Mundial 2026: Infantinicidio

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Por Daniel Olarte Mutiz ( exclusivo para Página 10 ).

Cuando las decisiones arbitrales desatan la ira de jugadores , cuerpos técnicos y televidentes de todo el mundo ( hasta algunos comentaristas argentinos estuvieron en desacuerdo) regresan con una potente lupa y la colocan bien enfocada sobre la transparencia del fútbol y ello precisamente se suscitó por el partido entre Argentina y Egipto, correspondiente al Mundial 2026, el mismo que dejó mucho más que un resultado deportivo, planteó más allá del marcador final, la decepción y la impotencia ante un encuentro que abrió un nuevo debate sobre la actuación arbitral, el funcionamiento del VAR y la necesidad de que la FIFA garantice procesos cada vez más transparentes en decisiones que terminan definiendo partidos y, eventualmente, campeonatos. Eso no se vió y lo que percibimos fue aberrante, despojándononos de fanatismos y otros prejuicios.

Las principales controversias se concentraron en varias jugadas puntuales. Para numerosos analistas, exárbitros y aficionados, uno de los goles convertidos por Egipto habría sido legítimo y no debió ser invalidado. De igual manera, otras acciones suscitaron interrogantes sobre el criterio aplicado por el juez central, especialmente en faltas que parecían favorecer de manera consistente a la selección argentina mientras acciones similares contra futbolistas egipcios no recibían la misma valoración.

No se trata únicamente de discutir si una decisión fue correcta o equivocada. En un torneo que dispone de la tecnología más avanzada para asistir al arbitraje, las preguntas apuntan al funcionamiento mismo del sistema. ¿Por qué algunas revisiones parecen resolverse con rapidez mientras otras requieren largos minutos? ¿Por qué las líneas del fuera de juego no siempre se muestran de inmediato y con absoluta claridad para el público? ¿Qué criterios determinan cuándo el VAR interviene y cuándo decide mantener la decisión de campo?

Son interrogantes que trascienden este encuentro y que vuelven a instalarse en el escenario internacional.

El caso Argentina-Egipto no es el primero que alimenta este tipo de cuestionamientos. En los últimos días también se discutieron decisiones como la anulación del gol del colombiano Davinson Sánchez contra Portugal .Colombia ganó ese día y acciones polémicas que involucraron a Cabo Verde vs Argentina hicieron soltar la ira de quienes aman el fútbol y jamás pueden hacerse los de la vista gorda, porque otra jugada ampliamente debatida en la que Croacia reclamó la validez de un tanto, fue desacreditada de manera injustificable. Cada episodio, considerado de forma aislada, puede interpretarse como un error humano. Sin embargo, cuando los casos se acumulan, el debate deja de centrarse exclusivamente en una decisión específica para enfocarse en la confianza que despiertan los mecanismos encargados de impartir justicia deportiva y quienes los manejan, quienes al parecer responden a un libreto prefabricado.

La tecnología fue incorporada precisamente para reducir el margen de error. Por esa razón, cuando persisten dudas evidentes después de una revisión, el sistema termina siendo objeto del mismo escrutinio que pretendía evitar. La transparencia no solo consiste en tomar una decisión correcta, sino también en explicar de manera clara cómo se llegó a ella.

En este contexto, algunos sectores del fútbol consideran necesario que la FIFA publique con mayor detalle los audios entre el árbitro y la cabina del VAR, las imágenes utilizadas durante las revisiones y los fundamentos técnicos de cada determinación. Una mayor apertura contribuiría a disipar sospechas y fortalecer la credibilidad de las competiciones.

Es importante señalar que no existen pruebas públicas que demuestren la existencia de acuerdos irregulares o manipulaciones deliberadas en el desarrollo de este partido. Sin embargo, las dudas que dejaron varias decisiones arbitrales alimentan la percepción de que el organismo rector del fútbol mundial debe ofrecer mayores garantías de imparcialidad y transparencia…¿ O que alguien lo desenmascare de una buena vez ?

La FIFA ha enfrentado a lo largo de su historia profundas crisis institucionales y casos de corrupción que involucraron a antiguos dirigentes, desde la época de João Havelange hasta investigaciones que alcanzaron a altos funcionarios décadas después. Ese pasado explica que cada polémica arbitral sea observada con especial atención y que la exigencia de rendición de cuentas sea hoy mayor que nunca.

El fútbol es, probablemente, el deporte con mayor capacidad para unir a millones de personas. Precisamente por ello, cualquier decisión que genere una percepción de favoritismo afecta no solo a los equipos involucrados, sino también a la confianza y el amor de los aficionados en la competencia.

El encuentro entre Argentina y Egipto deja una conclusión abierta: más que certezas, deja preguntas. Preguntas sobre el arbitraje, sobre el alcance real del VAR, sobre la transparencia de las revisiones y sobre la necesidad de que la FIFA fortalezca mecanismos que permitan despejar cualquier sombra de duda.

Porque en un Mundial, la legitimidad del resultado no depende únicamente de los goles anotados, sino también de la certeza de que todos compiten bajo las mismas reglas y con la misma imparcialidad que reclama la esencia del deporte, de lo contrario la sigla hacia el futuro será FIFA : FILIBUSTEROS INFAMES FAVORECEDORES AVARICIOSOS.

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