Nunca antes en la historia política de nuestro país, habíamos tenido un abanico de candidatos presidenciales tan numeroso, como el sometido ahora, con miras a la escogencia de dos candidatos finales, aspirantes a la presidencia de la república, para el próximo periodo constitucional. Lo anterior, bien lo sabemos, como consecuencia del número de partidos políticos existentes que, lamentablemente, irrumpen en el “grupismo”. Y de aquí, el sinnúmero de aspirantes al congreso, y la consiguiente profusión de listas, ahora tan enmarañadas, como propicias a la confusión del electorado común y corriente.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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