Petro arremete contra economistas y salpica a la Universidad Nacional en nueva ofensiva contra el Banco de la República

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La tensión entre el presidente Gustavo Petro y el Banco de la República escaló un peldaño más. Esta vez, el mandatario respondió a una carta de respaldo a la independencia del emisor firmada por economistas, exministros y académicos, y en su réplica lanzó una dura carga política contra sectores de la academia, incluyendo a la Facultad de Economía de la Universidad Nacional, a la que señaló de estar alineada con una visión que, según él, sirve a la “extrema derecha”.

El pronunciamiento de Petro se conoció luego de que la Junta Directiva del Banco de la República decidiera, por mayoría, subir en 100 puntos básicos la tasa de interés hasta 11,25%, medida que empezó a regir desde el 1 de abril de 2026. La decisión profundizó el choque entre la Casa de Nariño y el banco central, justo cuando el Gobierno venía insistiendo en una reducción del costo del dinero para estimular la economía.

En su mensaje, difundido en redes sociales y reproducido por varios medios, Petro dijo que respondía a la carta de José Antonio Ocampo, Rudolf Hommes y Alejandro Gaviria, y fue allí donde soltó una de sus frases más controversiales: aseguró que había economistas “al servicio de la extrema derecha” y cuestionó de forma directa a la Universidad Nacional al afirmar que su facultad de economía “dejó de pensar cosas nuevas”.

El trasfondo del choque está en una carta pública suscrita por cientos de economistas, exfuncionarios y analistas, en la que expresaron su respaldo a la institucionalidad del Banco de la República y defendieron la necesidad de respetar su autonomía. Según esa carta, el respeto por las instituciones independientes del Gobierno es un pilar de la estabilidad macroeconómica y del funcionamiento del Estado.

Petro, sin embargo, fue más allá de una diferencia técnica sobre tasas de interés. En su lectura, la mayoría de la junta del Banco habría actuado con motivación política y no científica. Incluso sostuvo que el órgano perdió independencia, no por presiones del Gobierno, sino por desacatar el mandato constitucional de coordinarse con el Ejecutivo. En esa misma línea, el presidente insistió en que la decisión monetaria favorece a tenedores de deuda pública y golpea a las familias trabajadoras.

La controversia también reabrió una fractura con el exministro de Hacienda José Antonio Ocampo, a quien Petro responsabiliza de haber recomendado el nombramiento de Olga Lucía Acosta en la junta del Banco. Ocampo respondió que esa designación fue apropiada y recordó que los miembros nombrados por un presidente no son funcionarios del Gobierno, sino que deben actuar con independencia en sus decisiones.

Desde fuera del Gobierno, la reacción del presidente ha sido leída como un nuevo capítulo de confrontación con sectores técnicos y académicos que han defendido la autonomía del emisor. El País señaló que la disputa creció después de la decisión de la junta de aumentar la tasa. En el fondo, lo que se está librando no es solo una discusión sobre política monetaria. Es una disputa por el relato económico del país: de un lado, el Gobierno que acusa al Banco y a parte de la academia de frenar el mandato popular; del otro, economistas y exfuncionarios que alertan sobre los riesgos de debilitar la independencia de una de las instituciones más sensibles del Estado colombiano.

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