Esta noche he visto como las fuerzas legítimas del Estado se convierten en bandas criminales.
He visto a ciudadanos correr para huir de la persecución policial. He visto como los alcanzan, los atropellan con sus motos y los golpean con sus armas.
He visto a hombres vigorosos caer al piso diezmados en sus fuerzas por tantos golpes, puños y patadas que recibieron, hasta dejarlos desmayados.
Hombres vigorosos sujetados por brazos cobardes de frente al verdugo, quien sin misericordia, dispara sus armas asesinas a quemarropa.
He visto a hombres cobardes camuflados entre la gente decente para luego, más tarde, dispararles sin consideración alguna.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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