{"id":8904,"date":"2014-07-10T01:54:19","date_gmt":"2014-07-10T01:54:19","guid":{"rendered":"https:\/\/pagina10.com\/web\/cuando-vivir-era-bueno-en-el-sur\/"},"modified":"2014-07-10T01:54:19","modified_gmt":"2014-07-10T01:54:19","slug":"cuando-vivir-era-bueno-en-el-sur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pagina10.com\/web\/cuando-vivir-era-bueno-en-el-sur\/","title":{"rendered":"CUANDO VIVIR ERA BUENO EN EL SUR"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-8903\" src=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/33033536ac48c62bf97d0cac86293ca9.jpg\" alt=\"Fotograf\u00eda: Colegio Musical Brit\u00e1nico \" width=\"394\" height=\"539\" srcset=\"https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/33033536ac48c62bf97d0cac86293ca9.jpg 394w, https:\/\/pagina10.com\/web\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/33033536ac48c62bf97d0cac86293ca9-219x300.jpg 219w\" sizes=\"(max-width: 394px) 100vw, 394px\" \/><\/p>\n<p align=\"center\" style=\"text-align: center;\"><em>\u201cTrabajar&#8230;&nbsp;&nbsp;Ese r\u00edo me ba\u00f1a el coraz\u00f3n.<\/em><br \/><em> En el sur.&nbsp;&nbsp;Vi reba\u00f1os de nubes y mujeres m\u00e1s leves<\/em><br \/><em> Que esa brisa que mece la siesta de los \u00e1rboles.<\/em><br \/><em> Pude ver, os lo juro, era en el bello sur\u201d.<\/em><\/p>\n<p align=\"center\" style=\"text-align: center;\"><em>Aurelio Arturo \u2013 Rapsodia de Saulo<\/em><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivir en el Sur era muy bueno;&nbsp;&nbsp;su gente se deleitaba pl\u00e1cidamente en la visita a folcl\u00f3ricos y tradicionales paisajes de la geograf\u00eda regional;&nbsp;&nbsp;los ba\u00f1os termales de Pandiaco eran el pretexto ideal para una tarde dominical en familia.&nbsp;&nbsp;La cesta de mimbre desbordaba en las artes culinarias de las mujeres de casa:&nbsp;&nbsp;frito, papas, aj\u00ed, habas, choclos y gallina criolla am\u00e9n de otras exquisitas golosinas que&nbsp;&nbsp;hac\u00eda agua la boca tan solo de verlas.&nbsp;&nbsp;Hace veinticinco a\u00f1os la familia nari\u00f1ense era la tradicional:&nbsp;pap\u00e1, mam\u00e1, nueve o doce hijos y una t\u00eda solterona que se apegaba a su hermana y su prole queriendo&nbsp;ahuyentar la soledad de su alma.&nbsp;&nbsp;El agua azufrada de Pandiaco, nos dec\u00eda mi padre, nos proteger\u00e1 de innumerables enfermedades de la piel al tiempo que fortalecer\u00e1 nuestros huesos para aguantar lo duro de la vida que se nos avecinaba.&nbsp;&nbsp;Recuerdo como de unos chorros gruesos y copiosos emerg\u00eda un vapor pesado que se lanzaba oblicuo hasta el piso de cemento, arrugado, mohoso y amarillento.&nbsp;&nbsp;Con veinte pesos se ten\u00eda el derecho a toda una tarde de alegr\u00eda y jolgorio.&nbsp;&nbsp;Por supuesto que lo \u00fanico que nos alentaba a&nbsp;&nbsp;soportar esta faena dominical eran los platos que se escond\u00edan t\u00edmidos en la cesta de mimbre de mi madre.&nbsp;&nbsp;A\u00f1os m\u00e1s tarde los ba\u00f1os p\u00fablicos de Pandiaco dar\u00edan lugar a la construcci\u00f3n de lujosos y modernos edificios en el sector de Toro bajo:&nbsp;El Cehani, Diario del Sur, Universidad Cooperativa de Colombia y unos cuantos complejos arquitect\u00f3nicos.&nbsp;&nbsp;\u00danicamente en nuestra mente contin\u00faa dibuj\u00e1ndose la imagen de esas escenas familiares que murieron con el tren incontenible el tiempo y la modernidad.&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Canchala&nbsp;era un asunto aparte.&nbsp;&nbsp;No obstante&nbsp;&nbsp;las melcochas, turrones y el tradicional frito pastuso que hac\u00eda gala de su presencia varias cuadras a la redonda, su sola menci\u00f3n constitu\u00eda un martirio para nuestras atormentadas almas infantiles.&nbsp;&nbsp;No era para menos, el tradicional serm\u00f3n dominical, que en ocasiones duraba hasta dos horas, nos erizaba la piel, nos atenazaba la lengua y nos frustraba la intenci\u00f3n de golpear inmisericordemente la pelota de cuero que parec\u00eda palpitar entre nuestras manos.&nbsp;&nbsp;Los peque\u00f1os vest\u00edan su traje de gala:&nbsp;&nbsp;gorrito a lo Sherlock Holmes, pantal\u00f3n cortito hasta la rodilla y los infaltables zapatos Croydon que duraban una eternidad.&nbsp;&nbsp;Se sub\u00eda al templo tomados de la&nbsp;&nbsp;mano, rigurosamente y en silencio en una improvisada procesi\u00f3n que nos obligaba a perdonar a nuestros hermanos por todas sus pilatunas cometidas en nuestra triste humanidad.&nbsp;&nbsp;La melcocha se derret\u00eda suavemente en la boca, su olor era capaz de hacernos indultar a nuestros padres por la sacada tempranera de la cama calientita y mullida;&nbsp;&nbsp;lo mejor llegaba cuando se extend\u00edan los manteles en el c\u00e9sped:&nbsp;&nbsp;crispetas, melcochas, tortillas, mazamorra (as\u00ed no lo crean los lectores), agua de panela con quesillo y uno que otro panecillo que se desle\u00eda en nuestra boca traviesa.&nbsp;&nbsp;\u00a1\u00a1Qu\u00e9 d\u00edas aquellos donde sonre\u00edr era un acto consuetudinario\u00a1\u00a1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia el Sur Oriente de la ciudad se rasgaba el fluir lento de uno de los m\u00e1s hermosos riachuelos:&nbsp;&nbsp;La Carolina.&nbsp;&nbsp;En sus aguas pulcras, cristalinas y juguetonas retozaba nuestra ni\u00f1ez.&nbsp;&nbsp;Los clavadistas hac\u00edan gala de su donaire, de sus m\u00fasculos, de su intrepidez para romper las aguas desde alturas que nos parec\u00edan ol\u00edmpicas.&nbsp;&nbsp;Ese era nuestro paseo favorito por cuanto no hab\u00eda reglas, ni misas ni ceremonias que impidieran el libre desarrollo de nuestra alma infantil.&nbsp;&nbsp;Todo era un patear de pelota, del salto de la liebre y el burro, de las escondidas, del tope, de los tines y la correa escondida.&nbsp;&nbsp;Le faltaban horas al d\u00eda para dar rienda suelta a nuestra imaginaci\u00f3n;&nbsp;&nbsp;en la proximidad de unas cuevas&nbsp;abandonadas se recreaba la fantas\u00eda con Dr\u00e1cula, El Santo, Frankestein y los mil y un s\u00faper h\u00e9roes que llegaban a rescatarnos.&nbsp;&nbsp;El m\u00e1ximo peligro consist\u00eda en equivocar los pasos y perder el rastro de pap\u00e1 y mam\u00e1;&nbsp;&nbsp;el llanto entonces inundaba el cielo y en una alocada carrera llegaba alg\u00fan miembro de la familia a rescatarnos del peligroso trance.&nbsp;&nbsp;No exist\u00edan los secuestradores, ni los violadores, ni la delincuencia com\u00fan que hoy nos acecha.&nbsp;&nbsp;A lo sumo cont\u00e1bamos con la presencia de uno que otro indigente que se contentaba con un cacho de tortilla y una rebanada de pan.&nbsp;&nbsp;Nada nos imped\u00eda ser ni\u00f1os;&nbsp;&nbsp;nada atragantaba en nuestra garganta la sonrisa sonora y estert\u00f3rea, un simple bal\u00f3n de cuero o una pelota de trapos viejos serv\u00eda para que toda una docena de chiquillos r\u00edan hasta el cansancio o hasta que el Sol se durmiera fatigado en el horizonte.&nbsp;&nbsp;Los peque\u00f1os hac\u00edamos el regreso en brazos de mam\u00e1 o pap\u00e1, dormidos, cansados pero felices hasta en los sue\u00f1os.&nbsp;&nbsp;Los mayores rezongaban de su fatiga y del fastidio de la madrugada del d\u00eda siguiente para asistir a la odiosa escuela.&nbsp;&nbsp;M\u00e1s de uno cubr\u00eda sus lagrimas ante el horror de la tarea no hecha o de la consulta aplazada indefinidamente por culpa de la excursi\u00f3n familiar.&nbsp;&nbsp;\u00a1Pero \u00e9ramos felices y se gozaba hasta el delirio\u00a1!.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por los lados donde hoy se levanta el&nbsp;Ciudad de Pasto&nbsp;serpenteaban las aguas cristalinas de&nbsp;La Berlina:&nbsp;riachuelo donde converg\u00edan los pensamientos de muchas familias y en donde nacieron amores y alianzas familiares.&nbsp;&nbsp;Los vendedores de chupones, pirul\u00eds, caramelos y golosinas se daban cita cada domingo para satisfacer el paladar de los infantes.&nbsp;&nbsp;Las panuchas y rosquillas \u2013hechas con manteca de cerdo-&nbsp;desaparec\u00edan en las juguetonas manos de un centenar de chiquillos.&nbsp;&nbsp;En \u00e9pocas del chontaduro los bolsillos se llenaban de pepitas que tritur\u00e1bamos con deleite en una especie de ritual m\u00e1gico y lit\u00fargico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;En este arroyuelo, cr\u00e9anlo o no,&nbsp;&nbsp;era f\u00e1cil encontrar a muchos muchachos con ca\u00f1a en mano&nbsp;&nbsp;alardeando de su pesca que por esos d\u00edas no era nada escasa.&nbsp;&nbsp;El paseo terminaba \u00fanicamente cuando el cansancio imped\u00eda la continuaci\u00f3n de las risas y las chapoteadas;&nbsp;&nbsp;vivir en el Sur, en ese Sur, de verdad que era bueno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<br \/> Hoy da hasta risa decirlo, pero por esos d\u00edas el \u00fanico centro comercial representativo era el AMOREL \u2013esta no es ninguna cu\u00f1a- que se visitaba con gran emoci\u00f3n los fines de mes o cada quincena, fechas en las cuales recib\u00edan su sueldo nuestros padres.&nbsp;&nbsp;Era cosa de ponerse las mejores galas, de ba\u00f1arse entero y de untarse unas cuantas gotas de la loci\u00f3n de pap\u00e1.&nbsp;&nbsp;Las calles nos parec\u00edan anchas y largas, los andenes nos permit\u00edan un trasegar tranquilo y sosegado;&nbsp;&nbsp;no ten\u00edamos conciencia de los afanes de hoy y mucho menos de la zozobra con la que en estos d\u00edas nos toca convivir.&nbsp;&nbsp;Una que otra berlina \u2013taxi oficial de la \u00e9poca-&nbsp;ofrec\u00eda sus servicios a los absortos transe\u00fantes y sus mercanc\u00edas&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todas las \u00e9pocas la m\u00e1s bella era la navidad, que se celebraba con bombos y platillos en cada sector de la ciudad.&nbsp;&nbsp;Entre vecinos, compadres y amigos se enviaban todo tipo de platos y golosinas:&nbsp;&nbsp;empanadas de a\u00f1ejo y de harina, champ\u00fas, natilla, platos con brevas-hojaldras-dulces-bu\u00f1uelos, etc.,&nbsp;&nbsp;La casa ol\u00eda a fiesta continuamente mientras los aires musicales acompasaban el esp\u00edritu festivo de esos entra\u00f1ables d\u00edas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;El 31 de diciembre todos los vecinos sal\u00edan a la calle, con las puertas de sus viviendas abiertas de par en par, repartiendo abrazos, licor y empanadas a cuanto parroquiano pasaba por su corredor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los ni\u00f1os corr\u00edan inocentemente ataviados con capas y caretas recolectando unas cuantas monedas para la compra de la p\u00f3lvora con la que se desped\u00eda definitivamente el a\u00f1o viejo.&nbsp;&nbsp;Las hermanas mayores aprovechaban la ocasi\u00f3n para encontrarse con el enamorado de turno;&nbsp;&nbsp;un simple tomar de manos o un beso furtivo era el m\u00e1ximo desaf\u00edo a la autoridad paterna, que velaba incesantemente por las normas del buen vivir y del buen actuar.&nbsp;&nbsp;Pero era diciembre y todo estaba permitido, hasta un peque\u00f1o relajo para los primeros latidos del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No s\u00e9 en qu\u00e9 momento nos convertimos en la ciudad que hoy somos, en \u00e9sta urbe insegura donde salir&nbsp;&nbsp;a disfrutar de los paisajes naturales ya es un imposible.&nbsp;&nbsp;De aquellos r\u00edos \u00fanicamente queda un lecho pedregoso y est\u00e9ril.&nbsp;&nbsp;Las mismas calles de la localidad se constituyen en un peligro para los ciudadanos;&nbsp;&nbsp;el ruido alborotador y asfixiante que impide el goce y el disfrute de nuestros pasos.&nbsp;&nbsp;Juro que todo cuanto he relatado fue una verdad que muri\u00f3 hace tan solo veinticinco o treinta a\u00f1os cuando el progreso, las grandes obras de concreto y cemento anunciaron su llegada despertando el regocijo ciudadano.&nbsp;&nbsp;Hoy contamos con m\u00e1s de una docena de centros comerciales \u2013el tradicional Bombona ya es uno m\u00e1s de ellos-, algunos con los aditamentos&nbsp;&nbsp;necesarios para hacernos figurar como metr\u00f3poli.&nbsp;&nbsp;Si bien es cierto que las calles est\u00e1n asfaltadas o pavimentadas, ya es imposible caminar tranquila y sosegadamente;&nbsp;&nbsp;cientos de veh\u00edculos con sus pitos y cornetas aturden la mente de quien tiene la osad\u00eda o&nbsp;&nbsp;necesidad de realizar alguna diligencia en el centro de la capital.&nbsp;&nbsp;La gente no tiene rostro, simplemente af\u00e1n;&nbsp;&nbsp;ese saludo espont\u00e1neo que otrora se espetaba con confianza a conocidos y amigos se trastoc\u00f3 en un gesto de desconfianza y rechazo cuando sale de un rostro eternamente desconocido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<br \/> C\u00f3mo creer que&nbsp; enamor\u00e1bamos a nuestras mujeres con bellas serenatas que se cantaban al amparo de la Luna solitaria y temblorosa;&nbsp;&nbsp;o que despu\u00e9s de una visita furtiva en el antejard\u00edn de esa por siempre novia enrumb\u00e1bamos nuestros pasos a pesar del fr\u00edo y de la oscuridad con la tranquilidad de llegar al abrigo de nuestro hogar.&nbsp;&nbsp;No hab\u00eda miedo ni temores de asaltos, asesinatos o secuestros.&nbsp;&nbsp;\u00danicamente recuerdo el esc\u00e1ndalo que se arm\u00f3 en la ciudad cuando secuestraron a un ni\u00f1o en uno de los barrios ubicados al sur oriente de la ciudad;&nbsp;&nbsp;la gente se arremolinaba en las ventanas para escuchar d\u00eda tras d\u00eda y noche tras noche el desenlace de este insuceso.&nbsp;&nbsp;El ni\u00f1o apareci\u00f3 muerto y la algarab\u00eda fue general.&nbsp;&nbsp;Hoy la muerte y la desaparici\u00f3n ya son cosa de rutina, a qui\u00e9n puede alarmar un muerto m\u00e1s o la presencia de los miembros de&nbsp;&nbsp;un decapitado en varios puntos de la urbe.&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y qui\u00e9n podr\u00eda imaginarse que aqu\u00ed en San Juan de Pasto ver\u00edamos escenas dantescas y macabras como las observadas en los \u00faltimos quince a\u00f1os.&nbsp;&nbsp;Hombres, mujeres, ni\u00f1os y ni\u00f1as amparadas en la soledad de un sem\u00e1foro, sosteniendo una pancarta arrugada y sucia con palabras que nos suenan huecas y fr\u00edvolas.&nbsp;&nbsp;El hambre en cada calle y las bocas descosidas de los cientos de muertos en vida que reclaman decentemente la frescura de un trozo de pan o la frugalidad de un pedazo de pollo.&nbsp;&nbsp;Y ni\u00f1itos vestidos de maromeros, inhalando petr\u00f3leo o gasolina para luego escupir al viento una r\u00e1faga de fuego que arranque aplausos y conmiseraci\u00f3n de un p\u00fablico emocionado, obnubilado y ladino.&nbsp;&nbsp;&nbsp;O las ni\u00f1itas rameras que deambulan con sonrisa de hambre eterna en busca de una mano generosa que las acaricie con ternura y no \u00fanicamente con la lascivia de los poderosos.&nbsp;&nbsp;Ni\u00f1itas que cansadas de andar sus pasos, los destejen a cada instante con la insana pretensi\u00f3n de encontrar el camino de su propia redenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta ciudad, que es&nbsp;&nbsp;diferente a la que viv\u00ed en mi ni\u00f1ez, tiene el alma adolorida y su panza abultada con el hedor de la usurera ganancia que es lo \u00fanico que le preocupa.&nbsp;Pero yo vi esa&nbsp;otra&nbsp;ciudad,&nbsp;&nbsp;\u00a1!juro que la vi!!.&nbsp;&nbsp;Se que en alg\u00fan lugar existe y que quienes contaron sus pasos junto a los m\u00edos son testigos de ese para\u00edso perdido en nombre de la civilizaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;S\u00ed, \u201c\u00e9ramos felices pero nos civilizaron\u201d.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y uniendo nuestra voz a la del poeta \u00fanicamente nos queda evocar ese pasado que habla de sitios bellos y de paisajes desdibujados en el contorno de la ciudad:<\/p>\n<p align=\"center\" style=\"text-align: center;\"> <em>\u201cTe hablo de noches dulces, junto a manantiales, junto<\/em><br \/><em> A cielos,<\/em><br \/><em> Que tiemblan temerosos entre alas azules:<\/em><br \/><em> Te hablo de una voz que me es brisa constante,<\/em><br \/><em> En mi canci\u00f3n moviendo toda palabra m\u00eda,<\/em><br \/><em> Como ese aliento que toda hoja mueve en el sur, tan<\/em><br \/><em> Dulcemente,<\/em><br \/><em> Toda hoja, noche y d\u00eda, suavemente en el sur\u201d:<\/em><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<div id=\"photos\">&nbsp;<\/div>\n<p><iframe src=\"http:\/\/embedsocial.com\/facebook_album\/album_photos\/697645093636373\" width=\"650\" height=\"1200\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\" marginheight=\"0\" marginwidth=\"0\"><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTrabajar&#8230;&nbsp;&nbsp;Ese r\u00edo me ba\u00f1a el coraz\u00f3n. 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