Antonio Navarro Wolff.

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Deja el legado y sobre todo el ejemplo de que es posible dedicar la vida o gran parte de la vida a luchar por la reconciliación y la paz de los colombianos y colombianas, paz que nos ha sido esquiva por la presencia de un conflicto de decenas de años que nos ha llevado a ser considerados el país o uno de los países más violentos del mundo, no ha habido conflicto en el mundo donde se han conjugado prácticas criminales como el desaparecer cuerpos humanos en pozos de ácido, en acudir a hornos crematorios, casas de pique y ya lo dijo la Comisión de la Verdad, este conflicto en los últimos 50 años nos ha dejado más de 10.5 millones de víctimas.

Somos el país en el mundo con el mayor número de desaparecidos, 210.000 y frente a esa realidad existen sólo dos alternativas y el mundo lo ha señalado, los conflictos se resuelven o por la victoria militar de uno de los contendientes o por acudir a la solución política de conflictos y la mayoría, la inmensa mayoría de los conflictos en el mundo se han resuelto por esta segunda vía o sea por la resolución pacífica de conflictos o la negociación política y Colombia no es más que un ejemplo para el mundo. En la década de los 90 se inició un proceso de negociación entre las guerrillas del movimiento 19 de abril, el Ejército Popular de Liberación, el Partido Revolucionario de los Trabajadores, la Corriente de Renovación Socialista de la cual hice parte, el grupo indígena Quintín Lame, las milicias urbanas de varias ciudades del país.

A esto se le llamó la Paz Hecha y fuimos más de 7.000 hombres y mujeres que hicimos dejación de armas y le apostamos a la transformación del país por la resolución de conflictos y uno de los artífices de este proceso de negociación de la década de los 90 fue Antonio Navarro Wolf, nacido en esta bella ciudad de Pasto, su bachillerato lo hizo en el Colegio público  Santa Librada de la ciudad de Cali y posteriormente se graduó como ingeniero sanitario en la Universidad del Valle, de la cual fue su decano y uno de los profesores eméritos más destacados. Abandonó la academia después de especializarse en el exterior, maestría y doctorado en el tema ambiental, regresó y se incorporó a las filas del movimiento 19 de abril, que como él bien lo afirmó, lo hacía porque consideraba que ésta era una guerrilla nacionalista y por lo tanto se distanciaba de las guerrillas que tenían orientación marxista-leninista.

Antonio Navarro, junto a los integrantes del movimiento 19 de abril, le apostaron al primer proceso de paz que tuvo como resultado final la convocatoria a una asamblea nacional constituyente, después de un movimiento muy maravilloso que fue el movimiento de la séptima papeleta, acudió como candidato a esa asamblea nacional constituyente después de haber sido por varios meses ministro de salud, invitación que le formuló el presidente César Gaviria Trujillo e hizo parte de ese gobierno en la primera fase y en las elecciones para conformar a la constituyente, el movimiento 19 de abril sacó 19 constituyentes de los 74 que finalmente después de seis meses dieron a luz a la constitución del 91, una constitución garantista donde se puede observar que después de más de 30 años de la vigencia de la misma, la acción de tutela, la acción popular, los mecanismos de participación ciudadana, el ejercicio de la elección popular de gobernadores y alcaldes, así como la creación de la corte constitucional, la fiscalía general de la nación y otras medidas que tomó la constituyente siendo indudablemente el decálogo de los derechos fundamentales la parte más garantista que logró este instrumento constitucional en donde el compañero Antonio Navarro fue uno de los copresidentes. Hizo su ejercicio político siendo en primera instancia elegido como concejal del municipio de Pasto, posteriormente representante a la cámara con el movimiento vía alterna de la ciudad de Bogotá, para terminar su ejercicio legislativo siendo senador en dos oportunidades, la última a nombre del partido Alianza Verde. Una vez desarrolló este ejercicio legislativo, fue candidato presidencial tres veces y la última declino para encabezar la lista al senado por la alianza verde, volvió al departamento de Nariño y presentó su nombre para ser candidato a la alcaldía de Pasto en una campaña maratónica, logró más de 51 mil votos en contra de los 18 mil de quien lo siguió en las elecciones, que fue la doctora Miriam Paredes Aguirre y fue alcalde de Pasto, al igual que posteriormente fue elegido gobernador del departamento de Nariño.

El compañero Antonio Navarro se caracterizó por sus ejecutorias y la transformación de Pasto y del departamento, se pueden observar dos obras de infraestructura muy importantes como el puente del campesino y el intercambiador de las banderas, el inicio de una de las iniciativas más importantes que fue los cabildos populares en su alcaldía de Pasto y que posteriormente la gobernación los mejoró con la propuesta de presupuestación participativa, su diálogo permanente y sobre todo el respeto de la opinión ajena, independientemente de que le correspondió cogobernar con el expresidente Álvaro Uribe Vélez, este último reconoce el talante democrático, la responsabilidad y el respeto del compañero Antonio Navarro por el ordenamiento jurídico. Su presencia en la vida nacional en un cargo público lo hizo como secretario de gobierno de la Bogotá Humana, una vez terminó su responsabilidad en la gobernación de Nariño y de ahí en adelante después de esta experiencia fue copresidente hasta su muerte del partido Alianza Verde. Hoy despedimos a un hombre de paz, a un hombre comprometido con la reconciliación, a un hombre respetuoso de la opinión ajena y a la vez que nos embarga la tristeza también tenemos la satisfacción que, en el caso específico del suscrito, el compañero Antonio Navarro depositó su voto, invitó a sus amigos para que lo hagan cuando presenté una de mis candidaturas al Concejo Municipal de Pasto y conté con su apoyo y lo que es más importante, con su voto.

Ya lo decía el poeta, “la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien con la obra de la vida” y el compañero Antonio Navarro sí que hizo verbo de esta última frase y hoy lo despedimos físicamente con el arma enternecida, pero con la seguridad y la certeza de que Antonio Navarro fue un estadista, un hombre de paz y así lo reflejan las múltiples manifestaciones que se han conocido con la ocurrencia de su muerte, cerca El 99.9 por ciento de comentarios y mensajes de condolencia han resaltado la importancia de Antonio Navarro en la vida pública y política del país, no deja de haber algunas expresiones de odio que desafortunadamente hoy crecen en nuestro país y una muestra de ese odio es el silencio absoluto del presidente Abelardo de la Espriella, quien no reconoce la estatura de un estadista. Gloria eterna, querido compañero Antonio Navarro Wolff.   

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