En los años 60, en una casa del barrio Pasadena de Bogotá, unos inquietos adolescentes hacían maromas para estructurar con las uñas un proyecto musical de rock. Por las carencias y falta de apoyo, sus dificultades eran mayúsculas a pesar de su talento. Pero ello no fue obstáculo para insistir y persistir en el sueño de crear la primera banda de rock en Colombia en el hogar de la familia Latorre, quienes debieron acostumbrarse a los alaridos y estruendos de estos inquietos estudiantes de bachillerato.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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