No hay espectáculo más hermoso que haya visto que las ballenas en el Pacífico nariñense, viajando de Tumaco a Candelilla La Mar -distante vereda límite con San Lorenzo en Ecuador-, durante el viaje vimos asomarse a las ballenas, sus lomos negros como el azabache asomaban por entre el oleaje, estaban recién paridas, por eso no daban esos saltos tan característicos, solo un ballenato tuvo la osadía, y como en aprendizaje intento saltar del agua, un evento que de verdad arrancó las sonrisas de los más serios y las lágrimas de los más valientes. Es que ante este espectáculo, el ser humano se siente minúsculo, son animales gigantes que van a parir en las costas del Pacífico nariñense, y al dotarlas de las cualidades humanas, podemos decir que son nobles, familiares, que cuidan de sus crías con el celo de las madres más tiernas y fieles. He aquí la invitación que les hacemos hoy.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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