Iván Cepeda: una hoja de vida marcada por la paz, los derechos humanos y una conexión política con Nariño

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El candidato del Pacto Histórico llega a la segunda vuelta presidencial con una trayectoria pública construida desde el Congreso, la defensa de las víctimas y los procesos de paz. En Nariño, su candidatura encontró uno de sus respaldos más fuertes del país.

Iván Cepeda Castro no es un nombre nuevo en la política colombiana. Antes de convertirse en candidato presidencial del Pacto Histórico, construyó una hoja de vida ligada a la defensa de los derechos humanos, la búsqueda de la paz y el debate público desde el Congreso de la República.

Bogotano, filósofo de formación y con estudios de maestría en Derecho Internacional Humanitario, Cepeda ha sido representante a la Cámara, senador de la República y uno de los dirigentes más visibles de la izquierda colombiana en los últimos años. Su perfil público ha estado marcado por la defensa de las víctimas del conflicto armado y por su participación en escenarios de negociación y construcción de paz.

Desde el Congreso, Cepeda ha sido reconocido por su trabajo en temas de paz. Su perfil en el Senado destaca que desde 2012 fue facilitador del proceso de conversaciones entre el Gobierno colombiano y las Farc-EP, y que desde 2015 también participó como facilitador en los diálogos con el ELN. Además, ha tenido un papel relevante en comisiones de paz y en debates relacionados con la implementación del Acuerdo firmado en 2016.

Esa trayectoria le ha permitido presentarse ante el país como un candidato con experiencia en derechos humanos, justicia transicional y diálogo político. Su campaña ha buscado conectar esa hoja de vida con una propuesta de continuidad y profundización de reformas sociales, así como con la defensa de una salida negociada a los conflictos armados que aún afectan a varias regiones del país.

Nariño, una referencia positiva en su campaña

En el camino presidencial de Cepeda, Nariño no ha sido un territorio secundario. Por el contrario, el departamento apareció como uno de los escenarios simbólicos de su campaña. En enero de 2026, el candidato inició una etapa de movilización desde el sur del país, con recorridos por el Valle de Sibundoy, Ipiales, Guachucal, Cumbal y Pasto, donde recibió respaldo de organizaciones indígenas, campesinas y de mujeres, según información publicada por su campaña.

Ese gesto político tuvo una lectura clara: empezar desde el sur era reconocer a Nariño como una región de luchas sociales, diversidad cultural, organización comunitaria y participación ciudadana. No se trató únicamente de buscar votos, sino de enviar un mensaje sobre el papel que el territorio puede jugar en la agenda nacional.

Pasto también fue presentado como un punto clave de su campaña. El País registró que Cepeda escogió la capital nariñense como uno de los lugares para abrir y cerrar actividades masivas, describiéndola como un fortín de la izquierda en Colombia.

Un departamento que respaldó con fuerza a Cepeda

Los resultados electorales confirmaron esa relación política. En la primera vuelta presidencial de 2026, Nariño votó de manera distinta al resultado nacional. Mientras Abelardo de la Espriella ganó en el país, Iván Cepeda se impuso ampliamente en el departamento.

Según el análisis elaborado con base en datos de la Registraduría, Cepeda ganó en 62 de los 64 municipios de Nariño y alcanzó el 68,6 % de los votos válidos, frente al 21,5 % de De la Espriella. En votos, esto representó 472.845 sufragios para Cepeda y 148.120 para su contendor.

El respaldo fue especialmente fuerte en el Pacífico nariñense. Municipios como Mosquera, Roberto Payán, Magüí Payán, Francisco Pizarro y Olaya Herrera registraron votaciones superiores al 88 % para Cepeda, e incluso cercanas al 95 % en algunos casos. Ese resultado refleja una conexión profunda entre su discurso de paz, derechos territoriales e inclusión social con comunidades que históricamente han enfrentado abandono estatal, violencia y exclusión.

En Pasto, la capital departamental, Cepeda también logró una votación significativa, cercana al 66 % de los votos válidos. Esto reafirmó el peso del voto progresista en el centro político y administrativo del departamento.

Nariño como símbolo de paz, territorio y democracia

La relación positiva entre Cepeda y Nariño puede leerse desde varios ángulos. El primero es territorial: Nariño es un departamento atravesado por problemas estructurales como el conflicto armado, la sustitución de cultivos, la crisis de la vía Panamericana, la frontera con Ecuador, la pobreza rural y la falta de inversión histórica.

El segundo es político: buena parte del electorado nariñense ha mostrado en los últimos años una inclinación hacia proyectos alternativos y progresistas. El respaldo a Cepeda no apareció de manera aislada, sino como continuidad de una tendencia que ya se había expresado en elecciones anteriores.

El tercero es simbólico: para una candidatura que habla de paz y derechos humanos, Nariño representa uno de los territorios donde esas discusiones no son abstractas. En municipios del Pacífico, la cordillera, la frontera y el centro del departamento, las decisiones nacionales sobre seguridad, inversión social y paz territorial tienen efectos directos sobre la vida cotidiana de las comunidades.

Una hoja de vida que encontró eco en el sur

La hoja de vida de Iván Cepeda combina academia, Congreso, derechos humanos y procesos de paz. Esa trayectoria puede generar adhesiones y críticas, como ocurre con cualquier figura de alta exposición política. Pero en Nariño encontró un respaldo amplio, especialmente en territorios donde la paz, la presencia del Estado y la justicia social siguen siendo demandas urgentes.

De cara a la segunda vuelta, el departamento se convierte en uno de los principales bastiones electorales de Cepeda. Su reto será mantener esa fuerza regional y traducirla en una narrativa nacional más amplia.

Por ahora, el mensaje de Nariño fue contundente: el sur del país no solo votó por un candidato, sino por una visión de país en la que la paz, los derechos territoriales y la inclusión social siguen ocupando un lugar central.

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