La aprobación del Presupuesto General de la Nación para 2027 estuvo precedida de un ejercicio de trabajo conjunto entre congresistas nariñenses de diferentes partidos políticos, quienes buscaron incrementar los recursos destinados al departamento.
La gestión permitió construir una agenda regional alrededor de necesidades históricas de Nariño, particularmente en sectores como salud, infraestructura vial, energía y programas sociales.
La senadora Liliana Benavides Solarte lideró parte de este esfuerzo, que reunió a representantes de diferentes tendencias políticas con un propósito común: conseguir mayores inversiones para Nariño.
Sin embargo, al momento de votar el presupuesto nacional, los senadores nariñenses asumieron posiciones diferentes.
Se constató el voto favorable de Liliana Benavides Solarte, Carlos Eduardo Enríquez Caicedo y Jesús Homero Cuasapud, del movimiento indígena AICO.
Por su parte, el senador Carlos Alberto Benavides Mora, integrante del Pacto Histórico, votó en contra del proyecto.
Alberto Benavides explica su decisión
Desde Página 10 se estableció comunicación directa con el senador para conocer las razones de su posición frente al presupuesto nacional.
Benavides respondió que votó negativamente porque, a su juicio, el proyecto iba en contra de los sectores institucionales, afectaba la arquitectura institucional de la paz y favorecía al sector financiero.
También cuestionó las modificaciones introducidas durante el trámite presupuestal.
Según explicó, el proyecto generaba un vacío en el presupuesto regional y sufrió cambios apenas media hora antes de la votación.
“Sí lo voté. Lo voté en contra”, precisó el senador nariñense al responder a Página 10.
Sus declaraciones permiten establecer que no se trató de una ausencia en la votación, sino de una decisión de rechazo al proyecto por razones que el congresista considera relacionadas con sus efectos nacionales y regionales.
¿Las diferencias políticas por encima de los acuerdos para Nariño?
La posición de Alberto Benavides contrasta con la de los otros tres senadores nariñenses, quienes respaldaron el presupuesto después del ejercicio de articulación regional.
La diferencia plantea un interrogante sobre el alcance de los acuerdos entre congresistas de un mismo departamento cuando las posiciones políticas nacionales entran en conflicto con las gestiones territoriales. El presupuesto contempla incrementos en partidas de inversión que han sido objeto de gestión por parte de la bancada nariñense.
Mientras tres senadores votaron favorablemente, Alberto Benavides decidió oponerse a la iniciativa. Su explicación permite conocer las razones de esa decisión, aunque deja abierta la discusión sobre las prioridades de la representación parlamentaria de Nariño.
¿Pesaron más las diferencias políticas nacionales o las posibilidades de incrementar la inversión en Nariño? El debate queda abierto, mientras el departamento espera que los recursos gestionados se traduzcan en proyectos y soluciones concretas para sus habitantes.




