{"id":58941,"date":"2022-04-10T16:42:20","date_gmt":"2022-04-10T21:42:20","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=58941"},"modified":"2022-04-10T16:42:20","modified_gmt":"2022-04-10T21:42:20","slug":"bombona-la-batalla-que-bolivar-jamas-gano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/bombona-la-batalla-que-bolivar-jamas-gano\/","title":{"rendered":"Bombon\u00e1. La batalla que Bol\u00edvar jam\u00e1s gan\u00f3"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Abril 7 de 1822<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por: Vicente Ferrer Apr\u00e1ez Apr\u00e1ez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta, la \u00faltima batalla librada por el general Bol\u00edvar en territorios de la actual Colombia, constituye la tr\u00e1gica epopeya en cuyo inconmensurables costo perecieron cientos de esos experimentados soldados que ven\u00edan de triunfar en Vargas y Boyac\u00e1. M\u00e1s sin embargo, vaya paradoja, los resultados para quienes en Bombon\u00e1 triunfaron, se convertir\u00edan en fatales trofeos que tras de s\u00ed condujeron a todo un pueblo hacia su \u00a0infortunado sino, en cuyos proleg\u00f3menos resuena la sinfon\u00eda luciferina impuesta tras su posterior arrasamiento: an\u00f3nimo, ominoso y genocida del 24 de diciembre de 1824.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El 6 de abril de 1822, despu\u00e9s que los patriotas abandonaran la hacienda de las monjas Conceptas para transitar por entre los precipicios de \u201cLa Buitrera\u201d, como a la hora de la oraci\u00f3n llegaron a la Hacienda de Consac\u00e1. El avance hab\u00eda sido cauteloso en la medida en que los pr\u00e1cticos del batall\u00f3n Bogot\u00e1 se sent\u00edan vigilados por las oleadas de inseguridad que soplaban por doquier. Por tal raz\u00f3n, frecuentemente se vieron \u00a0obligados a detener la marcha y revisar cada palmo del terreno. Adelante de la casa de la Hacienda, pudieron constatar, que las planadas de m\u00e1s adelante estaban divididas por una quebrada que al cortar la pe\u00f1a forzaba a que el camino se empinara sobre la pendiente. Ese recodo fue considerado el paso estrat\u00e9gico que de estar en poder del enemigo facilitar\u00eda inmejorables ventajas. Para anticipar cualquier sorpresa, el general Par\u00eds aconsej\u00f3 prudente guardiar celosamente esa posici\u00f3n. Tanto fue el desgaste empleado en la ponderaci\u00f3n, que el detalle se volvi\u00f3 relevante, cuando en realidad aun le faltaba verificar m\u00e1s hasta se\u00f1alar que ese no era sino un distractor frente a otros objetivos que representaban riesgos mayores. Uno de ellos,repetido en caracter\u00edsticas, era el del puente sobre la quebrada Arenales, donde confluyen los caminos obligados al paso de cualquiera que pretendiese alcanzar las llanuras de Yacuanquer y continuar por el camino del G\u00fc\u00e1itara hasta T\u00faquerres. Nadie se percat\u00f3 que al otro lado, casi encima de \u00e9l, y estupendamente parapetados estaban apertrechados los de la II Divisi\u00f3n Espa\u00f1ola del Sur y las milicias del paisanaje criollo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Las experiencias de Pizba, donde los venezolanos de Bol\u00edvar estrenaron tr\u00e1nsitos desconocidos como estos donde el enemigo se mov\u00eda con mayor solvencia, se repet\u00edan una vez m\u00e1s para encerrar a esos contingentes cansados del trasiego de semejantes caminos y virtualmente cogidos por el hambre. Entonces y como quiera que los soldados de Par\u00eds divisaran algunas reses, se organiz\u00f3 el asado que pudiera saciar la ansiedad de tantas hambres \u00e1vidas de aprontar lonjas de carne, que de acuerdo con la costumbre llanera, dejaban cocinar debajo de las monturas, con la mezcla escatol\u00f3gica del sudor de la bestia y el culo del jinete. Estando en la faena de capturar las vacas, algunos advirtieron que entre el perfil de la loma asomaban unas siluetas que de vez en cuando, y al cruzarse difuminaban la luz reflejada en armas y vituallas. Se trataba de los realistas que cual felinos buscaban acomodo en las colinas que en magnifica sucesi\u00f3n arman los cerros en ascenso. Nadie prest\u00f3 atenci\u00f3n al asunto, ni menos supuso que a la salida del puente estuviera apostada la pieza de artiller\u00eda atenta a las t\u00e1cticas trazadas por el cura F\u00e9lix Li\u00f1\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La Divisi\u00f3n espa\u00f1ola estaba conformada por el Regimiento Arag\u00f3n con tres compa\u00f1\u00edas para 600 soldados; dos compa\u00f1\u00edas del Batall\u00f3n Catalu\u00f1a con 400 hombres; m\u00e1s el Batall\u00f3n de Pasto con 200; a esos efectivos se sumaban otros 200 milicianos del Escuadr\u00f3n Invencible comandados por el teniente coronel Estanislao Merchancano. Pero en la realidad esa tropa no era tan poderosa ni contaba con preparaci\u00f3n suficiente como para aspirar a detener a veteranos de la talla de esos que hasta all\u00e1 llegaron. Ya se ha dicho que los patriotas que se encontraban en Bombon\u00e1 eran la elite de los gloriosos ej\u00e9rcitos curtidos en los rigores de la guerra, los extremos del clima, y la fatiga de las distancias andadas sin mientes de que en la noche hallaran amparo ni al amanecer bocado para tomar aliento. El general Manuel Vald\u00e9s, con los coroneles Sanders y Barreto comandaban el batall\u00f3n \u201cRifles de la Guardia\u201d; el general Pedro Le\u00f3n Torres ven\u00eda al mando de los batallones \u201cBogot\u00e1\u201d y \u201cVargas\u201d y de dos escuadrones del \u201cGu\u00edas\u201d; y los del \u201cVencedores de Boyac\u00e1\u201d, \u201cCazadores Montados\u201d y \u201cH\u00fasares de la Guardia\u201d, se preciaban de estar al mando directo del jefe supremo. La mayor\u00eda de las tropas estaba integrada por neogranadinos y venezolanos, reforzados por unos pocos caucanos,\u00a0 muchos de los cuales estaban hermanados por ardent\u00edas que les inflamaban de emoci\u00f3n patri\u00f3tica, mientras que a otros les mov\u00edan las resultantes del pillaje al que les tra\u00edan acostumbrados las tolerancias impuestas en la urgencia de doblegar resistencias opuestas a las conscripciones. Otros rom\u00e1nticos, quiz\u00e1 los menos, fraguaban idealismos y constru\u00edan castillos del poder que seg\u00fan su querer vendr\u00edan tras el paso de tantas\u00a0 vicisitudes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese 7 de abril de 1822, despu\u00e9s de los recorridos de rutina, los patriotas establecieron que el agrupamiento que sobre las colinas cercanas ten\u00eda el enemigo, m\u00e1s que originado en ilusiones \u00f3pticas, efectivamente traduc\u00eda la inminencia del peligro que urgentemente hab\u00eda que conjurar. Por esa raz\u00f3n, como al medio d\u00eda, Bol\u00edvar llam\u00f3 al general Pedro Le\u00f3n Torres para ordenarle que con los batallones suyos, organizara el despeje del camino, &#8211; \u201cpor un involuntario error de interpretaci\u00f3n de la consigna, la tropa a su mando hizo alto y se dedic\u00f3 a almorzar, lo cual permiti\u00f3 al enemigo ocupar f\u00e1cilmente una posici\u00f3n dominante\u201d- (Lozano Cleves, P\u00e1g. 342), pero el ver que el d\u00eda se agotaba sin que su orden fuera atendida exasper\u00f3 de tal modo a Bol\u00edvar, que sin consideraci\u00f3n por la presencia de sus subordinados ni por el rango y la amistad, airadamente reprendi\u00f3 al general venezolano, y le humill\u00f3 hasta conminarle a entregar el mando a Barreto. Pero Torres en desconcertante actitud, respondi\u00f3 ante Bol\u00edvar poniendo de frente su cabalgadura, y desmontando y entregando las riendas, a cambio del sable que ofreci\u00f3 a su comandante tom\u00f3 el rifle de un soldado y con toda la intensidad de su voz ripost\u00f3: &#8220;No! estas divisas que vuestra excelencia desea empa\u00f1ar, las debo a mi valor, y no las he recibido de V.E. sino de la patria que es el objeto de mis sacrificios; la sangre de mi familia derramada casi toda en esta gloriosa guerra, reclama en este momento la vindicaci\u00f3n del ultraje que en mi persona quiere hac\u00e9rsele. Si no puedo servir como General, luchar\u00e9 como soldado y nadie podr\u00e1 impedirme que preste este servicio m\u00e1s a mi patria&#8221;. (Jos\u00e9 Mar\u00eda Obando, Apuntamientos para la historia, p. 52). Y as\u00ed, sin agregar nada m\u00e1s que su en\u00e9rgico saludo militar, y casi volando se lanz\u00f3 en medio de ese torbellino de rabia y pundonor que le embriagaba, y por entre los abrojos fue con los suyos en pos del centro del cuerpo enemigo donde nunca encontr\u00f3 condiciones que siquiera le permitiesen mantenerse en pie. Vald\u00e9s se percat\u00f3 del desafortunado trance, y al ver que los hombres que entraban a una hondonada no sal\u00edan al otro lado, por su cuenta aprovech\u00f3 que el enemigo concentraba el fuego hacia all\u00e1 y para debilitarlo acometi\u00f3 sobre la trinchera opuesta del flanco derecho. Pero para Torres ya era tarde puesto que se hab\u00eda inmolado v\u00edctima del impulso suicida que al igual que el hero\u00edsmo surge impelido por el honor herido. All\u00ed el general Pedro Le\u00f3n Torres perdi\u00f3 el sentido y sind\u00e9resis que en el extremo de los peores arrebatos le impuls\u00f3 a pasar el puente, no obstante que era previsible que desde el lado opuesto quedara a merced de la fusiler\u00eda que efectivamente le masacr\u00f3 recostado sobre el talud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">T\u00e1cticamente, es probable que en este momento y sitio, sobre la quebrada de Cariaco se definiera la contienda, cuando en \u00e9l, con sus fortalezas se precipitaron hasta quedar entrampados los Batallones Vargas y Bogot\u00e1. Esa hondonada, se\u00f1ala la fatal perdida de las banderas patriotas virtualmente arrancadas de manos de los abanderados que unos tras otros ca\u00edan al lado del general Torres, con cuya muerte tuvo inicio la sucesi\u00f3n fatal que se desencaden\u00f3 al asumir el liderazgo el coronel Lucas Carvajal, y se desmoron\u00f3 cuando este fuera tocado por un balazo que casi arranc\u00f3 su cabeza. Enseguida, su reemplazo el teniente coronel Joaqu\u00edn Par\u00eds, ante de ser abatido entreg\u00f3 el mando al coronel Ignacio Luque, quien hubo de cederlo al coronel Pedro Antonio Garc\u00eda que ag\u00f3nico dejo su sable en manos del sargento mayor Federico Valencia que al igual que los dem\u00e1s tambi\u00e9n muri\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta tr\u00e1gica secuencia solo es cre\u00edble en base a los apuntes de un testigo tan excepcional como el soldado estafeta y despu\u00e9s coronel Pedro Antonio L\u00f3pez. El fatal resultado fue producto de esa confiada y prepotente improvisaci\u00f3n con la cual, y como si tal se tratase de alguien que por primera vez combatiera, obr\u00f3 el m\u00e1ximo comandante en quien resultan indisculpables errores tan flagrantes como los de Bombon\u00e1. Sencillamente, Bol\u00edvar confiado en que Basilio Garc\u00eda tem\u00eda a tal grado enfrentarle que prefiri\u00f3 quedarse al cuidado de la ciudad, dej\u00f3 que le escogieran los terrenos donde contra toda previsi\u00f3n suya le liquidaron. (Lozano Cleves (p\u00e1g. 345) anota: \u201cEl terrible fuego enemigo diezmaba a la intr\u00e9pida columna que avanzaba imp\u00e1vida poniendo el pecho a las balas enemigas, con el \u00e1nimo de arrojar al adversario de sus posiciones. En menos de una hora, casi la totalidad de los oficiales y m\u00e1s de cien soldados fueron muertos. El general Torres fue herido y a causa de las heridas muri\u00f3 d\u00edas despu\u00e9s. Los batallones que formaban la vanguardia fueron liquidados en su totalidad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;En media hora de combate perecen los jefes y oficiales de la Divisi\u00f3n de vanguardia, ninguno retrocede ante la muerte; desaparece el batall\u00f3n Vargas, el Bogot\u00e1 queda casi exterminado y los pocos que sobreviven se baten como h\u00e9roes. Bol\u00edvar que de pie sobre una alta piedra de Bombon\u00e1 ve\u00eda entrar por la honda ca\u00f1ada al ejercito que comandaba el general Torres, exclam\u00f3: &#8220;!Que bien entra mi gente\u00a1&#8221;. Alg\u00fan amigo que le escuchaba le contest\u00f3: &#8220;Si mi General, pero no sale&#8230;&#8221; (Nemesiano Rinc\u00f3n, ob. cit. p\u00e1g.138; El precursor, Higinio Mu\u00f1oz, 1887)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasadas las 6 de la tarde, los crespones anaranjados del sol de los venados se tornaron\u00a0 en llamaradas que se desvanec\u00edan tristes en lontananza para desaparecer entre las tempestades trepidantes allende el oc\u00e9ano escondido tras las monta\u00f1as de Linares, Sotomayor y Cumbitara. Era el escenario de muerte y dolor descrito en el obituario a una\u00a0 contienda indescriptible e irremediablemente perdida. Fuera de s\u00ed, Bol\u00edvar sin poder concebir a qu\u00e9 horas esos demonios aniquilaron el capital guerrero que tanto amaba y con tanto esfuerzo forjara, iracundo her\u00eda los ijares de su caballo para llevarlo de un lado al otro. Por fin reaccion\u00f3 para reconocer que aunque por otros lados lo hab\u00edan intentado, por el centro todav\u00eda no utilizaba el recurso m\u00e1ximo de la caballer\u00eda, pero en cuanto los jinetes apretaban para que las bestias entraran, estas tropezaban, ca\u00edan y se encabritaban puesto que sus patas ni que fueran alas para volar sobre tantos \u00e1rboles abatidos y por encima de semejantes pedregales. Sin embargo todav\u00eda restaba por utilizar otro cuerpo de tropa, el del batall\u00f3n Vencedores de Boyac\u00e1 que por ser su favorito, inexplicablemente Bol\u00edvar reserv\u00f3 hasta la temeridad del l\u00edmite m\u00e1ximo de la derrota. Con los labios sangrados de tanto apretarlos, puso al fin en acci\u00f3n la brutal carga que de inmediato y cual r\u00e1faga iracunda, pr\u00e1cticamente apoyada sobre los arrumes de cad\u00e1veres y heridos yacientes en esa t\u00e9trica morgue, pas\u00f3 el puente y sali\u00f3 al lado donde antes ninguno pudo llegar. Sacudidas por ese impacto que a esas alturas aparec\u00eda inesperado, las fuerzas realistas que ya daban por descontado el control definitivo de ese flanco, no tuvieron otra opci\u00f3n que abandonar sus trincheras para salir a lo limpio y a bayoneta calada repeler la carga que ahora parec\u00eda tomar ventaja en la planada. Entre tanto Vald\u00e9s de a pie, ensangrentado y sin casaca, a gritos inculca tanta tenacidad que hasta redime el animo del combate. Tan pronto como pudo ascendi\u00f3 a la loma en que se apoya el flanco derecho de la resistencia pastusa y desde all\u00ed consigue dispersar a los efectivos, escasos ya de municiones. Pero en ese momento le asaltaron la duda y el desconcierto, al tropezar de golpe con el cad\u00e1ver del capit\u00e1n ingl\u00e9s Felhrstenhaw, quien ensartado por una lanza, flotaba cual si fuera el estandarte de la participaci\u00f3n mercenaria de sus compatriotas. Igual infortunio corrieron los tenientes De Pi\u00f1eros, Franco y Ram\u00f3n Bravo, no as\u00ed el abanderado Domingo Delgado quien llegaba a la altura para clavar el pend\u00f3n tricolor despu\u00e9s de deponer el de Espa\u00f1a que all\u00ed flameaba junto a la bandera de la iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00fanica vez las acciones parecieron dar vuelta, cuando el coronel Arturo Sanders trepando como un gato por la pared del abismo, con sus hombres apoyados en las bayonetas hinchadas contra la tierra dio respald\u00f3 al accionar de El Rifles. Esto, mientras la primera y segunda divisiones al mando de los tenientes coroneles Ram\u00edrez y Wrigh apoyaban a Vald\u00e9s quien para esos instantes y desde la altura crey\u00f3 haber vencido, y por eso envi\u00f3 un parte que por deshilvanado e impreciso, tal vez por err\u00e1tico a causa de las ansiedades, Bol\u00edvar no entendi\u00f3 ni atendi\u00f3, o en medio del desconcierto entendi\u00f3 tan mal o se neg\u00f3 a entender, que en cambio de entrar a reforzar de cualquier modo al eventual frente triunfador, prefiri\u00f3 aceptar la derrota y opt\u00f3 por ordenar que sonara el clar\u00edn de retirada y se destruyeran los equipos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasadas las 8 de esa noche, el velo de las nubes que hasta hace rato pululaba por cubrir de sombras la macabra parafernalia, se disip\u00f3 hasta permitir que en el cielo asomara la cara de esa luna siniestra que c\u00ednica sirvi\u00f3 de antorcha iluminante de esos infelices que no cesaban de matarse, y que no acabaron de hacerlo sino merced al torrencial aguacero abrile\u00f1o que se encarg\u00f3 de ba\u00f1ar esos campos que entre rel\u00e1mpagos, dejaban ver los rostros anhelantes y los ojos abiertos y quietos de tantos j\u00f3venes que inermes y desmembrados, nunca podr\u00edan reflejar en sus pupilas las callejuelas de Quito y los palacios virreinales de Lima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Un verdugo de la categor\u00eda inferior de Basilio Garc\u00eda, hab\u00eda vencido al Libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar. Lo hizo en una batalla colmada de improvisaciones, estulticias\u00a0 y errores donde la descoordinaci\u00f3n surgida a partir de la destituci\u00f3n de Pedro Le\u00f3n Torres; la inutilizaci\u00f3n de la caballer\u00eda patriota; la tard\u00eda entrada de El Vencedores de Boyac\u00e1, y en fin la prepotencia impidieron que Bol\u00edvar entendiera el mensaje de Vald\u00e9s. Garc\u00eda, sin percatarse de una realidad que para \u00e9l y para cualquiera era inconcebible, parti\u00f3 en apoyo de la desbandada que en el flanco mandado por el jefe del Estado Mayor don Pantale\u00f3n Del Hierro produjera el furioso embate de Vald\u00e9s. A sus hombres los encontr\u00f3 replegados en el extremo contrario al camino de Consac\u00e1, donde en un sitio pr\u00f3ximo a Cariaco, llamado La Guaca se reagruparon. Hasta all\u00e1 lleg\u00f3 Vald\u00e9s pero no se atrevi\u00f3 a atacar cuando ya sus hombres y recursos estaban agotados. Por su parte el coronel Zambrano junto con el comandante Merchancano, sin saber que el triunfo era suyo, ni o\u00edr que el clar\u00edn de la retirada evidenciara el desastre enemigo, simplemente consideraron que la tarea del d\u00eda estaba cumplida y que ante lo avanzado de la noche era preferible resguardarse de las inclemencias del clima, por lo cual, sin m\u00e1s se desplazaron hasta la loma de Hatoviejo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero volvamos a mirar todo cuanto tuvo que ver con la suerte de los milicianos pastusos y la conducta asumida inmediatamente despu\u00e9s de la batalla. Cuando todos se preguntan el por qu\u00e9 no cobraron r\u00e9ditos de su victoria, ni por qu\u00e9 raz\u00f3n no entraron sobre los campamentos enemigos? La realidad del misterio consiste, en que por lo avanzado de la hora en que terminaron las acciones, y a causa del aguacero que a todos dispers\u00f3, ni siquiera se percataron que hab\u00edan ocasionado algo tan improbable como la derrota de Bol\u00edvar. Simplemente consideraron que cuando el objetivo consist\u00eda en evitar su paso por Pasto y hacia el sur, con lo hecho superaban su cuota de colaboraci\u00f3n y acompa\u00f1amiento a los soldados del rey. Y adem\u00e1s, como quiera que las milicias no estaban asimiladas a las disciplinas propias de los ej\u00e9rcitos regulares, hacia la media noche, sencillamente se retiraron del refugio de la loma de Hatoviejo y con los otros de La Guaca, plet\u00f3ricos y en posesi\u00f3n de algunos trofeos del armamento enemigo, se fueron a comer, a descansar en sus casas, a cantar y a hacer lenguas de la batalla que dieron a esos invasores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni por asomo, en el candor idiosincr\u00e1sico de los de Pasto, ninguno pod\u00eda dimensionar cuanto doler\u00edan esas acciones, y cuan hondas ser\u00edan sus connotaciones, como que las retaliaciones a cargo de Sal\u00f3m, Flores, Sucre, C\u00f3rdova y tantos otros, en un d\u00eda que estaba pr\u00f3ximo, sin l\u00edmites de vesania acabar\u00edan con Pasto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como en sus c\u00e1lculos nunca presupuest\u00f3 ganar, Basilio Garc\u00eda tampoco estaba preparado para cobrar ning\u00fan triunfo, menos uno tan impensado como ese de la Loma de Cariaco. Para \u00e9l, los instantes posteriores a la victoria, fueron eternidades de desconcierto y confrontaci\u00f3n con esa soledad que le envolvi\u00f3 e hizo temblar despu\u00e9s que las milicias se marcharon. Entonces, no obstante estar inmerso en esa sensaci\u00f3n que desde arriba de la grandeza hasta debajo de la insignificancia recorr\u00eda su estructura humana, se sinti\u00f3 indigno e inferior de derribar con una honda a semejante Goliat. Quiz\u00e1 dentro de ese estado le falt\u00f3 actitud y decisi\u00f3n para cobrar lo que era suyo, o para que mientras saliera del ensimismamiento y vacilaba, ya no tuviera sujeto contra quien hacerlo. Ante eso, no tuvo otro recurso que el de emitir mensajes que por melifluos e inapropiados, para ese momento aparecieron fuera de sitio. Primero, resolvi\u00f3 devolver las banderas de los batallones Bogot\u00e1 y Vargas: &#8220;a estos batallones fue f\u00e1cil destruirlos, pero no vencerlos&#8221; dijo, acompa\u00f1ando un requerimiento en el cual exig\u00eda que Bol\u00edvar se devolviera por donde vino, y a cambio de no verlo le ofreci\u00f3 cuidar a cuanto herido quedara abandonado en la retirada, acto que sin perjuicio de todo lo anterior, valga decirlo, las gentes de la regi\u00f3n cumplieron caritativamente. Basta conocer que el agonizante general venezolano Pedro Le\u00f3n Torres, fuera acogido por Yacuanquer donde sus restos son venerados en el parque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Garc\u00eda en s\u00ed, la batalla de Bombon\u00e1 representa un hito en el cumplimiento del objetivo de impedir que Bol\u00edvar pudiera atenazar desde el norte a Aymerich, cuando se sab\u00eda que para entonces este soportaba por el sur occidente las asechanzas del general Sucre. Para Garc\u00eda fue claro que si bien Bombon\u00e1 no decidi\u00f3 la guerra, si tuvo suficiente fortaleza como para contribuir, y en alt\u00edsima medida, a dificultar la ca\u00edda de Quito y a preservar el poder\u00edo que desde Lima impon\u00eda Canterac.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con esa \u00e9poca y a las connotaciones belicistas de los pastusos, Edgar Bastidas Urresty en el capitulo VII de su libro \u201cLas Guerras de Pasto\u201d apunta: \u201cLos Pastusos son unos milicianos de condiciones sui-generis. No aceptan la vida de cuartel, ni los ejercicios de adiestramiento, ni siquiera quieren abandonar el hogar, toman la guerra como si fuera un deporte, y acuden a los combates con la seguridad del triunfo, porque no cejan hasta conseguirlo. Tienen a su favor el terreno, admirablemente aprovechado por conocido, pues da la circunstancia de que, los combates han tenido efecto en la ciudad o en sus proximidades. No aceptan uniforme, pues creen ponerse en rid\u00edculo al usarlo. Se llevan las armas a sus casas y las esconden para sacarlas en el momento oportuno. Los jefes espa\u00f1oles se quejan a la superioridad de Quito de esas irregularidades dif\u00edciles de corregir. Habitualmente los chuanes del sur se entregan a la vida agr\u00edcola, pastoril y artesanal. Pero en cuanto los esp\u00edas situados en el Juanamb\u00fa, dan la alarma ante la proximidad del enemigo invasor, suenan las campanas a rebato, redoblan los tambores y los cuernos rugen en las colinas cercanas. El pueblo acude a la Plaza Mayor, en donde los cabildantes, los cl\u00e9rigos y los nobles convocan a la pelea. El d\u00eda y la hora se\u00f1alados entran los paisanos a los cuarteles, portando sus armas. No entienden \u00f3rdenes superiores sino que se agrupan en las compa\u00f1\u00edas por familias, por veredas, por profesiones, antes que por razones de organizaci\u00f3n militar. Salen los batallones de milicias. Detr\u00e1s van las mujeres y los muchachos conduciendo las municiones de boca (el av\u00edo o fiambre) la chicha de ma\u00edz y el aguardiente que sirve para entonar el \u00e1nimo cuando empieza la pelea. Apenas esta termina los milicianos y sus mujeres se vuelven a la ciudad, sin atender \u00f3rdenes, ni voces de mando. El Pastuso es primero que todo perfecto padre de familia y hombre de hogar\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca ser\u00e1 posible cuantificar las bajas producidas en la Batalla de Bombon\u00e1, solo puede decirse que en ese sitio sucumbi\u00f3 lo mejor del ejercito republicano, y que de no haber preservado esos contingentes que Sucre adelant\u00f3 hasta Quito, los patriotas se hubieran quedado sin efectivos con que llegar a Jun\u00edn y Ayacucho. Se calcula que la cuota de sangre que el ej\u00e9rcito libertador sufrag\u00f3 en Bombon\u00e1 se aproxima a los 600 hombres. Por otra parte, y no obstante que el registro de Basilio Garc\u00eda se limita a hablar de 20 muertos y 60 heridos, la verdad es que esos debieron ser much\u00edsimos m\u00e1s, solo que por estar en casa, los lisiados contaron con ayuda y los muertos con dolientes que les recogieron y sepultaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El historiador Jos\u00e9 Manuel Restrepo dice: &#8220;La perdida de los espa\u00f1oles no pas\u00f3 de 250 en total. Los realistas combat\u00edan camuflados y los colombianos a cuerpo descubierto, bajo los tiros destructores de la metralla y la fusiler\u00eda&#8221;.M\u00e1s pragm\u00e1tico que el anterior, Jos\u00e9 Mar\u00eda Obando expone al respecto: &#8220;Ambos contendores perdieron la batalla: Nosotros la fuerza; Los espa\u00f1oles el campo&#8221;, &#8220;fue un est\u00e9ril triunfo que cost\u00f3 muy caro&#8221;. El parte militar del jefe del Estado Mayor del libertador dice: &#8220;la perdida del enemigo seg\u00fan su propia confesi\u00f3n pasa de 250 hombres entre muertos, heridos, y prisioneros, como tambi\u00e9n dispersos, no debiendo extra\u00f1arse de las perdidas propias, porque combatiendo perfectamente a cubierto nos era imposible hacerles estragos por nuestra parte&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Bol\u00edvar que bien sabia de triunfos y tambi\u00e9n conoc\u00eda inmensas derrotas, nunca antes hab\u00eda percibido una tan costosa, cruel y significativa, no solo por el numero de las bajas sino tambi\u00e9n por el deterioro generalizado en la autoestima y moral de la tropa. Ahora, si se analizan los t\u00e9rminos pr\u00e1cticos hacia el futuro, hay que entender que en el polvo mordido en Bombon\u00e1 quedo estampillado ese orgullo imperial, hasta extremos que le hicieron admitir, que ante la merma de esos contingentes particularmente veteranos era menester retroceder. Y, lo que es peor, que tan humillante como ins\u00f3lita derrota, ni siquiera proven\u00eda de alguien con la estatura de Morillo, o al menos de Montes, Aymerich o Canterac, sino de unas agrupaciones militares espurias, de esas que dentro de los arrevesados metros y concepciones de la guerra y el pundonor fundamentado en la fuerza, eran tropas de guardianes llamadas a hacerse a un lado o ser abatidas sin lugar a estorbar destinos reservados a los pr\u00f3ceres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la bi\u00f3grafa de Jos\u00e9 Mar\u00eda C\u00f3rdoba, Pilar Moreno de \u00c1ngel: \u201cAl amanecer, Bol\u00edvar profundamente afectado, contabiliz\u00f3 la p\u00e9rdida de dos terceras partes de su fuerza&#8221;. Dentro de estos y anteriores contextos, resulta ins\u00f3lito comprobar que aun subsisten los obstinados que a ultranza de argumentos tan indiscutibles, se empe\u00f1en en feriar Bombon\u00e1 a favor del grande que all\u00ed cay\u00f3 derrotado. Peor todav\u00eda si para buscar apoyo y fundamentan su error, afirman que si las tropas patriotas se quedaron en posesi\u00f3n del escenario de la batalla fue porque ganaron. Hay que entender que si en realidad as\u00ed lo hicieron, fue porque nadie les persigui\u00f3, y ante todo por agotamiento y necesidad de amortajar los cad\u00e1veres que por decenas enterraron en enormes fosas comunes, y luego, para tratar de mitigar las heridas y mutilaciones de los ca\u00eddos. S\u00ed el triunfo de Bombon\u00e1 hubiere favorecido a los patriotas, qu\u00e9 raz\u00f3n pod\u00eda oponerse a que la campa\u00f1a prosiguiera tras el destino de Quito?. Pero adem\u00e1s, y superando cualquier otra consideraci\u00f3n, no era l\u00f3gico qu\u00e9 en ese trance Bol\u00edvar entrara sobre la ciudad de Pasto para someterla, aleccionarla y destruirla?. No existen antecedentes en que el general dejara escapar su severidad para aprovechar la ocasi\u00f3n y marcar precedentes, m\u00e1xime si el objetivo de aqu\u00ed se centraba en la necesidad de resolver y volver expedito el camino del sur. En cambio de lo anterior, tan pronto como El Libertador se percat\u00f3 de las reales dimensiones de semejante desastre, entendi\u00f3 que no ten\u00eda opci\u00f3n diferente de la de emprender penoso regreso hacia El Pe\u00f1ol, al remedo de hospital que en buena hora dej\u00f3 al cuidado del oficial Laurencio Silva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En los interregnos de la afrentosa retirada, se dieron frecuentes cruces de notas entre Bol\u00edvar y Garc\u00eda, en ellas, cada uno desde su perspectiva cobraba para s\u00ed el triunfo. El 8 de abril Basilio Garc\u00eda escrib\u00eda as\u00ed a su contendor: \u201csensible mi coraz\u00f3n al ver derramar la sangre de mis semejantes, me atrevo a comunicar a V.E. que la acci\u00f3n de ayer sobre Cariaco no caus\u00f3 a Colombia otra ventaja que el llanto y la confusi\u00f3n. La p\u00e9rdida del ej\u00e9rcito de V.E. no la subsana de manera alguna, y yo lo s\u00e9 como V.E. la de mi divisi\u00f3n no ha sido ninguna, cuando no ha habido un muerto y pocos heridos; por consiguiente me hallo con ella intacto, y auxiliado por las tropas que tenia en la provincia. Si V.E. da lugar a emprender otra acci\u00f3n, tengo toda clase de recursos y elementos de guerra, con m\u00e1s brazos que ayer, como m\u00e1s inmediato a Pasto; y por doquiera se dirija ser\u00e1 V.E. recibido con m\u00e1s entusiasmo y valor, sin el peligro de ser franqueado como ayer. En esta virtud, dos solas resoluciones quedan a V.E.; que son: Sufrir la venganza de los valientes pastusos y tropas, o recibir un salvoconducto para todo su ej\u00e9rcito que replegu\u00e9 a Popay\u00e1n&#8230; Si V.E. quiere aprovechar mis posiciones ser\u00e1 auxiliado por s\u00ed en lo que esta a mi alcance. Remito con el conductor la Bandera de Bogot\u00e1, que la suerte de la guerra puso en mis manos habiendo quedado el asta en los puntos de defensa y el abanderado muerto en el campo de honor\u201d. ( Nemesiano Rinc\u00f3n: \u201cEl Libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar\u201d.p. 147 ). Todo esto, verdadero o falso, m\u00e1s lo segundo seg\u00fan lo apreciara su signatario, pon\u00eda al rojo vivo la iracundia y hacia crecer la preocupaci\u00f3n del general, que adem\u00e1s de tener que soportar semejantes asechanzas, permanec\u00eda bloqueado y por supuesto alejado de la posibilidad de establecer contacto con Santander o Sucre. Sin dilaci\u00f3n Bol\u00edvar respondi\u00f3:\u201cCelebro que V.S. sea sensible al ver derramar la sangre de sus semejantes como me dice en una nota de hoy, para que acepte el armisticio que anteriormente le he propuesto. Entonces en el territorio de mi mando yo har\u00e9 con las tropas de Colombia los movimientos que juzgue necesarios. V.S. sabe que las tropas de Colombia son irresistibles, y que obst\u00e1culos inesperados s\u00f3lo pueden contenerlos por momentos. V.S. sabe que toda Am\u00e9rica est\u00e1 por el partido de la independencia, y que estos sacrificios son in\u00fatiles cu\u00e1ndo todo nos promete una pronta paz. Doy gracias a V.S. por la bandera de Bogot\u00e1 que se ha servido dirigirme. No puedo responder a V.S. con igual d\u00e1diva, porque no hemos tomado banderas enemigas; pero s\u00ed el campo de batalla. El oficial parlamentario debe traerme la respuesta definitiva de mi \u00faltima proposici\u00f3n, para continuar o no las hostilidades\u201d (Nemesiano Rinc\u00f3n p\u00e1g. 149 ).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo cierto del caso fue que por espacio de nueve d\u00edas, la enorme estancia que a\u00fan se yergue en medio del abandono de Bombon\u00e1, dentro de las mayores improvisaciones y precariedades sirvi\u00f3 de cuartel de sangre. Y que as\u00ed sucedi\u00f3, hasta el d\u00eda en que Bol\u00edvar, en ominosa operaci\u00f3n que arranc\u00f3 el 16 de abril y termin\u00f3 el 20, volteo la br\u00fajula del retorno en direcci\u00f3n a El Pe\u00f1ol. Esto, despu\u00e9s de soportar el asedio que desde Sandon\u00e1 y el Tambo Pintado propinaban esas guerrillas reforzadas por el acompa\u00f1amiento de la poblaci\u00f3n que al paso de esa caravana del dolor, se sent\u00eda autorizada a arrojarle guijarros, y negar todo auxilio solicitado por esos infelices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">-Ascensi\u00f3n Mu\u00f1oz, una anciana sobreviviente de los tiempos de Bombon\u00e1, hacia 1.904 dijo: &#8220;ten\u00eda 17 a\u00f1os, en el combate no vi nada por estar escondida, solo o\u00eda tiros desde la albita hasta el anochecer, despu\u00e9s vi el camino lleno de cad\u00e1veres de parte de las fuerzas de Bol\u00edvar en la planada de la quinta, perteneciente a la hacienda de Bombon\u00e1, amontonados unos sobre otros y quem\u00e1ndose con p\u00f3lvora que les hab\u00edan echado para que prendieran&#8221;.\u00a0 La Hacienda de Cariaco en ese tiempo era de propiedad de Juan Mu\u00f1oz de Ayala y su hermana Mercedes esposa de Juan Urbano, la de Bombon\u00e1 era de Jorge Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro, \u201cPasto en la Guerra de Independencia\u201d de Gerardo Le\u00f3n Guerrero, toma como fuente los Estudios sobre la vida de Bol\u00edvar de Jos\u00e9 Rafael Sa\u00f1udo, para reafirmar la condici\u00f3n vergonzante de impotencia f\u00edsica en que qued\u00f3 el perdedor. Dice que para estos mismos tiempos, a los campamentos del Libertador llegaron noticias que indicaban que los patianos hab\u00edan azolado el hospital de Mercaderes, donde Bol\u00edvar dejara al coronel Francisco Luque al cuidado de los heridos, que estos hab\u00edan sido muertos y el coronel sometido. Y que en tales circunstancias tuvo Bol\u00edvar que enviar al coronel Juan Paz del Castillo a negociar una tregua sobre unos puntos que se concretan as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Permitirle permanecer en el campo en que se hallaba, lo que discutido con Garc\u00eda no fue aceptado por no convenir al ej\u00e9rcito real.<\/li>\n<li>Si esto no era posible, que se le dejara pasar a trav\u00e9s del G\u00fc\u00e1itara, por el puente de Yacuanquer, a la provincia de los Pastos, lo cual tampoco fue aceptado, \u201cpues era obtener el grado, lo que no pudo por la fuerza\u201d.<\/li>\n<li>Que regresar\u00eda al otro lado del Juanamb\u00fa Permiti\u00e9ndole el paso por la ciudad de Pasto o por uno de los flancos. Este planteamiento fue llevado por Garc\u00eda al Cabildo de Pasto para que decidiera y se acord\u00f3 suspender las hostilidades por 4 d\u00edas mientras se daba respuesta. El 10 de abril, el Cabildo por unanimidad se neg\u00f3 a que Bol\u00edvar \u201cretrogradase por la ciudad o sus inmediaciones\u201d. El Libertador volvi\u00f3 a pedir a Garc\u00eda un armisticio, el 13 de abril, y, si no le era concedido, que quedara notificado que al d\u00eda siguiente se romper\u00edan las hostilidades; pues \u201cno deb\u00eda retirarse su ejercito por ser vencedor\u201d. \u201cGarc\u00eda le respondi\u00f3 que pod\u00eda continuarlas: hizo muestras de que iba a combatir, m\u00e1s el 16 de abril, nueve d\u00edas despu\u00e9s de la batalla, el ej\u00e9rcito colombiano emprendi\u00f3 el movimiento de retroceso, desde la hacienda de Cariaco\u201d.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confundido entre esa mezcla de soberbia e indescriptible rencor que reverberaba sus entra\u00f1as, al general no le quedaban alientos sino para proferir denuestos por la tardanza y falta de acci\u00f3n de otros contingentes con los cuales se har\u00eda respetar. Maldec\u00eda a todos y a todo, y por momentos m\u00e1s que a ninguno a Santander por no atender sus requisitorias de recursos y refuerzos. En medio del desespero volvi\u00f3 a retomar planes que le tuvieron a punto de ir de una vez por Barbacoas al mar, y por Buenaventura unirse a los de Sucre que supon\u00eda al dominio de El Guayas. La verdad es que s\u00ed esos planes no se ejecutaron fue debido al hecho de tener que esperar a que los heridos sanaran. Con m\u00e1s calma, algunos d\u00edas despu\u00e9s resolvi\u00f3 que por mayor seguridad, era mejor pasar el Juanamb\u00fa e ir hasta El Trapiche (hoy Bol\u00edvar C.), donde fij\u00f3 la sede provisional del cuartel general. All\u00e1 s\u00ed, por fin comenzaron a llegarle soldados y conscriptos dispersos o aficionados que ped\u00edan cupo en las toldas de un general sobre cuyas haza\u00f1as, por los lados del norte no dejaban de o\u00edrse\u00a0 ponderaciones. En esa ocasi\u00f3n, entre otros se le uni\u00f3 un joven y ardoroso elemento de la aristocracia payanesa identificado como el capit\u00e1n Tom\u00e1s Cipriano de Mosquera y Arboleda. La verdad fue que desde el principio, impuso esa importancia, actitud y presencia sobresalientes dentro de las dimensiones de la grandeza militar y pol\u00edtica que para \u00e9l se\u00f1alar\u00edan inescrutables relevancias hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por cierto que hacia la \u00e9poca en que se libr\u00f3 la Batalla de Bombon\u00e1 convergen situaciones que pululan por impedir que Bol\u00edvar pudiera accionar la palanca que desde el norte atenazara al fuerte militar que en Quito mandaba el espa\u00f1ol Melchor de Aymerich. Aymerich, no estaba tranquilo cuando se ve\u00eda precisado a sortear situaciones de orden tan grave como esas que por el avance de los contingentes mandados por Sucre se cern\u00edan amenazantes desde Guayaquil, Cuenca y Riobamba. De otro lado, al verse forzado a retroceder, Bol\u00edvar se perdi\u00f3 del deleite que le prodigara el triunfo que en Quito tom\u00f3 para s\u00ed su subalterno Sucre, a quien por cierto hab\u00eda enviado, no para dar una batalla de las dimensiones de la de Pichincha, sino para allanar el camino reservado al comandante supremo. Empero no solo Bol\u00edvar se perdi\u00f3 el festejo, sino que tambi\u00e9n Garc\u00eda se priv\u00f3 de ir con sus hombres en respaldo de Aymerich, por lo cual dir\u00eda que si hubiera llegado, con \u00e9l y los pastusos otra hubiese sido la suerte de Sucre. Pero a Basilio al fin y al cabo le quedaba la satisfacci\u00f3n de saber que a cambio de eso, en la ruleta de su destino aparec\u00eda la m\u00e1s grande victoria a que pudiera aspirar un militar en momentos en los que los reveces sufridos por su patria requer\u00edan de alg\u00fan paliativo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A Bol\u00edvar ninguna causa lo obsesionaba m\u00e1s que aquella de hacer que sus banderas y principios se consolidasen a lo largo y ancho del mapa continental americano, solo que pero para hacerlo sabia que era preciso quitarse de encima el estorbo que solo resolver\u00eda cu\u00e1ndo Pasto fuera doblegada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Militar y pragm\u00e1ticamente puede convenirse con quienes concluyen que en Bombon\u00e1 perdieron los dos bandos; m\u00e1s el de Bol\u00edvar desde luego. Pero dentro de semejantes ambig\u00fcedades en que se nutren las definiciones pol\u00edticas y de la guerra, tambi\u00e9n perdieron los de Pasto si se asume que a partir de su triunfo, sobrevino la prolongaci\u00f3n letal de esa agon\u00eda impl\u00edcita en una causa irreversiblemente destinada a una fatalidad que en forma irreversible estaba marcada desde siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; DESPU\u00c9S DE BOMBONA &#8211;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">LA CAPITULACI\u00d3N DE PASTO (Junio 6-1.822)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El paso de los d\u00edas hizo que Bol\u00edvar asumiera actitudes de mayor sensatez y calma, cuando entre otras, gracias a la tonificante llegada de nuevos contingentes recuperara la seguridad que por momentos tambale\u00f3. Y tanto la recuper\u00f3, que como si tal ignorara sus condiciones de precariedad frente a los de Pasto, desde El Trapiche dirigi\u00f3 terminantes intimidaciones para que Garc\u00eda capitulara y sin m\u00e1s pusiera la plaza a su servicio. Al flamante triunfador espa\u00f1ol, engolosinado como estaba con las celebraciones no le cupo sino considerar eso como una desfachatez, una burla, o el alarde de alguien absolutamente descontextualizado de la realidad. C\u00f3mo era eso que desde los cambuches de la derrota, despu\u00e9s de retroceder cientos de leguas con el bacalao de la derrota a cuestas, Bol\u00edvar osaba decir que Bombon\u00e1 para s\u00ed era un &#8220;\u00bftriunfo glorioso?\u201d. Semejante pretensi\u00f3n, resultaba sencillamente demencial y por lo tanto desmerec\u00eda consideraci\u00f3n alguna. Que lejos estaba el Ib\u00e9rico de presentir que el 28 de mayo de 1.822, parte del Batall\u00f3n Catalu\u00f1a y algunos regimientos de la caballer\u00eda realista comandada por el coronel Carlos Torla, llegaran a Pasto maldiciendo a quien el 24, en las estribaciones del Pichincha les derrotara en formidable contienda. Otra vez el peque\u00f1o daba cuenta del grande, pero esta vez con resultados y vencedores inversos a los de Cariaco. Pero faltaba m\u00e1s, lo fatal para Garc\u00eda y Pasto consisti\u00f3 en que los emisarios de semejantes fatalidades tambi\u00e9n tra\u00edan detalles sobre la capitulaci\u00f3n que Melchor de Aymerich suscribi\u00f3 con motivo de su derrota, y que el art\u00edculo 7\u00ba, nada menos dec\u00eda: &#8220;Que las tropas realistas de San Juan de los Pastos estaban comprendidas en ella&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los habitantes de Pasto, ignorantes de capitulaciones y desconocedores de su sentido, lo mejor era concentrarse a trabajar sin dejar de mantener permanente alerta a fin de prevenir cualquier revancha que desde el campo republicano pudiera intentarse. En efecto, y tal como era previsible, tan pronto como Bol\u00edvar se sinti\u00f3 alentado por los refuerzos y recursos llegados a El Trapiche, el 2 de junio tom\u00f3 la determinaci\u00f3n de reemprender su Campa\u00f1a Emancipadora. Entonces, otra vez con sus tropas, retom\u00f3 por donde ya conoc\u00eda el camino del sur. Las intensiones que abrigaba para someter a Pasto a como diera lugar no eran las mejores, y la suerte de Basilio Garc\u00eda la del fusilamiento. En proximidades de La Venta, de improviso la avanzada fue interceptada por un piquete de soldados realistas que previniendo intenciones pacificas, a gritos insist\u00eda en la urgencia de dialogar personalmente con El Libertador. Por todos los antecedentes y signos punitivos que aparejaban la marcha, resultaba dif\u00edcil vencer la desconfianza que por supuesto produc\u00eda. La primera reacci\u00f3n a cargo de los sargentos fue la de tomarlos presos y matar a esos extra\u00f1os, pero cuando les interrogaban y de mala manera les formulaban toda clase de apremios, el propio Bol\u00edvar intervino para saber de qu\u00e9 se trataba. Se\u00f1or general, dijo el teniente coronel Pantale\u00f3n del Hierro: el comandante de la Segunda Divisi\u00f3n de su majestad el rey, se\u00f1or coronel Basilio Garc\u00eda nos ha enviado a decir, que esta dispuesto a convenir con su se\u00f1or\u00eda los t\u00e9rminos de una capitulaci\u00f3n. Sin salir de la sorpresa, Bol\u00edvar solo entendi\u00f3 razones cuando le dijeron que su subordinado Antonio Jos\u00e9 de Sucre, en proximidades de Quito hab\u00eda enfrentado y derrotado al regimiento del general espa\u00f1ol Melchor Aymerich, le venci\u00f3 al punto de obligarlo a capitular tal como se consign\u00f3 en el acta que le mostraron y en la cual quedaron comprendidas las guarniciones acantonadas en San Juan de los Pastos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Quito mayo 24 de 1822, Articulo S\u00e9ptimo: \u201cEst\u00e1n comprendidas en la presente capitulaci\u00f3n, las tropas que est\u00e1n en Pasto y su direcci\u00f3n, se nombraran dos oficiales de cada ej\u00e9rcito que ir\u00e1n a conducirlas, y entregarse a cuantos prisioneros y pertrechos, y dem\u00e1s que all\u00ed existan, pero en atenci\u00f3n a las circunstancias de aquel pa\u00eds, el gobierno espa\u00f1ol no pude salir garante del compromiso de ella, en cuyo caso el de Colombia, obrar\u00e1 seg\u00fan dicte su prudencia y juicio&#8221;. (Daniel Florencio o\u2019leary, \u201cmemorias\u201d, p\u00e1g. 287).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A ese respecto Sucre informar\u00eda: \u201cEl 26 han salido los comisionados de ambos gobiernos a intimar la rendici\u00f3n de Pasto, que creo ser\u00e1 realizada por El Libertador; otros oficiales marchan para Esmeraldas y Barbacoas, de manera que en breve, el reposo y la paz ser\u00e1n los primeros bienes que gozar\u00e1n estos pa\u00edses despu\u00e9s que la Rep\u00fablica les ha dado independencia y libertad\u201d. (O\u2019 Leary, \u201cBol\u00edvar y la emancipaci\u00f3n de Sur Am\u00e9rica, p\u00e1g. 168 ).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Sucre que siempre se mostrara inteligente, aplomado y previsivo, fullero, manej\u00f3 la suspicacia pol\u00edtica para incrustar en el acta de Quito el p\u00e1rrafo preciso para que en la capitulaci\u00f3n quedaran involucradas las tropas que en sitios lejanos tenia apostadas su majestad espa\u00f1ola. As\u00ed fue como el magnifico h\u00e9roe de Bombon\u00e1, aquel que fue capaz de preservar los dominios del rey desde Popay\u00e1n hacia el sur, de un plumazo qued\u00f3 destituido al punto de tener que confrontar la inescrutable dimensi\u00f3n del abandono y la frustraci\u00f3n. En sus cavilaciones comprendi\u00f3 que estaba irremediablemente perdido y en manos de sus enemigos que en el norte de la rep\u00fablica crec\u00edan en entusiasmo por acabar con los espa\u00f1oles, y ahora por el sur bajo el gobierno de un ej\u00e9rcito vengativo, vigorizado y poderoso. Sabia tambi\u00e9n que ahora y engrandecidos tras el aplastamiento de Quito, quedaba a merced de los grillos y el cadalso que le impusieran los patriotas. En medio de tan tremenda encrucijada, de emergencia ech\u00f3 mano de lo primero que encontr\u00f3 disponible. Unos cuantos pusil\u00e1nimes \u00fatiles para menesteres del orden y laya que se necesitaba. Para eso sirven esos que apoltronados en la comodidad de la riqueza, en este caso de las encomiendas y haciendas, jam\u00e1s arriesgaron nada ni nunca se comprometieron con algo de tanta seriedad como la guerra. Con el respaldo de semejante \u201ccomponente ideol\u00f3gico\u201d aumentado por la estorbosa intervenci\u00f3n de la clerec\u00eda dispuesta a bendecir cuanto al momento se presentara, r\u00e1pidamente recogi\u00f3 la nota que antes desde\u00f1ara y con ella se present\u00f3 ante el colegio de conmilitones, quienes ipso facto le apoyaron cuando sab\u00edan que lo m\u00e1s importante era entregar cuanto antes la plaza de Paso y capitular ante Bol\u00edvar, a quien por supuesto hab\u00eda que rendirle homenajes seculares y civiles de reconocimiento y desagravio. Basilio Garc\u00eda les mir\u00f3 con lastima y guard\u00f3 silencio mientras tragaba la hiel que a punto de vomito recorr\u00eda su boca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudadan\u00eda, no se encontraba en posibilidades de entender, menos de concebir repercusiones geopol\u00edticas tan inconmensurables como aquellas alcanzadas por esos desarrollos belicistas que en sus connotaciones trascend\u00edan fronteras. Mas sin embargo, la cotidianidad trascend\u00eda sin que nadie maliciara que entonces, y a espaldas de todos se feriara algo tan caro como ese triunfo que la regi\u00f3n nunca festejar\u00eda suficientemente. Los\u00a0 quim\u00e9ricos castillos forjados en la ingenuidad de la esperanza, a esas alturas se desvanec\u00edan cual los rastrojos de Bombon\u00e1 y Cariaco barridos al soplo de vientos estivales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El 5 de junio de 1.822, al norte de Pasto, cerca del sitio geogr\u00e1fico que a\u00f1os m\u00e1s tarde se\u00f1alara vindicta al pie de la monta\u00f1a de Berruecos, sin mayores preparativos ni alardes que convocaran multitudes, se firm\u00f3 el acta por la cual San Juan de los Pastos capitulaba ante Bol\u00edvar. Para esos efectos y a guisa de comisionados de Garc\u00eda oficiaron los militares Pantale\u00f3n del Hierro y Miguel Retamal, y por parte de Bol\u00edvar, Jos\u00e9 Gabriel P\u00e9rez y Vicente Gonz\u00e1lez. El Libertador exclam\u00f3: \u201cEsto vale m\u00e1s para m\u00ed y es m\u00e1s glorioso que una batalla ganada\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuartel General de Berruecos, junio 5 de 1822<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Al Sr. Coronel Dn. Basilio Garc\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comandante de la Segunda Divisi\u00f3n Espa\u00f1ola del Sur.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1or Coronel:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tengo el honor de decir a vuestra se\u00f1or\u00eda que queda concluida la guerra por mi parte, despu\u00e9s de haber llenado los deseos de vuestra se\u00f1or\u00eda, de su Divisi\u00f3n y del pueblo de Pasto. Los se\u00f1ores Hierro y Retamal son los justos portadores de nuestra reconciliaci\u00f3n y de la cesaci\u00f3n absoluta de los crueles males de la guerra. S\u00f3lo me queda a\u00f1adir a vuestra se\u00f1or\u00eda que espero por momentos la ratificaci\u00f3n de este tratado de transacci\u00f3n militar, para mandar algunos oficiales del ej\u00e9rcito a avisar a vuestra se\u00f1or\u00eda cu\u00e1ndo ser\u00e1 mi entrada en esta ciudad, y el momento en que vuestra se\u00f1or\u00eda podr\u00e1 ordenar la entrega de los efectos militares y de hacienda nacional al gobierno de la Rep\u00fablica de Colombia: espero que vuestra se\u00f1or\u00eda habr\u00e1 ordenado la recolecci\u00f3n de todas las armas y pertrechos militares, para que sean inmediatamente recibidos; pues mi intenci\u00f3n es pasar sin dilaci\u00f3n alguna a la provincia de los Pastos. Mi proclama al ej\u00e9rcito real y pueblo de Pasto es la expresi\u00f3n de mis m\u00e1s cordiales sentimientos a favor de los benem\u00e9ritos defensores de esa memorable ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo sigo con toda celeridad mi marcha, porque tengo muchos motivos para desear la conclusi\u00f3n y efecto de este tratado, y muy particularmente no habiendo podido manifestar a los se\u00f1ores que vinieron diputados por la Municipalidad de Pasto todo lo que anhelo servirla, pues estos se\u00f1ores se fueron de un modo extra\u00f1o, y yo desear\u00eda desvanecer toda duda sobre mis verdaderas intenciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios guarde a vuestra se\u00f1or\u00eda muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">BOL\u00cdVAR<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cQuiero escarbar la tierra con los dientes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiero apartar la tierra parte a parte<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a dentelladas secas y calientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiero mirar la tierra hasta encontrarte<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y besarte la noble calavera<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y desamordazarte y regresarte.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Miguel Hern\u00e1ndez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Abril 7 de 1822 Por: Vicente Ferrer Apr\u00e1ez Apr\u00e1ez Esta, la \u00faltima batalla librada por el general Bol\u00edvar en territorios de la actual Colombia, constituye la tr\u00e1gica epopeya en cuyo inconmensurables costo perecieron cientos de esos experimentados soldados que ven\u00edan de triunfar en Vargas y Boyac\u00e1. 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