{"id":7037,"date":"2014-03-10T04:06:20","date_gmt":"2014-03-10T04:06:20","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/una-deriva-a-rayuela\/"},"modified":"2014-03-10T04:06:20","modified_gmt":"2014-03-10T04:06:20","slug":"una-deriva-a-rayuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/una-deriva-a-rayuela\/","title":{"rendered":"UNA DERIVA A RAYUELA"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-7036\" src=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/bbcbbb9029ead8266ae1bcd1abee9d18.jpg\" alt=\"\" width=\"984\" height=\"856\" srcset=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/bbcbbb9029ead8266ae1bcd1abee9d18.jpg 984w, https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/bbcbbb9029ead8266ae1bcd1abee9d18-300x261.jpg 300w, https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/bbcbbb9029ead8266ae1bcd1abee9d18-768x668.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 984px) 100vw, 984px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por:&nbsp;<span>Julio C\u00e9sar Goyes Narv\u00e1ez<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span><\/span><span>Instituto de Estudios en Comunicaci\u00f3n y Cultura IECO<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>Universidad Nacional de Colombia<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00bfPara qu\u00e9 sirve un escritor sino para destruir la literatura?<\/p>\n<p align=\"right\" style=\"text-align: center;\">Y nosotros, que no queremos ser lectores-hembra, para qu\u00e9<\/p>\n<p align=\"right\" style=\"text-align: center;\">servimos sino para ayudar en lo posible a esa destrucci\u00f3n? &nbsp;<\/p>\n<p align=\"right\" style=\"text-align: right;\">(Oliveira. Cap. 99)<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arriesguemos un par de preguntas de entrada: \u00bfqu\u00e9 representa la novela Rayuela (1963) de Julio Cortazar?, \u00bfa qu\u00e9 individualidad o colectividad? Aproximemos una respuesta: a la generaci\u00f3n de la posguerra, local y mundial; a una generaci\u00f3n desencantada, nihilista, existencialista; a una generaci\u00f3n asombrada por su propia autodestrucci\u00f3n, donde la vida humana es o llega a ser insignificante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Hispanoam\u00e9rica un grupo de escritores en todos los g\u00e9neros se planteaba esos problemas a mediados de siglo XX. El llamado \u00abboom\u00bb buscaba por un lado profundizar en las ra\u00edces del mundo hispanoamericano y, por otro, la asimilaci\u00f3n natural de las t\u00e9cnicas renovadoras de la novela contempor\u00e1nea, abandonando, contraponiendo y potenciando el realismo ingenuo, la descripci\u00f3n costumbrista y el reflejo pasivo de la literatura provinciana heredera del romanticismo tard\u00edo que trastoc\u00f3 el poder nacionalista. Los nuevos modelos vendr\u00edan de Europa (James Joyce, Virginia Wolf, Jean Paul Sartre,&nbsp;Alber Camus, entre otros) y Norteam\u00e9rica (William Faulkner, Ernest Hemingway y otros). Estos escritores se apartaron de la estructura tradicional de la novela y crearon obras sin unidad epis\u00f3dica ni acci\u00f3n, sin personajes sublimes ni \u00f3rdenes espacial ni temporal. La escritura se expres\u00f3 por fin sin ninguna inhibici\u00f3n, dejando hablar al inconsciente, expurgando los lastres de la lengua en flujos de conciencia y mon\u00f3logos interiores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La realidad se combin\u00f3 con lo m\u00edtico, lo serio con el carnaval, lo l\u00f3gico con el absurdo. Jos\u00e9 Donoso en \u00abhistoria personal del boom\u00bb hace su inventario: \u00abla contaminaci\u00f3n deformante con literaturas y lenguas extranjeras, el contacto con otras formas y otras artes como el cine o la pintura o la poes\u00eda, la inclusi\u00f3n de m\u00faltiples dialectos y jergas y manierismos de grupos sociales o capillas especializadas, el aceptar los requerimientos de lo fant\u00e1stico, de lo subjetivo, de lo marginado, de la emoci\u00f3n, hizo que la novela nueva tomara por asalto las fronteras o las ignorara, sali\u00e9ndose del \u00e1mbito parroquial\u00bb (1987, p. 31).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los a\u00f1os sesenta la narrativa latinoamericana pas\u00f3 del aislamiento a la atenci\u00f3n lenta y a veces desconfiada de las editoriales y los medios de difusi\u00f3n: prensa, radio y televisi\u00f3n. Por fin las literaturas contempor\u00e1neas pod\u00edan dialogar, asumir la cr\u00edtica y controlar la influencia. Los nuevos novelistas quer\u00edan construir con el lenguaje no \u00fanicamente un objeto est\u00e9tico que partiendo de formas locales re-encontraran simb\u00f3licamente la significaci\u00f3n universal, sino adem\u00e1s deseaban que sus nuevos h\u00e9roes o antih\u00e9roes desencadenaran un tipo de acci\u00f3n, tocaran fondo visceral y social en los individuos y en las colectividades a las cuales pertenec\u00edan; fusionar lo est\u00e9tico y lo \u00e9tico, ese habr\u00eda de ser su prop\u00f3sito inmediato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Julio Cortazar<\/strong> (Bruselas, 1914 &#8211; Paris, 1984) pertenece a esa corriente renovadora de R\u00edo de la Plata, Argentina, de la que fueron pilares Roberto Arlt, Marechal, Borges, Casares y otros. La lucidez y el atrevimiento lo bebieron de un escritor imprescindible y hoy raramente le\u00eddo que se llama Macedonio Fern\u00e1ndez. Las rupturas narrativas con los c\u00e1nones tradicionales de la novela se ven ya en \u00abEl museo de la novela de la eterna\u00bb de Macedonio Fern\u00e1ndez. All\u00ed se pone en duda la trama argumental de la novela tradicional, y el personaje no s\u00f3lo crea un \u00e1mbito narrativo sin historia, sino que adem\u00e1s hace consciente la forma en que se confecciona esa narraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como la escritura de su tiempo, la de Cortazar es creativa y cr\u00edtica; se autoreferencia e impone su propia lectura. No s\u00f3lo cre\u00f3 el mundo narrativo, sino tambi\u00e9n propuso las claves para interpretarlo. Ning\u00fan canon tradicional serv\u00eda para leer la nueva novel\u00edstica, ahora, cada obra ten\u00eda que incluir tambi\u00e9n su teor\u00eda. Pero lo que ha muerto en s\u00ed no es la novela, sino su forma burguesa y el realismo que la referencia, el estilo descriptivo y psicol\u00f3gico que individualiza los personajes. De la superaci\u00f3n del realismo burgu\u00e9s vendr\u00e1 la realidad literaria y poderosa de escritores como Rulfo, Carpentier, Onetti, Borges, Garc\u00eda M\u00e1rquez, Vargas Llosa, S\u00e1bato, Guimar\u00e1es Rosa, Fuentes, Donoso y el mismo Cortazar, para solo nombrar los m\u00e1s conocidos.&nbsp;Cortazar en su narrativa y m\u00e1s exactamente en Rayuela, maneja con gran cuidado el lenguaje, la t\u00e9cnica, el juego de perspectivas, la estructura sim\u00e9trica, es decir redonda; la apertura al misterio partiendo desde la realidad cotidiana. De la expresi\u00f3n comunicativa y veros\u00edmil a la experiencia de la escritura fant\u00e1stica. Rayuela es una obra est\u00e9tica y metaf\u00edsica; pero tambi\u00e9n una teor\u00eda de la literatura contempor\u00e1nea, una pr\u00e1ctica de c\u00f3mo se escribe y se est\u00e1 escribiendo. Estas reflexiones en Rayuela est\u00e1n a cargo tanto de Oliveira como de Morelli. All\u00ed se propone al Lector m\u00e1s de una lectura, implicando su acci\u00f3n creadora o cocreadora. <em style=\"font-size: 11px; line-height: 1.8;\">\u00abLector macho\u00bb,<\/em> activo, propuso Cortazar, frente a \u00abLector hembra\u00bb, pasivo. Pero Cortazar aclar\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s el t\u00e9rmino de \u00ablector hembra\u00bb y pidi\u00f3 disculpas explicando que obedeci\u00f3 a un momento cuyuntural donde hab\u00eda que violentar las estrategias lectoras que permanec\u00edan en la mudez y el envilecimiento, pero que jam\u00e1s quiso ser una ofensa gen\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como dice Morell\u00ed defendiendo la experiencia gozosa del lector que \u00e9ste puede recorrer el libro como se le d\u00e9 la gana e, incluso, si llega a equivocarse la obra puede mejorarse. Es de anotar que el t\u00e9rmino \u00abrayuela\u00bb remite al juego popular de ni\u00f1os que juegan con una \u00abcacha\u00bb que es lanzada al l\u00edmite de la l\u00ednea; partiendo de un espacio llamado tierra se va por saltos y habilidades a otro llamado cielo. La misma novela posee un tablero de direcci\u00f3n con un listado de cap\u00edtulos a los que el Lector puede acceder, retomando s\u00f3lo aquello que Cortazar llama prescindibles. De esta manera, la novela puede leerse como se quiera, en la forma corriente hasta el capitulo 56,&nbsp; o haciendo caso de la indicaci\u00f3n se comenzar\u00e1 por el cap\u00edtulo 73. Es un libro con muchos libros (intertextualidad), pero sobre todo es dos libros. Notemos la capacidad l\u00fadica y cognoscitiva con que debe ser asumida esta escritura.&nbsp;Cortazar retomando el humor-ir\u00f3nico del grupo rioplatense se burla de todos y de todo, pero su humor no es para alejar o destruir, sino para acercar y confirmar al Lector, enfrentarlo de plano a la realidad que el cree ver o sentir o pensar. Cortazar, o m\u00e1s bien el narrador, no se limita a contar una historia, como en la novela de Macedonio Fern\u00e1ndez, la historia no interesa o importa poco. El narrador pretende a trav\u00e9s del lenguaje crear un mundo, un ser tejido de palabras, im\u00e1genes, ritmos y silencios. Rayuela es una novela total que incluye la cosmovisi\u00f3n occidental, los secretos orientales, la sensualidad afroamericana; una Caja de Pandora como sugiri\u00f3 Carlos Fuentes; porque \u00abhay que meter todo en la novela\u00bb, dej\u00f3 dicho Virginia Wolf.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde esta perspectiva, la raz\u00f3n instrumental no le sirve al narrador para decirnos lo que quiere decirnos, y m\u00e1s que decirnos mostrarnos, evidenciarnos con ese ser de lenguaje que se llama novela: \u00abY as\u00ed me hab\u00eda encontrado con la Maga, que era mi testigo y mi esp\u00eda sin saberlo, y la irritaci\u00f3n de estar pensando en todo eso y sabiendo que como siempre me costaba mucho menos pensar que ser, que en mi caso el ergo de la frasecita no era tan ergo ni cosa parecida, con lo cual as\u00ed \u00edbamos por la orilla izquierda, la Maga sin saber que era mi esp\u00eda y mi testigo, admirando enormemente mis conocimientos diversos y mi dominio de la literatura y hasta del jazz cool, misterios enorm\u00edsimos para ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y por todas esas cosas yo me sent\u00eda antag\u00f3nicamente cerca de la Maga, nos quer\u00edamos en una dial\u00e9ctica de im\u00e1n y limadura, de ataque&nbsp; y defensa, de pelota y pared\u00bb (1984, cap.2, p. 22). Estamos frente a un texto que da vuelta a la realidad cotidiana, que disloca la filosof\u00eda occidental descartiana amparada en la dicotom\u00eda del ser y el pensar que privilegia \u00e9ste \u00faltimo como garante de la existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con un juego de elementos perceptivos, sensitivos e intelectivos que giran en s\u00ed mismos sin exclusi\u00f3n, Cortazar pretende, sin argumento preciso, devolvernos la totalidad de nuestras creencias (pasado), deseos(futuro) e intenciones (presente). Sigamos a Oliveira: \u00abpor la locura se pod\u00eda acaso llegar a una raz\u00f3n que no fuera esa raz\u00f3n cuya falencia es la locura. &#8216;Ir del desorden al orden&#8217;, pens\u00f3 Oliveira. &#8216;S\u00ed, \u00bfpero qu\u00e9 orden puede ser ese que no parezca el m\u00e1s nefando, el mas terrible, el m\u00e1s insanable de los des\u00f3rdenes? El orden de los dioses se llama cicl\u00f3n o leucemia, el orden del poeta se llama antimateria, espacio duro, flores de labios temblorosos, realmente qu\u00e9 sbornia tengo, madre m\u00eda, hay que irse a la cama en seguida\u00bb (cap.18, p.19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El narrador nos plantea otra l\u00f3gica a partir del lenguaje po\u00e9tico que se mete irrespetuosamente dentro del lenguaje ret\u00f3rico y meramente counicativo y a veces fr\u00edo como un \u00abtemario\u00bb, dice Oliveira, refiri\u00e9ndose al diccionario. El lenguaje po\u00e9tico se cuela en el lenguaje desgastado y lo estalla, lo destruye volvi\u00e9ndolo a construir r\u00edtmica y ontol\u00f3gicamente. A esa energ\u00eda del lenguaje que destruye el orden viejo y construye uno nuevo, la semi\u00f3tica le ha denominado entrop\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El narrador de Rayuela, prescinde de categor\u00edas como el principio de causalidad, la coherencia psicol\u00f3gica, el racionalismo binario. En la novela se observa una b\u00fasqueda constante, sobre todo encarnada en Oliveira: intelectual angustiado que le preocupa todo y se aterroriza de la divisi\u00f3n materia\/esp\u00edritu. Oliveira es el fil\u00f3sofo que lee a Espinoza y que vive enfrentado a la poes\u00eda que encarna la Maga, personaje simple y natural, nada racional, que vive otra realidad sin escisiones: \u00abhay r\u00edos metaf\u00edsicos, ella los nada como esa golondrina est\u00e1 nadando en el aire, girando alucinada en torno a el campanario, dej\u00e1ndose caer para levantarse mejor con el impulso. Yo describo y defino y deseo esos r\u00edos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia&nbsp; de orden la retenga. Ese desorden que es su orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de para en para las verdaderas puertas. Su vida no es desorden m\u00e1s que para m\u00ed, enterrado en prejuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, d\u00e9jame entrar, d\u00e9jame ver alg\u00fan d\u00eda como ven tus ojos.\u00bb (cap.21, p.95).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las dicotom\u00edas y las contradicciones se reflejan en la \u00abliteraturiedad\u00bb (lenguaje po\u00e9tico, funci\u00f3n autot\u00e9lica) y estructura de la novela: \u00abdel lado de all\u00e1\u00bb, \u00abdel lado de ac\u00e1\u00bb. El personaje central de Rayuela se mueve en dos espacios Par\u00eds y Buenos Aires. Entre una cosa y otra existen infinidad de matices y los dos polos, desde una perspectiva po\u00e9tica, son uno solo. De manera que la preocupaci\u00f3n por el lenguaje, el ritmo, la m\u00fasica van construyendo el ser, la otra realidad. Pero ese construir la otra realidad develando \u00e9sta, no es f\u00e1cil, sino algo exorcizante y desgarrador; de all\u00ed el v\u00e9rtigo cotidiano que desenmascara cualquiera de los personajes: \u00aband\u00e1bamos sin buscarnos, pero sabiendo que and\u00e1bamos para encontrarnos. Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra\u00bb, dice Oliveira recordando al puro comienzo de la novela. O cuando la Maga comprendiendo a Oliveira le dice: \u00abvos busc\u00e1s algo que no sab\u00e9s lo que es.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo tambi\u00e9n y tampoco s\u00e9 lo que es. Pero son dos cosas diferentes\u00bb (Cap. 19, p.76). O cuando el pintor Etienne con voz so\u00f1olienta considera que no es preciso intentar vivir, dado que lo fatal como destino se antepone, por eso, dice \u00abhace rato que mucha gente sospecha que la vida y los seres vivientes son dos cosas aparte. La vida se vive a s\u00ed misma, nos guste o no. Guy ha tratado hoy de dar un ment\u00eds a este teor\u00eda, pero estad\u00edsticamente hablando es incontrovertible. Que lo digan los campos de concentraci\u00f3n y las torturas. Probablemente de todos nuestros sentimientos el \u00fanico que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendi\u00e9ndose\u00bb. (Cap.28, p.161).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para encontrar esa otra realidad, esa arcadia, esa Rayuela, esa mandala que representa la evoluci\u00f3n y la involuci\u00f3n del universo en relaci\u00f3n con un punto central, es preciso Excentrar el Centro, moverse en todas direcciones, traspasar el espejo como \u00abAlicia en el pa\u00eds de las maravillas\u00bb, quitarse las amarras de eso que hemos dado en llamar, a fuerza de la costumbre \u00abnormatividad\u00bb y dejar aflorar el \u00abpensamiento deseoso\u00bb. En el cap\u00edtulo 82, Morelliana, leemos: \u00abAs\u00ed por la escritura bajo al volc\u00e1n me acerco a las Madres, me conecto con el Centro \u2013sea lo que sea. Escribir es dibujar mi mandala y a la vez recorrerlo, inventar la purificaci\u00f3n purific\u00e1ndose; tarea de pobre sham\u00e1n blanco con calzoncillos de nylon\u00bb(p.368). Encontrando otro centro pero que ya no sea centro convencional, encontramos el para\u00edso, dice Oliveira: \u00abse puede matar todo menos la nostalgia del reino, la llevamos en el color de los ojos, en cada amor, en todo lo que profundamente atormenta y desata y enga\u00f1a. Wishful thinking, quiz\u00e1; pero \u00e9sa es otra definici\u00f3n posible del b\u00edpedo implume\u00bb (Cap.7, p. 353).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es esta b\u00fasqueda de la unidad perdida la que intenta alcanzar Rayuela, esa preocupaci\u00f3n por el otro yo escindido, esa carencia y mutilaci\u00f3n de la plenitud. No hay otro remedio que revelarse metaf\u00edsicamente, para ello est\u00e1 el lenguaje, no para servirnos de \u00e9l como un medio, sino para servirle a \u00e9l como un fin. Pero este lenguaje es tant\u00e1lico, porque pretende destruir el lenguaje partiendo del lenguaje, e all\u00ed&nbsp; la paradoja art\u00edstica y est\u00e9tica de la modernidad. Por eso en esa inutilidad de entender la realidad, Cortazar busca&nbsp; la analog\u00eda con el mundo, a trav\u00e9s del signo-s\u00edmbolo, que es uno y m\u00faltiple. El hombre no \u00fanicamente participa del mundo sino que es el mundo, \u00e9l lo crea y lo destruye. Tal vez por ello la escritura \/ lectura tiene una correspondencia con el acto sexual, porque ambos participan de la crisis y b\u00fasqueda del absoluto; el orgasmo y la creaci\u00f3n po\u00e9tica son tambi\u00e9n una forma de asumir el mundo metaf\u00edsico y la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No basta liberar el lenguaje de los c\u00e1nones burgueses y de la estructura binaria racional como pretend\u00eda el surrealismo, es preciso, adem\u00e1s, crear otra realidad, cuyo lenguaje encarne en la existencia, sea el cuerpo y los sentidos como quer\u00eda el vitalismo nitzscheano. Lo fant\u00e1stico nos anima y nos vuelve creadores. Morell\u00ed en el cap\u00edtulo 82, presiente que es ser en el tiempo, suceder discontinuo e inacabado y como tal fragmentaci\u00f3n que se ensancha y recoge en la palabra: \u00abNo tengo ideas claras, ni si quiera tengo idea. Hay jirones, impulsos, bloques, y todo busca una forma, entonces entra en juego el ritmo, escribo por \u00e9l, movido por \u00e9l y no por eso que llaman pensamiento y que hace la prosa, literaria u otra. Hay primero una situaci\u00f3n confusa, que s\u00f3lo puede definirse en la palabra; de esa penumbra parto, y si lo que quiero decir (si lo que quiere decirse) tiene suficiente fuerza, inmediatamente se inicia el swing, un balanceo r\u00edtmico que me saca a la superficie, lo ilumina todo\u00bb (p.367).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rayuela es un reverso metaf\u00edsico (la pataf\u00edsica) porque busca crear otra realidad, porque trata de encontrar o aproximarse a otro hombre, menos atormentado y m\u00e1s libre. Puede ser que haya otro mundo dentro de este \u2013dice&nbsp; el narrador de Rayuela recordando al poeta franc\u00e9s Paul Eluard\u2013, &#8220;pero no lo encontraremos recortando su silueta en el tumulto fabuloso de los d\u00edas y las vidas, no lo encontraremos ni en la atrofia ni en el hipertrofia. Ese mundo no existe, hay que crearlo como el f\u00e9nix\u00bb (Cap.71, p.351)&nbsp; Queda, por ahora, en esta deriva una pregunta que no intentaremos responder porque tal vez es in\u00fatil: \u00bfRayuela es una po\u00e9tica sobre una cultura antipo\u00e9tica o una propuesta antipo\u00e9tica desde y a trav\u00e9s de la poes\u00eda, o ambas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda citada:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Donoso, Jos\u00e9.(1987). Historia personal del &#8220;boom&#8221;. Madrid: Alfaguara<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\">Cortazar, Julio.(1984). Rayuela (1963). Bogot\u00e1: Oveja Negra<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por:&nbsp;Julio C\u00e9sar Goyes Narv\u00e1ez Instituto de Estudios en Comunicaci\u00f3n y Cultura IECO Universidad Nacional de Colombia &nbsp; \u00bfPara qu\u00e9 sirve un escritor sino para destruir la literatura? Y nosotros, que no queremos ser lectores-hembra, para qu\u00e9 servimos sino para ayudar en lo posible a esa destrucci\u00f3n? &nbsp; (Oliveira. 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