El lodo todavía cubre paredes, techos y caminos en Mallama. En la vereda vereda La Oscurana, el silencio de las montañas solo se rompe por el ruido de las retroexcavadoras y las sirenas de los organismos de socorro que siguen buscando desaparecidos tras el deslizamiento que sepultó varias viviendas y dejó al menos siete personas muertas, todas de una misma familia, según los reportes oficiales más recientes.
Mientras la emergencia mantiene en alerta a las autoridades locales, el candidato a la Cámara de Representantes de Colombia, Daniel Guerra, adelanta un recorrido por distintos municipios de Nariño, donde ha aprovechado sus encuentros con las comunidades para expresar solidaridad con las familias golpeadas por la tragedia en Mallama.
Recorridos “desde el territorio y para la gente”
De acuerdo con su equipo de trabajo, Guerra viene visitando zonas urbanas y rurales del departamento, sosteniendo reuniones con líderes comunitarios, campesinos, jóvenes y representantes de distintos sectores sociales, en una apuesta por una campaña de “contacto directo” y escucha activa.
En estos espacios, el aspirante ha recogido inquietudes sobre vías terciarias, empleo juvenil, acceso a educación superior, conectividad y fortalecimiento del campo, temas recurrentes en municipios históricamente afectados por el abandono estatal y las dificultades de movilidad, en especial en corredores críticos como la vía Tumaco–Pasto–Mocoa, donde estudios de entidades ambientales ya advertían una alta susceptibilidad a movimientos en masa en tramos entre Ricaurte y Mallama.
Su presencia frecuente en los municipios, señalan algunos asistentes a los encuentros, ha sido leída como un intento de marcar distancia frente a una política percibida como distante de las veredas y corregimientos.
Una tragedia que enluta a Mallama
El momento más emotivo de su recorrido se ha dado alrededor de la emergencia que vive Mallama. En la vereda La Oscurana, un deslizamiento provocado por las intensas lluvias arrasó con varias viviendas, dejó víctimas fatales, heridos y personas desaparecidas, y afectó infraestructura básica, incluyendo vías y servicios públicos, lo que mantiene en máxima alerta a los organismos de socorro.
Las autoridades han confirmado que las fuertes precipitaciones de los últimos días saturaron los suelos, desencadenando el deslizamiento que sepultó al menos siete casas y dejó a decenas de habitantes incomunicados. Equipos de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, la Defensa Civil, bomberos y voluntarios de la comunidad trabajan a contrarreloj en labores de búsqueda, remoción de escombros y atención a los damnificados.
El mensaje de Guerra a las familias de La Oscurana
En medio de su agenda por el departamento, Daniel Guerra envió un mensaje de acompañamiento a las familias afectadas por la tragedia en Mallama y reconoció el trabajo de los equipos de emergencia que permanecen en la zona adelantando búsquedas y labores de rescate.
“El dolor de Mallama es el dolor de todo Nariño. Hoy debemos unirnos para acompañar a las familias que atraviesan este difícil momento”, señaló el candidato.
Guerra insistió, además, en la necesidad de que las instituciones nacionales y departamentales mantengan presencia permanente en el territorio mientras se estabiliza la situación, se define el número total de víctimas y se ponen en marcha los procesos de reconstrucción y reubicación para quienes lo perdieron todo.
Política, riesgo y territorio
La emergencia de Mallama vuelve a poner sobre la mesa las deudas históricas con los municipios de alta vulnerabilidad por deslizamientos, que combinan factores como lluvias intensas, deforestación, suelos inestables y construcciones en zonas de riesgo. Estudios recientes han advertido que el corredor vial por esta zona es estratégico para conectar el puerto de Tumaco con el resto de Colombia, pero también uno de los más expuestos a movimientos en masa.
En ese contexto, recorridos como el de Daniel Guerra se dan en medio de la campaña electoral, pero también en un escenario donde la ciudadanía exige a quienes aspiran al Congreso respuestas concretas sobre cómo gestionar el riesgo, garantizar inversiones sostenidas en infraestructura segura y evitar que tragedias como la de La Oscurana se repitan.
Por ahora, la prioridad en Mallama sigue siendo encontrar a los desaparecidos, atender a los heridos y asegurar techo, alimentación y atención psicosocial a los damnificados. La política pasa por el territorio, y el territorio —otra vez— habla desde la emergencia.




