La imagen de la carrera 17 en Pasto, que debería ser un centro ordenado y seguro para el comercio, ahora se asemeja a un mercado desorganizado. Las aceras están ocupadas por vendedores informales, lo que no solo obstaculiza el tránsito peatonal, sino que también agrava los problemas de inseguridad y robos que ya enfrenta la ciudad.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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