{"id":68530,"date":"2023-09-03T22:30:59","date_gmt":"2023-09-04T03:30:59","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=68530"},"modified":"2023-09-03T22:30:59","modified_gmt":"2023-09-04T03:30:59","slug":"la-mujer-de-magdala","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/la-mujer-de-magdala\/","title":{"rendered":"La mujer de Magdala"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Por: Jos\u00e9 Luis Chaves L\u00f3pez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El Imperio romano dominaba el mundo cuando nac\u00ed. Los romanos hab\u00edan invadido mi pa\u00eds y yo, que soy jud\u00eda practicante, nunca supe lo que era vivir en libertad. Mi aldea, Magdala, queda muy cerca de Jerusal\u00e9n, y el dominio extranjero se siente aqu\u00ed mucho m\u00e1s que en otros lugares de Judea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Viv\u00edamos, con mis hermanos, L\u00e1zaro y Martha, en nuestra villa de Betania hasta la muerte del maestro. Luego de ese d\u00eda, los romanos nos quitaron todo y el gobernador, Poncio Pilato, se apropi\u00f3 de nuestra casa para d\u00e1rsela, como regalo, a su esposa Claudia Pr\u00f3cula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando esto escribo, estoy viviendo en Francia junto con mi hija Sarah. Tuve que huir precipitadamente de Jerusal\u00e9n porque, parad\u00f3jicamente, mis hermanos de religi\u00f3n, los jud\u00edos, aliados con los romanos, buscaban acabar con todos los que compartimos con el maestro. Recuerdo que recorrimos con \u00e9l, las ciudades y aldeas de nuestra Judea y las de Samar\u00eda. Escuchamos su mensaje de vida nueva y fuimos testigos de que la mano de Yaveh estaba con \u00e9l por los signos que realizaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, nada de esto represent\u00f3 algo para las autoridades jud\u00edas. La guardia del Sanedr\u00edn empez\u00f3 a perseguirnos y, como dije, tuvimos que huir. Deb\u00eda salvarme y proteger la vida que crec\u00eda en mi seno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi nombre es Mariham, es hebreo: \u201cluz sobre el mar\u201d. Cuando mi historia se escribe en griego, mi nombre significa \u201camada de Dios\u201d. Tambi\u00e9n en Egipto me conocieron y ellos tradujeron: \u201cbella se\u00f1ora\u201d. Los tres significados de mi nombre se realizaron en mi vida y a lo largo de esta historia que les escribo lo voy a ir mostrando. En lat\u00edn, soy Mar\u00eda y as\u00ed me conocen fuera de Judea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Como dije, junto con mis hermanos, viv\u00edamos en Magdala; nuestros padres hab\u00edan muerto y, ahora, s\u00f3lo nos ten\u00edamos los tres. Nuestra posici\u00f3n econ\u00f3mica hizo que los jud\u00edos nos despreciaran y que, al mismo tiempo, los romanos nos envidiaran. Temerosos de lo que nos pudieran suceder, bastante antes del anochecer, las personas que nos ayudaban cerraban las puertas de la villa. Y, una vez adentro, nos dedic\u00e1bamos a nuestros oficios particulares: L\u00e1zaro se ocupaba en ir de aqu\u00ed para all\u00e1 realizando los arreglos que la casa requer\u00eda; Martha, es el ama de la casa, por eso nada se mov\u00eda sin su consentimiento. Yo me afanaba por estudiar la Tor\u00e1 y practicar los mandamientos que Mois\u00e9s nos dej\u00f3. Le\u00eda, tambi\u00e9n, los escasos escritos que pod\u00eda conseguir provenientes de Roma y de Grecia. A pesar de estas prevenciones por el temor que nos generaban los jud\u00edos y los romanos, nuestra vida era apacible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, esto se romper\u00eda un d\u00eda\u2026 y desde ese momento para siempre, pues nada volvi\u00f3 a ser igual. Ya casi ca\u00eda la tarde y, un momento antes de cerrar las puertas, apareci\u00f3\u2026 se hizo presente\u2026, surgi\u00f3\u2026 no encuentro la expresi\u00f3n precisa que describa ese instante, un hombre que no conoc\u00eda. Su aspecto, a pesar del polvo del camino y de su cansancio, reflejaba dignidad y su porte era imponente. Lo segu\u00edan como doce hombres, igual de sucios y cansados como \u00e9l y que lo veneraban, eso se notaba por su expresi\u00f3n y por la manera como le hablaban. Yo hab\u00eda o\u00eddo de este hombre, pero verlo en Betania era algo que nunca hubiera esperado. \u00a1Era el maestro! Ca\u00ed de rodillas y agach\u00e9 la cabeza. Sent\u00ed que se acerc\u00f3, tom\u00f3 mis manos y me llam\u00f3 por mi nombre en griego: \u201cMar\u00eda\u201d (amada de Dios). \u00a1Sab\u00eda mi nombre! Me levant\u00f3 del piso y me dijo: \u201cese no es tu lugar. T\u00fa debes caminar a mi lado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese momento no entend\u00ed sus palabras, pero lo descubr\u00ed a medida que lo conoc\u00eda y compart\u00eda con \u00e9l. Martha, mi hermana, estaba encantada con su visita \u2013con sus visitas, que se repet\u00edan con frecuencia-. A ella le gustaba atender la casa y a los invitados, y esta era una preciosa oportunidad para hacerlo. El maestro y L\u00e1zaro se hicieron muy buenos amigos y desde que se conocieron compart\u00edan horas y horas de conversaci\u00f3n, cuando \u00e9l y sus amigos llegaban a Betania a pasar unos d\u00edas tranquilos. Ese descanso, verdaderamente lo necesitaban porque \u201ceran tantos los que iban y ven\u00edan que a veces no ten\u00edan tiempo ni para comer\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el tiempo me volv\u00ed muy cercana al maestro. Aprend\u00ed a llamarlo de este modo porque sus amigos as\u00ed le dec\u00edan, aunque no actuaba como los maestros fariseos, \u00e9l \u201cense\u00f1aba como quien tiene autoridad\u201d. Mis hermanos estuvieron de acuerdo en que lo acompa\u00f1ara en sus recorridos. Me fascinaba su forma de decir las cosas y me impactaba verlo enfrentarse a los doctores de la Ley y descubrirles su hipocres\u00eda. A su lado recorr\u00ed los arduos caminos de Galilea hasta que subimos nuevamente a Jerusal\u00e9n. Yo era la compa\u00f1era del maestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, mi cercan\u00eda con \u00e9l fue origen de disgustos con los primeros seguidores del maestro. Pedro me miraba con recelo y, dir\u00eda yo, hasta con rabia. Se dirig\u00eda a m\u00ed con frialdad e incluso, algunas veces, con enojo. Al maestro le recriminaba que me demostrara afecto y que me tratara por mi nombre en egipcio, bella se\u00f1ora. Pedro es el mayor del grupo y el colaborador directo del maestro, por eso pienso que me trataba as\u00ed, porque sent\u00eda que yo lo estaba desplazando de su coraz\u00f3n. Esto no era cierto, pues son amores diferentes y jam\u00e1s mi prop\u00f3sito fue causar discordias entre ellos dos, ni con el resto del grupo que lo segu\u00eda. Yo tambi\u00e9n quer\u00eda ser como ellos y realizar los signos que hac\u00edan, pues el maestro les hab\u00eda concedido ese poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo la ocasi\u00f3n en que Santiago y Juan, porque no nos quisieron recibir en una aldea de Samar\u00eda, estaban dispuestos \u201ca bajar fuego del cielo\u201d para acabar con ellos. Con raz\u00f3n a estos hermanos los llamaban \u201cboanerges\u201d (hijos del trueno). Por supuesto, el maestro se opuso, pero ellos si ten\u00edan el poder de hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A diferencia de mi trato con Pedro, con Santiago fui muy cercana; se volvi\u00f3 mi protector durante los recorridos que hac\u00edamos de aldea en aldea y de ciudad en ciudad. Estaba siempre a mi lado para cuidarme cuando los enfrentamientos del maestro con las autoridades jud\u00edas se pon\u00edan \u00e1lgidos y yo pod\u00eda correr alg\u00fan peligro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Su amistad y su afecto fueron muy importantes. Sobre todo, cuando despu\u00e9s de la muerte del maestro tuve que salir huyendo de Jerusal\u00e9n. \u00c9l siempre me acompa\u00f1\u00f3 hasta que nos puso a salvo a mi hija y a m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, volvamos a la historia. A medida que transcurr\u00eda el tiempo, mi cercan\u00eda con el maestro se volvi\u00f3 personal y afectiva. No pod\u00eda esperarse nada distinto de un verdadero hombre jud\u00edo como lo era \u00e9l. Un poco antes de su muerte, por los s\u00edntomas, supe que crec\u00eda en mi seno su semilla. A ra\u00edz de esto, mis sentimientos se desbordaron y mis emociones se tornaron confusas. Mar\u00eda, la madre del maestro, not\u00f3 mi desasosiego. Me pregunt\u00f3 y le confirm\u00e9 lo que ella pensaba. Me abraz\u00f3, y con este gesto y su sonrisa me mostr\u00f3 su alegr\u00eda. Su descendencia estaba asegurada. Yaveh bendec\u00eda a su familia al darles un hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de este momento nos volvimos \u201cc\u00f3mplices\u201d y, junto con Santiago, los tres (ahora cuatro) empezamos a pasar m\u00e1s tiempo juntos. Pedro, sagaz como \u00e9l solo, not\u00f3 que algo estaba pasando, pero no sab\u00eda qu\u00e9 era. Su recelo y prevenci\u00f3n hac\u00eda m\u00ed se hicieron evidentes a tal punto que el maestro le tuvo que llamar la atenci\u00f3n y lo confront\u00f3. \u201cPedro, t\u00fa eres piedra\u201d. \u201cT\u00fa eres la base sobre la que edificar\u00e9\u201d. \u201cT\u00fa me demostrar\u00e1s que me amas m\u00e1s que todos\u201d. Mar\u00eda tiene una misi\u00f3n que s\u00f3lo ella puede realizar; pero quien continuar\u00e1 con el encargo que el Padre puso en mis manos, eres t\u00fa. \u00a1Basta de celos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la predisposici\u00f3n de Pedro hac\u00eda m\u00ed no mejor\u00f3 e incluso su recelo aument\u00f3. Durante la cena de Pascua, antes de la muerte del maestro, vino hacia m\u00ed y algo me dijo en voz baja, como no lo o\u00ed bien, acerqu\u00e9 mi cabeza para tratar de escucharlo, pero en vez de repetir lo que me dijo, coloc\u00f3 su mano extendida sobre mi cuello como si fuera un cuchillo. Este hecho me turb\u00f3 y me llen\u00f3 de temor, pero no estaba sola. Santiago y la madre del maestro se mantuvieron a mi lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta situaci\u00f3n me inquietaba, pero lo verdaderamente dif\u00edcil para todos los que segu\u00edamos al maestro, sucedi\u00f3 luego de su muerte. Comenzaron a perseguirnos, pues tambi\u00e9n buscaban nuestra muerte. Pero, el maestro estaba vivo. Yo lo vi tres d\u00edas despu\u00e9s que estuvo en la cruz. Me habl\u00f3 y yo le dije: \u201cRabbun\u00ed\u201d *. Me pidi\u00f3 que fuera a anunciarle a Pedro esta buena noticia. \u00c9l no me crey\u00f3, pero junto con Juan corrieron al sepulcro y lo encontraron como les dije. Sin embargo, su indisposici\u00f3n hacia m\u00ed no cambi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El maestro nos llam\u00f3 a Galilea y ah\u00ed se despidi\u00f3 de nosotros. Luego de ese d\u00eda todo se volvi\u00f3 un caos. Los jud\u00edos nos persegu\u00edan para matarnos; los romanos buscaban acabar con todos los seguidores del maestro. Huir fue la \u00fanica opci\u00f3n para proteger la vida. En mi caso, para proteger dos vidas. Juan se encarg\u00f3 de esconder y cuidar a la madre del maestro y Santiago organiz\u00f3 r\u00e1pidamente nuestra huida. Deb\u00edamos alejarnos de Jerusal\u00e9n y \u00e9l decidi\u00f3 que fu\u00e9ramos hacia Hispania.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa misma noche salimos, en silencio y sin ninguna luz que nos pudiera delatar. As\u00ed lo hicimos por varias jornadas; camin\u00e1bamos de noche y nos ocult\u00e1bamos de d\u00eda. La angustia y el miedo me estaban consumiendo y mis fuerzas se agotaban. Santiago me apoyaba, pero se sent\u00eda impotente para darme consuelo; \u00e9l tambi\u00e9n estaba cansado y temeroso, pero trataba de no demostrarlo para que yo no me angustiara m\u00e1s. \u00c9l me repet\u00eda: \u201cno cedamos, no perdamos la fe, no nos desesperemos y veremos que Yaveh est\u00e1 con nosotros\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El camino se volv\u00eda cada vez m\u00e1s exigente. Sab\u00edamos que nos persegu\u00edan y los guardias del Sanedr\u00edn se estaban acercando. Para completar las dificultades, mi tiempo para el parto se acercaba y ve\u00eda como Santiago sufr\u00eda conmigo por no saber c\u00f3mo ayudarme. Continuamos el recorrido hasta la frontera de Gales (ahora Francia); caminamos otras jornadas y cuando nos acerc\u00e1bamos a Bergona me lleg\u00f3 el tiempo de dar a luz. Naci\u00f3 una ni\u00f1a y la llam\u00e9 Sarah (en arameo: princesa), pues es la hija del Rey de Reyes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta ciudad me desped\u00ed de Santiago y qued\u00e9 al cuidado de los hermanos del Priorato de Sion. Ellos se encargan de cuidarnos y protegernos y de velar porque estos escritos no se pierdan y que lo hecho por el maestro, y su descendencia, no sean olvidados por la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">* En hebreo coloquial: mi marido<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jos\u00e9 Luis Chaves L\u00f3pez El Imperio romano dominaba el mundo cuando nac\u00ed. Los romanos hab\u00edan invadido mi pa\u00eds y yo, que soy jud\u00eda practicante, nunca supe lo que era vivir en libertad. 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