{"id":68151,"date":"2023-08-13T21:32:04","date_gmt":"2023-08-14T02:32:04","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=68151"},"modified":"2023-08-13T21:32:04","modified_gmt":"2023-08-14T02:32:04","slug":"la-frontera-pendular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/la-frontera-pendular\/","title":{"rendered":"La frontera pendular"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Por: Camilo Eraso<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nevados andinos y las nubes verdes de Ipiales son testigos impasibles de los movimientos comerciales entre los pa\u00edses vecinos. La gente quer\u00eda aprovechar el tipo de cambio que primero favorec\u00eda en un sentido y luego, sin aviso previo, cambiaba de direcci\u00f3n por tiempo impredecible. Ese p\u00e9ndulo, como un detonante, disparaba el comercio hacia un pa\u00eds o hacia el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ciudades fronterizas est\u00e1n a un suspiro una de otra. En la tarde del viernes, familias completas se desplazaban con canastos vac\u00edos y bolsillos llenos, para desocupar las estanter\u00edas de los locales comerciales. Las ventas, entre s\u00e1bado y domingo, se elevaban como cometas con los vientos de agosto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los comerciantes del pa\u00eds anfitri\u00f3n ganaban la loter\u00eda sin haber comprado el billete, mientras que los del pa\u00eds opuesto perd\u00edan todo en el casino, sin haberse asomado a su puerta. Cafeter\u00edas, restaurantes y hoteles tambi\u00e9n colmaban sus arcas; los viajeros imploraban para conseguir un plato de sopa y no encontraban una sola cama libre, ni siquiera en los m\u00e1s impensados hospedajes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al anochecer del domingo, los almacenes parec\u00edan arrasados por un hurac\u00e1n, las gasolineras quedaban secas y, los compradores avanzaban como tortugas hacia el control migratorio. Mientras tanto, los vendedores ataban fajos de billetes para llevarlos, el d\u00eda siguiente, a sus cuentas bancarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las parejas Revelo y Achicanoy compart\u00edan una amistad estrecha, nacida en el conjunto residencial al cual llegaron a comienzos de la d\u00e9cada de los sesenta. A pesar de que los Revelo casi duplicaban en edad a sus vecinos, se trataban con confianza y camarader\u00eda. Joaqu\u00edn Revelo, con su calva y prominente est\u00f3mago, atend\u00eda su relojer\u00eda; su esposa Dora, se dedicaba a las labores del hogar y al cuidado de sus dos hijos adolescentes. Ricardo Achicanoy, espigado y flaco, era un exitoso corredor de seguros, aficionado al ciclismo; su esposa Margarita era profesora de educaci\u00f3n f\u00edsica en un colegio femenino de Pasto, al cual acababa de ingresar su hija.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una noche de s\u00e1bado, en medio del juego de cartas, entre aguardientes y boleros de Los Panchos, Dora pregunt\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500\u00bfQuieren ir el pr\u00f3ximo fin de semana a\u00a0 hacer mercado en Tulc\u00e1n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Ofrezco mi camioneta, que necesita con urgencia cambio de llantas \u2500agreg\u00f3 Joaqu\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ricardo y Margarita acogieron con entusiasmo la propuesta. Salieron de Pasto al medio d\u00eda del viernes. En el recorrido se deleitaron con las im\u00e1genes de monta\u00f1as, r\u00edos, cascadas, el olor a campo, el bamboleo de las doradas espigas y las notas de m\u00fasica local escogida por Joaqu\u00edn. Se escuchaba:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EL Chamb\u00fa de mi vida<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gigante roca<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que en sus picachos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se recuestan las estrellas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ricardo sugiri\u00f3 hacer una parada en Catambuco para tomar caf\u00e9 con queso campesino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Unos kil\u00f3metros m\u00e1s adelante, \u00bfles parece si nos detenemos en El Pedregal para comer chicharrones con arepuelas? \u2500pregunt\u00f3 Joaqu\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Te acompa\u00f1amos para que sigas cuidando tu gran barriga \u2500coment\u00f3 Ricardo en tono burlesco y los dem\u00e1s soltaron la carcajada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi al llegar a Ipiales, Dora, la m\u00e1s rezandera del grupo, en tono de s\u00faplica les dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Por favor, acomp\u00e1\u00f1enme a pagar una promesa a la Virgen de Las Lajas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Yo voy pero no me vayas a poner a rezar\u2500 respondi\u00f3 Ricardo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajaron con pausa los interminables escalones desde el parqueadero hasta el Santuario. En el recorrido, pasaron al frente de infinidad de placas colocadas como testimonio de milagros, al igual que bastones y muletas colgados como prueba de las sanaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Vengan y me acompa\u00f1an a orar\u2500 dijo Dora. Ella entr\u00f3 al templo y se arrodill\u00f3 con el rosario en la mano. Los dem\u00e1s hicieron un recorrido para observar el paisaje y tomar fotos de la iglesia y de sus alrededores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus ojos, como faros encendidos, observaron el reto del empinado ascenso a pie. Margarita, estilizada y \u00e1gil, tom\u00f3 la delantera. Los dem\u00e1s avanzaron al paso lento de Joaqu\u00edn, a quien le traqueaban las rodillas y respiraba con la boca abierta. Ricardo lo tom\u00f3 del brazo para ayudarle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Despacio mijo. No tenemos af\u00e1n\u2500 le dec\u00eda Dora con voz angustiada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hicieron varias paradas, una cada vez que Joaqu\u00edn sent\u00eda que el coraz\u00f3n se le sal\u00eda del pecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Maneja t\u00fa Ricardo. Yo no puedo, las piernas me tiemblan\u2500 expres\u00f3 Joaqu\u00edn, jadeante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acompa\u00f1ados por las primeras sombras de la noche, entraron al hotel colombiano, cercano al puente fronterizo. Sus cuerpos ped\u00edan descanso y sus mentes flotaban sobre nubes de sosiego, alejadas de los quehaceres cotidianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sol, apenas asomado por entre las monta\u00f1as, los vio atravesar el paso fronterizo libre de congestiones, temprano a la ma\u00f1ana siguiente. Merodearon por las estrechas calles de Tulc\u00e1n, buscando un caf\u00e9 para apaciguar el hielo que el alba deposit\u00f3 sobre su piel. Solo ve\u00edan cerrojos asegurados. La \u00fanica puerta abierta era la del cementerio. Sin nada m\u00e1s que hacer a esa hora, recorrieron sus callejones bajo la mirada de las im\u00e1genes esculpidas con maestr\u00eda sobre los pinos. Figuras humanas y de animales les hac\u00edan guardia de honor, mientras marchaban cautivados por el arte que nunca imaginaron encontrar en un pante\u00f3n. Desde lo alto del mirador, con sus codos apoyados sobre la baranda, en medio de un silencio sepulcral, contemplaron la magia del lugar. Con la mirada recorr\u00edan el detalle de cada figura y el encanto del camposanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Por fortuna no encontramos en donde tomar tinto y llegamos a este sorprendente hechizo \u2500coment\u00f3 Ricardo, rompiendo la magia del silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan pronto como salieron, los llamados del est\u00f3mago los impulsaron hacia la primera cafeter\u00eda abierta. All\u00ed, los lapingachos -unas tortillas de papa con queso- maridados con caf\u00e9 negro alejaron el chasquido de sus dientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia las diez, el chirrido de rejas y picaportes anunci\u00f3 la apertura del comercio local, en cuyas puertas esperaban filas de compradores ansiosos y malgeniados. \u00a1Qu\u00e9 diferencia! \u2500se dijeron\u2500\u00a0 en nuestra tierra los vendedores madrugan para atender a sus clientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para maximizar el tiempo disponible decidieron repartirse. Joaqu\u00edn y Ricardo buscar\u00edan llantas, herramientas y elementos para mantenimiento de las casas; Dora y Margarita se encargar\u00edan de comprar el mercado y art\u00edculos para el hogar. \u00a0A la una se reunir\u00edan en el restaurante del Hotel Central, afamado por su \u201cchancho hornado\u201d, el m\u00e1s popular plato t\u00edpico de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joaqu\u00edn y Ricardo, despu\u00e9s de voltear y revolotear de un lado para otro, guiados, a veces \u00a0por transe\u00fantes desinformados, encontraron por fin el taladro percutor. La mayor\u00eda de las peque\u00f1as ferreter\u00edas s\u00f3lo ofrec\u00edan herramientas manuales y art\u00edculos b\u00e1sicos. Con inter\u00e9s le\u00edan las caracter\u00edsticas de cada marca y modelo, lo ensayaban, examinaban su potencia, velocidad m\u00e1xima, preguntaban por la garant\u00eda y disponibilidad de repuestos y no lograban ponerse de acuerdo para seleccionar el m\u00e1s apropiado. De improviso el vendedor cerr\u00f3 la puerta y los invit\u00f3 a salir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Se\u00f1or, estamos mirando cu\u00e1l vamos a comprar. D\u00e9jenos decidir y pagarlo antes de cerrar \u2500explicaron los clientes con voz amigable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Son las doce, ya cerr\u00e9 la caja y no puedo seguir atendi\u00e9ndolos porque es mi hora de almuerzo \u2500replic\u00f3 el vendedor de forma hura\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500\u00c9sta ferreter\u00eda est\u00e1 lejos del centro, para volver en la tarde tendr\u00edamos que caminar un tramo largo y no tenemos tiempo. Por favor, haga una excepci\u00f3n \u2500rogaron los compradores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Entiendan que no hay m\u00e1s atenci\u00f3n, vuelvan en la tarde o busquen otro almac\u00e9n \u2500respondi\u00f3 el vendedor con tono seco, a la vez que los empujaba hacia la puerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La furia encendi\u00f3 sus rostros. Salieron con las manos crispadas y maldiciendo por la mala calidad del servicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la hora acordada, las dos parejas saborearon el apetecido plato acompa\u00f1ado con cerveza local en botella de un litro y comentaron los incidentes de la ma\u00f1ana. Las se\u00f1oras estaban plet\u00f3ricas porque el dinero les alcanz\u00f3 para hacer compras superiores a sus expectativas; el mercado durar\u00eda m\u00e1s de un mes. Los se\u00f1ores, aunque tambi\u00e9n estaban agradados por los precios, les contaron su malestar por el contratiempo en la ferreter\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad entr\u00f3 en estado catal\u00e9ptico. A las doce del d\u00eda, los negocios cerraron por un lapso de dos horas. Los comerciantes se dirigieron con parsimonia hacia sus casas, en donde se reun\u00edan en familia para saborear un almuerzo adobado con el cari\u00f1o materno, pasaban a la sala de estar para ver los noticieros, hac\u00edan una siesta, en algunos casos hasta con pijama y ducha. Luego volv\u00edan descansados a continuar la tit\u00e1nica tarea de dar gusto a millares de compradores exigentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los visitantes vieron, con cierta envidia, la importancia que los ecuatorianos daban a su calidad de vida, por encima de las presiones de los clientes y de la posibilidad de ganar m\u00e1s dinero. En su lugar de residencia, el dinero estaba por encima de aspectos personales y familiares. Conversaron acerca del beneficio que producir\u00eda un cambio de esos h\u00e1bitos. En su ciudad, el af\u00e1n monetario llev\u00f3 a los comerciantes a atender sus negocios m\u00e1s de doce horas diarias. El descanso, el cuidado de los hijos y la vida en familia quedaban relegados. Pensaron para sus adentros: con raz\u00f3n reza el adagio: \u201cLa plata no es todo en la vida\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la tarde recogieron la camioneta, renovada con el juego de llantas. Cargaron los mercados y estacionaron en el sector de almacenes de ropa. Joaqu\u00edn y Ricardo, todav\u00eda enfurecidos, no quisieron saber nada m\u00e1s del taladro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al lado del veh\u00edculo hab\u00eda un kiosco con prendas de lana. Dora se acerc\u00f3, mir\u00f3 la mercanc\u00eda, se midi\u00f3 una ruana, qued\u00f3 encantada con el dise\u00f1o y el color; acord\u00f3 el precio y le dijo al vendedor que al regresar se le comprar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recorrieron almacenes para mirar y preguntar por diversos art\u00edculos de lana; hab\u00eda que visitar varios sitios para encontrar la mejor oferta. Algunos comerciantes aumentaban el precio cuando percib\u00edan el acento extranjero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los almacenes ten\u00edan un mobiliario b\u00e1sico: una vitrina al frente, la mercanc\u00eda colgada en ganchos o en maderos, o bien en cuerdas de pared a pared. Los vendedores usaban un palo largo con horqueta en la punta para bajar la prenda solicitada. En una tienda, a Margarita le llam\u00f3 la atenci\u00f3n un saco de lana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Por favor, me baja ese saco verde \u2500le dijo a la vendedora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Si lo va a comprar se lo bajo, sino no me haga perder el tiempo porque estoy ocupada \u2500replic\u00f3 con tono \u00e1spero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Quiero sentir su textura \u2500contest\u00f3 Margarita\u2500. Adem\u00e1s necesito med\u00edrmelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Si es por tocarlo, aqu\u00ed hay otros de ese material, p\u00e1sele la mano al que est\u00e1 abajo. Para la talla solo hay peque\u00f1o, mediano y grande; \u00bfusted no sabe qu\u00e9 talla es? \u2500respondi\u00f3 en forma casi grosera la vendedora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Margarita frunci\u00f3 el ce\u00f1o, golpe\u00f3 el mostrador con su cartera, dio media vuelta seguida por sus amigos, todos salieron indignados por el trato. A\u00f1oraron la cortes\u00eda y actitud de servicio que ofrec\u00edan en los almacenes de su ciudad. A veces, lo barato tiene su precio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entraron en una miscel\u00e1nea; all\u00ed vend\u00edan desde un alfiler hasta vestidos completos, al igual que juguetes y art\u00edculos para el hogar. Los incontables clientes levantaban la mano y gritaban para llamar la atenci\u00f3n del due\u00f1o y las dos vendedoras. Joaqu\u00edn quer\u00eda comprar unos pantalones, de los que estaban colgados de un tubo, y Margarita buscaba una pelota para su hijo. No se sab\u00eda cu\u00e1l de los cuatro estaba m\u00e1s entusiasmado con los precios bajos. Todo les parec\u00eda regalado. Compraron de forma compulsiva. Llenaron las bolsas con ropa para ellos y ellas, para los ni\u00f1os y hasta para otros familiares. Los billetes se multiplicaban de forma m\u00e1gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con las plantas de los pies ardiendo como brasa, regresaron cargados de paquetes hasta la coronilla hasta el sitio en donde estaba el carro. Margarita se acerc\u00f3 nuevamente al vendedor de ruanas y le dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Ya vengo por la ruana, por favor la empaca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Usted fue a buscar a otros almacenes y como no la consigui\u00f3 m\u00e1s barata en ninguna parte, viene a comprarla. Ahora ya no se la vendo \u2500le respondi\u00f3 el vendedor sin mirarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Yo soy una mujer de palabra, le dije que la iba a comprar y le estoy cumpliendo. Yo no fui a buscar ruanas. No sea atrevido \u2500replic\u00f3 Margarita con los ojos brotados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Ya no se la vendo \u2500agreg\u00f3 el vendedor sin inmutarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Furiosos, acomodaron las compras en el carro. Los paquetes no cupieron en el ba\u00fal. Compraron una lona y unas cuerdas para amarrar la mercanc\u00eda sobre el techo y protegerla de la lluvia. El cielo estaba oscuro como presagio de que el agua podr\u00eda venir en cualquier momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los incidentes con algunos vendedores les amargaron el d\u00eda y empa\u00f1aron la alegr\u00eda de comprar bueno y barato. Sus sentimientos eran encontrados porque las listas de compras estaban completas y, adem\u00e1s, adquirieron art\u00edculos que no hab\u00edan previsto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al finalizar la tarde, al calor de un caf\u00e9, escogieron entre devolverse o avanzar hasta Ibarra para disfrutar del blanco fosforescente de \u00a0sus nevados y el resplandor de Yaguarcocha. Entrada la noche, tomaron una cena liviana en la casona antigua de una finca de Ibarra ahora convertida en hotel y luego se entregaron al descanso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde los ventanales del restaurante, mientras desayunaban, se extasiaron con la imagen de los nevados circundantes. Luego, sus esp\u00edritus se recogieron ante la magnificencia de las iglesias coloniales, admiraron la paz de la laguna desde la pista del aut\u00f3dromo que la rodea; Joaqu\u00edn aceler\u00f3 al m\u00e1ximo para probar las llantas y sentirse un conductor de f\u00f3rmula 1. El chirrido de las ruedas provoc\u00f3 gritos nerviosos de las damas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Otavalo, las se\u00f1oras se salieron de sus cabales ante la variedad de confecciones y tejidos. Los esposos, un tanto angustiados, rellenaron sus billeteras en el cajero del parque principal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque un restaurante t\u00edpico fue el anzuelo para ir a Cotacachi, los art\u00edculos de cuero rompieron los planes y los presupuestos de compras. La combinaci\u00f3n de dise\u00f1o, calidad y precio los sedujeron al punto de llenar el cupo de las tarjetas de cr\u00e9dito. Zapatos, carteras, cinturones y chaquetas pusieron a bailar ojos y bolsillos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una h\u00e1bil comerciante ecuatoriana convenci\u00f3 a Joaqu\u00edn y Ricardo para mandar a fabricar boinas que hicieran juego con las chaquetas. La elaboraci\u00f3n tomaba un tiempo, pero la vendedora sonriente los tranquiliz\u00f3 al decirles que, desde hac\u00eda unos meses, la frontera estaba abierta las 24 horas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las boinas tardaron m\u00e1s de lo previsto. Llegaron a la frontera diez minutos despu\u00e9s del cierre. Ofuscados, llenos de furia buscaron alg\u00fan funcionario a quien pedirle que hiciera una excepci\u00f3n, pero fue in\u00fatil porque las \u00fanicas personas que encontraron eran los vigilantes. Con los ojos echando chispas por la furia, gritaron adjetivos innombrables en contra de la vendedora que los enga\u00f1\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Tulc\u00e1n solo consegu\u00edan hospedajes para hu\u00e9spedes sin equipaje. Se devolvieron hacia Ibarra en busca de un catre, en alg\u00fan lugar del camino, para reposar un rato. A mitad de recorrido, en una zona des\u00e9rtica de clima ardiente, encontraron un hostal cuyas caba\u00f1as en forma de carpa parec\u00edan casitas de mu\u00f1ecas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cansancio los oblig\u00f3 a alojarse all\u00ed a pesar de la incomodidad. El techo era tan bajo que entraron encorvados a la habitaci\u00f3n y Ricardo tuvo que ducharse arrodillado para quedar debajo de la regadera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda a oscuras partieron con el fin de atravesar la frontera en el primer turno y aceleraron al m\u00e1ximo para llegar lo m\u00e1s temprano posible a sus quehaceres en Pasto. De su mente no se quit\u00f3, ni por un segundo, la sonrisa burlona de la vendedora de boinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Paremos a comer algo, porque no desayunamos y el hambre no me deja ver la carretera \u2500dijo Ricardo al llegar a El Pedregal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al calor de un caf\u00e9 negro con tortillas y queso campesino comentaron las an\u00e9cdotas del viaje, que a estas alturas, ya no generaban furia sino estruendosas carcajadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salieron con af\u00e1n para retomar el camino. El carro, que hab\u00edan estacionado a unos veinte metros de la cafeter\u00eda no estaba all\u00ed. Miraron para el lado contrario creyendo que se hab\u00edan equivocado porque ven\u00edan medio dormidos. Por ning\u00fan lado se ve\u00eda la camioneta. Preguntaron a la vendedora callejera de chirimoyas si hab\u00eda visto algo y ella les respondi\u00f3 que no sab\u00eda porque no le hab\u00eda puesto cuidado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ricardo puso la denuncia en el puesto de polic\u00eda contiguo al control aduanero. Los agentes salieron a buscarlo en diferentes direcciones, porque en ese punto hay una bifurcaci\u00f3n que va a T\u00faquerres y Tumaco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500No puede suceder esto. Aqu\u00ed nunca ha pasado nada. Es un sitio seguro \u2500 dijo Joaqu\u00edn con cara larga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las luces intermitentes y la sirena de una moto de la polic\u00eda llamaron su atenci\u00f3n. El dragoneante les dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2500Ya encontramos la camioneta. Est\u00e1 a quinientos metros de aqu\u00ed en la v\u00eda a T\u00faquerres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Corrieron hasta el lugar y quedaron boquiabiertos al ver la camioneta descansando sobre cuatro columnas de ladrillos, sin maletas y sin la lona del techo. Ricardo se agarr\u00f3 la cabeza que parec\u00eda que iba a estallar por su color rojo encendido. A gritos lanz\u00f3 todos los improperios imaginables contra los ladrones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Camilo Eraso E. \u2013 Agosto, 2023<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Camilo Eraso Los nevados andinos y las nubes verdes de Ipiales son testigos impasibles de los movimientos comerciales entre los pa\u00edses vecinos. La gente quer\u00eda aprovechar el tipo de cambio que primero favorec\u00eda en un sentido y luego, sin aviso previo, cambiaba de direcci\u00f3n por tiempo impredecible. 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