica. La noticia no le apur\u00f3 en su tarea. No descuid\u00f3 un solo detalle y cuando el ni\u00f1o naci\u00f3 con su carita negra, lo envolvi\u00f3 en su humilde pa\u00f1al de trapo viejo, lentamente y con cuidado. Luego fr\u00edamente, a la luz de un largo &#8220;embil&#8221;, examin\u00f3 el fino pu\u00f1al de hoja toledana que siempre cargaba en el cinto. Llevando en la mano el \u201cembil\u201d de casi un metro para alumbrarse, baj\u00f3 la escalerita de guadua hacia la orilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el largo embil en la izquierda para alumbrarse, Rivier se acomod\u00f3 en su canoa de chachajo. Bajo la capa acariciaba con el \u00edndice de la derecha, la punta de su pu\u00f1al que med\u00eda m\u00e1s de una cuarta. Reconcentrado y pensativo, se imaginaba la cara de su mujer, esa cara que hab\u00eda acariciado y adorado, unida a la del Teniente espa\u00f1ol, no solamente por el amor, sino por el fr\u00edo del viento que amenazaba lluvia. Pensaba tambi\u00e9n que \u00e9l era un ser sin un brillante destino, el pobre y opaco servidor de una humanidad ingrata y cruel. Pero no se dejar\u00eda burlar tan miserablemente. Los matar\u00eda a ambos y luego seguir\u00eda r\u00edo abajo, a buscar el mar, el mar amplio donde cada ola es un camino que conduce a todas partes, hasta a la misma muerte. Y tragaba sus angustias. Vuelta tras vuelta. Vueltas oscuras del r\u00edo Telemb\u00ed, que nunca acaban; largas y negras como t\u00faneles de sombra, con gritos de selva y parpadeos de cocuyos y g\u00fcimbas. Vueltas interminables y eternas, como las esquinas de la muerte. Por all\u00e1 va una sombra que casi no se ve. Pero Rivier la advierte porque la siente en los poros, en las microsc\u00f3picas puntas de los vellos, en el instinto. Ordena al canoero que acelere y se acerque a la canoa con sigilo, para reconocer si son ellos. La canoa se acerca lentamente; \u00e9l de pie, con el embil en alto y el pu\u00f1al escondido y listo en la mano derecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y antes de que Rivier abordara la canoa, el Teniente espa\u00f1ol, con su larga espada, desde su propia canoa lo atraviesa por el pecho, de parte a parte. Cae de la mano de Rivier el largo mechero, que queda arrimado a la pared de la canoa, con la candela hacia afuera y Rivier se desploma sobre el borde, para luego caer definitivamente al r\u00edo, donde se hunde para no salir jam\u00e1s. El canoero de Rivier trata de abordar la canoa del Teniente espa\u00f1ol, pero el pe\u00f3n de \u00e9ste lo rechaza con el canalete y el negro tambi\u00e9n cae al agua, dirigi\u00e9ndose en la oscuridad, hacia la lejana orilla. Ha sido una tragedia en silencio, sin m\u00e1s testigos que el agua, el viento y los \u00e1rboles ciegos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Presos del m\u00e1s desesperante terror, los fugitivos siguen su marcha aceleradamente. Do\u00f1a Ximena est\u00e1 desmayada en brazos del Teniente espa\u00f1ol, quien tiembla de terror. Cuando do\u00f1a Ximena recobra el sentimiento y mira hacia atr\u00e1s, ve, con horror, que una luz los persigue en la oscuridad. Es una llamita que, a veces es roja y, a veces, es verde, que parpadea, que se alarga, que los sigue&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00e1 viene su alma, grita desesperadamente Do\u00f1a Ximena. Nos persigue el alma de Rivier. All\u00e1 viene su alma. Se retuerce como una pose\u00edda del mal esp\u00edritu. El Teniente espa\u00f1ol la sujeta, mudo, tembloroso, porque ella grita y quiere arrojarse al agua. Y la luz viene atr\u00e1s, estir\u00e1ndose, escondi\u00e9ndose, persigui\u00e9ndolos. Tambi\u00e9n el Teniente espa\u00f1ol tiembla y mira el alma de Rivier que los sigue. El canoero tiembla, en un paroxismo de terror que lo paraliza. No recuerda que, en la canoa de Rivier, se qued\u00f3, arrimada al borde, la larga vara del embil, con su llama parpadeante en la punta. En su oscura mente primitiva se despierta, como una niebla que asciende, el terror milenario de su raza por las cosas que no comprende. Y se tira al agua, con rumbo a la orilla, dejando a los fugitivos a merced de la corriente, seguidos por el alma de Rivier, en forma de candela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al regreso de los dos canoeros a Barbacoas, las gentes del poblado se congregan a escuchar la Historia: El alma de Rivier, en forma de candela, regres\u00f3 de la otra vida y en su propia canoa persigui\u00f3 a los amantes. \u00ab<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde entonces, pasan los d\u00edas, los meses, los a\u00f1os y siempre la misma historia. Y as\u00ed, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n Rivier es y ser\u00e1 siempre una luz solitaria y errante en su canoa. Dos siglos despu\u00e9s, con la libertad de los esclavos, esta tremenda historia sale de sus l\u00edmites barbacoanos y se riega por las costas del Pac\u00edfico, con nuevos contornos creados por la imaginaci\u00f3n terr\u00edfica de cada generaci\u00f3n que la cont\u00f3 a la siguiente. Ya nadie se acuerda del ambicioso franc\u00e9s que viniera en un barco negrero para convertirse en ap\u00f3stol de dulzura ante el dolor y la miseria. Ya no es Monsieur Rivi\u00e9re. Ya no es el se\u00f1or Rivieg. Ya no es Rivier. Los negros no pronuncian la ere (r) y la confunden con la ele (l). Ahora es Riviel. El Riviel que, en las noches oscuras de nuestros grandes r\u00edos, esteros y ensenadas del sur de Colombia, persigue a las canoas con su luz que se estira y se encoge, que produce el espanto de agua, ese espanto dif\u00edcil de curar, porque el \u00fanico m\u00e9dico que ten\u00eda la f\u00f3rmula m\u00e1gica para hacerlo, era Monsieur Rivi\u00e9re. Pero Monsieur Rivi\u00e9re ya no existe. Es apenas una luz solitaria, eternamente errante que, en su canoa en forma de ata\u00fad, asalta a las dem\u00e1s canoas que surcan la noche, porque anda siempre en busca de su amor fugitivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Oscar Seidel La novela \u201cEn busca de la semilla\u201d de Oscar Seidel, es una cr\u00f3nica minuciosa de la invasi\u00f3n de Francisco Pizarro al Imperio Inca, y narra las vicisitudes que padecieron con los fen\u00f3menos mitol\u00f3gicos en tres viajes que realizaron en el territorio que es hoy Panam\u00e1, Colombia, Ecuador y Per\u00fa. \u00a0 Cuando los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":91,"featured_media":55527,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[85],"tags":[],"class_list":["post-55525","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-culturas-2"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.1.1 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Cr\u00f3nicas de mitos | P\u00e1gina10<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/cronicas-de-mitos\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cr\u00f3nicas de mitos | P\u00e1gina10\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Por: Oscar Seidel La novela \u201cEn busca de la semilla\u201d de Oscar Seidel, es una cr\u00f3nica minuciosa de la invasi\u00f3n de Francisco Pizarro al Imperio Inca, y narra las vicisitudes que padecieron con los fen\u00f3menos mitol\u00f3gicos en tres viajes que realizaron en el territorio que es hoy Panam\u00e1, Colombia, Ecuador y Per\u00fa. 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