Por: Harold Antonio Jojoa J.*
La investigación formativa no es un complemento ni un lujo académico; es una práctica pedagógica esencial en la educación superior contemporánea. Diversos estudios la reconocen como una de las prácticas de alto impacto que contribuyen significativamente al pensamiento crítico, la retención estudiantil y la autonomía intelectual. La participación temprana en investigación fortalece competencias disciplinares y genéricas, permitiendo que los estudiantes comprendan la investigación como un proceso formativo y no únicamente como producción de resultados (Lanning & Brown, 2019).
Estudios internacionales evidencian que la investigación de pregrado mejora la identidad académica, la perseverancia estudiantil y habilidades transferibles como la comunicación, el trabajo colaborativo y la resolución de problemas (ACUR, 2022). En este sentido, la universidad cumple su función social cuando forma ciudadanos críticos capaces de dialogar con su entorno y transformar la realidad desde su disciplina (Campos Olazabal, 2020).
Dieciséis años que no deberían borrarse de la noche a la mañana
Desde 2009, la Universidad de Nariño apostó por los semilleros de investigación como estrategia institucional de formación. Durante 16 años se construyó una cultura académica que permitió la vinculación temprana de estudiantes, la articulación entre programas y la proyección regional, nacional e internacional de sus procesos investigativos. El pasado 17 de diciembre, en una reunión convocada por la Vicerrectoría de Investigación e Interacción Social, los coordinadores de grupos y semilleros recibimos una noticia tan contundente como preocupante: se suspende el financiamiento institucional para los procesos de semilleros que han funcionado de manera continua desde 2009. No se trata de un simple ajuste presupuestal. Es una decisión política que redefine, de facto, el lugar que ocupa la investigación formativa dentro del proyecto universitario.
RedCOLSI: el blanco fácil de una decisión incómoda
La Red Colombiana de Semilleros de Investigación (RedCOLSI) no es perfecta. Nunca lo ha sido. A lo largo de su trayectoria ha recibido críticas, algunas legítimas y necesarias, otras claramente oportunistas. Sin embargo, reducir su valoración a esas críticas sería desconocer su papel como la red de semilleros de investigación más grande del país y, en el caso del nodo Nariño, como un espacio efectivo de integración académica entre 10 instituciones de educación superior y 5 Instituciones de la básica y media. Durante años, los encuentros de RedCOLSI ofrecieron algo que ninguna convocatoria interna ha logrado sustituir: evaluación externa, retroalimentación, diálogo interinstitucional, conexión, contraste de enfoques y visibilidad académica real. Para muchos estudiantes, estos escenarios representaron el primer contacto con el sector productivo y la comunidad científica que trascendía el aula y el programa académico
Eliminar la participación institucional en esta red no fortalece la investigación formativa; la aísla. Y una universidad que se aísla académicamente comienza, tarde o temprano, a empobrecerse. Más aún, implicaría que la universidad pública más importante del departamento de Nariño quedaría al margen de la principal red nacional de semilleros, una decisión que difícilmente puede interpretarse como un avance en calidad o proyección académica.
Una responsabilidad institucional postergada
Desde sus inicios, la Red Institucional de Semilleros de Investigación de la Universidad de Nariño contó con estatutos y lineamientos claros, concebidos para estructurar y guiar de manera coherente la investigación formativa dentro de la institución. Sin embargo, durante más de una década, no se implementaron acciones sistemáticas desde la Vicerrectoría y el Consejo de Investigación, para revisar, actualizar o fortalecer estos lineamientos, ni se promovieron mecanismos de formalización que aseguraran un funcionamiento más sólido y sostenible de la Red; desde la Coordinación Institucional de Semilleros, siempre se ha puesto en consideración dichos estatutos con cada administración, pero no se ha logrado su formalización a nivel institucional. Esta falta de seguimiento histórico ha generado vacíos que hoy se traducen en decisiones de reducción de apoyos, en lugar de acciones orientadas a mejorar y consolidar los procesos existentes.
En particular, la Vicerrectoría de Investigación e Interacción Social no tuvo la oportunidad de involucrarse activamente en la optimización de los sistemas de evaluación de los eventos institucionales de los semilleros. Un acompañamiento más cercano y estratégico podría haber permitido reforzar la calidad académica de los proyectos, mejorar la visibilidad de los estudiantes y facilitar la articulación con redes externas como RedCOLSI. Esto evidencia la necesidad de establecer canales más claros y efectivos de diálogo y colaboración entre las instancias de Vicerrectoría, Consejo de Investigación, Coordinación general de semilleros y los coordinadores de cada grupo semillero, asegurando que los esfuerzos formativos tengan el respaldo institucional que merecen y puedan proyectarse hacia niveles nacionales e internacionales.
Más estudiantes, menos respaldo
Se reconocen las críticas de la Vicerrectoría de Investigación sobre la calidad de algunos productos de los semilleros, observación válida en sí misma. No obstante, el problema surge cuando la evaluación se centra solo en el resultado final y desconoce el valor formativo del proceso investigativo. La investigación formativa no solo produce resultados, sino que fortalece competencias disciplinares, ciudadanas y sociales, y vincula la universidad con la realidad. Desde esta perspectiva, los semilleros cumplen un papel estratégico al formar profesionales que conciben la investigación como un medio de transformación social. Por ello, se cuestiona que, en lugar de retirar el apoyo institucional a RedCOLSI, no se haya optado por fortalecer los eventos y procesos internos con mayor acompañamiento académico. De hecho, la Universidad de Nariño ha tenido una participación destacada en el nodo Nariño, con numerosos proyectos aceptados a nivel nacional e internacional, lo que evidencia que la estrategia requería mejora y respaldo, no desmonte.
¿Qué se incentiva hoy en la universidad?
Un aspecto que no puede pasarse por alto y que resulta especialmente relevante es que los indicadores de calidad exigidos en los procesos de acreditación y reacreditación de los programas académicos incluyen de manera explícita la participación de los semilleros de investigación en redes reconocidas. Durante 16 años, este requisito se cumplió efectivamente gracias a la activa participación de los semilleros de la Universidad de Nariño en la RedCOLSI. Esta participación no era un mero requisito formal, sino un instrumento legítimo de articulación, visibilidad y validación externa de los procesos formativos. De hecho, en los procesos de acreditación, reacreditación de programas y acreditación de alta calidad, tanto el MEN como el CNA indagan sobre este aspecto y solicitan evidencias que lo respalden. Hoy, con el nuevo enfoque basado exclusivamente en convocatorias internas, esta posibilidad deja de ser una política institucional y se convierte en un privilegio para unos pocos. Solo aquellos semilleros seleccionados contarán con recursos para participar en escenarios de redes académicas, mientras que el resto quedará excluido, no por falta de mérito académico, sino por limitaciones estructurales.
Cuando se abrieron las convocatorias para los semilleros de investigación, jamás imaginamos que con ello se intentaría reemplazar la estrategia de la Red Institucional de Semilleros de Investigación de la UDENAR. Para los integrantes de los grupos semilleros, fue una gran noticia en 2023, una oportunidad que muchos aprovechamos, aunque no sabía que aportábamos a la exención de la Red Institucional Semilleros de Investigación. Además, la convocatoria actual no reconoce ni menciona explícitamente la estrategia de investigación formativa. En la práctica, no se diferencia sustancialmente de una convocatoria de trabajos de grado: mantiene la misma lógica de formulación, evaluación y ejecución, con una diferencia reveladora: el monto de financiamiento es inferior.
Si bien las convocatorias implementadas desde 2023 han representado un aporte económico importante, su naturaleza tiene más que ver con la obtención de recursos que con el fortalecimiento real de la estrategia de investigación formativa. Muchos coordinadores, incluyendo quien suscribe, hemos sido beneficiados por estas convocatorias y valoramos su apoyo; sin embargo, es evidente que por sí solas no elevan ni consolidan la estrategia de semilleros. Para que la investigación formativa cumpla su propósito, es necesario que las iniciativas institucionales generen espacios de participación que trasciendan lo económico, donde los semilleros no solo busquen reconocimiento, sino que reciban retroalimentación constante y cualificada. Estos espacios deben abarcar desde el ámbito institucional hasta el internacional, permitiendo que los integrantes fortalezcan competencias, contrasten enfoques y proyecten sus resultados de manera significativa. Solo así las convocatorias podrían convertirse en un verdadero instrumento de formación y visibilidad académica, más allá de ser un recurso económico puntual.
La pregunta inevitable es: ¿Cuál es el plan para reemplazar los escenarios que proporcionaba la RedCOLSI? ¿Qué incentivos formativos reales tiene hoy un estudiante para vincularse a un semillero?. Antes, los estudiantes tenían la oportunidad de presentar sus propuestas en un primer evento, recibir retroalimentación, luego participar nuevamente como proyecto en curso para volver a recibir retroalimentación y, finalmente, presentarlas como proyectos terminados. Hoy, el mensaje implícito es que investigar es importante… siempre y cuando no implique movilidad, visibilidad ni recursos sostenidos. La investigación formativa no puede reducirse a una lógica administrativa ni a la comodidad presupuestal del corto plazo. Una universidad pública no se mide solo por lo que ahorra, sino por lo que decide defender.
A manera de cierre: una decisión que define modelo de universidad
El debate sobre los semilleros de investigación no es meramente técnico; es, sobre todo, político y académico. Existen múltiples formas de fortalecer la Red Institucional de Semilleros de Investigación de la UDENAR, desde formalizar sus estatutos hasta integrarla activamente en los procesos de evaluación que contribuyeran a mejorar la calidad, tal como lo ha señalado la Vicerrectoría de Investigación e Interacción Social, permitiendo que esta actuara como un agente protagonista y no como un observador pasivo durante años, entre otras iniciativas.
La cuestión central es qué tipo de universidad se desea construir: una que toma decisiones sin reconocer el trabajo ya realizado, o una que, lejos de partir de cero, se edifica sobre los logros existentes. Desfinanciar una estrategia con más de 16 años de trayectoria no es un gesto neutro: es una señal. Y en la universidad, las señales también educan. En este sentido, se hace un llamado claro al Consejo de Investigación para que reanalice su decisión y opte por una postura coherente con la misión de la universidad pública: mejorar lo existente, consolidar la investigación formativa y sostener la participación en redes académicas como RedCOLSI, entendiendo que retirarse no es sinónimo de calidad, sino una renuncia al diálogo, a la visibilidad y a la formación integral de los futuros investigadores.
Bibliografía
Campos Olazabal, P. J. (2020). La importancia de la investigación formativa como estrategia de aprendizaje. Educare et Comunicare, 8(2), 45–58.
https://revistas.usat.edu.pe/index.php/educare/article/view/397Lanning, S., & Brown, M. (2019). Undergraduate research as a high-impact practice in higher education. Education Sciences, 9(3), 160. https://doi.org/10.3390/educsci9030160
Australian Council for Undergraduate Research. (2022). What is undergraduate research? https://acur.net.au/what-is-undergraduate-research/
*Docente H.C Licenciatura en Informática
Departamento de Matemáticas y Estadística – Universidad de Nariño
antoniojojoa@udenar.edu.co | 320 603 6906
Reseña personal: Licenciado en Informática, Especialista en Gerencia de Proyectos, Magister en Educación y Doctorando en Educación, con trayectoria en investigación educativa y uso pedagógico de las TIC. Promueve proyectos con impacto académico y social.




