{"id":70879209046,"date":"2024-12-28T09:01:19","date_gmt":"2024-12-28T14:01:19","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/?p=70879209046"},"modified":"2024-12-28T09:01:19","modified_gmt":"2024-12-28T14:01:19","slug":"el-chiste-pastuso-o-la-gracia-de-reirnos-de-nosotros-mismos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/el-chiste-pastuso-o-la-gracia-de-reirnos-de-nosotros-mismos\/","title":{"rendered":"El chiste pastuso o la gracia de reirnos de nosotros mismos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Por: <\/strong><strong>Omar Ra\u00fal Mart\u00ednez Guerra<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por alguna raz\u00f3n de la vida, volv\u00ed a vivir en Bogot\u00e1 a finales de los a\u00f1os 80, para trabajar en un Programa del Ministerio de Educaci\u00f3n con el Fondo de las Naciones Unidas para la prevenci\u00f3n del consumo de sustancias psicoactivas en los j\u00f3venes colombianos. Todo me resultaba bueno y novedoso, excepto la inefable conducta del equipo de profesionales: serios, circunspectos, sobrios, parcos, discretos, consagrados, prudentes, reflexivos, juiciosos; en su mayor\u00eda viv\u00edan con la bocina del tel\u00e9fono a la mano, en tanto escrib\u00edan en sus libretas asuntos del oficio. Al margen de los di\u00e1logos de diaria obligaci\u00f3n, hab\u00eda algo que empec\u00e9 a advertir con temprana inquietud: nadie re\u00eda. Eventualmente no lo hubiera notado, de no ser porque hab\u00eda trabajado unos a\u00f1os en Pasto, en donde la gente armonizaba sin esforzarse laborar con empe\u00f1o con la gracia de aflorar el humor irrremediable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El humor colmado de ingenio y gracia ha sido desintegrado en el ser humano por las mismas ciencias, as\u00ed como separaron impunemente la f\u00edsica de la biolog\u00eda, la medicina del derecho, la arquitectura de la filosof\u00eda. Entre acad\u00e9micos, el humor no deja de ser una manifestaci\u00f3n extravagante. Nadie concibe a un respetado cient\u00edfico soltando un chiste para sustentar una tesis. Y si acaso lo hiciera, no habr\u00eda auditorio alguno que lo entendiera. Por much\u00edsimos a\u00f1os, los sentimientos y las emociones del ser humano, dentro de las que cabe el humor, han sido considerados asuntos de menor condici\u00f3n, y de pronto, de ninguna. La alegr\u00eda es para la hora del recreo y el cari\u00f1o para la casa. Por siglos ha perdurado la prevalencia del cerebro, el pensamiento, la raz\u00f3n y el conocimiento, por encima del coraz\u00f3n, el sentimiento y la emoci\u00f3n. Raz\u00f3n nunca le falt\u00f3 al sabio antioque\u00f1o Estanislao Zuleta, para decir que la educaci\u00f3n comenzaba con \u201cuna noci\u00f3n que ya es una terrible divisi\u00f3n del trabajo; ya en la escuela aprendemos que hay dos cosas: una aburridora y \u00fatil, la clase; otra, in\u00fatil y maravillosa, el recreo\u2026En la clase, uno se aburre, pero es necesario, se aprende, sino pierde el a\u00f1o; en cambio, en el recreo uno goza, pero eso no sirve para nada\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez le hizo creer al resto del mundo que <em>mamar gallo, <\/em>(una expresi\u00f3n que en M\u00e9xico algunos la consideraban grotesca) era una virtud de Colombia, cuesti\u00f3n que es en gran medida cierta. A pesar de ser idea del Nobel, no parece que la Academia Colombiana de la Lengua Espa\u00f1ola lo haya tomado en serio, es decir, haya dedicado ingentes esfuerzos filol\u00f3gicos, epist\u00e9micos y semi\u00f3ticos para profundizar si se refer\u00eda a tomar del pelo, a aparentar una cosa y hacer otra, o, a hacer lo que le venga en gana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que Colombia no es sino una extensa agrupaci\u00f3n de culturas, cada una con su acervo de h\u00e1bitos, costumbres, lenguajes y acentos, las expresiones del humor son distintas, al extremo de suceder que los chistes ingeniosos en una regi\u00f3n parezcan sermones tediosos en otra. Un chiste contado por boyacenses en Cartagena est\u00e1 expuesto a un seguro fracaso. Probablemente, los antioque\u00f1os tienden a ser exitosos por donde vayan; ellos han logrado unir el tono vern\u00e1culo del recio monta\u00f1ero, siempre dominante y con frecuencia arrabalero, con la habilidad fluida de sus imaginarios causantes de broma y celebraci\u00f3n, caricaturizando al extremo los hechos. No han perdido esa propiedad, al contrario de los cachacos bogotanos, con generaciones esplendorosas de un ingenio brillante, que desaparecieron bajo los embates tormentosos de un desarrollo cosmopolita sin compasi\u00f3n por nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El chiste pastuso, por supuesto, constituye un referente m\u00e1s de ese esp\u00edritu nacional conformado por m\u00faltiples rasgos de tantas culturas esparcidas en uno de los territorios m\u00e1s diversos y hermosos sobre el planeta tierra. Como tal, el chiste pastuso es objeto de variadas lecturas: la m\u00e1s remota de ellas sostiene que tuvo origen en la rebeli\u00f3n b\u00e9lica y sangrienta del pueblo pastuso contra la independencia de Espa\u00f1a comandada por Sim\u00f3n Bol\u00edvar, por lo cual fueron estigmatizados por las castas bals\u00e1micas de Santaf\u00e9: su pecado y delito, escoger al rey de Espa\u00f1a como su leg\u00edtimo gobernante , en tanto \u00e9ste\u00a0 les garantizaba la propiedad sobre \u00a0las tierras y el derecho fundamental \u00a0a vivir aislados y felices sin que nadie los joda, en lugar de entregarlas a los letrados patriotas \u00a0y convertirse as\u00ed en\u00a0 despose\u00eddos peones de blancos, como finalmente ocurri\u00f3. A la luz de una historia sensata, los realistas pastusos todo lo eran, menos, pendejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Ello no descarta una siguiente lectura sobre el origen del chiste pastuso, asociada a la ingenuidad propia del lugare\u00f1o que pasa su vida alejado de las \u00e1reas de desarrollo socioecon\u00f3mico frente al citadino, quien, por gozar de prerrogativas como el acceso a la educaci\u00f3n y al empleo que da la ciudad, se ha cre\u00eddo un ser superior. Una ingenuidad manifiesta en dialectos y acentos buc\u00f3licos propicios para la burla de sus semejantes. Sobre el particular, Armando Montenegro , en una obra que no me canso de citar (<em>Pasto y Colombia, una historia en contrav\u00eda<\/em>), propone tres elementos de an\u00e1lisis: primero, el contenido del chiste, que se burla del rezago de un grupo humano frente a un pa\u00eds en pleno progreso; el segundo, el origen del chiste, causado en quienes han salido del atraso y utilizan la burla como mecanismo para sortear su inseguridad por venir del rezago- por cierto una \u00a0pragm\u00e1tica hip\u00f3tesis para estudiarse a la luz del psicoan\u00e1lisis, muy visible en movilidad social en los estratos urbanos, que cuando ascienden del estrato 2 al 4 no se soportan ni as\u00ed mismos \u2013 y, el tercer elemento, definido por Montenegro como el objeto del chiste, los pastusos, explicable solamente a partir de las caracter\u00edsticas de un pueblo y de una tradici\u00f3n de desencuentros con el resto del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el correr de la historia, el impacto social del chiste pastuso puso a prueba una versi\u00f3n curiosa: el resto de los colombianos parecieron descubrir que los aut\u00e9nticos inventores del chiste pastuso eran ni m\u00e1s ni menos que los mismos pastusos. Era tal su vocaci\u00f3n sard\u00f3nica, eran tales sus habilidades cognitivas, tal su forma de poner el mundo al rev\u00e9s, su perspicacia para encontrar la gracia escondida en s\u00ed mismos y en sus semejantes, que lograron desatascar ese velo rec\u00f3ndito con el que el com\u00fan de la humanidad se arropa para esconder sus miserias, sus taras y sus carencias. Es decir, encontraron a trav\u00e9s del chiste pastuso la capacidad de re\u00edrse de s\u00ed mismos, un desaf\u00edo envidiable del que se halla desprovista gran parte del denominado mundo civilizado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La capacidad para re\u00edrse de s\u00ed mismo puede considerarse como un destacado indicador de resiliencia, esa facultad especial de las personas para enfrentar las dificultades de la vida causantes de da\u00f1o y sufrimiento. Un divertido meme que circul\u00f3 a mediados del 2012, cuando el famos\u00edsimo Santaf\u00e9 disputaba el t\u00edtulo de campe\u00f3n de f\u00fatbol con el Deportivo Pasto en el estadio El Campin, registraba el coro de dos sencillos labriegos pastusos de alpargata y sombrero entonando su emblem\u00e1tico himno de guerra:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Si ganamos ganaremos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Si perdemos perderemos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pero nunca dejaremos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El hablado que tenimos\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Tiempos m\u00e1s, tiempos menos, dieron lugar a la aparici\u00f3n del chiste <em>reivindicativo,<\/em> una peculiar forma de cambiar el rol del pastuso de victima a h\u00e9roe, en donde el perdedor en una trama pasaba a ser el bogotano o el antioque\u00f1o, y el ganador siempre el pastuso. Pero esta tendencia popular fue acompa\u00f1ada del uso de la burla a las normas convencionales de la m\u00e9trica usual en los versos. \u00a0El dueto <em>Roserito y los trovadores de cuyes<\/em>, ha logrado una exitosa audiencia nacional e internacional con su estilo diferente a todas las formas populares de los chistes colombianos. Una versi\u00f3n de sus originales actuaciones en la televisi\u00f3n nacional despertaba reacciones entre risas y desconcierto por sus trovas del absurdo, que consiste en sorprender a los oyentes con los disparates de la imaginaci\u00f3n incoherente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ayer pase por tu casa<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Y me tiraste un ladrillo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Y yo lo recog\u00ed<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Porque estoy construyendo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ocurrencias agraciadas basadas en los cuentos o chistes pastusos acuden con inusitada frecuencia a conquistar la risa mediante las estrofas o los mensajes, muchas veces con una simpleza tan absoluta como desconcertante para quienes esperan del chiste un cuento urdido desde la l\u00f3gica narrativa:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>Papi, papi, \u00bfme das permiso para ir a fumar marihuana con mis amigos?<\/em><\/li>\n<li><em>Claro que si mijo, pero tendr\u00e1 cuidado con los carros\u2026<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida militar ha sido un escenario ideal para extrapolar la condici\u00f3n de perdedores por vencedores. Los chistes pastusos hacen parte del cambio, como en el siguiente caso, el del capit\u00e1n a gritos a su pelot\u00f3n, evaluando:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>A ver, Pastuso Rosero: \u00bfCu\u00e1l es el primer paso para limpiar el fusil?<\/em><\/li>\n<li><em>\u00a1Mirarle el n\u00famero, mi capit\u00e1n!<\/em><\/li>\n<li><em>\u00a1No se bruto, Rosero, \u00bfc\u00f3mo as\u00ed que mirarle el n\u00famero?<\/em><\/li>\n<li><em>\u00a1Claro mi capit\u00e1n, no sea que termine uno limpiando el de otro guevon!<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida cotidiana para vivir con alegr\u00eda elige su primera semana en el a\u00f1o para su explosi\u00f3n quim\u00e9rica, dedicada a la fiesta grandiosa del Carnaval de Blancos y Negros, espacio y lugar de jolgorio sin l\u00edmite pleno de simpat\u00eda, una realidad posible por la integraci\u00f3n arm\u00f3nica del poder creativo, la imaginaci\u00f3n esot\u00e9rica, la alegr\u00eda contenida, el buen humor a rienda suelta, esa energ\u00eda que navega entre serpentinas flotantes y atrae gentes de adentro y de afuera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empero, se ciernen sobre la sabidur\u00eda de un pueblo que ha construido su identidad a partir de recelos y acercamientos, una amenaza contra la riqueza cultural alcanzada, proveniente de las redes sociales como instrumentos de comunicaci\u00f3n masiva, que empiezan a mostrar los s\u00edntomas de una decadencia en el mundo de la cultura popular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En manifestaciones tan espec\u00edficas como el encanto del humor, las redes sociales logran encumbrar <em>influencers<\/em>, sujetos que se presentan en sus p\u00e1ginas como <em>creativos<\/em>, que cautivan sin m\u00e1s esfuerzo a miles de seguidores, en especial j\u00f3venes y personas con escasos niveles educativos, a juzgar por su redacci\u00f3n y ortograf\u00eda. Hoy surgen p\u00e1ginas en Facebook con el enga\u00f1oso pretexto de divulgar las artes, la cultura y las tradiciones de la regi\u00f3n, creando mensajes de una ridiculez inigualable, a nombre de la idiosincrasia pastusa y nari\u00f1ense, que logran tan solo causar pesar y nada m\u00e1s. De seguir as\u00ed, la opci\u00f3n que nos queda no ser\u00e1 la del deleite por ser capaces de re\u00edrnos de nosotros mismos sino el sentarnos a llorar de la purita verg\u00fcenza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diciembre 28 de 2024<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"mailto:Omarraul20@hotmail.com\">Omarraul20@hotmail.com<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Omar Ra\u00fal Mart\u00ednez Guerra Por alguna raz\u00f3n de la vida, volv\u00ed a vivir en Bogot\u00e1 a finales de los a\u00f1os 80, para trabajar en un Programa del Ministerio de Educaci\u00f3n con el Fondo de las Naciones Unidas para la prevenci\u00f3n del consumo de sustancias psicoactivas en los j\u00f3venes colombianos. 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