En un momento clave para la reconstrucción del tejido social e identitario de Pasto, el alcalde Nicolás Toro Muñoz ha puesto en marcha una apuesta audaz y profundamente simbólica: construir ciudad desde la ruralidad. Lejos del discurso centralista que por años ignoró las voces y realidades de las zonas más apartadas del municipio, su gobierno ha empezado a trazar un nuevo camino que reconoce que la esencia del ser pastuso no se encuentra sólo en las plazas del centro, sino en los caminos de tierra, las veredas y los corregimientos donde la historia se conserva viva y latente.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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