¿Caerá Blatter?

“Hoy es un día triste para el fútbol…No sería apropiado comentar más en este momento.” Ali Bin al Hussein, jordano, candidato a presidencia de la Fifa.

No es simple casualidad, a pocos días de la asamblea general de la Fifa, en Zurich, donde se elegirá el presidente por los siguientes cuatro años, se destapen dos investigaciones, la de la fiscalía estadounidense y la suiza. En la primera, ya hay indictments, y de la segunda se sabe menos.

En los Estados Unidos, ya hubo aceptación de cargos por un riquísimo empresario brasileño, quien ha devuelto dineros por una suma cercana a los US 25 millones. La malversación, y desviación de fondos detectada es superior a los US 100 millones, y tiene en la picota a quien fuera presidente de la Concacaf, Jack Warner de Trinidad Tobago, y con él a otras personalidades de la burocracia del fútbol latinoamericano, entre ellas, Eugenio Figueredo de Uruguay, Eduardo Li, de Costa Rica. Las también en de Europa y Africa.

¿Y Blatter dónde estaba?

El vocero oficial de la Fifa, Walter de Gregorio se adelantó a decir que el gran barón, Joseph Blatter está preocupado por lo que se ha “destapado”, pero advierte que él mismo, y la organización que hasta el viernes preside, había ordenado investigar.

La investigación camina en paralelo en Zurich, como se ve; pero, no es menos cierto que la estadounidense empezó con anterioridad en New York, al cuidad de Loretta E. Lynch, hoy Fiscal general de aquel gobierno.

La gran piedra de escándalo, que deja escapar su podredumbre, tiene que ver con el modo como se dio a Qatar la sede del campeonato mundial, con una feria de “coimas”, así como el modo como se han repartido los contratos para derechos de transmisión que producen las mayores entradas a la caja rota de la Fifa.

Amén del reparto descarado de las ayudas y fomento destinados a varios países africanos, que se quedaron en el bolsillo de autoridades internacionales y locales.

Este viernes se sabrá

Este viernes, sin falta, habrá un ajuste de cuentas interno. Quedará el eco de lo espetado por Maradona, la sentencia anticipada de Michel Plattini, quien dijo por estos días que Blatter es un mentiroso, porque dijo que la anterior era su última elección y no lo cumplió. Ahora tiene como rival al príncipe Al Hussein de Jordania, y el poder del dinero árabe que aceite la caja mayor de las finanzas de los clubes que juegan en Europa, y hacen propaganda a empresas árabes en sus camisetas.

Parece difícil que le vayan a soltar las riendas de la Fifa a un príncipe árabe, que no parece ser un conocedor del fútbol, pero, sí de los flujos de caja internacionales; y que es relativamente vecino de Qatar, la piedra que más duele en el zapato de la descuadernada Fifa, y quien tiene la responsabilidad de hacer el mundial de 2022.

De lo anterior ha dicho el vocero De Gregorio, que se realizará, y en cuyas obras de construcción se denuncia por otras fuentes, ya perdieron la vida más de 200 obreros en diversas circunstancias, que contravienen todas las normas de la OIT. En todo caso, la corrupción del balompié mundial supura, y el mal olor cunde. Le convendría a esta organización global ajustarle las “cuarenta” a su máximo responsable. Ya veremos, porque apenas quedan dos días.

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