El pronunciamiento de la senadora Liliana Benavides en la plenaria del Senado es un campanazo de alerta que debería sacudir a toda la institucionalidad nariñense. Lo que vivimos hoy en Nariño no es una cadena aislada de hechos violentos, es una ofensiva armada de grupos ilegales que amenaza con arrebatarle al departamento no solo su tranquilidad, sino su estabilidad económica, social y territorial.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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